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EL ABC DE LA HISTORIA DEL MAR BOLIVIANO

Con el mayor respeto a mi madre y a mi abuela nacidas en Antofagasta.
Con el mayor respeto a los Aymara del Norte, a los Mapuche, a quienes conocí y aprecio; con el mayor respeto a los Araucanos si alguno logró sobrevivir; con el mayor respeto al grupo folklórico Inti Illimani, un grupo de folklore “honrado”, de los tiempos en que "el Charango boliviano" fuera declarado "instrumento subversivo" por Pinochet
Con el mayor respeto a Jorge Edwards, Premio Cervantes de Literatura, y a quienes él cita como favorables a Bolivia en el asunto que nos ocupa: Domingo Santa María, Vicente Huidobro, Carlos Vicuña Fuentes, Luis Barros Borgoño
Con mi respeto a quienes izaron la bandera boliviana, hace 3 años, en las poblaciones del Norte, incluido El Morro de Arica, me permito exponer este ABC sobre dicho conflicto.
No me mueve el deseo de venganza, sino ese sentimiento profundo del alma que se llama hambre y sed de justicia.

A.- La Geografía.- Un territorio aymara.-

Mire, por favor, el mapa de arriba de la zona que perdió Bolivia. Considere la toponimia (nombres de los lugares) encontrará palabras como: Atacama, Calama,(el aymara tine seis sonidos equivalentes a la K castellana. Según sea Qalama o Q'alama significa: Tus piedras o tu sitio pelado...Si había caminos precolombinos en ella, se insinúa que había piedras...) Sajama, Chuquicamata, Pucara, Copiapó = Cupi yapu =la tierra cultivable que está a la derecha, Chiu chiu o t'iu t'iu Todas de origen aymara o quechua las 2 últimas. Más arriba encontraría: Parinacota (El Lago de los Flamencos)otra vez aymnara; Chuquicamata, tan parecido al nombre aymara de la ciudad de La Paz “Chuquiaw marka” y su río “Chuquiyapu”. (Todos tienen que ver con metales que brillan: oro, plata, cobre)

. Gonzalo Sánchez de Lozada, el Presidente depuesto por el tema “Gas por Chile”, decía estas palabras el 23 de marzo del 2003 con motivo del día del Mar: “El Mar fue territorio aymara antes de nosotros y lo será después de nosotros.”

Sobre Calama tenga en cuenta lo que encontré en una web chilena:
Ingresé primero en www.Google.com y escribí: Calama+Puerto+Lamar y la encontré. Dice lo siguiente: "Situado en una intersección del Camino del Inca en que se topan las rutas de Cobija a Potosí y de Arequipa a Copiapó, fue un asentamiento pobre y de escasa población al momento en que llegaron Diego de Almagro y Pedro de Valdivia. El centro prehispánico estaba en Chiu Chiu (Atacama la Chica), pues el salobre río Salado, que cae al Loa justo pasado Chiu Chiu, contaminaba las tierras río abajo, permitiendo sólo la producción de pastizales para el ganado.
Calama nació como un tambo en la senda entre Cobija y Potosí. En 1832 se creó un servicio de correo semanal entre estas dos ciudades. En 1840, el prefecto de Bolivia se trasladó desde Chiu Chiu a Calama. Hacia 1865, era el centro administrativo boliviano más importante del área. En 1869 pasó por aquí el correo entre Salta y Cobija. Fue ocupado por tropas chilenas (23 de marzo de 1879) luego de la primera batalla contra las huestes bolivianas".. Por lo menos los autores de esta web contradicen a Pinochet que afirmaba que Bolivia nunca tuvo mar.

Tenga en cuenta a Puerto Lamar, que figura en esta misma web.
“El poblamiento de la actual Calama nació a la vera del camino que venía desde el Altiplano para bajar hasta puerto Lamar (Cobija), puerto que fue habilitado por Bolivar para darle a Bolivia una salida al mar, decreto firmado por el Libertador el 28 de diciembre de 1825.

A él se refirió el Presidente de Venezuela, D. Hugo Chávez aquella noche de la clausura de la Cumbre Social Alternativa, cuando dijo que Bolivia tuvo ese Puerto. Que se le puso ese nombre en homenaje al Comandante José Lamar, uno de los héroes de la Batalla de Ayacucho y que él quería bañarse en un playa boliviana.

CHUQUICAMATA

CHUQUICAMATA Chuquicamata, ubicada a 250 kms. al noreste de Antofagasta y 3.000 msnm., es la mina de cobre a tajo abierto más grande del mundo, conocida desde la época precolombina. Esta situada al norte de Calama.

La mitad del territorio expoliada

¿Sabía usted que Bolivia nació a la vida independiente con dos millones de kilómetros cuadrados?
¿Sabía que sus vecinos la despojaron de un millón de Kms.2?
¿Sabía que lo mismo pasó con México y su “buen vecino” del Norte? ¡Cosas de vecinos!
¿Sabía que los motivos se llamaron: Guano, Salitre, Cobre, Goma y Petróleo?
¿Sabía que Augusto Pinochet, el “loco impune” afirmó en su “Geopolítica”: “Bolivia es un País desintegrado e invertebrado que tiene que ser repartido por sus vecinos”.
Ahora dicen que Pinochet es loco; pero su locura, asumida como locura nacional chilena, ¿continuará en el futuro?
Motivos de ambición no faltan: Gas, Agua, Litio...

B.- Criterios, Principios, Doble moral.

-
En el “Abrazo de Charaña de 1975 alguien dijo. “La fuerza da derechos” y una moneda que usted conoce advierte: “Por la razón o la fuerza”...!!!

El principio fundamental de la convivencia humana dice: “No hagas a otros lo que no quieres que te hagan a ti”
Benito Juárez añadió: “El respeto al derecho ajeno es la paz”.
Pero imagínese por un momento esta situación y aplíquese este cuento. Un ladrón, asesino y violador entra en su casa, viola a su esposa o a su hija, le mata a usted y acaba despojando a la familia de su casa, empresa y hacienda.
Le pregunto: ¿Sus hijos aceptarán que el violador, asesino y ladrón tiene pleno derecho y soberanía sobre esos bienes, simplemente porque fue más fuerte que usted? ¿Verdad que no?
¿Por qué se acepta que la “fuerza da derechos” en las guerras de conquista y despojo? ¿Doble moral? ¿Aceptamos tan fácilmente situaciones similares?

-¿Prefiere la “ley de la selva” y el predominio del más fuerte? (Darwin) Prefiere seguir con el diagnóstico de Hobbes: “El Hombre es Lobo del Hombre?
En esta misma semana el Secretario de la ONU, Koffi Annan, acaba de informar que "La Ley de la Selva amenaza al nuevo orden mundial".
Curioso que él haya manifestado su apoyo a Bolivia hace muy poco.
En el tratado de 1904 nos dicen que podemos apelar al Kaiser de Alemania.!!!
¿A quien apelarán ustedes cuando todo el mundo se ponga a favor de nosotros ¿a Júpiter Olímpico?
Chile no acepta ninguna mediación. Lo dicen constantemente.¿Por qué aceptaron la mediación del Vaticano en su conflicto del Beagle. ¡Siempre la doble moral chilena!!!

Por lo menos no nos llamen salvajes a las víctimas cuando insinuemos al final de este artículo la manera de defendernos.
Ni nos llamen “amigos” cuando nos depredan y perjudican por siglos.

Tome también nota de cómo este sencillo razonamiento invalida la legitimidad de "muchas conquistas".(*)

C. “Salpeterkrieg” = "La Guerra del salitre" y sus causas: Wano o Guano, Salitre, John Thomas North, Gibbs y Williamson Balfour, Impuestos, Eduardo Abaroa

.

Conozca la Historia de John Thomas North, el Rey del Salitre.

(Nada nuevo. North, Gibbs y Williamson Balfour nos organizan una guerra con 23000 muertos y luego otra empresa poderosa, La Standard Oil -otra vez los anglosajones haciendo pelear a los chicos- nos organizaría la Guerra del Chaco con otros 50000 muertos paraguayos y bolivianos).

John Thomas North nació en el pueblo de Holbeck, cerca de la ciudad de Leeds, condado de York, Inglaterra, el 30 de enero de 1842. Fue hijo de un próspero comerciante del carbón.
En 1869, fue enviado a Chile por la firma de Fowlers a supervisar la construcción de locomotoras en la maestranza de Carrizal y el puerto de Caldera.
Decidió hacer fortuna por sus propios medios, y en 1871 se dirigió al puerto peruano de Iquique, el que se transformaría en el centro de sus negocios salitreros. Allí, como empleado en la oficina salitrera del peruano González Véliz, conoció la región de Tarapacá.
La intervención peruana en Tarapacá

En enero de 1873, el Presidente del Perú, Manuel Pardo, estableció por ley el estanco del salitre en la provincia de Tarapacá, y la prohibición de vender a extranjeros los terrenos salitreros fiscales. De esta manera, el Estado peruano comenzó a controlar la compra y venta de la producción salitrera, con margen de ganancias para las arcas fiscales.
Dos años más tarde, Pardo expropió todas las oficinas y mantos salitreros de Tarapacá, entregando a los propietarios certificados o vales a plazo con un interés.
· Primeros negocios

Mientras esto ocurría, North iniciaba sus primeros negocios al importar herramientas y mercaderías desde Europa, para surtir a las oficinas salitreras en Iquique, en sociedad con Maurice Sewell -primer vice cónsul inglés en el puerto-, además de actuar como agente local de las líneas de vapores.
Con el capital reunido, compró sus primeras oficinas salitreras, y hacia 1878 arrendó la administración de la Compañía de Aguas de Tarapacá por 2 años, encargada de traer agua potable desde Arica en buques cisternas, almacenándola en Iquique para su posterior distribución.
Al año siguiente, y en vista de los acontecimientos bélicos, los ingleses dueños de la compañía de agua potable abandonaron Chile, y las autoridades chilenas que ocuparon Iquique reconocieron a North como su propietario. Durante la Guerra del Pacífico, North controló el monopolio del agua potable del puerto.
Asociado con Harvey para apoderarse del salitre

Al terminar la Guerra del Pacífico, el territorio salitrero de Tarapacá pasó a poder de Chile, y los certificados emitidos por el gobierno peruano se desvalorizaron. Los empresarios ingleses que trabajaban en la zona, vieron así la oportunidad de controlar el salitre.
North aprovechó las informaciones de su socio, Robert Harvey, nombrado inspector general de las salitreras en Tarapacá bajo el gobierno peruano. Harvey se pasó al bando chileno, ofreciendo enseñar las características de la industria salitrera, apoyar al Ejército y servir de agente de informaciones de los movimientos peruanos en los recientemente capturados territorios de Tarapacá.
Esto le permitió a North conocer con antelación los planes del gobierno chileno. La operación consistió en adquirir a vil precio la mayoría de los papeles correspondientes a las mejores oficinas salitreras.
North regresó a Inglaterra en junio de 1889, dejando en Chile un grupo de abogados para defender sus intereses. Después de la Revolución de 1891, una investigación en 1898 reveló que estos abogados recibieron fuertes sumas de dinero para que en sus cargos como diputados hicieran oposición a Balmaceda en el Congreso y en la prensa.
Vea en “Enlaces” La Guerra del Salitre

Sepa también que el boliviano Eduardo Abaroa, cuando le intimaron la rendición en el Puente del Topáter, sobre el río Loa, les dijo “¿Rendirme yo, cobardes? ¡Que se rinda su abuela, carajo!

Advertencias:


Acabo de recibir este e-mail:
Urgente. Existen reuniones secretas del alto mando militar chileno, por un posible desconocimiento por parte de Bolivia al tratado de 1904.
El tema tratado en dichas reuniones es: un posible conflicto belico con Bolivia, la manera de destruir lo mas rapido posible a sus fuerzas armadas y exterminar a los partidos politicos indigenistas y sus respectivos lideres, esta informacion la obtuve ya que soy un Coronel retirado del Ejercito de Chile. Deben mantenerse alertas ya que Chile negara dichas reuniones. En estos momentos criticos para ambos paises debe primar la cordura y no caer en un conflicto el cual los podria destruir.
J A U
Coronel (r) Ejercito de Chile

Hasta en los chistes de “Ultimas Noticias” se sugiere una invasión a Bolivia. No es algo nuevo. Está dentro de la Geopolítica de Pinochet.
Bienvenidos, pues, a Bolivia.
Bolivia es un país inerme. Su ejército está especializado en el “enemigo interno” en la represión a los propios habitantes. No está preparado para cuidar fronteras ni para atenderlos a ustedes.

Posiblemente los Scouts chilenos o su Ejército de Salvación puedan ingresar en la Plaza Murillo a paso de parada, sin ninguna dificultad.
Sólo tendrían que tomar algunas precauciones.
Primera precaución. No vengan en manada, porque ustedes mismos minaron la frontera, no vayan a caer en su propias trampas.
Procuren venir en sus flamantes caza-bombarderos supersofisticados. Utilicen bien los 16 millones de dólares de las "coimas"(mordidas, sobornos...) para esos aviones que se publicaron en estos días en CNN para traerse de todo. Aquí no encontrarán nada importante para ustedes. Además estamos en crisis.
No olviden que si alguien intenta introducir una orquídea o una mandarina bolivianas en territorio chileno, invariablemente van al basurero. Creo que ha llegado el momento en los laboratorios científicos (como el SELADIS) investiguen si las manzanas rojas chilenas no son cancerígenas como sus parientes estadounidenses que estaban matando de cáncer a los hijos de los productores (**)

. También pueden venir en tanques.
Háganse un chequeo del corazón. Ni sus jóvenes futbolistas soportan la “altura” boliviana de 4.000 msnm.!!!
¡Cuidado! en Bolivia somos “para ustedes” muy salvajes.
En Bolivia hay millones de indígenas y originarios que tienen costumbres muy especiales. Y muy buena memoria. Su cultura oral hace que no olviden nada.
En Bolivia nadie robaba en la región de Jesús de Machaca, donde mejor se había conservado la cultura aymara (John Murra), primera costumbre salvaje. “A los ladrones se les cortaban las manos.” Otra precaución importante al bajar de sus tanques y aviones.(1)
Se han dado casos de antropofagia: Ayo Ayo, Jesús de Machaca 1921. Se comieron allí al Corregidor que había encarcelado a dirigentes importantes de la región y que los había dejado morir de hambre mientras se ausentó del Pueblo por más de un mes. Al cura, su defensor, que escapó metiéndose en una cloaca le llamaron “kanka pucho” = la sobra del asado .(2) No creo que ustedes quieran acabar en las cloacas o mancos de ambas manos!!!
También podríamos usar otras técnicas, como la tzanza de los shuar. Técnica sencilla que consiste en reducir la cabeza del adversario, haciéndola hervir. El único secreto es la aplicación de astringentes que reduzcan todo conservando las proporciones, de modo que todos puedan identificar la cabeza reducida. Cualquier joven shuar de más de 14 años domina esta técnica. (3) (4) y (5)
No olvide que por esa técnica ni Túpac Yupanqui ni los Incas pisaron jamás tierras tropicales amazónicas para buscar oro. Tampoco los españoles, después de fundar “Sevilla del Oro”, entraron por más de 300 años en territorio Shuar.

Pero tranquilos. Nada de eso lo haremos como agresores. Simplemente en estricta defensa propia
No se metan en las zonas tropicales. Medio país es verde, cosa que se suele ignorar. Tenemos algunas enfermedades, todas mortales, para los que no están preparados, ni tienen anticuerpos: La Fiebre Amarilla que mata en un par de días. La Fiebre Hemorrágica, el Tifus, el Cólera, el Anta Virus que acabamos de importar de Argentina. Las Hepatitis A y B, la Malaria, el Dengue que está de moda en este momento.
Tenemos nubes de mosquitos "más fuertes que el rinoceronte" según dicen, arañas, alacranes, víboras venenosas, pantanos tragagentes, todo lo necesario para que la biodiversidad se defienda de su agresores.

Sepan también que el agua del altiplano es salada. Nuestros Lagos son salados. Por eso fracasaron en Bolivia alta las sales de rehidratación oral. No se puede dar agua doblemente salada a un enfermo de diarreas. ¡Tráiganse agua!. El Silala no es suficiente.
Todo es simple y se reduce a ver quién tiene las mejores armas.

Y una pregunta: ¿Quién es más salvaje, el que invade países, el genocida, el que arroja bombas atómicas capaces de matar a 80.000 personas en un solo día o el que se limita a los "escarmientos" descritos más arriba?
Que el mundo sensato opine.


Notas
(*) Guacaipuro Cuatemoc”La deuda de Europa con América Latina”. Búsquelo en los enlaces de abajo.
Notas: (1) “Propuesta 7 desde las Culturas originarias para la construcción del Nuevo País: “Honradez y acendrada Moralidad” www.Bolpress.com Columnistas. Jaime Zalles.
(2) Esteban Ticona et alii. “Jesús de Machaca: La marka rebelde. La lucha por el poder comunal” 3 Tomos. CEDOIN –CIPCA 1997.
(3) Gortaire Alfonso, Zalles J. “Organizarse o sucumbir: La Federación Shuar”.Pags. 7 y 16 Serie “B” Nº 14. Mundo Shuar. Centro de Documentación, Investigación y Publicaciones. Sucúa (Morona Santiago) Ecuador. 1975
(4) Pellizaro Siro “Técnicas y estructuras familiares de los Shuar” Numpenk 10/.1973.)
(5) Rosero Magdalena. “”La Espiritualidad de los Shuar” Amuamu o Unt Námper La Cascada 11/ . Pag. 30. Pontificia Universidad Católica del Ecuador. 1972
(**) Un periodista boliviano-ojalá me recuerden quién-estudió el tema de las muertes por cáncer de los hijos de productores de manzanas en EE.UU. Su estudio salió a luz a pesar de las amenazas de muerte de parte de los productores de fertilizantes químicos y colorantes de color rojo. Le direon un premio al Periodismo de Investigación en ese país.

Conozca los caminos precolombinos desde Quito a Talca, más abajo, y las opiniones de un chileno sabio y sensato sobre el tema de referencia y otra propuesta igualmente sabia y sensata al final de todo. ¡Gracias!:



¿ME PERMITO DUDAR? JORGE EDWARDS

Tenemos aquí, en nuestras fronteras, un problema que salta a la vista y que puede no ser jurídico, pero es político, humano, histórico.

Nos dicen que debemos opinar sobre la salida al mar de Bolivia con responsabilidad. Estoy de acuerdo. Debemos opinar sobre Bolivia y sobre todas las cosas de este mundo con reflexión, con estudio de los antecedentes, con visión de las consecuencias. Opinemos, pues, con la mayor responsabilidad posible sobre Bolivia y Argentina, sobre Irak e Irán, sobre Chechenia, sobre el cine contemporáneo, sobre la literatura de G. W. Sebald y la de J. M. Coetzee. Nos dicen en seguida, con definitiva seriedad, con todo el peso de la ley a favor: no hay controversia con Bolivia. El tema fue resuelto por medio de tratados libremente aceptados y firmados, hace ya alrededor de un siglo, y no hay más vueltas que darle. Pero ocurre que hay un país entero, vecino nuestro, limítrofe con nosotros, que clama, que protesta, que no tiene relaciones diplomáticas normales con Chile, fenómeno, desde luego, altamente anormal, y que consigue apoyos internacionales cada día más fuertes, visibles, variados.

¿No hay controversia? No hay, en apariencia, en la letra de los tratados, controversia jurídica, diplomática, pero en los hechos sí la hay, y grave, de fondo. La diplomacia brasileña es y siempre ha sido la más profesional, la mejor preparada de América Latina. Viene el ministro de Relaciones Exteriores del Brasil, el señor Celso Amorim, y nos declara, en resumidas cuentas, que tenemos toda la razón, que el problema entre Chile y Bolivia es bilateral, pero que “no deja de tener repercusiones regionales en Sudamérica y que por eso nos interesa a todos”. ¿Han leído ustedes con atención, han entendido lo que nos quiso decir, con el lenguaje refinado de Itamaraty, el diplomático brasileño? El problema es bilateral, sí señores, pero interesa y preocupa a toda la región, a todo un continente, y tiene, por lo tanto, aunque no queramos admitirlo, aunque no nos guste, un aspecto multilateral. Kofi Annan, el secretario general de las Naciones Unidas, dice una cosa, y nosotros corremos a desmentirlo, a explicarle, a pedirle que no se meta en los asuntos nuestros. Jimmy Carter dice otra y volvemos a ponernos nerviosos, sumamente nerviosos.

Yo, por mi lado, me hago preguntas: me permito dudar de la solidez, de la sensatez, de la seguridad casi dogmática de nuestra posición. Se habla desde hace un tiempo del aislamiento internacional de Chile, se especula, se atribuye todo a una especie de envidia. También me permito dudar. Creo que es otra falta de perspectiva. No tenemos tanto éxito como nosotros mismos nos imaginamos y no provocamos tanta envidia en nuestros vecinos. Provocamos, eso sí, una frecuente irritación, y eso debido a una mezcla de ingenuidad, de farsantería, de falta de tacto. ¿Han comparado ustedes, por ejemplo, aunque sólo sea por afición, por espíritu deportivo, nuestro ingreso por habitante, nuestros niveles de educación, nuestros índices de comprensión de lectura, nuestros porcentajes de distribución de la riqueza y nuestros indicadores de extrema pobreza, con los del mundo desarrollado? Hemos progresado algo, hay que admitirlo, pero es poco, y queda mucho por hacer en todos los terrenos.

He escrito muchas veces sobre el tema boliviano. Me ha preocupado siempre y considero que existe en nuestras relaciones con Bolivia un conflicto esencial, muy mal resuelto por Chile, por el Perú, ya que ha sido parte aunque no haya querido serlo, y hasta por los propios bolivianos. El Cono Sur latinoamericano podría constituir un espacio geográfico de relaciones ejemplares, de desarrollo, de solidaridad regional, de estabilidad, y no consigue serlo. Reducir esto a una cuestión de tratados, de fórmulas, de viejas prácticas diplomáticas, es una argucia o una irremediable limitación. Podemos firmar convenios comerciales con medio mundo, y esto, desde luego, merece aplauso, pero tenemos aquí, en nuestras fronteras, a la vista de todos, un problema que salta a la vista y que puede no ser jurídico, pero que sí es político, humano, histórico, de cultura. En este aspecto, la vieja diplomacia chilena fue mucho más efectiva, más informada, más abierta en el momento de buscar soluciones imaginativas.

El asunto de las exportaciones de gas natural fue llevado por los bolivianos con evidente torpeza, con desatada demagogia, con desprecio de los mecanismos democráticos que habían llevado a la presidencia de Bolivia a Gonzalo Sánchez de Lozada, pero la intervención nuestra en el caso fue siempre tibia, poco segura. Ahora nos reprochan en Bolivia no haber defendido nuestro punto de vista con más energía, con argumentos más vigorosos, y es probable que no les falte razón. Pero ocurre que nosotros, frente a esas controversias que no son, como se nos asegura, verdaderas controversias, tenemos posiciones endebles, incómodas. Nos escudamos detrás de letras, de papeles, de protocolos, de palabras altisonantes. Y creemos que son escudos muy impresionantes, pero en realidad, en el mundo contemporáneo, están muy lejos de serlo.

Un hecho evidente, que a nosotros nos ha tocado de cerca, es el completo cambio de foco del sentido jurídico internacional en los últimos tiempos. Los diplomáticos del Chile de hoy deberían estudiar este punto a fondo, con la máxima seriedad. El principio de no intervención, para citar un concepto clásico, tiene mucho menos fuerza hoy que hace, digamos, 50 ó 60 años. Se observa, por el contrario, y por razones que no son en absoluto menores, un crecimiento sostenido, coherente, de una conciencia universal, de una opinión pública mundial, que tiende, precisamente, a intervenir en todas partes. La detención del general Pinochet en Londres fue una manifestación evidente de todo este proceso. Era una ruptura flagrante de las normas tradicionales, territoriales, del derecho penal, pero obedecía a un sentimiento claro de la conciencia ética de estos días.

La única respuesta sólida, convincente a nivel extraterritorial, consistía en sostener que el juicio era posible en Chile. Así se actuó, con ese criterio, y la verdad es que la justicia chilena avanzó más de algo en materias de derechos humanos, aun cuando estuvo lejos de llegar hasta donde podría haber llegado. Pero sólo recuerdo el caso para referirme a la notoria universalización del pensamiento ético, filosófico, político de fines del siglo XX y comienzos del XXI. Ya no es posible escudarse en la territorialidad de la legislación penal o en el carácter exclusivamente bilateral de algunas relaciones entre Estados, cuando son asuntos que pueden inquietar a toda una región y que afectan a cierta conciencia universal contemporánea. Cuando se trata de relaciones entre un Estado más fuerte y otro más débil, el asunto se vuelve todavía más sensible. Nosotros podemos hacer campañas de información de todo orden, pero no hay que ser adivino para suponer que el tema de la mediterraneidad de Bolivia va a seguir adquiriendo presencia en los escenarios regionales y quizá más allá de ellos. No podemos elaborar una política exterior sólida sin tener en cuenta este proceso, esto que podríamos definir como un nuevo dinamismo de las presiones externas de toda especie.

En 1975, a partir de las conversaciones entre los generales Banzer y Pinochet, se llegó a estar cerca de una solución aceptable. Es probable que el Gobierno chileno de entonces actuara presionado por las posibilidades de conflicto bélico con Argentina y quisiera cubrirse las espaldas. En cualquier caso y por los motivos que sea hubo propuestas concretas y se avanzó en las negociaciones. Sin tener información desde adentro, llegué a la conclusión de que la actitud del gobierno militar peruano impidió llegar a un acuerdo. La llamada Revolución Militar estaba lanzada en un plan de reconquista de los territorios del norte de Chile antes del centenario de la Guerra del Pacífico, esto es, antes de 1979.
Ahora la situación política de la región ha mejorado en forma notoria. En democracia, sin regímenes militares, sería posible replantear esos acuerdos que en 1975 quedaron a mitad de camino. Sabemos que antes de la caída de Sánchez de Lozada había conversaciones bilaterales con Bolivia y suponemos que había algún convenio global en ciernes. Ahora, después del fracaso doloroso, lamentable, además de tonto, de las negociaciones sobre el gas natural, me parece que todo este conflicto de Chile y Bolivia, resuelto en el papel, pero en la realidad verdadero nudo gordiano del Cono Sur del continente, debe encararse con imaginación, con visión de largo plazo, con generosidad.

Uno siente al escribir sobre estas cosas el peso de una autocensura difusa, no explícita, pero se podría citar una larga lista de opiniones chilenas que ya son clásicas y que no participan para nada del formalismo de nuestros argumentos actuales. El presidente Domingo Santa María declaraba ya en 1880: “No olvidemos que no podemos ahogar a Bolivia”. Vicente Huidobro, el gran poeta de Altazor y de Temblor de cielo, escribió en 1938: “Es curioso cómo los hombres se alarman por cualquier cosa. Bolivia pide un puerto. ¿Hay algo más lógico?” Podríamos multiplicar las citas. Se podría sostener que personajes como Vicente Huidobro o Carlos Vicuña Fuentes, el autor de La Tiranía en Chile, eran disidentes, pero nunca se podría decir lo mismo de Domingo Santa María o de Luis Barros Borgoño, quien sostenía algo parecido en 1892. Un Cono Sur integrado, modernizado, estable en la democracia política, con proyectos económicos del estilo del que implicaba la exportación del gas boliviano por puertos chilenos, sería un foco de desarrollo extraordinario, un punto de atracción notable para las inversiones extranjeras. ¿O estoy soñando, o estoy pensando sin la responsabilidad que me exigen las autoridades competentes?

* Jorge Edwards
es escritor chileno, ganador del Premio Cervantes de Literatura. Este artículo fue publicado en La Segunda de Santiago, el 26 de diciembre de 2003.


Enlaces

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UNA TESIS OPORTUNA Y SENSATA

ARICA TRIPARTITA

P. Gregorio Iriarte O.M.I
El que la ciudad de Arica y su puerto sean compartidos, territorial y administrativamente, por Perú, Chile y Bolivia, a muchos les parecerá un sueño irrealizable. Otros opinarán que con eso no quedarían mínimamente satisfechos los derechos de Bolivia sobre el mar. Sin embargo, no son pocos los analistas que opinan que ésa es la mejor de las opciones para los tres países y para el conjunto de América Latina.

El mundo camina hacia una mayor integración y América Latina también. Las fricciones por fronteras y territorios, por más legítimas que sean las demandas, no hacen más que enconar las mutuas relaciones y retrasar los procesos de integración que, a la larga, son los que más van a favorecer a nuestros países.

No podemos menos que evocar todo el proceso vivido por los países europeos para llegar hasta la integración actual. La enconada disputa entre Francia y Alemania sobre los territorios de Alsacia y Lorena fue causa de dos sangrientas guerras entre esos países. Sin embargo, superados tantos odios y tantas poses falsamente patrióticas, hoy son un ejemplo de solidaridad y de unión en un proyecto común.

Lo que separa a Chile, Perú y Bolivia es muchísimo menos que lo que separaba a los países de Europa. Gracias a políticos visionarios y con vocación integracionista, se logró organizar una verdadera comunidad de naciones. Desafortunadamente, aquí estamos volviendo al clásico reivindicacionismo territorial, que tantas guerras y frustraciones ha creado en el mundo. Lo que une a los tres países es mucho más que lo que les divide y “Arica Tripartita” sería un gran paso hacia esa integración que, en el fondo, todos buscamos y queremos.

Si se llegase a concretar una salida al mar para Bolivia, con puerto propio y continuidad territorial, que es lo que se desea lograr, no creemos que vaya a traer beneficios económicos para el país. Más bien, lo más probable es que será una nueva fuente de erogaciones económicas y de graves problemas sociales de tipo internacional.

Es evidente que si Bolivia exige una franja territorial que conecte nuestro país con el Pacífico, ello tendrá que darse en la frontera con Perú, siguiendo el trazado del ferrocarril Arica-La Paz. El Gobierno de Chile nunca aceptaría partir en dos su país. Esa área territorial cedida, totalmente inhóspita, de algo más de 50 kilómetros de extensión lineal y con una anchura de 10 km. desembocaría en el mar al norte del puerto y de la ciudad de Arica. Esta posible cesión reviste muchos y muy graves problemas.

En primer lugar, Bolivia tendría que sentar soberanía sobre un territorio montañoso y árido, donde no hay vallas, ni muros que delimiten la frontera, tanto con Chile, como con Perú. ¿Cuántos policías harían falta para controlar, a lo largo de ese doble margen fronterizo, el contrabando, el narcotráfico y otros muchos turbios negociados que impulsaría la mafia internacional?. En realidad, esa franja territorial podría convertirse en una “tierra de nadie”, que es lo más apetecible para tantos arribistas y modernos piratas internacionales.

Uno de los focos de mayor corrupción, de tráfico de armas, de drogas, de trata de blancas es, justamente, la triple frontera que se da cerca de la “Ciudad de Este”, entre Paraguay, Brasil y Argentina. ¿No nos sucederá algo parecido? ¿Cuánto dinero le va a costar a Bolivia sentar soberanía sobre esa extensa y desguarnecida zona? También debemos tener en cuenta que el territorio que entregaría Chile, al norte de Arica, no reúne las condiciones mínimas para que en él se construya un puerto. Pensar, por otro lado, como algunos ingenuamente creen, que Chile entregaría el puerto y la ciudad de Arica a Bolivia, no pasa de ser una quimera.

Cuando, internacionalmente, se trata de cesiones territoriales a otro país, no son los Gobiernos quienes pueden decidirlo. Los Gobiernos no pasan de ser meros gestores. Para una cesión territorial con soberanía, las Naciones Unidas exigen que se realice un referéndum, con la participación mayoritaria de la población. Al fin, quien decide si se va a concretar o no esa enajenación es el pueblo. ¿Podemos creer que los habitantes de Arica van a elegir ser ciudadanos bolivianos? ¿Podemos creer que el pueblo peruano va a permitir a su Gobierno que se entregue parte de sus “Provincias Cautivas” sin ninguna compensación?

El diálogo está abierto. Nuestra propuesta, siguiendo a muchos estudiosos del problema, es que, tanto desde el punto de vista económico, como geo-político y americanista, deberían orientarse las futuras conversaciones y propuestas en la línea del gran ideal integracionista latinoamericano: “Arica Tripartita”, con plenos derechos para Perú, para Bolivia y para Chile. Un territorio y una “ciudad abierta”, con un estatuto propio y donde los bolivianos, chilenos y peruanos tengan todos, igualitariamente, plenos derechos de ciudadanía. Todo “tripartito”: la ciudad, el puerto, las leyes, los recursos naturales, los impuestos, las aduanas... Aunque a muchos les parezca una utopía irrealizable esta propuesta, sin embargo, estamos plenamente convencidos de que ése es el camino por el que hay que avanzar, no solamente por el lado de Bolivia, sino por conveniencia económica, política y social para los tres países.