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34 AÑOS DE LA NACIONALIZACIÓN DE LA GULF OIL COMPANY

Del Periódico “Comunicación y Educación”Del Instituto Normal Superior Simón Bolívar. UMSA Octubre-noviembre 2003 J.M.O.G

Marcelo Quiroga Santa Cruz el año 1969 fue el artífice de la recuperación del gas de la transnacional Gulf Oil Company. Los beneficios para el país de la nacionalización de esta empresa fueron importantes para la economía nacional. Bolivia dejó de comprar petróleo a una empresa extranjera: ganó reservas gasíferas y petrolíferas del orden de 5 mil millones de dólares, recuperó el mercado argentino para YPFB y, sobre todo, recuperó la dignidad para un país expoliado y vilipendiado por el poder petrolero transnacional.

E1 17 de octubre de 1969 se decidió la nacionalización de los bienes de la Gulf -la segunda medida antiimperialista más importante de la historia-, demostrando que era posible quebrar el poder petrolero transnacional en el país. La nacionalización de la Gulf, en perspectiva, no fue un hecho esporádico o aislado por el contrario, fue el corolario de un largo proceso político de reconquista del patrimonio nacional y el fin del antinacional Código de Petróleo aprobado en 1956.

Marcelo Quiroga Santa Cruz, ministro de Minas y Petróleo, y Sergio Almaraz, estratega y pensador nacional, fueron los principales ideólogos de esta medida. Esta determinación soberana dictaminada en el Gobierno del General Alfredo Ovando Candia recuperó para el país el 90% de las reservas de gas que estaban en manos de la Gulf Oil, ganando para YPFB el mercado argentino, como lo había planteado Sergio Almaraz. A pesar de los 80 millones que costo la indemnización a la Gulf, Bolivia dejo de comprar petróleo a una empresa extranjera; ganó reservas gasíferas y petrolíferas del orden de 5 mil millones de dólares y recuperó la dignidad para un país expoliado y vilipendiado por Bolivian Gulf Oil Company.

Antecedentes históricos

La Gulf Oil ingresó al país el 23 de mayo de 1956, un año después de promulgado el Código de Petróleo, mediante contratos de financiación de oleoductos y contratos de operación que desvalijaron rápidamente a YPFB y al Estado boliviano.

En 1961-62 esta compañía norteamericana descubre los pozos petrolíferos de Caranda, Colpa y Río Grande. Así queda abierta la pugna: la Gulf exigirá a partir de ello condiciones absolutas (respeto y garantías a la inversión privada, se dice ahora) al gobierno del MNR y de Barrientos para adjudicarse el derecho de propiedad del gas y los oleoductos de YPFB. Lo curioso del caso, dice Andrés Soliz Rada, consistió en que el antinacional Código Davenport no determinó con suficiente claridad si el gas descubierto en las concesiones petroleras pertenecía al Estado o a las compañías.

Para dejar clara la sumisión del gobierno ante la concesionaria, en 1964 Paz Estenssoro condecoró con el Cóndor de los Andes al presidente de la Gulf. Sin embargo, este gesto simbólico del poder sería insuficiente para definir la situación a favor de la transnacional. El golpe de Estado pro-norteamericano del general René Barrientos, aseguró por otros medios la "propiedad" de los recursos hidrocarburíferos a la concesionaria, iniciando la aplicación del "Sistema Mayo", es decir el plan que contemplaba la entrega total de los recursos naturales del país. Vale decir, vía soborno de la Gulf, Barrientos reinterpretó el Código de Petróleo aprobado por el MNR en sentido de que también comprendía el gas, aparte de los hidrocarburos líquidos. En esta línea, el 12 de septiembre, Barrientos dicta el Decreto Supremo 8093, por el que crea la empresa de Gas y Petroquímica, a la que faculta, ADQUIRIR toda la producción nacional de gas natural de petróleo, provenga éste de entidades privadas o nacionales. Desde ese momento el gas boliviano era "propiedad" de la Gulf Oil.

Más aún. Este proceso desnacionalizador alcanzó su clímax al adjudicarse a la empresa norteamericana Williams Brothers la construcción del gasoducto a la Argentina. La empresa mencionada ganó la licitación el 28 de abril. Un día más tarde Barrientos moría en Arque en accidente de helicóptero. Afirma Soliz Rada que la prepotencia de la Gulf comenzaría a declinar a partir de ese mismo instante.

Mercado Argentino y reservas

Cabe señalar que en 1967, durante el Gobierno de Barrientos, se inician conversaciones para la venta del gas a la República Argentina. E1 intento por conservar el negocio en manos del Estado boliviano terminó en una desilusión, porque la Gulf detentando "su propiedad", evitó que el acuerdo prosperara. Posteriormente, con el 90 por ciento de la producción en sus manos y con idéntico porcentaje de acceso al mercado argentino, las negociaciones se desarrollaron viento en popa para la transnacional. Como era de prever, el contrato con la República Argentina en 1968, tenía la participación casi total de la Gulf. Ese mismo año, se inicia la construcción del gasoducto y en 1972 comienza la exportación de gas a la Argentina. El contrato estableció un ciclo de veinte años, que se prorrogó siete años más, hasta 1999, generando para el país en el período un total de 6.000 mil millones de ingresos para el TGN.

En ese contexto desnacionalizador de los recursos hidrocarburíferos del país Sergio Alcaraz lanza la consigna de “no perder el gas y ganar el mercado argentino para YPFB”, para fundamentar luego que esta consigna alienta la venta de gas por el país y en beneficio del país y no de las transnacionales. Este es un argumento clave para comprender el proceso de nacionalización de la Gulf, ocurrido en 1969.

El 17 de octubre de 1969 se decide la nacionalización de los bienes de la Gulf, demostrando que era posible y necesario quebrar el poder petrolero. Marcelo Quiroga Santa Cruz, ministro de Minas y Petróleo y principal impulsor de la medida, afirmó a propósito de la indemnización: “a Bolivian Gulf no se le pagará ni un centavo de indemnización por el gas ni por el petróleo, porque ambas riquezas son del pueblo boliviano. Tampoco se pagará indemnización alguna por las inversiones que la compañía hubiera efectuado en el país, ya que no nos interesa los gastos en que hubiera incurrido. El problema se reduce a cancelar el monto relativo al activo fijo que la empresa petrolera deja en Bolivia, vale decir, indemnizarla por la maquinaria y vehículos que se quedarán en el país, por sus bienes inmuebles, bombas y plantas de reinyección”.

El decreto histórico de la nacionalización de la Gulf Oil Company

El decreto que estableció la nacionalización de la Gulf Oil Company fue resultado del poder político que se fue acumulando en torno a la idea de nacionalizar los bienes de la transnacional petrolera Gulf Oil, desde la promulgación por Paz Estenssoro de antinacional código del Petróleo en 1956. En este decreto no se habla de expropiación que hubiera significado reconocer la propiedad a la transnacional de los recursos hidrocarburíferos, sino de la reversión al Estado de todas las concesiones otorgadas y la nacionalización de todos los bienes de la Gulf Oil.

En sus partes considerativas este instrumento legal establece:

Considerando:
Que la empresa Bolivian Gulf Oil Company se ha constituido en un nuevo SUPERESTADO, que dispone de un poder económico y político superior al del Estado boliviano, incompatible con el principio y la práctica de la soberanía nacional. Que el gobierno revolucionario ha derogado el Código del Petróleo, norma legal reguladora de la explotación de los hidrocarburos nacionales redactada por abogados dependientes de las empresas petrolíferas privadas extranjeras e impuestas al país a través de gobiernos seudonacionalistas para asegurar a la empresa Bolivian Gulf Oil Company un margen de utilidad y de impunidad que compromete gravemente el interés económico y la dignidad nacional (...) Que el pueblo boliviano, en todas sus actividades y sectores sociales han tomado conciencia de la necesidad de proceder a la nacionalización de los bienes de Bolivian Gulf Oil Company y ha exigido la adopción inmediata de esta medida.

Decreta:

Artículo 1.- La reversión al Estado de todas las concesiones otorgadas a Bolivian Gulf Oil Company, y la nacionalización de todas las instalaciones, inmuebles, medios de transporte, estudios, planos, proyectos y todo otro bien, sin excepción alguna.

Artículo 2.- El inmediato control por las Fuerzas Armadas de la nación, de todos los campos, instalaciones, y demás pertenencias de Bolivian Gulf Oil Company (...)

El directo responsable del control y toma de los campos petrolíferos de la Gulf Oil fue el General Juan José Torres.

Las amenazas del poder petrolero

Las amenazas del poder petrolero contra esta medida histórica no se dejaron esperar. La Gulf Oil desarrolló una fuerte campaña de intimidación contra el país en sentido de que el gas y petróleo bolivianos “no encontrarían mercados, lo que provocaría mayor miseria para el pueblo”. Sin embargo, según Quiroga Santa Cruz, si la Gulf impedía la venta del gas en el mercado internacional, el país no sería perjudicado ya que sólo con el cierre del parlamento se había ahorrado siete millones de dólares anuales, en tanto que las regalías miserables de la compañía norteamericana sólo ascendían a seis millones de dólares al año, y el país -que compraba su propio petróleo a la Gulf por valor de siete millones- dejaría de gastar esta suma al haber recuperado sus hidrocarburos.

Una intentona de golpe militar contra Ovando, que llevaba adelante este proceso político nacionalizador, posibilitó el ascenso al poder -en hombros de la Central Obrera Boliviana y partidos de izquierda- del general nacionalista Juan José Torres, quien profundizará estas medidas.

Sin embargo en 1970, el coronel Hugo Banzer Suárez, apoyado por las principales fracciones derechistas del país, consolida el golpe de Estado contra el general Juan José Torres. Banzer demostrará pronto las filiaciones políticas del golpe favoreciendo los intereses petroleros de los Estados Unidos y el Brasil. El 28 de marzo de 1972, el dictador desnacionaliza el gas mediante la Ley General de Hidrocarburos, medida que otorga nuevamente privilegios a las transnacionales. Ese mismo año se firma un acuerdo de venta de al Brasil y se inicia la exportación de gas natural a la Argentina pero a través de las contratistas norteamericanas Tesoro y Occidental. A partir de 1974, estas empresas se beneficiarán con el 40% del mercado brasileño.

Es decir, Hugo Banzer y Emilio Garrastazu inician el proceso de venta de gas al Brasil en condiciones onerosas para el país; el 31 de enero de 1972 firman en Corumbá una declaración conjunta para el aprovechamiento de los recursos naturales. Dos años después, el 22 de mayo de 1974, Geisel-Banzer sellan el "Acta de Capitulación Nacional", a pesar de la resistencia de organizaciones sociales y políticas y de las Fuerzas Armadas. En síntesis, la nacionalización del petróleo y la exportación de gas al mercado argentino se convirtieron en los siguientes 7 años del gobierno del general Banzer en el principal aporte económico al Tesoro General de la Nación. Como señaló Quiroga Santa Cruz; “El mismo gobierno formado por los mismos que intentaron impedir la nacionalización de petróleo, la madrugada del 17 de octubre de 69, se ha servido (de la nacionalización) para sostener económicamente y financieramente un régimen que repudio aquella medida. Por lo demás, un régimen dictatorial –el banzerista- nefasto para los intereses nacionales. (J.M.O.G.)

EL PAÍS MÁS OLVIDADO DE LATINOAMÉRICA

El “día de la dignidad nacional” cuando las masas dieron su apoyo rotundo a la nacionalización de la Gulf Oil, el año 1969, el Ministro de Minas y Petróleo –Quiroga Santa Cruz- pronunció desde los balcones del Palacio Quemado una corta y vibrante arenga. Debo alentar al pueblo sobre una campaña de intimidación sutilmente lanzada a través del rumor, por la que se quiere intimidar a la opinión pública con la idea de que si el petróleo que hoy día es nuestro no encuentra comercialización vendría una situación de miseria para el pueblo de Bolivia. Esto no es verdad. Este es su texto.

Marcelo Quiroga Santa Cruz

Bolivianos: Por segunda vez en cuatro días han acudido ustedes voluntariamente a esta pequeña plaza, del país, más olvidado y dependiente de Latinoamérica, para expresar un apoyo decidido. Lo digo también por segunda vez, no a una persona ni a muchas, ni siquiera a un gobierno, sino a la decisión que en nombre del pueblo de Bolivia, hemos tomado nosotros, culminando una lucha casi interminable donde muchos han caído y donde muchos hombres deberían estar hoy día en el bronce, ya han sido olvidados por nosotros mismos.

El día 26 de septiembre, nos llegó a través de una agencia noticiosa la opinión del departamento de Estado de los Estados Unidos sobre lo ocurrido aquella madrugada. Decía que la democracia a sufrido un retroceso. ¿Qué democracia? Esa que se nutre de los dividendos y de las coimas de las empresas explotadora, de nuestras riquezas, riquezas naturales.

Esa democracia que alimenta a quienes escriben editoriales al servicio del imperialismo. Esa democracia que distribuye dinero para corromper al dirigente sindical, para comprar la conciencia del parlamento en la sanción de una ley, como la Ley del Petróleo. ¿De qué democracia nos hablan? Nosotros tenemos un concepto de democracia que no está en los libros, por que ha sido escrita con sangre en las calles de nuestra tierra. Ustedes son la democracia. Ustedes y nosotros somos los protagonistas de un proceso revolucionario que no ha hecho sino comenzar y que no se detendrá. Nos amenazan con la Enmienda Hickenlooper. Nos acaban de decir también que ha empezado a correr el plazo para la aplicación de la Enmienda Hickenlooper. También nuestro pueblo en este instante ha decidido que comience a correr el plazo de nuestra paciencia. No retrocederemos.

Debo alentar al pueblo sobre una campaña de intimidación sutilmente lanzada a través del rumor, por la que se quiere intimidar a la opinión pública con la idea de que si el petróleo que hoy día es nuestro no encuentra comercialización vendría una situación de miseria para el pueblo de Bolivia. Esto no es verdad, solamente seis millones de dólares se quedaban en Bolivia de la explotación de nuestras riquezas naturales y de estos seis millones pasarán tres a formar parte del presupuesto nacional, de modo que aunque no saliera un litro más de petróleo de Bolivia, no dejaríamos de recibir como parte del presupuesto nacional, más de tres millones de dólares.

Bolivianos: Un orden social que no es revolucionario, una revolución que no es moral, no es revolución. Quienes estamos comprometidos con ustedes a no cejar en el empeño de hacer una revolución profundamente honesta e intransigente, tampoco permitiremos que el efecto intimidatorio de esa campaña psicológica provoque nuevamente colas y distribución de cupos y especulaciones de comerciantes. A esa campaña de intimidación, el gobierno responderá con energía y el que trafique con el hambre del pueblo, tendrá que ir a la cárcel. He oído decir esta tarde, "el pueblo al poder". Sí, los trabajadores, los hombres de la clase media, los universitarios, los oficiales revolucionarios de ese ejercito nacional también pero con dirigentes que no se han manchado las manos recogiendo dinero de todos los gobiernos. Con dirigentes que no han ensuciado sus manos firmando el decreto que desnacionalizó el petróleo. El pueblo al poder con sus FF.AA., pero con hombres de manos y mentes limpias. Es verdad que hasta este momento la revolución es vertical y que no puede seguir siéndolo indefinidamente a menos de que se resignen a entregarse inermes al imperialismo y a la oligarquía nativa. Debemos consolidar una amplia base popular, un nuevo instrumento político que lleve un nuevo proceso revolucionario y ustedes, los que han venido esta tarde a esta plaza, no en busca de trabajo en la administración pública, ni del reparto de dinero, son ya los militantes de este partido del presente y el futuro. (Tomado de Cuadernos de Marcha, Nro. 30).

LOS BENEFICIOS ECONÓMICOS DE LA NACIONALIZACIÓN DE LA GULF OIL

Marcelo Quiroga Santa Cruz

Es bueno recordar por ejemplo, que antes de la nacionalización del petróleo, el 90% de las reservas gasíferas del país estaban en poder de la Gulf.

Es bueno recordar que Y.P.F.B. (hoy es el sostén de la Economía Nacional), comparada a la Gulf el petróleo necesario para poder abastecer al mercado interno; y es bueno recordar que esa empresa Gulf, ingresó al país, gracias a la aprobación de un Código del Petróleo, aprobado durante el gobierno del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), y elogiado por el "New York Times", como el Código más liberal y beneficiado para la compañías privadas que se hubiese dado en occidente. Ahora bien, cuando procedimos a la nacionalización del petróleo, se lanzaron críticas, muchas de ellas violentas. Se decía que era una medida imprudente que traería consecuencias económicas negativas a corto plazo. Dije en aquel entonces: que la ocasión para proceder a la reversión, al dominio del Estado de una riqueza natural, como esa de carácter estratégico debía ser la ocasión en la que se tenga el poder político necesario para decidir una medida así. Y que si los autores de la Reforma Agraria hubiesen dudado o vacilado en resolver esta medida, por las consecuencias negativas de corto plazo, habría incurrido en un acto de miopía política.

Cuáles los beneficios de esta medida En primer término: tanto Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (Y.P.F.B.), como Bolivian Gulf habían conformado una empresa mixta para vender gas a la Argentina.

En una de las cláusulas, establecía que si una de las dos entidades, no aportaba con el 50% del volumen de gas; sería desplazada por la otra, y la otra asumiría la provisión del total. Como las reservas gasíferas estaban en un 90% en poder de la Gulf era absolutamente seguro que el gasoducto tendido a la Argentina y la vigencia del contrato eran dos medidas que se habían adoptado en beneficio de la Gulf.

A partir de la nacionalización del petróleo (Y.P.F.B.) no sólo no necesita comprar petróleo a una empresa extranjera; sino que comienza a exportar una cantidad importante; lo que se ha recuperado para el país sumando las reservas gasíferas y petrolíferas supera el valor de 5 mil millones de dólares.

De hecho, el petróleo en estos 7 años de gobierno del general Banzer, se ha constituido en el principal rubro en la formación del presupuesto nacional, es el principal aporte al Tesoro Nacional. El mismo gobierno formado por los mismos que intentaron impedir la nacionalización del petróleo, la madrugada del 17 de octubre del 69, ha servido para sostener económicamente y financieramente a un régimen que repudió aquella medida (la medida de la nacionalización) (Tomado de "Bolivia en la mente y en el corazón")


ASPECTOS GEOPOLÍTICOS GRAVITANTES DEL PROYECTO PACIFIC – LNG

Del Periódico “Comunicación y Educación”Del Instituto Normal Superior Simón Bolívar. UMSA Octubre-noviembre 2003 C. Almte. Gildo Angulo

Sostiene el autor que el concepto de SEGURIDAD NACIONAL está relacionado a aquellas medidas activas o pasivas que deben tomar una nación para prevenirse del peligro de su subyugación por parte de otra. Nada de esto está en manos del Estado ni de los bolivianos, gracias al fraude de la Capitalización.

Las características geográficas

Bolivia ENCLAUSTRADA, obligada por Chile a FORZOSO ENCIERRO GEOGRÁFICO, está ubicada en el centro de la América del Sur, lo que le confiere una peculiar POSICIÓN GEOGRÁFICA DESFAVORABLE desde el punto de vista del TRANSPORTE a los puertos fluvio - marítimos sobre el Pacífico y el Atlántico. Por otro lado. Bolivia está contactada PERIMETRALMENTE a cinco países. Esta posición alejada de los océanos nos provoca un handicap negativo en función de los costos de producción y los costos para el transporte de cargas, debido a LAS GRANDES DISTANCIAS A RECORRER Y A LA FALTA DE PUERTOS PROPIOS. Sin embargo, estas características bien miradas las cosas, nos asigna una POSICIÓN FAVORABLE DE VENTAJA desde el punto de INTERCAMBIO COMERCIAL INTEROCEÁNICO (Pacífico - Atlántico), en función de una hipotética consolidación de los aún PROYECTOS DE CORREDORES DE TRANSPORTE DE LA INTEGRACIÓN SURAMERICANA ESTE - OESTE Y NORTE - SUR.

La ubicación de los CAMPOS DE GAS NATURAL en el extremo sur del país, hace del departamento de Tarija el HINTERLAND BOLIVIANO DE RIQUEZA HIDROCARBURIFERA. Esta POTENCIALIDAD ENERGÉTICA junto a los comentarios anteriores, hacen que Bolivia sea un país GEOPOLÍTICAMENTE EN DESVENTAJA.

Los requerimientos del Proyecto Pacífico – LNG para facilitar la exportación de gas al mercado norteamericano, exigen facilidades e infraestructura de alta de alta tecnología contigua a un terminal portuario sobre el pacífico (Chile o Perú) para licuificar el gas natural y comprimirlo criogénicamente para su transferencia a buques metaneros y su transporte al mercado comprador en ultramar. Lo anterior y la ubicación del departamento de Tarija plantea dos salidas del gas boliviano vía gasoducto a un puerto en territorio Chileno o Peruano.

A pesar de la menor distancia (aprox. 200 km. menos) de un terminal en la costa de Chile con relación al Puerto de ILO ( Perú) la alternativa portuaria en Chile presenta dificultades para su construcción por la inevitable transposición de tres (3) cordilleras de alta montaña (Cordilleras Sub-Andina. Oriental y Occidental) cuyo EFECTO OROGRAFICO incide en un mayor costo del tendido del gasoducto. Por otro lado, éste gasoducto atravesaría regiones por el extremo Sur de Potosí carentes de infraestructura, sin población y con alto potencial turístico. Esta característica GEOGRÁFICA Y POBLACIONAL constituye en la práctica una injustificada desventaja para Bolivia, es un desperdicio de las capacidades del Proyecto.

El gasoducto por el sur potosino es una EXTREMA DEBILIDAD por los vastísimos vacíos económicos y poblacionales de la frontera, marginales y aislados, territorios a los que debemos preservar de los riesgos de quedar disgregados del territorio nacional como resultado de la penetración chilena.

E1 extremo Sur de Potosí es un ÁREA CRITICA desprovista de medios y servicios para desarrollar un gasoducto a un puerto chileno, que se traduce en costos adicionales debido al efecto orográfico. Lo propio ocurre con la ECONOMÍA DE TRANSPORTE MARÍTIMO por la mayor distancia de navegación desde un puerto chileno con respecto de ILO (750 km. dos días más de navegación ida y vuelta).

La vía Tarija - Chuquisaca - Potosí - Oruro - El Alto - La Paz - ILO fortalece cualquier enfoque inteligente de gran visión de futuro, al pasar el gasoducto por los POLOS DE DESARROLLO de cinco grandes regiones densamente pobladas que abarcan una extensa área de influencia física y de oportunidades convirtiéndola en un GRAN ESPACIO GEOPOLÍTICO de afianzamiento de la Integración Binacional.

Este trazado confiere a Bolivia un mejor poder de negociación, con un país con el que NO TENEMOS PROBLEMAS PENDIENTES Y SOMOS MAS AMIGOS, y que además, ha ofertado a Bolivia públicamente en calidad de CESIÓN tres (3) puertos: Callao para nuestro COMERCIO EXTERIOR, Ilo (Enersur) para la transferencia del GAS LICUIFICADO AL MERCADO NORTEAMERICANO (proyecto Pacífico-LNG) y otro en esta misma ubicación para la PESCA COMERCIAL, además de otros emprendimientos binacionales.

LA PROPUESTA PERUANA ES DETERMINANTE CLARA Y CONVENIENTE, SIN CONDICIONAMIENTOS por 99 años (renovables) con PLENA AUTONOMÍA administrativa y operativa bajo la legislación boliviana (1100 hectáreas). En nuestra opinión, y cuando corresponda tratar el terna portuario el puerto de ILO sería la solución al Proyecto Pacifico - LNG, porque confiere a Bolivia UN SISTEMA DE INTEGRACIÓN ENERGÉTICA POR CINCO POLOS DE DESARROLLO, COMPLETANDO LA MATRIZ ENERGÉTICA NACIONAL con el Sistema Interconectado Nacional (SIN) que es el sistema de transmisión eléctrica instalado por la Empresa Nacional de Electricidad ENDE S. A.

Esta alternativa confiere potencialidades y ventajas estimables en TRANSFORMACIÓN Y DESARROLLO antes que en dinero a favor de Bolivia, es un discernimiento inteligente que va más allá de argumentos técnicos y económicos, ¡Es pensar Bolivia! ¡es pensar nuestro futuro! ¡Es pensar la utilización múltiple del gas empezando por casa!

La servidumbre de puertos chilenos después de la Guerra del Pacífico a pesar de los tratados siempre fue conflictiva, por las inusitadas unilateralidades que siempre han echado por tierra la reciprocidad y los compromisos con Bolivia. La transferencia a través de puertos Chilenos de RECURSOS ESTRATÉGICOS COMO EL GAS NATURAL CODICIADO POR CHILE, es un alto riesgo para la SEGURIDAD Y DEFENSA NACIONAL. La creación de un polo de desarrollo en territorio chileno en base al gas boliviano, no sólo es una servidumbre al Proyecto de Exportación a Norteamérica, sino es como ENTREGAR LA LLAVE DEL GAS A CHILE, ES COMO ANEXAR BOLIVIA A ESTE PAÍS, ES COMO LLEVAR LOS POZOS DE GAS A SU TERRITORIO. Bolivia no PODRÁ CONTROLAR NUNCA el uso múltiple del gas en beneficio de la economía y bienestar de Chile, INCLUYENDO LA EXPORTACIÓN del gas boliviano y la venta de energía a otros países incluyendo el nuestro.

La exportación por Perú tiene menos riesgo político - militar, por la estabilidad de las relaciones con Bolivia y la no existencia de problemas aún sin resolver; en cambio con Chile existen muchos problemas primarios que resolver, como el minado contra personas en la frontera, el desvío de las aguas del Río Lauca y del Río Mauri y el uso arbitrario de las aguas de las vertientes del Silala. Pero más que todo, debemos en la medida de lo posible, abstraernos de la apetencia chilena por nuestros recursos mineros, hídricos y otros en la frontera, y sobretodo, no debemos despertar oportunidades a la generosidad y predilección de nativos alineados con los intereses chilenos. El Proyecto Pacífico - LNG por el procedimiento "inapropiado" al que ha sido sometido y los inaceptables términos pre - contractuales, es una flagrante supeditación de los INTERESES PÚBLICOS NACIONALES a los intereses de personas, camarillas, gobiernos, partidos corruptos y empresas transnacionales. Las pretensiones chilenas de dominar la frontera Sur - Occidental de Bolivia, tuvo su origen en la Guerra del Pacífico (1879) con la conquista bélica del Litoral Boliviano. Esta guerra abrió a Chile la ambición de un Proyecto Continental por la presencia de recursos-hidro-energéticos-mineros en la frontera, que se acrecienta con la disponibilidad de GAS NATURAL tierra adentro en Tarija. La ambición por el gas boliviano es natural, al no disponer Chile de este energético, pues lo importa de Argentina que solo tiene reservas para 10 a 12 años más. El gas geopolíticamente confiere poder económico al país que lo posee, un poder disminuido al máximo por la aplicación de la Ley de Capitalización y de Hidrocarburos que transfiere a título gratuito el dominio y administración del recurso a empresas transnacionales. La Geopolítica Chilena y su Política en materia de SEGURIDAD NACIONAL, sostiene que: "El desarrollo económico implica y debe estar protegido por el ROBUSTECIMIENTO MILITAR, PUES LA DEBILIDAD DE ESTE ATRAE LA CODICIA EXTRANJERA".

Este es un concepto de la evolución histórica de la Defensa Nacional. Otro concepto chileno es que: "Las Fuerzas Armadas de Chile son un complejo orgánico de hombres y armas para defender el desarrollo económico y cultural del país" "Su accionar en el exterior implica la guerra y esta sola eventualidad constituye su razón de ser y la perdurabilidad de su futura existencia". Chile es una potencia militar en América.

Estas definiciones debieran ser asimiladas y compartidas en "cierto modo" por Bolivia, sobre todo en lo concerniente al POTENCIAMIENTO MILITAR escaso o nulo en nuestro caso.

La SEGURIDAD NACIONAL está relacionada muy estrechamente con el concepto de SOBERANÍA que es el "PODER TÁCITO DE UNA NACIÓN PARA CONSTITUIRSE, GOBERNARSE ASÍ MISMA Y SER CONSIDERADA INDEPENDIENTEMENTE". El concepto de SEGURIDAD NACIONAL, está relacionado a aquellas medidas activas o pasivas que debe tomar una nación para prevenirse del peligro de su subyugación por parte de otra: A la Seguridad Nacional contribuyen todos los recursos humanos, naturales, tecnológicos, políticos, económicos y otros, pero EN PRIMER TÉRMINO, LA HABILIDAD DE SUS CIUDADANOS PARA EXPLOTARLOS.

NADA DE ESTO ESTA EN MANOS DEL ESTADO NI DE LOS BOLIVIANOS, GRACIAS AL FRAUDE DE LA “CAPITALIZACIÓN”, DEBEMOS MEDITAR Y DESCONFIAR AL HACR TRANSACCIONES Y TRATADOS CON CHILE, CONSIDERANDO ADEMÁS LOS REFERENTES HISTÓRICOS INCUMPLIDOS UNILATERALMENTE POR ESTE PAÍS EN MATERIA DE RECIPROCIDAD Y CONVIVENCIA (Falta de confiabilidad). La desconfianza, la falta de credibilidad será el común denominador de lo que haga o deje de hacer el nuevo gobierno.

Lo más aconsejable es no intentar nada SERIO QUE COMPROMETA NUESTRA SOBERANÍA CON CHILE. Si bien es más razonable negociar el tema portuario con el Perú, DEBE ENTENDERSE que este objetivo por el momento no es prioritario. Este razonamiento es oportuno toda vez que hasta ahora, el Proyecto Pacífico - LNG no ha sido evaluado en los términos naturales y secuenciales que definan la conveniencia o no del Proyecto. Al final de cuentas el tema portuario no nos debe conducir a un falso debate antes de conocerse las ventajas, potencialidades y capacidades del proyecto en pro del mejor beneficio para Bolivia y su aceptabilidad por el pueblo boliviano a través de un REFERÉNDUM.

Factores de debilidad

Muchos de los males que sufre Bolivia no hubiesen ocurrido sin las complicidades y traiciones internas, de aquellos malos bolivianos que vendieron su alma y entregaron el país a la voracidad de las fuerzas del sistema corrupto de dominación.

La premeditada manipulación de la información para distorsionar la buena fe y el discernimiento de la opinión pública nacional.

Vías de comercio exterior controladas por países vecinos. Poder global muy limitado

El Proyecto LNG sólo confiere privilegios a las transnacionales. Bolivia sólo provee la materia prima. Las transnacionales negocian, deciden e imponen el precio del gas en boca de pozo única expectativa para Bolivia en materia de impuestos, regalías y participaciones. La falta de sentimientos patrióticos de grupos, partidos y gobiernos. Presiones de las transnacionales para que vendamos el gas a precios de regalo, al precio que éstas quieren.

La vigencia de la Ley de Capitalización y la de Hidrocarburos es una traba que impide a Bolivia decidir soberanamente (urge revisarlas totalmente). El ominoso tratado de 1904 que confiere a Chile el derecho perpetuo de dominio sobre nuestro Litoral. La indiferencia y ninguna importancia de los gobiernos en la solución de las agresiones de Chile aún sin resolver como: la arbitraria utilización de las aguas de las vertientes del Silala, el desvío y uso unilateral no razonable de las aguas de los ríos Lauca y Mauri, el sembrado de minas de guerra antipersonales en nuestra frontera y otras. Escasa capacidad negociadora.

Tendencia histórica de los gobiernos a favorecer los intereses chilenos. Pese al gran potencial gasífero, el enclaustramiento geográfico y la falta de puertos propios obliga a Bolivia a negociar en condiciones de desventaja con los países de la periferia.

Altos costos de transporte y producción por las largas distancias a recorrer por tierra y por mar, así como, el alto costo de la operación de producción y transformación del gas y su reconversión.

La disparidad de opiniones, la desinformación a propósito (medios de comunicación) y las serias dudas sobre las bondades del Proyecto Pacífico en pro del mejor beneficio a la Economía Nacional, provoca crisis recurrentes sobre su viabilidad en las actuales condiciones de prevalescencia de la Ley de Hidrocarburos.

Incertidumbre de la situación política y económica que se refleja en la falta de determinación y definición entre lo que es bueno o malo para el país (falsa información y ninguna información a la sociedad civil)

. Ninguna participación de la sociedad civil en las decisiones y ningún control ni fiscalización sobre la explotación de los hidrocarburos gracias a la capitalización y la Ley de Hidrocarburos.

Falta de una dirigencia política idónea y coherente despojada de vocación patriótica y sentido nacional.

Ausencia de capacidad negociadora, o en su defecto, existencia de la misma, pero, a favor del poder transnacional. Escasa conciencia territorial y fluvio-marítima resultado de una mentalidad mediterránea (las grandes pérdidas ignoradas).

La elección de un puerto chileno –inaudita por supuesto-provoca la reducción del margen de maniobra en entendimientos futuros con el Perú.

La parcialización con Chile dirigentes cívicos tarijeños es insustentable ausente de fundamentación y sentimientos patrióticos solidarios con Bolivia.

Incapacidad para explorar eventuales desinteligencias entre Perú y Chile.

Grandes demoras y distorsiones en el aprovechamiento del gas natural imputable siempre al manipuleo de intereses de grupos, empresas, regiones y camarillas de gobierno. Ninguna participación de la sociedad civil en las grandes decisiones, la que es reemplazada por el autoritarismo y la prepotencia (modelo imperante de la exclusión y marginamiento).

Ausencia de un nacionalismo positivo y de gran apertura, y en su reemplazo cobra vigencia el tratar los grandes negocios del país como si fuesen privados de personas, grupos y partidos políticos.

Tradición (desde 1985) de un poder ejecutivo débil y parlamento subalterno, ambos sometidos casi siempre al poder de las fuerzas externas de dominación. Falta de concepción geopolítica coherente y determinación para materializar el proyecto LNG EN FUNCIÓN DEL INTERÉS NACIONAL.

Conclusión general

Previamente al tratamiento del Proyecto Pacifico-GNL y a seguir destruyendo Bolivia, es definitivamente mandatorio RECUPERAR LA SOBERANÍA DE BOLIVIA sobre sus recursos hidrocarburíferos y RESTABLECER EL ROL RECTOR de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) sometiendo a revisión inextensa las Leyes de Capitalización y de Hidrocarburos responsables de la ENAJENACIÓN A TITULO GRATUITO DE YPFB Y NUESTROS RECURSOS HIDROCARBURÍFEROS.

En buenas cuentas, y bien miradas las cosas, formular una NUEVA LEY DE HIDROCARBUROS que rectifique y vigencia práctica la ANTIGUA TRIBUTACIÓN DEL 50% DE IMPUESTOS, LA PROPIEDAD ESTATAL DE HIDROCARBUROS, SU APROVECHAMIENTO - AUTÓNOMO IRRESTRICTO y la INVIOLABILIDAD DE PATRIMONIO NACIONAL concordantes con los artículos 137, 138, 139 y 140 de la Constitución Política del Estado (CPE).

El Proyecto Pacifico-GNL debe indefectiblemente ¡ESPERAR!, NO HAY APURO PARA TRATARLO DESAPRENSIVAMENTE, NO HAY RAZÓN ALGUNA PARA SEGUIR EMPEORANDO LA SITUACIÓN DE USURPACIÓN Y SAQUEO QUE VIVE EL PAÍS, HASTA QUE SE PONGA PRIMERO ORDEN EN CASA, RECUPERANDO EL DOMINIO Y CONTROL TOTAL SOBRE EL GAS Y EL PETRÓLEO, ÚNICA SOLUCIÓN PARA PRESERVAR NUESTRA SUPERVIVENCIA COMO PAÍS Y COMO NACIÓN.

Cumplido el desafío expuesto, posteriormente recién será bueno EXPORTAR NUESTRO GAS A LA PERIFERIA Y ULTRAMAR BAJO CONDICIONES MAS DIGNAS Y CON MEJORES EXPECTATIVAS PARA LA ECONOMÍA NACIONAL.

Decidir hacer las cosas bajo la actual legislación colonial y el grotesco manipuleo del proyecto por propios y extraño, es dar pábulo a una burda trama contra los intereses del país, ES SOLO UN SUICIDIO, UNA TRAGEDIA QUE DEBEMOS EVITAR, SIN PENSARLO DOS VECES Y SIN QUE NOS TIEMBLE LA MANO.

El presente planteamiento tiene su origen en los desastrosos resultados de la "capitalización" para Bolivia. NO OLVIDEMOS QUE EL PROYECTO PACIFICO-GNL, es SOLO LA CONTINUACIÓN Y LA CONSUMACIÓN TOTAL DE ESTE FRAUDE.

La ELECCIÓN de un PUERTO SOBRE EL PACIFICO, ocupa un lugar posterior en la secuencia natural de la evaluación de un proyecto de esta envergadura. Esta decisión no debe ser el fruto de las imposiciones del mercado, de las transnacionales, de los resultados de un estudio "amañado" (Global Energy Consultants) ni de los "criollos" que presionan para favorecer apetencias privadas, confrontando los intereses de la economía extranjera con los INTERESES PÚBLICOS NACIONALES, EL PROYECTO PACIFICO-GNL Y LA ELECCIÓN DE UN PUERTO DEBEN SER EL RESULTADO DE UNA POLÍTICA NACIONAL QUE DEFINA OBJETIVOS CLAROS -NO LOS OBJETIVOS IMPROVISADOS DE UN GOBIERNO- EN FUNCIÓN DEL INTERÉS NACIONAL Y DE NUESTRO ENCLAUSTRAMIENTO GEOGRÁFICO IMPUESTO A LA FUERZA POR CHILE. ¡LOS BOLIVIANOS NO DEBEMOS OLVIDAR QUE EL GAS ES NUESTRA PRIMERA Y ULTIMA OPORTUNIDAD PARA ADQUIRIR CUALIDAD MARÍTIMA O REIVINDICAR NUESTRO RETORNO AL PACÍFICO! (Gildo Angulo, Militar, Geodesta-hidrólogo)


LA GUERRA DEL GAS EN BOLIVIA

Del Periódico “Comunicación y Educación”Del Instituto Normal Superior Simón Bolívar. UMSA Octubre-noviembre 2003

Mirko Orgáz García

Se ha dicho con mucha pertenencia que los hidrocarburos expresan lo esencial de la lucha entre la nación boliviana y el imperialismo a lo largo del siglo XX. Basta recordar que fue la causa central de la Guerra del Chaco y el punto de partida del desarrollo de la conciencia nacional que provocó importantes transformaciones en 1952. Con los "descubrimientos" de gas entre los años 1997-2000, un fabuloso tesoro cuyo equivalente monetario sobrepasa los 200.0001 millones de dólares, es decir, 40 veces el valor del Producto Interno Bruto del país. Bolivia inauguró el siglo XXI convertido en un Potosí del gas. Sin embargo, gracias a la Capitalización ejecutada en 1996 por el primer gobierno de Sánchez de Lozada, -que desnacionalizó el patrimonio de la nación a favor de empresas transnacionales- el Estado boliviano ha perdido soberanía sobre este recurso. Gracias a esto las compañías petroleras se han constituido en el verdadero poder en Bolivia.

Aún más, el gonismo aplicó la ley de Capitalización y la Ley de Hidrocarburos demoliendo la dimensión nacional a partir de la generalización de la creencia de que Bolivia era “inviable” o “no existía”, lo que derivo en la expropiación material del patrimonio esencial del país y su apropiación por empresas extranjera, proceso que destruyó las bases materiales e ideológica de la nación. En otras palabras, la Capitalización fue la derrota de la nación y la constitución de un estado transnacionalizado.

En síntesis, con la emergencia de la riqueza del gas y con la Capitalización, Bolivia descubrió su propia provisionalidad y hoy vive su dilema entre su existencia o su extinción definitiva en colonia.

En este marco, las movilizaciones que se iniciaron el viernes 19 de septiembre y que han convocado multitudinarias concentraciones y bloqueos de diversos sectores sociales -indígenas, campesinos, universitarios, clases medias, fabriles, obreros, cocaleros- en cuatro ciudades del país y en la región del altiplano, expresan el enfrentamiento entre la nación oprimida y el imperialismo por el excedente económico de los hidrocarburos y en perspectiva expresan -en una primera fase- la latencia por la nacionalización de este recurso como medida esencial del pueblo boliviano para lograr su desarrollo y preservar su independencia.

E1 largo enfrentamiento por los hidrocarburos

La cuestión de los hidrocarburos, está vinculada a los grandes acontecimientos de nuestra historia, por ejemplo, originó la Guerra del Chaco que enfrentó a bolivianos y paraguayos con el saldo trágico de 250.000 muertos. Una Guerra que repercutió económicamente en el desarrollo de la industria y el comercio hasta entonces paralizado por el poder absoluto del capital extranjero (primero británico y preponderantemente norteamericano a partir de 1925)2. En este marco, las defraudaciones de la Standard Oil fueron la base de la nacionalización del petróleo y la creación de YPFB que fue el primer acto de un auténtico proyecto nacional, la avanzada de la nación que cristalizaría en 1952. Al respecto dice Juan Perelmán: "Ese proyecto nacional fue el parto doloroso de la Guerra del Chaco. Los hombres del Chaco por primera vez en la historia de nuestra República sintieron que eran una nación, la sangre de indios, mestizos y criollos se habían fundido en el crisol de las trincheras. Había necesidad de crear algo más grande que las tradicionales y mezquinas diferencias, ir más allá del racismo retrógrado del pensamiento gamonal de Arguedas, había que conquistar la soberanía nacional destruyendo el poder de los barones del estaño y Super estado minero. Había que vengar las traiciones de la Standard Oil, sobre todo el habernos empujado a la hecatombe de la Guerra. De esa tormenta creadora nació Bolivia. YPFB no nació porque era un buen negocio, YPFB nació como el primer acto de afirmación de la soberanía nacional...era sobre todo el símbolo de la joven nación emergente, de su proyecto de soberanía e independencia económica"3.

Entonces, en este interregno la “guerra” por los hidrocarburos será el punto de encuentro y fusión del desarrollo de la conciencia nacional que no es otra cosa que la rebelión, de las clases nacionales, frente al acoso del imperialismo y sus socios locales, que son los que crean las condiciones, al mismo tiempo, para que las clases nacionales despierten de su sueño defensivo. En otras palabras, la nacionalización del petróleo fue la idea directriz, la tesis programática de un movimiento político cuyo rasgo preponderante fue el nacionalismo. Esta tesis, como dice Almaraz, plasmó su continuidad histórica en los gobiernos de Toro, Busch v Villaroel, continuidad que se interrumpe en 1950 y se rompe definitivamente en 1955 con 1a aplicación del Código Davenport -elaborado a la medida de las empresas norteamericanas-, que va a generar una nueva alineación de fuerzas por un lado nacionales y por otra parte antinacionales en torno a la valoración de este recurso y sus posibilidades trascendentales para el desarrollo del país. Cabe destacar que la nacionalización cíe las minas (agotadas) como la reforma agraria (limitada), no fueron medidas trascendentales que pusieran en riesgo el proceso de colonización del país por los Estados Unidos y no generaron reacciones radicales de las élites políticas del país. Cabe decir que la revolución de 1952 terminó orientando la economía hacia el acaparamiento del petróleo boliviano por los Estados Unidos. Esta fue una política de primer orden - el objetivo número- del capital norteamericano desde la expulsión de la Standar Oil en la década de los treinta y que será alcanzado en el gobierno de Víctor Paz Estenssoro. Para ello, se aniquiló la economía y desarmó la opinión pública bajo el argumento de que la inversión extranjera era la única solución de los problemas bolivianos.

El Código Davenport concretiza en el período la estrategia norteamericana. Aprobado en 1955, durante el gobierno de Paz Estenssoro, liquida YPFB, y transfiere las áreas de reserva a la compañía norteamericana Gul Oil –que era la misma Standard- y fija utilidades para el estado de apenas el 19% sobre la producción, lo que determina que en términos generales 20% para el Estado y 80% para la empresa.

Sin embargo, este proceso desnacionalizador, acabará el 17 de octubre de 1969, cuando el gobierno del general Ovando decreta el fin de las concesiones a la Gulf y nacionaliza todos sus bienes. La Gulf4 company reinaba en el país, gracias al Código del Petróleo de 1955. La consigna de no perder el gas y ganar el mercado argentino para YPFB, que preveía la venta del gas por el país y en beneficio del país y no de las transnacionales, provoco la segunda medida antiimperialista más importante de la historia, y la demostración palpable de que sí era posible quebrar el poder petrolero5.

Más adelante, el golpe militar de Hugo Banzer el año 1971, demostró pronto sus filiaciones políticas favorables a los intereses de los Estados Unidos y el Brasil. El 28 de marzo de 1972, el dictador desnacionaliza nuevamente el petróleo a través de la Ley General de Hidrocarburos para llevar adelante su proyecto de venta de gas al mercado brasileño y argentino a través de las transnacionales. Este convenio estuvo plagado de irregularidades en ternas corno la confidencialidad sobre reservas, la falta de planificación para el uso de la riqueza del gas en el desarrollo del país, y, sobre todo, la ausencia total de apoyo social al convenio. Estos factores impidieron la concreción de este proyecto antinacional.

El enfrentamiento por el excedente económico de los hidrocarburos mantendrá esta tónica en los siguiente gobiernos, es decir, por un lado la nación que lucha por conservar sus recursos, y, por otro, el entreguismo dispuesto a enajenar el petróleo a favor del imperialismo.

La capitalización, la ley de hidrocarburos y la emergencia del estado autoritario

La capitalización y la Ley de Hidrocarburos son parte de este largo proceso histórico alrededor del gas para consolidar a Bolivia como fuente principal de abastecimiento de recursos energéticos hacia las potencias industriales. Aún más, la Capitalización se constituye en un hecho clave para explicar los desplazamientos del poder en Bolivia y las recientes prácticas políticas de los movimientos sociales los años 2000-2003.

Expliquemos esto.

El objetivo fundamental de la Capitalización fue 1a tupackamarización (descuartización) de YPFB - lo mismo persiguió el Código Davenport de 1955 o la Ley General de Hidrocarburos de 1972- sólo que con el agravante de que esta medida en su plexo político, constituyo un escenario donde el papel del Estado en las negociaciones, la administración y el control supervisión, fiscalización, regulación de la economía y la política estatal se reduce a la nada, constituyéndose un Estado transnacionalizado.

YPFB desde su fundación en 1936 representó para el Estado un ahorro de divisas de más de 30.000 millones de dólares y aporto alrededor de 6.000 millones por la exportación del gas (mercado argentino). Su contribución fue determinante para el avance industrial, agroindustrial, pecuario y comercial del país. Desde 1982 -a partir de la caída de los precios de los precios de los minerales- el gas se constituyó en el primer producto de exportación del Estado. Paradoja de Paradojas, el neoliberalismo se sustentó desde 1985 hasta 1993 gracias YPFB que fue el soporte principal del TGN. El total recibido entre 1985-1993 fue de2.855 millones de dólares, es decir, alrededor de 400 millones de dólares por año, constituyéndose en el 50% de los ingresos corrientes del TGN, mientras que en 1999, después de la Capitalización, sólo llegaron al 25%. Esta enorme transferencia de capitales a la economía extranjera provocó una gran depresión económica y la constitución de un Estado mendigo de préstamos y donaciones internacionales. Cabe destacar que si bien con la capitalización ejecutada en 1996 la inversión extranjera aumentó del 4 al 45%, éstas no modificaron el total de las exportaciones del país. En el caso de la poca industria nacional, las nuevas empresas "capitalizadas" dejaron de consumir esta producción artesanal e industrial. Toda la artesanía e industria semipesada entró en crisis, se cerraron fábricas y muchos trabajadores entre el 70 y 80% de las empresas capitalizadas fueron despedidos. Regiones enteras que vivían del trabajo de YPFB como Camiri, en la región del Chaco, que contaba con 2500 trabajadores se convertirán en regiones fantasmas por los masivos despidos. La Capitalización liquidó el sector técnico que la estatal petrolera promovió a lo largo de su desarrollo. Aún más, las compañías petroleras -por la propiedad inconstitucional del gas que detentan- se han constituido en el verdadero poder en Bolivia. Un superestado petrolero, con sus satélites partidarios, armado con todos los medios de represión mentales y materiales, legales e ilegales, para explotar el último recurso que le queda al pueblo boliviano: el gas.

Para ello se constituirá un estado débil, sin autonomía financiera y sin sustento económico como los países coloniales de hace más de un siglo medio, lo que puso en riesgo la existencia misma del país. Es decir, un estado colonial orientado a destruir la nación y saquearla como antes de 1952. La escasez de excedente económico para satisfacer las demandas sociales y la emergencia de un Estado autoritario para mantener a sangre y fuego la Capitalización, crearán las condiciones para la emergencia y fusión de obreros, indígenas-campesinos y sectores urbanos para la recuperación de los excedentes económicos en abril del año 2000.

La centralidad del problema nacional frente a las "dos Bolivias"

La eliminación de la clase obrera, -la clase nacional fundamental desde 1952- fue un requisito para la aplicación de planes antinacionales desde Barrientos, pasando por Banzer hasta Víctor Paz que la concretó en 1986. La liquidación de la clase obrera este año, bajo el eufemismo de la "relocalización", posibilitará la entronización del sistema neoliberal en el país.

Sin embargo, dieciséis años de neoliberalismo empobreció a jóvenes obreros, indígenas, campesinos, artesanos, comerciantes, regiones y clases medias. Aumento el número de desocupados y vía Capitalización sransfirió el excedente económico a la economía extranjera, ensanchando la maza de depauperados como expresión del nuevo régimen colonial. La transferencia de plusvalor a través de la explotación del trabajo de la nación que subsume la explotación clasista, “como bloque social de los oprimidos”, se intensificará con la Capitalización. Esta es la base material para la constitución de múltiples sujetos sociales con capacidad de enfrentamiento al estado. La primera manifestación política de la multitud -forma modificada de la clase- contra la capitalización fueron las movilizaciones de abril en Cochabamba el año 2000, en directa continuidad con la lucha nacional popular en Bolivia.

Es importante precisar que la crisis política de abril del año 2000 reveló lo que hay de nacional en Bolivia, y fue al mismo tiempo un acontecimiento nacionalizador. La privatización de las condiciones de vida en Cochabamba mostró los grados de deshumanización y apropiación del trabajo por transnacionales monopólicas a través de un estado diseñado por y para ellos vía capitalización.

El resultado fue que la nueva clase obrera, los campesinos regantes, cocaleros y sectores populares urbanos -la masa de los desheredados- reducirán al estado a fuerza pura. La negativa del gobierno a ceder a las presiones de la multitud en el valle demostró el fondo del conflicto: el estado no podía romper el contrato con “Aguas del Tunari”. porque significaba quebrar el esquema de la Capitalización. Si bien las Jornadas de Abril se dan en torno al agua, su ámbito de irradiación condensará la dimensión nacional. Esto explica el razonamiento y los errores del gobierno al tratar de impedir por todos los medios la salida de la Transnacional. El razonamiento del sistema fue: si ahora era Aguas del Tunari, mañana sería Maxus, Repsol-YPFB o British Gas. A pesar de esto, cien mil personas in situ determinarán la expulsión de la Transnacional Aguas del Tunari que había ingresado al país vía Capitalización, desnudando la crisis de mediación del estado post-capitalización. Sin embargo, la unidad de campesinos, obreros y sectores urbanos de Cochabamba se romperá ese mismo año en la denominada Jornadas de Septiembre, es decir, las movilizaciones sociales del altiplano que demostraron la legitimidad de una política anticolonial contra una élite racista y un Estado excluyente de naciones existentes en nuestro territorio, que, sin embargo, por un conjunto de prácticas y discursos del poder redujeron su multidimensionalidad y neutralizaron su potencialidad articulatoria con otros movimientos sociales. Este será su principal rasgo de ahí para adelante de estas movilizaciones. De esta manera el gobierno, que había perdido la autoridad en Cochabamba, la recuperó en el altiplano negociando con un nuevo mediador hecho a la medida de sus necesidades: el Mallku. Contra lo que piensan algunos ayrnarólogos6, en septiembre del año 2000 se fracturó el eje de articulación territorial y étnico cultural entre campesinos del altiplano y obreros, cocaleros, regantes y clases medias lograda en abril.

Por estas razones, el sistema preferirá tragarse en adelante un septiembre y no un abril

La dimensión ideológica de la Capitalización

El gonismo para poder aplicar la Capitalización ocultó información sobre las reservas existentes de gas y afirmó que YPFB estaba quebrada y que necesitaba “socios” capitalistas. Amén de ocultar el papel estratégico que tienen los hidrocarburos en la economía capitalista, justifico este proceso demoliendo la dimensión nacional. La idea central de esta estrategia fue generalizar la creencia de que Bolivia “era inviable” o “no existía”. Toda idea de identidad, nación, soberanía y nacionalismo fue combatida por los aparatos ideológicos del régimen. La defensa de la soberanía fue sostenida como anacrónica, así como también la defensa de los recursos naturales. Se empezó a hacer circular con fuerza la idea la inexistencia de la entidad "nación boliviana". En su lugar se eregirá una cuña discursiva que explotará el particularismo y el regionalismo étnico7.

Ahora bien, el tema de la autoestima tuvo enorme importancia, pues según Soliz Rada "el desmantelamiento de las empresas se llevó adelante aduciendo que los bolivianos, al ser 'ladrones' e 'incapaces', de acuerdo a los atrevidos e irrespetuosos adjetivos de Sánchez de Lozada, no estábamos en condiciones de manejarlas8".

Es decir, se logró confundir el papel del estado en los países imperialistas y el papel del estado en países como Bolivia y con esta estratagema se provocó un vaciamiento de la conciencia nacional. Se puede afirmar que el pueblo boliviano al perder la conciencia nacional perdió las bases materiales de la nación. Un vacío político que empujó a los movimientos sociales a cobijarse en partidos neoliberales, al mismo tiempo alineados con los designios imperiales.

Asimismo, se olvidó en los diversos análisis la condición colonial del país que determina la construcción de un tipo de sistema político que choca con el estado imperialista. Esta idea de soberanía, como defensa de la nación, fue desmantelada y puesta en duda por intelectuales tanto de la derecha como de la izquierda liberal9.

En síntesis, el olvido de la dimensión nacional fue la demolición de la necesidad de la defensa de los recursos naturales, de problema del imperialismo, de la crítica de estado colonial y del papel de la clases nacionales en un país como Bolivia. Este mecanismo provocó un vaciamiento político-ideológico en el país -ausencia de un proyecto nacional- y se constituyó en la base ideológica para validar la Capitalización.

La refundación del país

Se ha hablado con mucha insistencia de las "dos, tres o cuatro bolivias" para desarticula el actual proceso de articulación nacional que vivimos. Se brega con todos los medios para demoler toda idea de proyecto nacional porque esa es la estrategia de poder de superestado petrolero. “Nación aymara”, “nación chapaca”, “nación camba”, son las antinomias difundidas del poder oligárquico contra la nación boliviana.

Contra esta prédica maniquea habría que decir, que lo central de la crisis política desde las movilizaciones de abril del año 2000 ha sido la latencia de la unidad de lo diverso. Como diría Zavaleta esta es la "medida en que el sentimiento de la identidad es la prueba de que la identidad existe". En este sentido Bolivia no es una entelequia sino una realidad histórica y está constituida por los obreros, los aymaras, los quechuas, los guaraníes y clases medias empobrecidas. Este es el fondo histórico que justifica la centralidad de problema nacional en Bolivia y la crisis como condición de la rearticulación y revelación de lo nacional popular en Bolivia, entendido corno la fusión de las diversas temporalidades y modos de producción contra la transferencia unilateral de plusvalor y saqueo de lo recursos naturales.

Aún más, por sus dimensiones políticas, económicas y geopolíticas, el gas es el tema central que atraviesa todos los problemas fundamentales del país. Bolivia no ha resuelto desde su fundación sus principales problemas. La pobreza recrudece. Está claro que por esta razón la lucha por el gas supone retener el mayor excedente económico de los últimos siglos para eliminar problemas estructurales que nos perjudican desde los inicios de la República.

Se ha hablado de refundar el país, como sinónimo de superación de nuestros problemas. Es bueno recordar, sin embargo, que por debajo de todas las dificultades o problemas históricos está el problema económico. El poder político y la riqueza son inseparables y el pueblo siempre ha sido impotente por estar sumido en la pobreza. En Bolivia el gas está ahí y puede ser la palanca económica para activar la economía nacional. Por eso, de nada sirve hablar de "refundar el país" si no se tiene el sustento económico. De igual manera, de nada vale tener 1a riqueza sino se tiene claro el horizonte político, es decir el proyecto nacional. Disponibilidad social y excedente económico son la clave para lograr un país nuevo. Hemos dicho que con la emergencia de la riqueza del gas y con la Capitalización, Bolivia descubrió su propia provisionalidad y el dilema de vivir o perecer como colonia. En esta perspectiva, considero que las movilizaciones que se iniciaron el viernes 19 de septiembre y que convocaron multitudinarias concentraciones y bloqueos de diversos sectores sociales vislumbran un grado de conciencia y articulación importante de la nación en torno a la defensa del gas. Aún más, la articulación de obreros, campesinos, transportistas, juntas vecinales, gremiales, regiones, clases medias empobrecidas y, sobre todo, las naciones originarias, van conformando un frente nacional de los desheredados del sistema, una fuerza colectiva continua e incontenible cuyo programa es en perspectiva la nacionalización del gas para superar la dependencia capitalista y los procesos de disgregación nacional que se cocinan en los salones del imperio. Ese es el sentido final de la denominada "Guerra del Gas en Bolivia", que puede durar mucho tiempo. Tal vez años. Lo importante como se ha dicho, es la historia del país la que hace que, cuando los bolivianos piensen en su patria piensen, en una batalla. (Mirko Orgáz García, es autor del libro "La guerra del gas")

NOTAS:

1. Esta cifra se establece multiplicando el valor aproximado de las reservas probadas, probables y posibles de 77,16TPC a 2 $us que dan 154,740 millones de dólares, más 1.403 MMB de petróleo a 29 $us que dan 40,687 millones de dólares. El total hace los 200.000 millones de dólares sólo como materia prima. Ver Orgáz García, Mirko: La guerra del gas. Nación versus estado transnacional en Bolivia Edit. Ofavin. La Paz. 2001.
2. Ver Almaraz Paz, Sergio: Petróleo en Bolivia. Edit. Juventud. 1957.
3. Perelmán, Juan: Foro YPFB vs. Capitalización. Revista de Sociología -UMSA. La Paz. 2001.
4. Juan José Tórres, comandará la toma de las instalaciones de la Gulf. Ver en Soliz Rada, Andrés: El gas en el destino nacional. Edit. Los amigos del libro. La Paz-Cochabamba. 1984.
5. ”La nacionalización de las minas, sin perder de vista que conquistada en el grandioso marco de la Revolución de abril de 1952, recuperó yacimientos mineros casi agotados de manos de los Barones del Estaño, ligados, principalmente, al viejo imperio británico. La nacionalización del petróleo, en cambio, afectó directamente al todavía vigoroso imperialismo norteamericano y recuperó prácticamente intactas las reservas gasíferas de la nación. (...) Lo cierto es que en esos momentos (precios 1969) el país recuperó 600 millones de dólares en reservas petrolíferas y 3.000 millones de dólares en reservas gasíferas. Esta última cifra fácilmente superar los 20.000 millones de dólares". En Soliz, Andrés: El gas en el destino nacional. Edit. Lo, amigos del Libro. La Paz-Cochabamba. 1984.
6. Para analizar el punto, ver en el Juguete Rabioso el artículo de Alvaro García con el fastuoso título de “Rebelión Aymara”, Nro. 89. Septiembre.
7. Con el tiempo se habló de “Las dos Bolivias” y actualmente de la “Nación camba”, “Estado nacional Aymara”, etc.
8. Soliz Rada, Andrés, citado en La Guerra del gas. Nación Versus Estado Transnacional.
9. En este tema es proverbial el desconocimiento de los aportes de Almaraz y Quiroga Santa Cruz del intelectual mediático Alvaro García Linera. Ver Reproletarización. García Linera, Alvaro: Nueva Clase Obrera y desarrollo del capital industrial en Bolivia (1952-1998). Edit. Muela del Diablo. La Paz. 1999 Pp. 40-41.


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