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TE INVITAMOS A REFLEXIONAR

UN VOTO POR LA CORDURA

Rigoberta Menchú Tum

Luego de conocer los sucesos que han conmovido al mundo desde las primeras horas de hoy, deseo hacer pública mi posición en los siguientes términos:

Condeno firmemente los repudiables actos terroristas que han costado miles de vidas civiles inocentes y han desatado una espiral de violencia de consecuencias imprevisibles. El terrorismo, venga de donde venga, es una conducta políticamente injustificable y moralmente inaceptable.

Expreso mi más profundo sentimiento de condolencia y solidaridad con las víctimas, sus familias y el pueblo estadounidense.

Hago un llamado a la serenidad y la cordura para evitar responder a la provocación y la insensatez con lo que podría resultar en una ofensiva revanchista que únicamente alimentaría una escalada de violencia que sabiendo cómo y dónde empieza, nadie podría prever cómo ni cuándo terminaría.

Invoco a extremar los recursos que hagan posible el diálogo entre un sistema mundial hegemónico, que incluye y excluye selectiva y unilateralmente, y la radicalidad desesperada de las respuestas que ha engendrado.

Alerto a la comunidad internacional sobre el peligro de que las acciones de estos grupos terroristas contribuyan a desatar una lógica de guerra, buscando dirimir viejas y nuevas controversias entre naciones y justificando acciones contra grupos y sectores que no han encontrado una disposición pluralista para el reconocimiento y respeto a sus expresiones identitarias en los marcos institucionales actuales.

Hago un llamado a los medios de comunicación a evitar el alarmismo fundado en interpretaciones de fuerte filiación ideológica, que sólo acrecienta la confusión y alimenta los fantasmas de la intolerancia.

Finalmente, convoco a la sociedad civil del planeta, a los Premios Nobeles y a quienes ostentan la responsabilidad de gobernar todos los países del mundo, a no precipitar conclusiones sobre los acontecimientos de hoy y comprometernos en un gran FRENTE DE LA CORDURA, que detenga la cobarde insensatez de la violencia y evite mayores sufrimientos a la humanidad.

Ciudad de México, 11 de septiembre de 2001

Rigoberta Menchú Tum

Premio Nobel de la Paz

Embajadora de Buena Voluntad de la Cultura de Paz

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Nuestros hermanos indígenas...vuelven a demostrar que al hablar desde el corazón fluye la sabiduría y la valentía.

CARTA DE LA PREMIO NOBEL DE LA Paz, RIGOBERTA MENCHÚ AL PRESIDENTE BUSH

Al señor D. George W. Bush

PRESIDENTE DE LOS ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA

Washington, D.C. - E.U.A.

Excelentísimo señor presidente:

Deseo, en primer lugar, reiterar a Ud. la solidaridad y condolencia que expresé a todo su pueblo el martes 11 pasado, luego de conocer los dolorosos sucesos ocurridos en su país, así como compartir mi indignación y condena a las amenazas que entrañan esos actos de terrorismo.

En los últimos días he estado pendiente de la evolución de los acontecimientos, empeñando mis mejores oficios en que la respuesta a dichos sucesos sea la reflexión, no la obcecación; la cordura, no la ira; la búsqueda de justicia, no la revancha. He invocado la conciencia de los pueblos del mundo, a los medios de comunicación, a las personalidades eminentes con las que comparto un compromiso ético con la paz, a los jefes de Estado y los líderes de los organismos internacionales, para que la cordura ilumine nuestros actos.

Sin embargo, señor presidente, al escuchar anoche el mensaje que dirigió al Congreso de su país, no he podido reprimir una sensación de temor por lo que puede desprenderse de sus palabras. Llama Ud. A su pueblo a prepararse para "una larga campaña como no hemos visto ninguna otra jamás", y a sus militares a salvar su orgullo, marchando a una guerra de la que pretende hacernos parte a todos los pueblos del mundo.

A nombre del progreso, el pluralismo, la tolerancia y la libertad, usted no deja ninguna opción a quienes no contamos con la dicha de compartir la sensación de libertad y los frutos de la civilización que desea Ud. defender para su pueblo, y a quienes nunca tuvimos simpatía alguna con el terrorismo ya que fuimos sus víctimas.

Quienes somos expresiones orgullosas de otras civilizaciones; quienes vivimos día a día con la esperanza de convertir la discriminación y el despojo en reconocimiento y respeto; quienes llevamos en el alma el dolor del genocidio perpetrado en contra de nuestros pueblos; quienes, en fin, estamos hartos de poner los muertos en guerras ajenas, no podemos compartir la arrogancia de su infalibilidad ni el camino unívoco al que Ud. desea empujarnos cuando afirma que "Todas las naciones en todas las regiones deben tomar ahora una decisión: o están con nosotros o están con los terroristas".

Al empezar este año, invité a los hombres y mujeres del planeta a compartir un Código de Ética para un Milenio de Paz reclamando que:

No habrá Paz si no hay Justicia

No habrá Justicia si no hay Equidad

No habrá Equidad si no hay Desarrollo

No habrá Desarrollo si no hay Democracia

No habrá Democracia si no hay respeto por la Identidad y la Dignidad de los Pueblos y las Culturas

En el mundo de hoy, todos estos son valores y prácticas muy escasas, sin embargo, la desigual manera en que están distribuidos no hace más que alimentar la impotencia, la desesperanza y el odio. El papel de su país en el actual orden mundial está lejos de ser neutral.

Anoche esperábamos un mensaje sensato, reflexivo y autocrítico pero lo que escuchamos fue una amenaza inaceptable. Comparto con Ud. Que "el curso de este conflicto no se conoce", pero cuando sentencia que "su resultado es cierto", la única certeza que me invade es la de un nuevo y gigantesco sacrificio inútil, la de una nueva mentira colosal.

Antes de que dé Ud. la voz de "fuego", me gustaría invitarlo a pensar en un liderazgo mundial diferente, en el que no necesite vencer sino convencer; en el que la especie humana pueda demostrar que en los últimos mil años hemos superado el sentido de "ojo por ojo" que tenía la justicia para los bárbaros que sumieron a la humanidad en el oscurantismo medieval; en el que no hagan falta nuevas cruzadas para aprender a respetar a quienes tienen una Idea distinta de Dios y la obra de su creación; en el que compartamos solidariamente los frutos del progreso, cuidemos mejor los recursos que aún quedan en el planeta y a ningún niño le falte un pan y una escuela.

Con la esperanza en un hilo, lo saluda atentamente

Rigoberta Menchú Tum

Premio Nobel de la Paz

Embajadora de Buena Voluntad de la Cultura.

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LO QUE EL PUEBLO ESTADOUNIDENSE DEBE COMPRENDER

(Lo que no comprendió “a tiempo” Mr.Clinton y que ojalá escuche tentamente Mr Busch)

Un Obispo y soldado estadounidense escribe al presidente Clinton.

Robert Bowman, obispo de Melbourne Beach, Florida, que durante la guerra de Vietnam realizó 101 misiones de combate, se dirige al presidente Clinton en carta abierta, en los siguientes términos sobre os bombardeos de Nairobi y Dar-es- Salaam:

Ud. Dice que somos un blanco de ataque porque defendemos la democracia, la libertad ylos derechos humanos en el mundo ¡Qué broma!

Somos blanco de los terroristas porque, en buena parte del mundo, nuestro gobierno defiende la dictadura, la esclavitud y la explotación humana. Somos el blanco de terroristas porque se nos odia. Y se nos odia porque nuestro gobierno realiza cosas odiosas. ¡En cuantos países agentes de nuestro gobierno han derribado líderes elegidos por la población y los han reemplazado por dictaduras militares fantoches, que querían vender su propio pueblo a las sociedades multinacionales americanas!

Lo hemos hecho en Irán cuando los marines USA y la CIA han derribado a Mossadegh porque quería nacionalizar la industria petrolera. Lo reemplazamos por el Sha y armamos, formamos y pagamos su odiada guardia nacional Savak., que ha avasallado y cometido brutalidades contra el pueblo de Irán.; y todo ello para proteger los intereses financieros de nuestras compañías petroleras. ¿Puede entonces extrañarnos que haya personas en Irán que nos odien? Lo hemos hecho en Chile y en Vietnam. Y más recientemente hemos intentado hacerlo en Irak.

Y, por supuesto, ¡cuántas veces no lo hemos hecho en Nicaragua y en el resto de las repúblicas “bananeras” de América latina!. Muchas veces hemos expulsado a líderes populares que querían que las riquezas de la tierra fuesen repartidas entre las personas que la trabajaban. Los hemos sustituido por tiranos criminales para que vendiesen a su pueblo, y para que la riqueza dela tierra se la llevaran la Domino Sugar, la United Fruit Company y Chiquita Banana.

País tras país nuestro gobierno se ha opuesto a la democracia, ha sofocado la libertad y ha hollado los derechos del ser humano. Esta es la causa por la que nos odian en todo el mundo. Esta es la razón de que seamos el blanco de los terroristas...

En lugar de enviar a nuestros hijos e hijas por el mundo entero a matar árabes, y así tener el petróleo que hay bajo la arena, deberíamos enviarlos a reconstruir su infraestructura, dotarlos de agua potable y alimentar a los niños en peligro de morir de hambre... En lugar de entrenar terroristas y a los Escuadrones de la muerte, deberíamos cerrar la Escuela de las Américas. En lugar de sostener la insurrección, la desestabilización, el asesinato y el terror en el mundo entero, deberíamos abolir la CIA y dar el dinero a las agencias de ayuda...Esta es la verdad, señor Presidente, esto es lo que el pueblo norteamericano debe comprender.

Agenda Latinoamericana en español. Año 2001, Página 179.

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Por Eduardo Galeano

El teatro del Bien y el Mal

En la lucha del Bien contra el Mal, siempre es el pueblo quien pone los muertos.

Los terroristas han matado a trabajadores de cincuenta países, en Nueva York y en Washington, en nombre del Bien contra el Mal. Y en nombre del Bien contra el Mal el presidente Bush jura venganza: "Vamos a eliminar el Mal de este mundo", anuncia.

¿Eliminar el Mal? ¿Qué sería del Bien sin el Mal? No sólo los fanáticos religiosos necesitan enemigos para justificar su locura.

También necesitan enemigos, para justificar su existencia, la industria de armamentos y el gigantesco aparato militar de Estados Unidos. Buenos y malos, malos y buenos: los actores cambian de máscaras, los héroes pasan a ser monstruos y los monstruos héroes, según exigen los que escriben el drama.

Eso no tiene nada de nuevo. El científico alemán Werner von Braun fue malo cuando inventó los cohetes V-2, que Hitler descargó sobre Londres, pero se convirtió en bueno el día en que puso su talento al servicio de Estados Unidos. Stalin fue bueno durante la Segunda Guerra Mundial y malo después, cuando pasó a dirigir el Imperio del Mal. En los años de la guerra fría escribió John Steinbeck: "Quizá todo el mundo necesita rusos. Apuesto a que también en Rusia necesitan rusos. Quizá ellos los llaman americanos."

Después, los rusos se abuenaron. Ahora, también Putin dice: "El Mal debe ser castigado."

Saddam Hussein era bueno, y buenas eran las armas químicas que empleó contra los iraníes y los kurdos.

Después, se amaló.

Ya se llamaba Satán Hussein cuando los Estados Unidos, que venían de invadir Panamá, invadieron Irak porque Irak había invadido Kuwait. Bush Padre tuvo a su cargo esta guerra contra el Mal. Con el espíritu humanitario y compasivo que caracteriza a su familia, mató a más de cien mil iraquíes, civiles en su gran mayoría.

Satán Hussein sigue estando donde estaba, pero este enemigo número uno de la humanidad ha caído a la categoría de enemigo número dos. El flagelo del mundo se llama ahora Osama Bin Laden. La Agencia Central de Inteligencia (CIA) le había enseñado todo lo que sabe en materia de terrorismo: Bin Laden, amado y armado por el gobierno de Estados Unidos, era uno de los principales "guerreros de la libertad" contra el comunismo en Afganistán. Bush Padre ocupaba la vicepresidencia cuando el presidente Reagan dijo que estos héroes eran "el equivalente moral de los Padres Fundadores de América". Hollywood estaba de acuerdo con la Casa Blanca. En estos tiempos, se filmó Rambo 3: los afganos musulmanes eran los buenos. Ahora son malos malísimos, en tiempos de Bush Hijo, trece años después.

Henry Kissinger fue de los primeros en reaccionar ante la reciente tragedia. "Tan culpable como los terroristas son quienes les brindan apoyo, financiación e inspiración", sentenció, con palabras que el presidente Bush repitió horas después.

Si eso es así, habría que empezar por bombardear a Kissinger. El resultaría culpable de muchos más crímenes que los cometidos por Bin Laden y por todos los terroristas que en el mundo son. Y en muchos más países: actuando al servicio de varios gobiernos estadunidenses, brindó "apoyo, financiación e inspiración" al terror de Estado en Indonesia, Camboya, Chipre, Irán, Africa del Sur, Bangladesh y en los países sudamericanos que sufrieron la guerra sucia del Plan Cóndor.

El 11 de septiembre de 1973, exactamente 28 años antes de los fuegos de ahora, había ardido el palacio presidencial en Chile.

Kissinger había anticipado el epitafio de Salvador Allende y de la democracia chilena, al comentar el resultado de las elecciones: "No tenemos por qué aceptar que un país se haga marxista por la irresponsabilidad de su pueblo."

El desprecio por la voluntad popular es una de las muchas coincidencias entre el terrorismo de Estado y el terrorismo privado.

Por poner un ejemplo, la ETA, que mata gente en nombre de la independencia del País Vasco, dice a través de uno de sus voceros: "Los derechos no tienen nada que ver con mayorías y minorías."

Mucho se parecen entre sí el terrorismo artesanal y el de alto nivel tecnológico, el de los fundamentalistas religiosos y el de los fundamentalistas del mercado, el de los desesperados y el de los poderosos, el de los locos sueltos y el de los profesionales de uniforme. Todos comparten el mismo desprecio por la vida humana: los asesinos de los cinco mil quinientos ciudadanos triturados bajo los escombros de las Torres Gemelas, que se desplomaron como castillos de arena seca, y los asesinos de los doscientos mil guatemaltecos, en su mayoría indígenas, que han sido exterminados sin que jamás la tele ni los diarios del mundo les prestaran la menor atención. Ellos, los guatemaltecos, no fueron sacrificados por ningún fanático musulmán, sino por los militares terroristas que recibieron "apoyo, financiación e inspiración" de los sucesivos gobiernos de Estados Unidos.

Todos los enamorados de la muerte coinciden también en su obsesión por reducir a términos militares las contradicciones sociales, culturales y nacionales. En nombre del Bien contra el Mal, en nombre de la Unica Verdad, todos resuelven todo matando primero y preguntando después. Y por ese camino, terminan alimentando al enemigo que combaten. Fueron las atrocidades de Sendero Luminoso las que en gran medida incubaron al presidente Fujimori, que con considerable apoyo popular implantó un régimen de terror y vendió el Perú a precio de banana. Fueron las atrocidades de Estados Unidos en Medio Oriente las que en gran medida incubaron la guerra santa del terrorismo de Alá.

Aunque ahora el líder de la Civilización esté exhortando a una nueva Cruzada, Alá es inocente de los crímenes que se cometen en su nombre. Al fin y al cabo, Dios no ordenó el holocausto nazi contra los fieles de Jehová, y no fue Jehová quien dictó la matanza de Sabra y Chatila ni quien mandó expulsar a los palestinos de su tierra. ¡Acaso Jehová, Alá y Dios a secas no son tres nombres de una misma divinidad? Una tragedia de equívocos: ya no se sabe quién es quién. El humo de las explosiones forma parte de una mucho más enorme cortina de humo que nos impide ver.

De venganza en venganza, los terrorismos nos obligan a caminar a los tumbos. Veo una foto, publicada recientemente: en una pared de Nueva York alguna mano escribió: "Ojo por ojo deja al mundo ciego".

La espiral de la violencia engendra violencia y también confusión: dolor, miedo, intolerancia, odio, locura. En Porto Alegre, a comienzos de este año, el argelino Ahmed Ben Bella advirtió: "Este sistema, que ya enloqueció a las vacas, está enloqueciendo a la gente." Y los locos, locos de odio, actúan igual que el poder que los genera.

Un niño de tres años, llamado Luca, comentó en estos días: "El mundo no sabe dónde está su casa." El estaba mirando un mapa. Podía haber estado mirando un noticiero.

EDUARDO GALEANO

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Friends,

Herewith a copy of a letter sent to the Editor of my home diocesan paper in St. Louis:

Thursday morning, September 20, 2001

Editor, ST. LOUIS REVIEW

Dear Father Finn,

Greetings from Cochabamba. Hope this finds you well in spite of the immense preoccupation with recent tragic events and their consequences. We have had several opportunities in which people have spontaneously offered us an expression of their sympathy and solidarity. I have assisted at three celebrations of Eucharist to pray for the victims and to ask God's light and grace in these circumstances: one right here at the Instituto de Idiomas, another at a local parish and a third at the Archdiocesan Cathedral of Cochabamba.

Tonight our US President is to give an address to the people of the US. The rest of the world will also be watching and listening, thanks to modern communications including cable T.V. which many people have here. Besides some of the local channels will hook into the network, so his words will be received live along with instantaneous translation. It really is amazing.

The reason for his presentation has been explained as an answer to the people who want to know some of the why's and wherefore's of this whole terribly tragic situation. A columnist named Waldo Peña Cazas here in Cochabamba has attempted to offer some answers those questions. Here is a translation of his column for Wednesday, September 19, which appeared in a local newspaper called "Los Tiempos" (The Times) and bears the caption "Points of View":

"Terrorism US Style"

"Shaken by the savage attacks against New York and Washington, US citizens are asking many questions: Who was it? Why did our sophisticated defense system fail? And our intelligence apparatus? What might be the response? All logical questions. But noone seems to be asking the more fundamental question: Why such barbarity?

Some analysts attribute the tragedy to US policy in the Middle East which, in reality, is only one of the immediate causes of frequent terrorist outbreaks in the Middle East. In reality it all began long ago when the US became a strong military power after declaring independence in 1776. After the attack, President Bush said that his country is a "peaceful people, but ferocious when angry". Let us see just how peaceful and how ferocious, for there is the root of the problem:

1805: Uncle Sam (sic) attacks Tripoli with an army of thieves and criminals recruited in Tunis and Egypt. From that battle come the words of the Marine hymn "to the shores of Tripoli".

1846: The "Uncle" (sic) attacks Mexico. Henry David Thoreau, one of the greatest North American philosophers, prefers prison rather than pay 10 cents tax because he refuses to contribute to an immoral war. Horrified by the crimes of their comrades, North American citizens of Irish descent in the "St. Patrick Battalion" join the Mexican Army to fight against their own country. They were all killed.

1873: Invasion of Panama by the "Marines" to "protect North American interests".

1898: Defeat of the Queen and annexation of Hawaii as a "US territory" because of its "importance for US security and also for commerce with Asia." In another incident that year 258 North Americans were blown up on the battleship Maine in the port of Havana. It was a warship fitted out as a tourist cruise vessel. Later it was known that it was a staged affair to justify declaration of war against Spain and so take over Cuba, the Philippines and Puerto Rico.

1903: Promoted a revolt in order to separate what is now Panama from Colombia because Colombia opposed construction of the Panama Canal.

1907: The Marines land in Honduras to protect US interests in the banana plantations.

1909: Invasion of Nicaragua, the pretext being the execution of two US citizens.

1916: Invasion of Mexico to capture Pancho Villa.

1945: Atomic bomb massacre in Hiroshima and Nagasaki: 100,000 killed the first day and another 100,000 later on as a result of the nuclear contamination.

1950: Troops of the Uncle (sic) cross the 38th Parallel and arrive at China's frontier with Korea in order to protect the dictator Singman Rhee. 300,000 Koreans and 15,000 North Americans die.

1951: The failed landing at the Bay of Pigs in Cuba. In another incident that year, at the United Nations the US is accused of genocide against people of color.

1953: The Uncle (sic) brings down the government of Mossadegh in Iran. 1954: Invasion of Guatemala with a mercenary army to overthrow president Jacobo Arbenz who had nationalized United Fruit. Among the principal owners of United Fruit figured: Secretary of State John Foster Dulles, John Moore Cabot. Secretary for Latin American Affairs, Allan Dulles, Director of the CIA and Walter Bedell Smith, ex Director of the CIA.

1958: Conspiring to assassinate Nasser, President of Egypt and also Nehru, Prime Minister of India. Assassination of Lumumba, Prime Minister of Congo (now Zaire).

1965: Beginning of the intervention in Vietnam, the first most notable failure: 1,300,000 Vietnamese and 60,000 US citizens killed.

1973: Overthrow of the elected government in Chile of Salvador Allende. The president dies and the long reign of terror by Augusto Pinochet begins.

1975: Assassination of M. Arman, first President of the Popular Republic of Bangladesh.

1981: Assassination of Omar Torrijos, head of the Panamanian government

It would be almost interminable to make a full report of this state terrorism (systematized and legalized) of countries invaded, governments overthrown and dirty operations by the CIA, some of them failed like the attempts on the lives of Mohair Codify and Fiddle Castro. Many times the CIA supported their "collaborators" such as the Panamanian Noriega and Bin Laden whom they now accuse of terrorism. The trouble is that you cannot give out slaps in the face and then not expect to receive them in return. To systematically create winds is to ultimately suffer a tempest. And all this too is the root of the terrible tragedies in New York and Washington. Faults of the Uncle (sic) in the Middle East are only a part of the accumulated hate in many parts of the world. And so we come back to the question: Why such barbarity? It is because war brings prosperity, certainly not to those who die, but to those who speculate on Wall Street who now have another great pretext.

" Your readers and people in the US may disagree with the above even though there is considerable factual information presented. At least they deserve access to such information because it is also an important part of the answers to the questions that President Bush is reported to address this evening. Living outside the USA offers us a chance to see more clearly how folks around the world regard our country. At times it is painful.

Sincerely,

(Msgr.) David A. Ratermann


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