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La coca excedentaria y la corresponsabilidad.

Los cocaleros no son narcotraficantes, aunque la coca producida en el Chapare está destinada a la cocaína. La coca no fue inventada por el narcotráfico; se cultivaba ancestralmente en suelo boliviano para el consumo tradicional, pero no se la cultivaba en el Chapare sino hasta que ese negocio ilícito le abrió las puertas de su mercado, de un mercado que no nació en Bolivia, sino en Estados Unidos y en otros países desarrollados. Es cierto que la pobreza impulsó a mucha gente a cultivar coca excedentaria en el Chapare, pero ésta no es la única explicación de un fenómeno que no puede entenderse sin la existencia de una gran demanda de cocaína en los EE.UU. Pero ese producto ilícito –la pasta base o el clorhidrato de cocaína- no llega por milagro a sus mercados de consumo; es evidente que existen mafias, grupos o individuos particulares que se incorporan al negocio para impulsar constantemente la producción de coca en el Chapare. Esto quiere decir que en el Chapare no intervienen solamente los cocaleros y los campesinos pobres, sino también otros agentes que medran con la explotación de los eslabones más débiles de la cadena.

Tampoco debemos pasar por alto que el Estado y la cooperación internacional invirtieron un esfuerzo considerable para mejorar las condiciones de vida en el Chapare (mucho más que en el norte de Potosí, por ejemplo) pero quién puede decir que la calidad de vida en el Chapare en buena cuando la violencia más dura campea allí, cuando los derechos humanos son violados constantemente tanto por los narcotraficantes como por las fuerzas policiales del Estado e incluso e, incluso, por las prácticas autoritarias de algunos sindicatos que s3 imponen con violencia contra la voluntad de los ciudadanos. La subsistencia en el Chapare no es vida, pues los ciudadanos ven amenazada su dignidad cada día. Quisiéramos un Chapare sin violencia, pero eso sólo será posible cuando no haya narcotráfico, situación que sólo es imaginable cuando al narcotráfico ya no le interesara la coca –cosa poco probable- o si no hubiera demanda de cocaína, lo que resulta difícil en el corto plazo, dada la demanda de esta droga en los países centrales (principalmente EE.UU) y en algunas naciones pobres. Otra condición es que Bolivia pueda ofrecer otras alternativas para quienes optan por ir a producir coca en el Chapare, cuestión a la que debemos apuntar como desafío de país.

Pero si EE.UU y los países desarrollados están tan interesados en que no se produzca coca excedentaria par la cocaína –si ésta es una de sus líneas estratégicas-, y si a nosotros nos interesa evitar la violencia derivada de la vinculación coca-narcotráfico, entonces está claro que se necesita un esfuerzo de corresponsabilidad para enfrentar el problema. Pero la corresponsabilidad entre países tan desiguales en cuanto a poder económico, implica tomar en cuenta esa asimetría. No sería justo que Bolivia pagara una factura elevada por su intento de erradicar la coca si el esfuerzo estadounidense y de los otros países centrales fuera comparativamente menor. La corresponsabilidad en la lucha contra el narcotráfico exige que EE.UU asuma el peso que le corresponde en cuanto al apoyo económico a nuestro país; pero no un apoyo que consista únicamente en financiar a sus fuerzas de élite ni se destine exclusivamente a las soluciones militares y de fuerza, sino un verdadero apoyo a nuestro desarrollo económico integral. Nos referimos a algo que vaya más allá de los programas de desarrollo alternativo para el Chapare, pues éstos no tienen muchas posibilidades de éxito ya que compiten con un producto de alta rentabilidad como es la coca; hablamos de un desarrollo rural intenso en todo el país, de la eliminación de la pobreza en otras zonas, de tal modo que no exista la necesidad de migrar al Chapare.

Ésta es nuestra verdad, pero no perdamos de vista que el Gobierno de EE.UU mantiene una postura de intolerancia y de elevado dogmatismo en el tema, sobre todo desde el 11 de septiembre del 2001, por lo que tiende a cerrar sus ojos y creer solamente en su verdad. Tenemos la certeza de que con ellos no se puede hablar de igual a igual, y precisamente por esa razón pensamos que el diálogo no puede ser bilateral, de ahí la necesidad de definir visiones y posiciones compartidas con los países latinoamericanos que sufren a causa del narcotráfico. La apertura del mercado norteamericano a los textiles de los países andinos en el marco del ATPA nos ofrece una lección: debemos negociar conjuntamente; así lo hicieron los países andinos y lograron sensibilizar a la Administración e EE.UU, que –justo es reconocerlo- dio un paso en la dirección correcta. Sin embargo no es un problema que afecte exclusivamente a los norteamericanos; los países europeos comparten la preocupación y, por tanto, el desafío consiste en negociar la corresponsabilidad con ellos, y no solamente con los EE.UU.

Pero la coyuntura internacional está marcada por la unipolaridad política y el poder económico y militar está en poder de los EE.UU, cuyo Gobierno ha endurecido un discurso según el cual el terrorismo y el narcotráfico son los flagelos de la actualidad. Esta postura no discrimina matices, y pone en el mismo saco a Colombia, Perú y Bolivia con otros países donde hay narcotráfico y terrorismo. Teniendo en cuenta que las potencias absolutas pueden usar su poder arbitrariamente, Bolivia debe tener especial cuidado en evitar la aplicación de ese poder excesivo sobre nosotros. No se trata de ser obsecuentes con sus políticas, ese camino nos quita la dignidad y no da resultados prácticos, pero tampoco perdamos la perspectiva: somos un país muy pequeño y dependiente. Indudablemente tenemos la obligación de defender nuestra soberanía, pero debemos hacerlo con sagacidad, con astucia, con madurez, no con una actitud de provocación o prepotencia que no podremos mantener. Aunque el retro de salir del circuito de la coca excedentaria es difícil, debemos asumirlo como país, pero sin que esa meta cargue todos los costos sobre nuestras espaldas; al contrario, debemos hacerlo repartiendo equitativamente esos costos, impulsando el principio de la corresponsabilidad y tomando en cuenta las asimetrías económicas, de modo que aporten mucho, pero mucho más, quienes tienen más.

Lamentablemente la realidad es tozuda: para la ceguera del poder norteamericano Evo Morales representa coca, cocaína y el fantasma del narcotráfico. Sin embargo, los bolivianos sabemos que este personaje es la expresión de muchas insatisfacciones, por ejemplo, la pobreza, la inequidad, las exclusión social, los excesos del modelo de mercado, la bronca contra las inequidades de la globalización, el rechazo a las limitaciones de un sistema que alimentó la corrupción y protegió la impunidad. Para defender nuestra comprensión de las cosas no debemos ver a Evo Morales con ojos de coca, sino a la luz de todos los problemas que representa. El reto para nosotros consiste en entender que es necesario vivir sin coca excedentaria, sin narcotráfico, pero con dignidad, sin pobreza y con equidad. Es difícil articular todo eso, pero debemos hacerlo sin desesperarnos y sin caer en provocaciones que pueden desembocar en la desestabilización de nuestra democracia.

Carlos Toranzo “Bolivia Visiones de Futuro”. Introducció:. Bolivia y sus retos de futuro. Pag. 13. Friedrich Ebert Stiftung- ILDIS. La Paz, septiembre de 2002.

Carlos Toranzo Roca. Doctorado en Economía y magíster en Ciencias Políticas. Ha sido profesor en universidades de Chile, México y Oxford. Ha publicado numerosos artículos y libros de la realidad política boliviana. Actualmente es coordinador de Proyectos de la Fundación Friedrich Ebert Stiftung- ILDIS- Bolivia.


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COCA NO ES COCAÍNA

Coca no es cocaína.

Posibilidad de paz o guerra en Bolivia- Sin solucionar el Conflicto de la COCA no habrá paz en Bolivia

* José Ramírez Voltaire y Simón Ramírez Voltaire por encargo de la Sección- Sud-Norte del PPNW en Alemania( IPPNW-International Physicians for the Prevention of Nuclear War), Diciembre 2003.

El mes pasado ha sido un "Octubre negro" en la historia de Bolivia, con el resultado de más de ochenta personas muertas y más de cuatrocientas heridas como consecuencia de las masacres contra el pueblo en la llamada "Guerra del Gas". Gonzalo Sánchez de Lozada presentó su renuncia a la presidencia y huyó a Miami. Carlos Mesa pasa a ser su sucesor, quien ofrece escuchar al pueblo y buscar soluciones a las exigencias de los diferentes movimientos sociales que le dan un plazo de 90 días para atender sus demandas.

Aparte de esta fecha que se acerca, el nuevo Presidente se encuentra acorralado, entre los intereses de los partidos perdedores con mayoría en el parlamento, los intereses de las transnacionales y capital nacional y sobre todo por las consignas claras dictadas por la embajada de los EE.UU., una de ellas la continuación de la política de "Coca Cero", o Guerra contra la Droga, lo que significa continuar con la militarización y Guerra de baja Intensidad, que desde hace años se lleva a cabo Bolivia. Bolivia necesita Paz y para conseguirla se hace necesario la solución de este problema que pasa por la despenalización de la Hoja de la Coca y destabuizándola porque no es cocaína.

Con este motivo, la sección Sud/Norte del IPPNW en Alemania (International Physicians for the Prevention of Nuclear War, organización internacional que lucha por La Paz y prevención de la vida y salud de las personas, que ganó el premio Nóbel de La Paz en 1985) ha decidido iniciar una acción de colaboración para la pacificación en Bolivia y se dirigirá al gobierno Alemán para que considere formas adecuadas de apoyo a los esfuerzos de los diferentes grupos sociales y gobierno que ya proponen soluciones factibles y claras al respecto.

1. ¿Por qué la producción de la hoja de coca, planta tradicional en Bolivia, se ha vuelto un problema para Bolivia? Con del fracaso de la Ley Seca en EUA, en las décadas de 1920-1930, el fundamentalismo puritano organizó un inmenso aparato burocrático-policial para propagar el fervor prohibicionista contra diversas sustancias que los humanos consumían desde milenios atrás. Después de la segunda guerra mundial el imperio victorioso desencadenó la cruzada anti-drogas proclamando la salvación de la humanidad por la austeridad. En 1961, la Convención Única sobre Estupefacientes de la ONU, luego refrendada por los gobiernos de casi todos los estados miembros (incluyendo al gobierno de Bolivia presionado por EUA), incluyó a la planta de la coca en la lista 1 (prohibición absoluta de cultivo y uso), junto con sus alcaloides cocaína y ecgonina, estipulando además que "la masticación de la hoja de coca quedará prohibida dentro de los 25 años ." porque se decidió -sin estudios adecuados- que la masticación de coca era una adicción. La misma convención autorizó el cultivo y uso de la coca solamente para producir saborizantes sin alcaloides, lo que favorecía a Coca Cola para llegar a monopolizar la planta.

En realidad, la tradición de mascar coca (acullicar) sigue viva junto con muchos usos sagrados, médicos, de relación interpersonal, laborales y alimenticios de la cultura andina, usos que según los estudios arqueológicos existían en América desde hacen por los menos 5000 años. El aprecio y la intransigente defensa de la coca en las poblaciones andinas podría compararse con el aprecio que tiene el vino en las culturas europeas del Mediterráneo. Es así que algunas legislaciones nacionales aceptan el uso tradicional de la coca creando una gran contradicción en la legislación internacional. Este tema es objeto de polémicas en el seno de la ONU por parte de los países donde existe la costumbre milenaria de usar hoja de coca, Bolivia y Perú, que rechazan su persecución y piden la revisión de las convenciones.

En el contexto del hemisferio americano el fundamentalismo que conduce la "guerra contra las drogas" ha logrado que las políticas de estado en EUA y los gobiernos andinos den prioridad a esta guerra, ignorando los derechos humanos con el pretexto de librar al mundo del "flagelo de la drogadicción", con esta política se procura legitimar la violencia estatal contra los movimientos sociales constituidos por los indígenas y campesinos. En los últimos 5 años la violencia se agravó en Bolivia con la doctrina de "coca cero" impuesta por EUA y sostenida a sangre y fuego por el ejército nacional que ha segado la vida de más de 100 cultivadores y usuarios tradicionales de coca. La situación de los campesinos que tradicionalmente cultivan y usan coca es también muy delicada en Perú y Colombia, donde la producción y tráfico de cocaína constituye un negocio gigantesco a pesar de las matanzas de pobres campesinos que no se benefician con el narcotráfico.

2. ¿Cuál es la situación legal actual del problema de la coca EN BOLIVIA? La ley 1008 de 1988 "Régimen de la coca y sustancias controladas" legaliza el uso tradicional de la hoja de coca y establece una clasificación geográfica de su cultivo de modo que existe una zona (los Yungas de La Paz) donde este cultivo es legal en 12.000 hectáreas; una zona (el Trópico de Cochabamba) donde el cultivo se denomina excedentario y donde se dispone que debe ser remplazado, sin utilizar la violencia, por cultivos alternativos -financiados por la ayuda internacional- que permitan sobrevivir a los campesinos cuya principal fuente de sustento es el cultivo tradicional de la coca; los cultivos en el resto del territorio nacional son ilegales y deben ser erradicados utilizando la fuerza. Esta clasificación contradice la rigidez de la Convención de 1961 e irrita al fundamentalismo prohibicionista, en consecuencia el Estado Boliviano adoptó la política de ·coca cero" que hoy día se halla en discusión por la fuerte resistencia de los movimientos indígenas. La propaganda oficial del gobierno de Bolivia insiste en que la coca "excedentaria" es ilegal, pero esta propaganda no tiene fundamentos jurídicos.

3. ¿Existe algún peligro en el consumo de la hoja de coca? ¿Para qué se usa y se ha usado normalmente? La OMS y UNICRI (United Nations Internacional Crime Crime and Justice Research Institute) anunciaron el 14 de marzo de 1995 la publicación del "Estudio Global sobre la Cocaína", con información de 22 ciudades en 19 países acerca de la hoja de coca y sus derivados. El estudio mostraba que existe gran variedad de usuarios de estos productos, la inhalación de cocaína era la forma más difundida, mientras que fumar pasta o crack e inyectarse cocaína se limitaban a grupos minoritarios y marginales; todas estas variedades presentaban distintos efectos en la salud, especialmente en los grupos más pobres. El uso tradicional de la hoja de coca era común en poblaciones indígenas y mestizas de Bolivia, Perú, Ecuador, norte de Argentina y Chile, y grupos originarios de Colombia y Brasil; esta forma de uso no mostró ninguna relación con daños a la salud humana. Pocos días después, el 9 de mayo de 1995, en la Comisión B de la 48ª Asamblea Mundial de la Salud, el representante de EUA anunció que su gobierno suspendería los aportes financieros a la OMS si se publicaba este estudio. En el campo de las sustancias psicoactivas no son los médicos ni los científicos, sino los políticos, quienes determinan qué personas padecen una enfermedad y cómo deben ser tratadas.

Como ya se dijo en la respuesta 1, la coca se usa (a) en ritos religiosos; (b) como medicina muy eficaz para muchas dolencias cotidianas, combate el stress, la fatiga y las depresiones, evitando y previniendo su evolución hacia enfermedades mentales graves; es un analgésico, euforizante y energizante suave que facilita la concentración mental y el esfuerzo físico (comparable a un buen café); (c) en las relaciones interpersonales es el bien de lujo que se utiliza para mostrar aprecio o agradecimiento (como regalar flores, chocolates o un buen vino en Europa); (d) en todo trabajo, sea en las minas, la agricultura, la construcción o la industria maquinizada, se tienen descansos -breaks- cada 3 horas más o menos durante los cuales los/las trabajadores/as se reúnen para acullicar; (e) la hoja de coca tiene numerosas, vitaminas y oligoelemtos de alto valor nutritivo (como muchas otros productos vegetales y naturales), aparte de las sustancias con efecto psicoactivo.

El uso tradicional de la coca es diametralmente opuesto al concepto de "drogadicción" ya que fomenta la solidaridad y el sentido de pertenencia, estimula y sostiene el trabajo, impide la alienación y la delincuencia, además de que no ha sido posible observar que produzca algún efecto perjudicial en la salud humana.

4. ¿cuáles son las consecuencias de la militarización y utilización de fungicidas para la eliminación de las plantaciones? El uso de la fuerza mijlitar para erradicar las plantas de coca asesina a los campesinos, impide su trabajo cotidiano, siembra la intranquilidad y el terror entre los agricultores, enfrenta a los indígenas con los blancoides, malgasta los pocos recursos financieros y humanos de Bolivia, por ejemplo, la delincuencia, los robos, secuestros, violaciones, etc., han aumentado mucho en las ciudades de Bolivia, pero mientras que en el Trópico de Cochabamba hay 1500 policías y 4000 soldados dedicados a balear campesinos y tomarlos presos si defienden sus cultivos, la ciudad de Cochabamba tiene menos de 100 policías que han sido cooptados por los delincuentes. En Colombia, las fumigaciones con glisofato producen daño cromosómico en los humanos y animales, aparate de enfermedades cutáneas, digestivas y hemáticas. Mata los animales domésticos y los cultivos de alimentos como yuca, maíz, plátano, etc. Está arrasando con las selvas de los territorios indígenas, envenena sus tierras y sus aguas, y cada día arriesga la biodiversidad y el equilibrio ecológico de una de las reservas ecológicas más ricas del planeta. Lo que es más paradójico es que las fumigaciones también arrasan los cultivos alternativos financiados por la ayuda internacional.

5. ¿Qué propuestas existen por parte de los cocaleros para solucionar el problema? (a)Suspender la erradicación forzosa y militarizada; (b) realizar un estudio sobre la verdadera demanda de hoja de coca para uso tradicional y para exportación como medicina natural (mates, chicles, etc.) este estudio no puede realizarse mientras sigan la baleadura y los atropellos a los derechos humanos de los campesinos pobres; (c) ponerse de acuerdo en que el cultivo de 800 a 1600 metros cuadrados (medio o un cato) sea legal para cada familia del Trópico de Cochabamba, un cato produce entre 1000 a 2000 bolivianos anuales, que es el único ingreso para educar y vestir a los hijos; (d) a cambio de estas concesiones, los cocaleros ofrecen vigilar ellos mismos el tráfico de precursores, la maceración de hojas de coca para preparar pasta, y controlar que ninguna familia cultive más de la superficie asignada, de medio a un cato; (e) indemnizar a los familiares de campesinos asesinados por el ejército, pagar la curación de los heridos, facilitar la rehabilitación de los que quedaron incapacitados; (f) de modificar la ley 1008 para dar cabida a estas propuestas. Debido a que esta problemática es muy dinámica, las propuestas cambian con el tiempo, sin embargo, creo que las que te anoto son propuestas básicas.

6. ¿Cuáles fueron los resultados de la denominada Mesa Coca por parte del gobierno anterior? Los resultados fueron que al verse acorralados y sin argumentos, los representantes del gobierno hicieron desaparecer toda la documentación existente en los archivos y computadoras del Vice Ministerio de Desarrollo Alternativo, diciendo que unos ladrones expertos en electrónica habían robado los discos duros y disketes donde se almacenaba la documentación sobre la coca. El vice ministro era Marco Antonio Oviedo (del MIR), inventor de la tesis de que la coca excedentaria sería ilegal, tesis que tuvo que negar en la mesa coca. El gobierno de Carlos Mesa ha ratificado a Oviedo en el mismo vice ministerio.

7. Después de la guerra del gas intelectuales hacen una campaña de recogida de firmas para buscar soluciones. ¿Qué perspectivas existen desde el punto de vista de estos intelectuales bolivianos para solucionar el problema? Como dije en la respuesta 3, a los "guerreros contra las drogas" no les importan los intelectuales, es necesaria la conciencia y el apoyo de los intelectuales progresistas de Europa y EUA para que la defensa de los derechos humanos en Bolivia pueda ser escuchada en foros internacionales a fin de que se revisen las Convenciones de la ONU, particularmente la de 1961. Otro problema que podría considerarse en Alemania es que los países industrializados del norte se oponen al control de sustancias para fabricar cocaína como el permanganato, el ácido acético, y otros "precursores", sin los cuales no es posible obtener cocaína a partir de la hoja de coca. Estos precursores son fabricados en EUA, la UE, y Japón, que hacen un buen negocio vendiéndolos a Bolivia.

8. Kofi Annan planteó en su visita a Bolivia, con motivo del encuentro Iberoamericano, "una salida controlada al problema de la hoja de coca". ¿Qué peso se le puede conceder a esta declaración? ¿Se la puede considerar como una nueva ruta hacia la solución del problema? Mi opinión personal es que Kofi Anan no tiene fuerza, ni voz ni voto en este campo. 9. ¿Cuáles serían tus sugerencias tanto en el ámbito nacional como internacional para superar los problemas legales, políticos, económicos y sociales? ¿Despenalizar la hoja de coca y continuar con la lucha antidroga como un tema distinto? Al movimiento campesino le interesa despenalizar internacionalmente la hoja de coca con el fin de exportarla con valor agregado en forma de mates, chicles, dentífricos, etc. En Bolivia la hoja ya está despenalizada, aunque con algunas restricciones, lo importante es resolver el enfrentamiento de los campesinos y el gobierno por vías pacíficas y concertadas, para dar una tregua a la matanza y a la persecución racista de los quechuas y aymaras. Esto sería el equivalente de una política de harm reduction o reducción del daño, equivalente a la distribución de jeringuillas, heroína o metadona para evitar las muertes y el SIDA en Europa. La lucha antidroga es un tema ajeno a Bolivia, impuesto por el imperio, sin embargo, debería apoyarse a la iniciativa de controlar el tráfico de "precusores", el lavado de dinero y otros aspectos delictivos de la industria de las drogas. Lo más importante, a nivel internacional, es detener la guerra, conseguir la paz, y empezar a tratar como enfermos a los consumidores de todas las sustancias psicoactivas cuando su consumo les produce daños a la salud, como se trata médicamente a los consumidores de sustancias tales como el alcohol, tabaco, café, etc., o a los obesos adictos a las grasas animales, y otros.

10. China está interesada en la compra de mate de coca: ¿Por qué no es posible su exportación? ¿Argentina compra coca en Bolivia? La exportación-importación de coca está prohibida por la Convención de la ONU de 1961. Argentina firmó la Convención pero representó los artículos sobre la prohibición de acullicar, desde épocas precolombinas, durante la colonia española y ahora en el período republicano, Bolivia le ha vendido y sigue vendiendo hoja de coca a la Argentina, donde el acullico está muy difundido en las provincias del norte: Jujuy, Salta, Tucumán , Santiago del Estero, etc.

11. Con el IPPNW, grupo Sud/Norte, se ha propuesto una acción de apoyo para la pacificación de Bolivia con el tema coca, y planeado hacer una visita a la Ministra de desarrollo Doña Heidemarie Wieczorek-Zeul, ¿Qué piensas de este proyecto? Pienso que es un proyecto muy bueno que agradezco como boliviano, como médico, como amigo y como enemigo de las guerras y amante de la paz.

* Dr. Mario Argandoña: Boliviano, especializado en psiquiatría Cali-Colombia, y experto en la Materia. Trabajó como funcionario de la OMS en Ginebra durante 8 años (1990-1998) en la División de Salud Mental y como Jefe de la Unidad de Atención y Tratamiento del Programa sobre Sustancias de Abuso (PSA), donde realizó trabajos de investigación sobre medicina tradicional y salud mental. Ocupó diferentes puestos como, Research Aggregate en Nueva York, Cornell University Medical Center, Department of Social Psychiatry. Jefe del Departamento de Salud Mental de la Universidad Libre de Cali. Fue Ministro de Salud Pública y Previsión Social en Bolivia, 1982 (primer gobierno democrático después de 18 años, con Hernán Siles Suazo). Fue Catedrático y Vice Rector en la universidad de San Simón de Cochabamba- Bolivia.Tiene diferentes publicaciones relacionadas con el tema y profesión.


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