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NIÑOS    QUE    NO    PARAN

NIÑOS QUE NO PARAN

EL PROBLEMA DE LOS ADITIVOS ALIMENTARIOS

El padre pasa fuera de casa la mayor parte del día y no vive tan de cerca
el problema como la madre. Al principio no les preocupaba
demasiado que el “pitufo” fuera tan inquieto, pero es que en lo últimos
tiempos esa especie de torbellino con patitas pone a diario
media casa patas arriba. Se le riñe, pero sigue igual, se le castiga, como
si nada y encima se muestra agresivo con su entorno. No acaba de
arreglar mamá un desaguisado cuando el pequeño diablillo ya esta
preparando otro y “a toda máquina”. El niño no para. Su madre está
reventada y ya no sabe si quien necesita realmente tratamiento
médico es el niño o ella. A la pobre señora le ha tocado en suerte
un hijo hipercinético. Está desolada,. Comprende que la naturaleza infantil
es propensa a la movilidad, pero es que una cosa es una criatura
vital y otra una especie de pequeño hooligan.

¿Se trata de una cuestión de educación, “domesticación”, paciencia, o realmente
es un trastorno del comportamiento debido a causas de tipo alimentario?

Frederic Viñas

En un principio, tomando como base el incontenible impulso de estos niños y niñas
a moverse continuamente, la medicina lo denominó: niños hiperactivos o hipercinéticos;
estudiándolos con más atención se observan toda una larga serie de síntomas comunes,
según la edad de estos niños, por lo que en la actualidad este tipo de trastornos se incluyen
dentro del concepto: síndrome hipercinético, síndrome psicoorgánico o disfunción cerebral
mínima. Los trastornos más comunes son los siguientes.

1) Durante la lactancia

· trastornos del sueño. Se despiertan gritando o llorando.

· Resistencia a tomar el biberón cuando cesa la lactancia materna

2) Primera infancia

· Irritabilidad, impaciencia, agresividad, fácil excitabilidad.

· Lenguaje vago e impreciso. Hablan en voz alta y de forma atropellada.

· Intranquilidad motora. Los niños se mueven continuamente, con movimientos
bruscos y poco armónicos. Dificultad en la coordinación muscular, apreciable sobre todo
en la práctica de juegos o deportes.

· Dificultad en relaciones con los niños y adultos del entorno (comportamiento antisocial).
Poca consideración con otras personas. (“pasan de todo”).

3) Edad escolar

· a consecuencia de su fuerte impulso a moverse continuamente y prestar poca atención,
sufren accidentes con cierta frecuencia.

· Dificultad en prestar atención, aprender, concentrarse en una determinada tarea, a pesar
de que son niños inteligentes.

· Conducta impulsiva y rebelde en la escuela, lugar donde se manifiestan más claramente
toda esta serie de trastornos.

· Escasa perseverancia, cansancio fácil, estados depresivos y desánimo.

· Comportamiento agresivo y dificultades para leer, calcular, y realizar movimientos de
precisión.

4) En el ambiente familiar

· Cambios bruscos del estado de ánimo, por motivos nimios.

· Comportamiento sumamente egocéntrico, a la vez que también muestran una cierta
incapacidad para dar y recibir mimos y carantonas.

· Peleas y disputas continuas con los hermanos y con otros niños.

· Incapacidad para percibir las situaciones peligrosas (tráfico, juegos, etc).

En la actualidad se considera que el trastorno principal de estos niños es su gran dificultad

en prestar atención y que la compulsión a moverse continuamente (hiperactividad o
hipercinesia) es una consecuencia de la anterior. En algunos casos los síntomas más
llamativos ceden o desaparecen al entrar el niño o la niña en la pubertad, aunque en otros
casos se continua observando un cierto grado de irritabilidad e intranquilidad motora aún
en la edad adulta. En niños sanos y normales con mucho “temperamento” pueden manifestarse
algunos de los síntomas antes citados, por lo que a veces se le hace difícil al médico realizar
un diagnóstico seguro del síndrome hipercinético en un niño sospechoso de padecerlo.
Más complejo es aún el tratamiento etilógico, si tenemos en cuenta que los trastornos que
caracterizan al síndrome hipercinético puede tener varias causas.

POSIBLES CAUSAS

En un principio se pensó que el comportamiento hiperactivo de estos niños podía deberse a
que durante el parto hubieran podido sufrir una mínima lesión cerebral, lo cual hoy en día
se considera bastante improbable. La importancia de factores de tipo psicológico con un fuerte
componente conflictivo familiar y social, parece que desempeña cierto papel en algunos casos
es el responsable del comportamiento especial de estos niños.

Algunos científicos opinan que podría existir un componente genético - hereditario que
predispusiera a este tipo de comportamiento, ya que se observa una mayor frecuencia en
familias con antecedentes en este tipo de trastornos.

Otra teoría que también hay que tomar en consideración atribuye a estos niños un trastorno
en la transmisión del impulso nervioso. La propagación del impulso nervioso entre dos
neuronas se realiza a través de unas sustancias denominadas neurotransmisores.
Una de ellas, la dopamina (precursora de la noradrenalina y que se presenta en cantidades
importantes en el cerebro) se produce en menor cantidad en los niños hiperactivos.

Sin embargo, hay investigadores que sostienen que el síndrome hipercinético se debe a
aditivos alimentarios que producen una reacción alérgica en estos niños. Se sospecha que tal
tendencia es cierta porque la mayoría de estos niños padecen trastornos de tipo alérgico
con mayor frecuencia. En relación con esta hipótesis tenemos los interesantes estudios
realizados por el alergólogo Dr. B. Feingold y otros investigadores, en los que se ha puesto
de manifiesto que muchos niños hipercinéticos sometidos a una dieta libre de colorantes,
aromatizantes artificiales y conservantes sintéticos presentaban una clara mejoría.
Hay niños, por otra parte, que presentan un cierto grado de intolerancia a los a los fosfatos,
tal como descubriera, hace años, la farmacéutica alemana H. Hafer. Parece ser que los fosfatos
inhiben la formación de dopamina en estos niños, dando lugar al síndrome hipercinético.

LA SOLUCIÓN DEL PROBLEMA

Para resolver con éxito el estado en que se encuentran los niños hiperactivos debemos
abordar el problema en varios frentes. Aunque donde haremos más hincapié sea en el campo
de la alimentación no hay que olvidar las medidas de tipo psicosomático orientados a frenar
su comportamiento impulsivo y mejorar la capacidad de atención y concentración.
En algunas ocasiones se han empleado, aunque parezca una paradoja, fármacos
psicoestimulantes (de tipo anfetamínico) con los que ha mejorado la capacidad de atención
de estos niños y ha disminuido su hiperactividad.
El problema es que estos medicamentos no son “curativos”, ya que cuando dejan de tomarlo
vuelven a presentarse los síntomas. Además no son inocuos da lugar a efectos secundarios
(dependencia, Inapetencia, molestias gástricas, insomnio, etc.) por lo que precisan un control
y seguimiento médico muy estricto.

En un estudio realizado muy recientemente pr el Dr. B.J. plan y sus colaboradores el hospital
Infantil Alberta en C. Gary (Canada) se ha puesto de manifiesto que con una dieta sin
colorantes y aromatizantes artificiales, chocolates, glutamato, conservantes y cafeína aparece
una clara mejoría en más de la mitad de un grupo de 24 niños hiperactivos sujetos a control.

Antes de introducirnos de lleno en el tema de los fosfatos en alimentación recomendaría la
lectura del artículo: “Los 57 aditivos confirmados como peligrosos” (Integral n. “109) en el que
también se aporta Información de interés sobre el caso que nos ocupa.

FOSFATOS PROPIOS Y AÑADIDOS

Los fosfatos, como el colesterol, son sustancias naturales necesarias para nuestra existencia.
El problema reside en su capacidad y en la forma cómo se hallan presentes.
Los encontramos en una proporción importante de alimentos naturales (carne, huevos,
productos lácteos, cereales, etc), pero también se emplean (en forma sintética) como aditivos
en los emulsionantes E3.. (lecitina), E471, E472, espesantes, gelatinizantes, conservantes,
antioxidantes, colorantes (E102, E104, E110, etc.) aromatizantes (glutamatos) y en los
componentes de ciertos ácidos (cítrico, láctico). La mayoría de los productos industrialmente
ya preparados para el consumo: conservantes de comidas rápidas (fast food), salsas
comerciales, queso fundido (quesitos). Ketchup, leche condensada, refrescos de cola
habituales en la alimentación de muchas personas se hallan “enriquecidos” con fosfatos
con lo que su aporte a la alimentación resulta más elevado del necesario.
Pero algunas personas no los toleran bien, sobre cuando buena parte de ellos son añadidos
artificialmente. Para saber si una persona, especialmente niño/a, presentan una intolerancia
a los fosfatos, al azúcar o a otros aditivos alimentarios es preciso que se someta a una dieta
estricta carente o a dosis muy reducidas de estas sustancias durante unas dos semanas
y observar si aparecen cambios positivos en su conducta.
En caso afirmativo hay que incluir posteriormente los alimentos o aditivos que se habían
suprimido, uno a uno, dejando un espacio de tres días como mínimo, para valorar posibles
reacciones y poder apreciar qué sustancia es la responsable de las recaídas, eliminándolas
definitivamente.

En el caso de los fosfatos si aparece una recaída, aparte dejar de tomarlos, podemos ayudar
al organismo a recuperarse con remedios inocuos, como:

· 1 o 2 cucharadas soperas de vinagre de manzana (sin aditivos) diluidas en medio vasito
de agua, unas dos veces al día. su efecto, unas dos veces al día. su efecto aparece antes de
media hora y dura unas cuatro horas.

· Tomar media cucharilla de carbonato cálcico (venta en farmacias) disuelto en un poco
de agua, antes de las comidas.

Concretamente, en el caso de los fosfatos, las pautas dietéticas que se recomiendan seguir
durante un lapso o período de tiempo son las siguientes:

· Evitar todos los productos alimenticios que llevan aditivos con fosfatos.

· Moderar el consumo de alimentos naturales que tengan un contenido relativamente
elevado de fosfatos.

· La “Phosphat-Liga” suiza recomienda también en estos niños limitar bastante el
consumo de azúcar y ácido cítrico, por desencadenar en ellos un efecto similar al de los fosfatos.

Una dieta totalmente ausente o libre de fosfatos no es factible, ya que casi todos los
alimentos contienen fosfatos en mayor o menor medida aparte de que no sería conveniente,
ya que el organismo necesita una cierta cantidad de ellos.
Siguiendo las recomendaciones antes enunciadas, evitando un consumo excesivo y artificial
de fosfatos se observan resultados positivos no sólo en muchos niños (catalogados como
hiperactivos) sino también en adultos.

Alimentos permitidos:

Hortalizas: Lechugas, berenjenas, alcachofas, patatas, coles, coliflores,pepinos, ajos,
cebollas, zanahorias, rabanitos, guisantes tiernos (arvejas), acelgas (con moderación) calabacines, remolacha roja,
espárragos, apio.

Frutas:

Toda fruta fresca de temporada, mejor si es cultivo biológico.

Cereales:

Pan integral casero, pasta sin huevo, arroz.

Lácteos y huevos:

Mantequilla, nata, clara cocida.

Endulzantes:

Miel pura de abeja.

Otros productos:

Aceite de oliva, vinagre de manzana (sin conservantes) Agar-agar, sal marina, plantas
condimenticias

Alimentos desaconsejados:

Tomates, pimientos, espinacas, legumbres y derivados (tofú,etc.) purés de patata ya preparados, sopas instantáneas, cubitos para caldos.

Cítricos, limones, naranjas, pomelos, piña, uva.

Avena, maíz, cornflakes, pasta con huevo, arroz tipo parvolled, ravioles, tortellinis ya preparados.

Leche, leche en polvo, kefir, your, quesos, helados, yema de huevo.

Azúcar, chocolate, (tableta, en polvo, etc.) mazapanes, dátiles, higos.

Glutamatos, margarinas, ketchup,bebidas de cola, bebidas alcohólicas, zumos de fruta concentrados, levadura en polvo, lino, salvado de trigo, sal común, salsas para ensaladas comerciales, mayonesas preparadas, embutidos, despojos (hígado, riñón, cerebro), hamburguesas, jamón, foie-gras, pescados ya preparados o en empanadas.


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