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Testigo de Ideales, Catástrofes y Esperanza

TIWANAKU, LAS BRASAS DE UN FUEGO

(Comentando con mis muertos, lo captado por mis antenas en el último tercio del siglo XX)

“En esta hora del mundo, yo, seguidor de Cristo, tengo la palabra y soy el primero; pero a condición de que vuelva a encontrar mi auténtico camino, mi identidad genuina”

(Antoine de Saint Exupéry, en algún sitio de Terre des Hommes, de Vol de Nuit o de Pilote de Guerre, allí por los tiempos de la Segunda Guerra Mundial.)

Un Epitafio:

“Aquí descansa Faetón, conductor de la carroza de su Padre, el Sol; quien, si no pudo controlar el galope desenfrenado de los caballos hacia el abismo; se distinguió, sin embargo, por su gran osadía.”

(Ovidio, al fin de “La Fábula de Faetón”)

¿Historia o Novela?

En las tragedias griegas hay un personaje que no representa papeles principales. Es el testigo admirado, azorado, lloroso o iracundo que simplemente se expresa desde atrás. Es el “Coro griego”, el pueblo de “ojos abiertos” que necesita decir su palabra. Esta publicación pretende ser una nueva voz de los que vivimos como innumerables testigos anónimos de la tragedia griega que vive Latinoamérica desde 1970. Ésta es ciertamente una historia, levemente novelada

Dedicado a:

- Los Sábalos que nadaron contra corriente, a los Faetones que tuvieron la osadía de pretender cambiar el curso de nuestra historia, a: Gustavo Iturralde, Humberto Portocarrero, Mauricio Lefebvre, Luis Espinal,Pepe Henestrosa, Néstor y Cecilia Paz, Francisco Müller, Pancho Higdom, Ana María Ajuria, Jordi De Sicart, Pedro Basiana,Julio Tumiri, Juan Carlos Pezotta, Federico Aguiló, Oscar Vilardell, Josep María Magriñá, Jorge Manrique, Teodosio Amaru, Julio Layme,Justino Quispe, Ramón Cosme,Guillermo Cortez U, Émery Mullaire, Lonny Moncada, Juan Poma, Elena Auad y a Marcelo Quiroga Santa Cruz, el socialista que creía en el Dios del P. Gregorio….También lo dedico a José Carlos Trujillo y a los innumerables desaparecidos, a los héroes, a los mártires anónimos y a los del Martirologio de la Agenda Latinoamericana, nuestros santos que no necesitan ser canonizados.
Igualmente a Beatriz, Elcira y Marcos, mi pequeña familia y a l@s much@s amig@s de entonces que todavía siguen en este mundo y por eso no salen en la lista de arriba..

La finalidad de estas notas es contribuir a que nadie siga diciendo impunemente, como lo afirmó el hijo de Pinochet en Londres: “Lo único que hizo mi padre fue matar bestias”, cuando se matan personas humanas que en el drama de la vida juegan el rol de “diferentes” o “adversarios”.

Mons. Pedro Casaldáliga dice que el 50% de los razonamientos son defensivos. Apreciado lector, en estas páginas, tómate en serio el otro 50%.

INDICE

I.- LA PREPARACION DEL TERRENO.

L A N I E V E, POR PRIMERA VEZ
LA REVOLUCION DEL 52
MIENTRAS
OTRA VEZ SAN CALIXTO, OTRA VEZ LA NIEVE
EL DISCURSO MISTERIOSO DE MR. SIX (Henry Kissinger)
EN QUITO, EL PICHINCHA - Un primer Rescate y otras cosas del Tawantinsuyo.
MÉXICO
EL IXTACÍHUATL (La Mujer Dormida)
- Otro Rescate.
CON ERNESTO CARDENAL EN TEOTIHUACAN
LITERATURA, LIBROS, IDEAS - FUERZA.
EN LA PAZ - San Calixto de Següencoma y otras cosas.
EN PAILAVIRI, la esclavitud de los mineros bolivianos.
PATACAMAYA
LA OTRA CARA DE LA MEDALLA
LAS ESTRATEGIAS DE MR. SIX. DESPUÉS DE 10 AÑOS DE DIAGNÓSTICO.
EL PANEL

II.- LA SIEMBRA

TIWANAKU, UN CURA CENTRIFUGO .-
LAS MOTOS Y EL WILA PAMPAWANQU.
UN ARCOIRIS DE MONJAS
LA GENTE DEL DESIERTO, MÚSICA Y COLORES
LA POSTA DE SALUD DE TIWANAKU
“ENTRE SANTA Y SANTO, PARED DE CAL Y CANTO” EL TERROR y LA WARMITECA.
LA CAMPAÑA DE ALFABETIZACION y JESUS DE MACHACA.
TODA LA COMUNIDAD DE TITIKANA SABE LEER
¿Y POR QUÉ TITIKANA?
LA LEYENDA DE LA PAPA
LA UNIVERSIDAD VISITA EL ALTIPLANO
EL CHIJCHI
LA UMSA. EL LIDERAZGO DE MAURICIO, LOS JESUITAS.
Un día: IBEAS
EL P. PEDRO, NESTOR - CECILIA Y LAS COSAS MALAS DEL EVANGELIO
CARTA DE NESTOR PAZ “FRANCISCO”
JUAN POMA
LA GUERRILLA DE TEOPONTE
UNA GUERRA IRREGULAR DE LA QUE NO SALDRAN PRISIONEROS NI HERIDOS:
NONI
LOS SOBREVIVIENTES DE LA GUERRILLA.
EL CAMINO. MARIANO Y LAS DINAMITAS
WAKULLANI
LLEGASTE TÚ
COPACABANA
LA RELIGIOSIDAD AYMARA
“LES AYMARA, ON LES CROYAIT CHRÉTIENS”
EL PANEL SOBRE RELIGIOSIDAD AYMARA
LA FIESTA
EL CENTRO DE FORMACIÓN DE DIACONOS Y LOS PERSONAJES DE TRES CULTURAS.
MATRIMONIO Y VIDA SEXUAL AYMARA
EUGENIA y NUESTRA JUSTICIA
EL CURSO DE AGRONOMÍA
MARCELINO, MORTIMER Y MARÍA PEDRO EN MASAYA
URBANIDAD AYMARA Y EL TORO DE LA GRANJA.
LAS ENORMES AGENDAS
MIENTRAS
ISAL
UNA REUNIÓN JESUITICA, LA MINA DE ACHACA Y MAURICIO.
LA EUCARISTÍA DE AQUELLA NOCHE

III.- LA MUERTE DE LA SEMILLA

AGOSTO DEL 71
LA DESPEDIDA
EL ODIO
JAVICHO
TRIPTICO
QALASASAYA, AKAPANA, PUMAPUNKU
LA VIDA SIGUE
PROFESION: “SOSPECHOSO”
LA SALUD
FELISA Y LA EPIDEMIA DE SARAMPION
RUFINO, POLICARPIO Y GABINO (hacia 1970)
ELS CATALÁS DE TIWANAKU ES DIUEN “JOSEP”
EL PANEL SOCIO - POLÍTICO - ECONÓMICO
LAJA
UN “TIRA” o “BUZO”, como Ud. quiera llamarlo.
BERNARDO
LA VISITA DE DON SAMUEL
OPERACIÓN: JUAN-SIMON
KITULA Y ADOLFO.
ADUANA Y “CONTRA-ADUANA”
JORGE DE SICART
LUIGI Y EL HOMBRE DEL ALTO MANDO DEL ELN
OTRO “TIRA” Y LA MISION EN ZONGO
ENRIQUE
“¡TRA... TRA... TRA... ESE CURSO DE LOS DIÁCONOS!
LAS LAURITAS Y LOS ELENOS
NUESTROS PRESOS:
LA PRISIÓN DE SILVERIO, JAVICHO, LINA, JUSTINO, GABY, PEDRO, JUAN CARLOS, LUCHO Y OTROS VARIOS.

DON ERNESTO Y LOS INTOCABLES
JORGE ACHÁ Y EL PETRÓLEO
SI SOSPECHOSOS, CASTIGADOS
TOLATA, EPIZANA... “JUSTICIA Y PAZ”
EL MATRIMONIO DE LOS REYES - JUSTINIANO.
TE FUISTE, GUSTAVO
DESPUES DE TI, EL GURI
“NADA ES, NADA SE HACE SIN RAZÓN SUFICIENTE”.
(LEIBNIZ, EN SU TEODICEA)
EL GALOPE DESENFRENADO DE LOS CABALLOS AL ABISMO.-
¡FELICES USTEDES!

IV.- LA COSECHA DE FRUTOS Y ESPERANZAS

LA CONSERVACIÓN DEL FUEGO SAGRADO Y LA DIASPORA:
RADIO Y COMUNICACION
LA EDUCACION DE ADULTOS CAMPESINOS.-
LA SALUD
LA EXPERIENCIA DE LOS ESPOSOS Y MÉDICOS AROLE EN JAMKHED, INDIA
UN SÍNODO ATEMPORAL
Usted encontrará varias poesías de Gustavo Iturralde Aramayo en el texto.

I N T R O D U C C I Ó N

Se pidió, dicen, a un grupo de ciegos de nacimiento que describiera a un Elefante. Cada uno tomó ubicaciones distintas y fue narrando su propia experiencia. El primero dijo. “El Elefante es como una manguera de bomberos.” Naturalmente, había agarrado la trompa. Al otro extremo, el que palpó la cola opinó: “El Elefante es como una soga, como una cuerda”. El que se abrazó una pata añadió: “El Elefante es como un árbol.” A otro se le ocurrió subirse a un banco, llegó a sentir la oreja y dijo: “El Elefante es para mí, como la lona de una carpa de circo”. Uno, que se había colocado frente al cuerpo, extendió sus brazos cuan largos eran y expresó su parecer diciendo: “El Elefante es como una pared.” Quien experimentó el marfil de un colmillo dijo, a su vez: “El Elefante es como un palo frío, ligeramente curvo que termina en punta.” Finalmente la bestia se puso a caminar y me dio un pisotón, me tocó a mí describirla tal como la sentí.

Tarija, Bolivia, 1998 a 2003-09-02

I.- LA PREPARACION DEL TERRENO.

L A N I E V E, POR PRIMERA VEZ

Subiste a lo más alto de esa loma, con tu batea a la espalda. Desapareciste de nuestra vista. Nos olvidamos de ti. La nieve cubría todo en esa asoleada mañana, un 6 de Agosto, fiesta nacional. Nosotros abajo sólo nos divertíamos a nuestro modo haciendo muñecos o arrojándonos bolas de nieve en la Cumbre de Yungas.

De pronto apareciste veloz, deslizándote de barriga en tu improvisado trineo cuesta abajo, sin dar ninguna importancia al peligro. A mis trece años te convertiste desde ese día en “El Zorro”, en “Superman,” tan viejos como nosotros.

Eras el fuerte, el intrépido, el hombre callado y taciturno. Te veo ahora competir con el profesor Roberto Soto y el hermano Rosillo, los más fuertes del Colegio. en interminables partidos de “k’ajchi” o “pelota de mano”; allí en nuestro “frontón”, la pared posterior del Templo, al lado del Observatorio San Calixto, tan famoso en estos días del Terremoto de Aiquile, Totora y Mizque. Tú arreglabas las bicis, cosías los balones de fútbol; y por todo eso eras también un “Trucutú.” A mis ojos, tenías algo de cada uno de esos héroes permanentes.

Sin embargo, también tocabas guitarra y escribías artículos interesantes. Simplemente me sedujo parecerme a ti y seguirte.

Javicho, amigo entrañable, contemplativo, artista, filósofo, estaba también en el Colegio, era otro ser callado, impenetrable como tú, en lo todo lo que se refería al sufrimiento personal, guardado en el más sagrado fuero interno. Javicho, caso único de respeto a todo ser humano, a toda vida. Tú y él llevaban el mismo segundo apellido y tu madre llevaba también el mío. En La Paz casi todos estábamos emparentados de alguna manera.

Una noche mientras estudiábamos, comenzó una alucinante tempestad de rayos sobre el Illimani, ese Cóndor Blanco con las alas abiertas que protege majestuoso a la ciudad de Nuestra Señora de La Paz. Miles de veces vimos iluminarse y apagarse la montaña. Magnetizados por la visión sin par, acudimos todos a la ventana para contemplar sobrecogidos y en silencio, un espectáculo único que nunca se borraría de la memoria.

Eran las épocas de Jorge Camargo, “el Trucha”, personaje de apariencia quijotesca y sin mancha. El tiempo de Asiaín, de Giribaldi, el joven jesuita uruguayo, que en La Paz inventó el reloj eléctrico. Tú te fuiste tras ellos al Noviciado de Córdoba.

No sé si lo recuerdas, pero un día escribiste algo sobre la “celulosa” (la “fibra“ dirían hoy) y su función en el intestino grueso. Me lo tomé tan en serio que nunca en mi vida sufrí de estreñimiento. ¡Culpa tuya!

Un día jugábamos fútbol en nuestra cancha de cemento, allí en el Colegio y poco después de ponerse el sol nos sorprendió esa luz amarilla y lenta que se desplazó horizontalmente sobre los techos de la vecindad. ¿Un meteoro? ¿Un cometa? ¿Un OVNI? Nunca lo supimos, pero fuiste eso exactamente para mí, en esos fugaces tiempos en que estuvimos a la vez tan cerca y tan lejos…

Tú no llegaste a conocer nuestro “Club Legión” (Legión de pequeños demonios para nuestros tutores) donde los arqueros, lucíamos orgullosos nuestras rodillas sangrantes y los codos hinchados en nuestra cancha de cemento.

Dos o tres años mayor que yo, del curso de Tuto, si no me equivoco; eras, sin embargo mi sobrino. Éramos internos en el “Colegio Apostólico La Colombière” (C.A.L.C.) “Club Atlético los Curas” para las malas lenguas. Así le llamaban al “felliniano internado” que había en San Calixto para una docena y poco más de aspirantes a jesuitas…

Epoca inolvidable por las excursiones y los campamentos. Ya no estabas tú. Fuimos un día a Qhotaña, al pie del Illimani.

Un grupo de 20 muchachos nos dirigíamos a caballo a lo largo del Río de La Paz, con los padres Andía y Fourcade. Cruzamos varias veces el río de una a la otra banda según lo exigía el intrincado camino. En un momento de esos, el caballo que montaba el voluminoso padre Andía dobló las patas traseras y vimos maravillados cómo su majestuosa figura se deslizaba solemne hasta el fondo del río, mientras el caballo escapaba liberado. Una pícara sonrisa se dibujó en nuestras almas y creo que hasta el día de hoy no se ha borrado. El callado sacerdote prefirió subir toda la cuesta a pie, mientras le contemplábamos desde los cabalgaduras.

En ese mismo viaje se me quedó en la mente el vuelo de un cóndor desde un extremo al otro de un inmenso horizonte. Apareció planeando, batió una sola vez las alas y se perdió majestuoso en los confines del glaciar. Quedamos sobrecogidos por la magnificencia de tanta belleza a un tiempo mismo.

De esos tiempos recuerdo también al Padre Pièrre Descotes cuando nos mostraba los modestos sismógrafos del Observatorio - tan famoso en estos días del terremoto de Aiquile. , Totora y Mizque- y contemplábamos con sus telescopios la Luna y las constelaciones. Mientras el hermano Cortado nos daba arrobas de Garbanzos a comer y su asistente Adhemar se convertía en un eximio organista.

Te evoco con un guardapolvo no sé sí amarillo o percudido que parecía haber sido blanco alguna vez. Vienen a mi memoria las lecturas en el comedor sobre las misiones jesuíticas del Yukón y las del Paraguay, Moxos y Chiquitos. Recuerdo el libro “Yo elegí la Libertad” de Víctor Krauchenco. De allí salimos: “cruzados” idealistas, triunfalistas, anticomunistas, anti-masones y dispuestos siempre a salir en los Rosarios de la aurora y a participar en alguna que otra actividad anti-protestante. ¿Éramos algo maniqueos en nuestras divisiones del bien y el mal.?

¿Nos habían educado con la misma filosofía con que educaba Santo Tomás de Aquino la castidad de sus alumnos cuando les decía. “De toda mujer hay que cuidarse como de un diablo con cuernos o de una serpiente venenosa?”

Estábamos en un régimen autoritario, muy vertical - no te olvides que Rosillo nos saludaba con un ¡Heil Hitler! - cuando subíamos al bus (la góndola) del Colegio - y nosotros mismos habíamos sido formados como individualidades. Se nos decía: “Tienes que ser el mejor”; “Tú tienes que sacar las mejores notas”, “Tú debes ser el mejor amigo”, “Tú, el mejor deportista…” “Tú, tú, tú”… Y nosotros pensábamos: “¡yo, yo y siempre yo!” Éramos muy proclives a considerar a los campesinos como “paganos” y sus rituales como “brujerías”. Un día, Alfredo mi primo llegaría decir: . “Jimmy no es como los demás hombres…” ¡Formidable advertencia! ¡De cuántas actitudes y enfoques intransigentes tenía que cambiarnos la vida!

Te voy a escribir, Gus, y les voy a contar a mis muertos, las cosas que nunca pudimos decirnos frente a frente. Por ejemplo quisiera decirte que las antiguas misiones jesuíticas de Moxos y Chiquitos, destruidas y quemadas ayer, han sido reedificadas y que en estos momentos en el reciente Festival de Música Barroca de Sarrebourg en Francia la música de esas mismas reducciones, es la gran noticia. Los sencillos jóvenes violinistas de Urubichá son la referencia permanente.

¿Recuerdas los cuadros de los Arcángeles Arcabuceros que robaron cuando eras Párroco de la Iglesia de Machaca? ¿Creyeras que ellos mismos u otros gemelos desfilan exitosos en sus giras por las salas de exposición del Nuevo y Viejo Mundos? ¡Son famosos!

Recuerdo cuando en la calle Ayacucho, un mes después de la visita de ciertos turistas a Jesús de Machaca, me encontré con la dama que había organizado dicha visita y le pedí la lista de los visitantes. Ella, cuando estábamos bien pisoteados tú y los tuyos por las botas militares, me dijo: ¡No te la voy a dar! Yo, “callado nomás”, hasta el día de hoy en que te lo cuento a ti en secreto.

Creo que ya son suficientes por hoy, los recuerdos de nuestros años colegiales y debo dejarte, porque a estas horas hay un boliviano que partió hace más de un mes a la “Conquista del Everest” y puede ser que a estas horas, sin duda, te esté necesitando como experto escalador o como “ángel de la guarda” a ti, que también en tus tiempos tuviste con Pepe H. hacia 1973, el “récord de subida al Illimani.”

LA REVOLUCION DEL 52 Los jesuitas argentinos y uruguayos desaparecieron poco a poco y fueron relevados por los catalanes mallorquines y valencianos que comenzaron a llegar a Bolivia después de cerrar algún Colegio demasiado elitista en una España de “postguerra”.

A mis 10 años mi padre me acercó a la Plaza Murillo cuando colgaron al Presidente Villarroel y ya me había acostumbrado de alguna manera a los tiroteos y asonadas militares de mi ciudad.

Pero esta vez los tiros eran cerca y eran muchos. Vivíamos una guerra civil que cambiaría muchas estructuras en Bolivia. Se combatía en las inmediaciones del Cuartel Sucre, a pocas cuadras del Colegio. Los Hospitales de La Paz se llenaron y el Colegio se convirtió en uno de ellos

Éramos buenos amigos de los jesuitas jóvenes. ¿Te acuerdas de Beneyto, por ejemplo? Estaban recién llegados a Bolivia y a mí me tocaba ser de los internos mayores. Vinieron las confidencias y los chismes: - “En aquel rincón del Colegio, donde viven los hermanos fulano y zutano están refugiados los del Gobierno.” “En el otro extremo del Colegio, junto al internado, están los del MNR.”

Los políticos en lucha se refugiaban en el Colegio y los “movimientistas” salieron victoriosos del refugio clerical, para encumbrarse luego como Ministros y Diplomáticos, mientras los jesuitas Jaureguízar y Gramunt, en medio de las balas, transportaban a los heridos y los traían a San Calixto-Hospital.

Conocíamos de cerca al P. Fabisiak, el polaco que había soportado cuatro largos años de trabajos forzados en los campos de concentración de Hitler en Auswitch.

Dicen que las cosas que uno aprende en tempranas edades de la vida se quedan para siempre. Por eso, tú y yo, Gustavo, tuvimos en alta estima a los Jesuitas y por lo mismo ni tú, ni yo, inscribimos jamás en partido político alguno.

Esa lección fue para toda la vida. Valientes sí, patriotas sí; politiqueros al estilo boliviano, ¡no! Los años pasaron. Vinieron muchas Reformas, como el “Voto universal”, La “Nacionalización de las Minas” y la “Reforma Agraria”. Las tierras en La Paz fueron repartidas a los indígenas y los “patrones” abandonaron el campo para no retornar a él en muchos años y en muchos sitios. Por gracia de Dios ni tus padres ni los míos tuvieron tierras que perder, porque no eran hacendados. Aunque al mío lo persiguieron igual, quizás por el apellido o por ser hermano de un político liberal, mi tío Víctor.

MIENTRAS

Mientras estudiábamos en sitios diferentes, Adhemar, el secretario del hermano. Cortado entró al Seminario y lo perdimos de vista.

En esas épocas el Padre Zampa de los franciscanos había fundado las “Escuelas de Cristo” y se habían ido multiplicando humildemente desde Potosí hasta La Paz.

También trabajaban entre los campesinos religiosas como las “Misioneras Cruzadas Pontificias” fundadas por la Beata Nazaria Ignacia. Supongo que existían también por entonces, las “Franciscanas rurales.” Los Oblatos de María Inmaculada se habían asentado en alguna Comunidad aymara de Oruro y en las Minas del norte de Potosí, en palabras de Coco Manto, como fervientes anticomunistas desde su radio La Voz del Minero. El Padre Julio Tumiri organizaba Cooperativas Rurales

Los PP. De Maryknoll llegaron a Peñas en el Altiplano y comenzaron a capacitar Catequistas y fundaron la Radio San Gabriel, una emisora dedicada a la promoción humana y espiritual del pueble aymara.

En Cochabamba, los mismos Maryknoll abrieron una escuela de lenguas donde se pueden estudiar el aymara, el quechua, el español y el inglés… si no me equivoco

. El tío Ignacio, que había sido Rector de los Colegios jesuíticos de Sucre y La Paz, se iba por catorce años al barrio más alejado y humilde del gélido Oruro para abrir su Parroquia de Rosario con los PP. Kovacev, Gregori, Bofill y el H. Flores.

Un día Rolando, uno de nuestros compañeros, escalaba el Posets, en el Pirineo Aragonés, con Jorge de Sicart, un ilustre compañero de estudios. Lo recuerda tomando mate con otros paraguayos y bolivianos. Sicart había sido un hombre noble y rico, muy famoso por su liderazgo con las juventudes de Barcelona en el Movimiento Por un Mundo Mejor del P. Ricardo Lombardi. Jorge se interesaba de una manera especial por Bolivia. ¡Quién iba a decir que años después le encontraríamos primero como “minero de interior mina” en Uncía y luego como compañero de equipo en Laja y Tiwanaku! También Bartrolí, Jordá, Bofill, Centelles, Realp, Salvadó, y Luis Tó, quizás olvido alguno, eran compañeros que más tarde aterrizarían en Bolivia. Estaban allí dos futuros teólogos Manresa y González Faus, este último, cuarto siglo después, prestigioso Teólogo de Liberación. Los que preguntaban por Bolivia a veces tenían las mejores intenciones; pero uno de ellos me dijo: “Aquí en España está todo hecho; pero en tu tierra todo está por hacer. Aquí seré un don nadie, allí quizás llegare a ser alguien.” (Un nuevo conquistador, pensé en silencio).

Rolando tiene una oración de esos tiempos.

Conques, Pirineo aragonés, 1958

“Permíteme, Señor,
ser como este Abeto,
el árbol-sacerdote,
con las raíces incrustadas en la tierra
y la frente clavada
allí en tu cielo.”

Mientras Rolando y Jorge estudiaban literatura, arte, historia universal, lenguas y otras cosas, otro personaje ingresó como joven profesor en la misma casa, se llamaba Luis Espinal Camps.

¡Quién hubiera podido tener una buena bola de cristal en esos momentos!
Eran épocas de preparación de las semillas, allí en Raymat y Comillas.

OTRA VEZ SAN CALIXTO, OTRA VEZ LA NIEVE

Fuimos a estudiar a sitios diversos. Pasaban cosas diversas en el mundo. Los cubanos, por ejemplo, habían acabado la guerrilla de Sierra Maestra y habían derrotado a Fulgencio Batista el dictador que soportaba la Isla desde 1940. El “Che Guevara”, hacia 1955 había pasado por Bolivia en su viaje a lo largo de Sur América. Cuba había escapado del control de Batista, pero también de Los Estados Unidos.

John Kennedy, por su parte, organizaba la “Alianza para el Progreso”, “El Cuerpo de Paz” y esa famosa invasión a la Bahía de Cochinos.

El año 60 volvimos a encontrarnos contigo, Gustavo, en nuestro viejo Colegio. Tú eras el tutor del 5º de secundaria y a mí me dieron el 2º B.

Se te hizo fácil invitarme a trabajar con los “Scouts” y “Lobatos” del Colegio, me presentaste a tu gente de “Dios y Montaña”, ese grupo que formaste para seguir trepando a toda cumbre. Pienso en apellidos como Bueno, Guerra, Morató, Ordóñez,… Recuerdo a muchos de mis alumnos con cariño pero sólo nombraré a uno: Celso Loza, porque era travieso e inquieto, los superiores querían echarlo del Colegio y yo pedía para él otra oportunidad. Después murió; pero quizás a él le debo la vida, como más adelante se dirá.

Organizabas excursiones. Gustavo, nos llevaste desde Ventilla por “caminos de Incas” hasta el nevado Taqesi, La Chojlla y Yanacachi. Otra vez nos hiciste caminar desde Cochabamba hasta La Paz y fuimos a terminar hasta las plantas de energía eléctrica de Zongo.

Días maravillosos. Situaciones únicas. Recuerdo que en cada población que encontrábamos, pedíamos calentar el agua, por favor, para el café o para el arroz y luego se compartían las conservas, las frutas secas, el api (mazamorra de maíz morado), los pitos y lo que tuviéramos con nuestros anfitriones. Cuando llegamos a la primera planta eléctrica, según la costumbre, me dirigí a una buena mujer y le pedí el favor de hacer hervir la olla de agua.

De pronto una aguda y altiva voz me hizo caer de mi beatífica nube: - “¿Cuánto me pagas?" ¡ ¡Carajo!, pensé yo, ¡ya estamos en la “civilización”!

Y no faltó la nieve. Tenías una manera especial de preparar las cosas, de modo que era normal disponer de algún tiempo y seguirte.

La Paz se ufana de tener la “Pista de Ski” más alta del mundo en el Nevado Chakaltaya. Pero nos llevaste a Chakaltaya por detrás, no en auto hasta la nieve. Recuerdo el sabor de sangre en mi boca, la taquicardia, la promesa interna de nunca más subir contigo a tus benditas cumbres. Ibas a largas zancadas y a gran velocidad y parecía que eras insensible y que no podías pensar en los más débiles que quedábamos atrás. Paro, no sé cómo, llegamos también contigo a Chakaltaya.

Ese año de 1960 tuvimos como “colega” al Profesor Escalante, otro escalador de las montañas de la fama, que triunfo años después en Gringolandia. Una vez lo encontré en un Aeropuerto, pero no me reconoció.

UN DISCURSO MISTERIOSO

Lo que ignorábamos totalmente en ese momento fue el Discurso de Mr. Six, en el Hexágono, ante los Seis más importantes personajes de la Unión.

Mr. Six. se dirigió al grupo selecto, más o menos en estos términos:

- Mis distinguidos amigos:

Lo que acaba de suceder en Cuba con nuestro querido amigo Fulgencio Batista es absolutamente intolerable y no es posible que se repita en ningún otro país de nuestro “patio trasero”. De modo que vamos a organizarnos, para investigar y para hacer todas las cosas de modo que nada salga mal. Yo me encargaré de todo el dinero que necesiten. ¡Money!. “¡In Gold we trust!” Tendrán todo lo que necesiten. Tendremos que ahorrar en algunas cosas. Como dice mi amigo Mac Namara es preferible gastar un dólar para evitar que nazca un guerrillero que gastar 100 dólares para acabar con él en una selva. Un dólar en anticonceptivos es más productivo que gastar 100 en desarrollo. Yo mismo me encargaré de que no nazca mucha gente en nuestro “patio trasero”

n Mr. One, usted se encargará de todo lo que es “Investigación”, “Research, “Survey”
. Usted logrará que cada una de las Universidades “de confianza” se hagan cargo de un País de América Latina y lo estudien totalmente en su estructura socio-económica, en su Ejército, en sus Movimientos obreros, campesinos y universitarios. Estudie también a la Iglesia Católica y a los Partidos políticos. Mr. One se cuadró ante Mr. Six y aceptó la orden sin chistar.

n Mr. Two, Mr. G..A. Joe, usted se hará cargo de los Mass Media, del Cine, de la Televisión, de la Propagando y los Juegos electrónicos del futuro. Estamos en una “Guerra Fría” contra los rojos. Prohibido el color rojo como abominable para quienes nos sentimos con la sangre azul. Es preferible que los juguetes de los niños sean negros: tanques negros, aviones negros, helicópteros artillados de color negro, “transformers” negros. Todo negro ¿me entienden? ¡Nada rojo! Hay que hacer que el orbe entero odie todo lo rojo, es decir a los rusos, los chinos y a todos los comunistas incrustados en nuestros países como el “enemigo interno”, que es el peor. Y repitan ustedes conmigo: “¡El mejor enemigo es el enemigo muerto!.

Todos repitieron a coro: “El mejor enemigo es el enemigo muerto.”
Usted se hará cargo de manera especial de la Investigación de los Obreros, los Campesinos y las Culturas Indígenas. No olvide nada.
Dada la orden, Mr. Two hizo lo mismo que el anterior, aceptó sin chistar.

n Mr Three. usted tiene el deber de reforzar y organizar la “Escuela de Panamá” en Fort Gulich, para la capacitación de todos nuestros militares aliados en el “patio trasero”.
¡A sus órdenes! Respondió el aludido dando un fuerte taconazo con su pie derecho, al llevar la mano a la gorra.

n Mr. Four. Usted encárguese de la Política, de los movimientos populares, del espionaje y fisgonería que desde ahora llamaremos “inteligencia”. Incrústese, métase en todas partes donde no le llamen. No respete ninguna correspondencia, ningún teléfono por privado que sea ¿Me entiende?
Profundamente inclinado, con su mano al pecho, Mr. Four juró cumplir semejantes mandamientos.

n Mr. Five, usted hará lo mismo en las Universidades y me organizará guerrillas, toda clase de ideologías, también de las más extremas izquierdas, deben invadir el ámbito universitario, todo, absolutamente todo controlado siempre por usted. Por nadie más que usted y yo ¡Entiéndame!
El hombre aceptó el mandato y saludó a su jefe al igual que los demás.

n Mr. Last, usted como hombre piadoso organizará el mundo de la fe, todo lo que tiene que ver con la Iglesia. Usted tendrá presupuesto abierto, ¿entiende? Toda la plata que necesite ¿O.K.?
- ¡O.K! agradeció el hombre piadoso, furibundamente anticatólico, frotándose las manos.

Pasaron los años, las Universidades del Norte se repartieron nuestros países y en 10 años nos invadieron con una pléyade de gringuitos “que preparaban sus tesis universitarias”, del Cuerpo de Progreso”, de la “Alianza que lo pararía” y de mil otras maneras para investigar todo el “patio trasero”

Años más tarde yo mismo encontré a una joven gringa vestida de pollera, hablando aymara y sacándose piojos de la cabeza en Machaca. ¡Casi me caigo de espaldas!

Es famoso el chiste mexicano: ¿Sabes cómo esta compuesta la familia de Oaxaca? -“Sí, se compone del papá, la mamá, 4 ó 5 chicos, en abuelo, una tía vieja y un antropólogo gringo”.

Pero en San Calixto, el año 60, nosotros vivíamos en el limbo, subiendo a todo monte como cabras e ignorando los misterios de Mr. Six. allá en su Hexágono. Fuimos felices en el Colegio durante ese año, hicimos excelentes amigos y nos despedimos para no vernos en cinco largos años.

EN QUITO, EL PICHINCHA - Un primer Rescate y otras cosas del Tawantinsuyo.

Partí para el Ecuador y estuve allí tres preciosos años estudiando muy a gusto. Nuestra casa estaba en las faldas del volcán Pichincha. Como un rito, acostumbrábamos subir hasta su cima 2 a 3 veces cada mes. Dos cursos más arriba del mío estudiaba en la misma facultad un tal Fernando Cardenal, nicaragüense. Entre los compañeros había dos cubanos y las noticias sobre la Isla eran ambiguas. Eran las épocas del Paredón…

Un día se perdieron en el Pichincha 6 universitarios, chicos y chicas de la Universidad Católica, a la cual pertenecía también nuestra Facultad.

Durante una semana no se les podía encontrar y me tocó estar en el grupo que lo halló. Mientras llevábamos a una muchacha en la camilla, le cantaban “Ojos azules no llores, no llores ni tengas amores”. Los ecuatorianos cantaban esa canción como propia y me mordí los labios para no reclamar la autoría boliviana de la misma.

Lo mismo nos pasó en Cajabamba en un curso que daba Misión Andina sobre Desarrollo Rural. Se examinaban las experiencias de 7 años de fracasos. Curso modelo de sinceridad y autocrítica. Al acabarse el mismo, los campesinos dedicaron a los visitantes una canción y nos cantaron “Pollerita, pollerita de mi cholita, qué bien te cantas, qué bien te bailas con tu charanguito”. Rolando no se mordió la lengua. No reclamó la autoría boliviana a los campesinos, sino a los ingenieros. “Esa canción es boliviana” les dijo. -“¡Es ecuatoriana!,” le respondieron inmediatamente. Pudo demostrarles la identidad boliviana con facilidad.

La falda de la mujer indígena en el Ecuador se llama “Anaco”, no “Pollera” El charango no era conocido en esa época, antes de que Ernesto Cavour lo paseara victorioso por todo el mundo…Las frases en quechua de la canción no eran quechua ecuatoriano…

A nadie debe alarmar hoy, querido Gustavo, que los Kjarkas hayan triunfado tanto en el Ecuador.
Otro día me encontré con un campesino ecuatoriano que sólo se expresaba en dicho idioma. Al saber que yo era boliviano, me dijo que había conocido a otro boliviano. ¿Dónde? - ¡En una cárcel de Panamá!. Todo esto me hizo pensar que nuestras fronteras eran absurdas, que la música no tiene fronteras y el alma del antiguo Tawantinsuyo es una sola. Se encontraron un indígena boliviano y otro ecuatoriano en una cárcel de Panamá porque todas las otras fronteras las habían pasado libremente, como hace 600 años, como dueños del enorme territorio. Si el Incario se distinguió por sus caminos, simplemente ellos los seguían usando, sin problemas, intercambiando tejidos o plantas medicinales, alfarería o maíz. ¡No pensaban que en el Canal podía existir un carcelero y que después toda puerta quedaría cerrada a su libre circulación!

De Quito, esa ciudad hermana sólo recuerdo amistad, paz, calor humano y espiritualidad. La única gran pena es que después de unos años ¡nuestra facultad se convirtió en cárcel, allá en las faldas del Pichincha! Por ese tiempo estudiaba también en el Ecuador Jaime Merchap, individuo especial aficionado siempre a las plantas medicinales y a las curaciones naturales. Recuerdo que la mamá de Pino, otro compañero, ofreció un libro a nuestro profesor el P. Ambrosio un libro llamado “La Medicina Natural al alcance de todos” de Lezaeta Acharán y le dijo: “Con esto, Padre, se le quita la úlcera de estómago”. P. Ambrosio confió a nuestro “brujo” su libro. Merchap preparaba sus “las infusiones de Matico y Cola de Caballo” y en una bolsa de tela las cataplasmas de barro que el profesor se aplicaba a la barriga cada noche y al cabo de 3 meses, la úlcera quedó cicatrizada. Así comenzaba Merchap su carrera sui generis en el Naturismo, que después consolidaría en Tiwanaku, México y La Paz.

De él recuerdo también cómo preparó una excursión de los bolivianos cambiándole al Hermano Calupiña una Coneja gorda y preñada por dos buenos pollos. No se esperaba él, que el rato de encaramarse en la verja del gallinero, aparecerían los faros del carro de un profesor, pescándole infraganti en el negocio. ¡La coneja gorda no parió nunca los 8 conejitos posibles, base de los argumentos de Merchap para el trueque, porque resultó ser macho! Todos teníamos que tolerar a este personaje tan especial. Jaime recuerda con inmenso cariño a: Marco Vinicio, Ambrosio, Rubianes, Gallego, los Espinosa Pólit, Ribadeira, Simón, Poyatos, Egüez, Aguiriano, Duque, Crespo, y los compañeros: Acosta, Vinueza, Egas, Juancho Cruz, al Flaco Velasco, a Moreno, a Cuadra, a Cuadrado y al largo Matamala... imposible nombrarlos a todos. Y la Colonia boliviana de otros cursos: Ramiro, el que había sobrevivido al MNR, (a sus 12 años le dieron tal paliza ¡que hubo que extirparle un riñón! ¡No se podía ser sobrino de falangista! Recuerdo al Bicho Ortiz, al Churrasco, a Monje, Block, Villarroel, Chávez, ...

Era pintoresco vestir largas túnicas negras por las calles y pasar los cursos de filosofía en Latín. Todavía usábamos el cilicio y la disciplina.

Éramos una suerte de espartanos tras las huellas de San Jerónimo. No me quejo de haber sido así. También eran mis épocas de las largas meditaciones en posturas de Yoga. Me guiaba por el libro del “Yoga Cristiano” de Déchanet. fueron épocas de luz y de profunda paz. Mientras estuve en Ecuador nos estremeció el asesinato de John Kennedy.

MÉXICO

Del Ecuador partí para México. Allí volvimos a encontrarnos, Gustavo, varios bolivianos. Tú estabas en tu último año, Javier el historiador y traductor de la Biblia al quechua estudiaba allí también. Y detrás de mí vendría mi primo Alfredo, el jesuita silencioso que escogió al actual Potosí como su sitio de trabajo. Como no podía ser de otra manera, me invitaste a subir primero al Popo. Tú ya eras sacerdote. Tú terminabas y yo comenzaba los 4 años de estudio y formación que me esperaban allí.

Después de la experiencia de Chakaltaya, me negué firmemente como gato escaldado. ¡No, imposible, me vas a matar!. Hábilmente me convenciste porque me tocaste el amor propio, “si Javier ha subido, ¿por qué no puedes subir tú?”. No pude echarme para atrás. Al subir, ya no eras el chivo loco de otros tiempos, ya eras el guía y experto andinista que enseñaba a controlar la respiración y mantener el mismo paso lento, pero rítmico y permanente. Nos hiciste subir callados, mirando los talones del que iba delante, sin enfriar los músculos al descansar brevemente. Cargados con 40 kilos a las espaldas fuimos capaces de caminar muchas horas seguidas y coronar la cima del Nevado. Un grupo de bulliciosos jóvenes universitarios nos pasó veloz, burlándose de los lentos y ridículos robots de paso rítmico que se encontraron en el camino. Dos horas después les encontramos agotados en el pedregal, terminada su ascensión, mucho antes de llegar a los glaciares. Los robots saludamos con una maligna sonrisa, siempre al mismo paso.

Agotados llegamos, por fin, a la cumbre del magnífico nevado con un precioso cielo azul. El cráter, cavado como un stadium con paredes verticales amarillas y negras, despidiendo cientos de fumarolas, era bello y amenazador al mismo tiempo. A lo lejos se llegaba a divisar la ciudad de México con su manto de humo permanente, pero también se veían selvas verdes, planicies cultivadas y las serranías de Puebla quizás y de Tlaxcala.

.Sobre la nieve del cónico nevado en un improvisado altar, celebraste la Misa. Leímos trozos de “La Misa sobre el Mundo” y el “Himno a la Materia”. Resuenan todavía en mis oídos aquéllas palabras de Theilard: ¡Oh, tú, Poderosa Materia, que nos destrozas si no te encadenamos…! Todo fue sublime en aquel día. También recordamos a los amigos de “Dios y Montaña”.

El Nevado se presentaba para nosotros como todo un desafío. Era la representación de todo el esfuerzo humano hasta el límite de la energía en cualquier empresa que uno acometiera. Era la calidad y la excelencia, en términos actuales, llevadas al extremo. El Nevado era el símbolo más puro de la castidad y la invitación a sublimar el instinto sexual, el amor, la afectividad y los sentimientos. ¡Para nosotros hablabas elocuente, volcán ardiente, cubierto con tu manto inmaculado!

Lo que no sabes, Gus, es que no hace ni dos meses pudimos ver en la tele al mismo Popocatepetl, entrar una vez más en sus abrumadoras erupciones de fuego y ceniza. Hay otra noticia que tú la sabes mejor que yo y la mantienes callado: ¡Bernardo Guarachi, en su segundo intento, logró en este 25 de mayo coronar el Everest! En la tele dijo que desde los 19 años está “embrujado” por las montañas. Curiosamente, tu misma enfermedad…

Mientras subíamos al Popo y al Ixta, cuando nos enseñabas a Fernando Cardenal y a mí a escalar las rocas y a bajarlas en “rapel” en las excursiones de nuestros días libres, al Papa Juan XXIII se le ocurrió decir que había que abrir las ventanas de la Iglesia para que entren nuevos aires, convocando al Concilio Ecuménico Vaticano II. Al mismo tiempo en La Paz, el Arzobispo Abel Isidoro Antezana, reunía a los Obispos bolivianos y los invitaba, a su vez, a viajar al Vaticano. Azorado, alguno de ellos sugirió que no estaban preparados para un Concilio. Antezana, humildemente les consoló diciendo: “¡No se preocupen, ilustres hermanos, sólo tendremos que llegar a Roma y firmar los Documentos que encontremos ya preparados!”

No se imaginaban ellos que el Concilio duraría cuatro años para que ingresaran los vientos a la Iglesia por todos los rincones. No nos imaginábamos nosotros que en todos los almuerzos y cenas nos leerían en el comedor los Documentos que allí se elaboraban. No nos imaginábamos su impacto en nuestros profesores, ni entre los jesuitas mexicanos que ¡llegaron a cerrar el Colegio Patria, quizás su principal Colegio, después de una larga evaluación de su trabajo!

En ese año tuvimos dos noticias: Martin Luther King, pastor Evangélico, defensor no violento de los derechos de los negros recibe el Premio Nobel de la Paz; al mismo tiempo que en Sud África condenaban a cadena perpetua a Nelson Mandela por defender la misma causa.

Fernando Cardenal, esta vez en el mismo curso y es mi amigo. Ambos vamos todos los martes por la noche a la Universidad Militar Latinoamericana (UMLA) como orientadores de los muchachos. Fernando es un pedagogo nato. También nos entregamos con él a los “Encuentros” de Eduardo Levy en que los fines de semana visitamos Colegios de chicos y chicas para hacerles reflexionar sobre su problemática. No sé si, una o dos veces por semana, asistimos en la Ibero a los cursos de “Counseling” de Juan Lafarga (Carl Rogers), que nos enseñaron un verdadero respeto a todo ser humano, lo recuerdas muy bien.

EL IXTACÍHUATL (La Mujer Dormida)

- Otro Rescate.
Había escalado alguna vez este bello nevado. Recuerdo un día en que descendíamos y a la altura de “la rodilla”, nos encontramos con un matrimonio, 20 años mayor, que subía buscando la cima. Comedido, se me hizo fácil advertirles que arriba había mal tiempo. Ingenuo de mí, no sabía que el señor me iba a responder:

“Muchas gracias, pero sepa que he subido a este monte más de 50 veces. En este sitio exacto me cayó un rayo que me dejó desmayado. Al incorporarme me quedé sin ropa, porque se había quemado todo el hilo de las costuras. No se preocupe por nosotros. Mi apellido Corona del Rosal y he sido autoridad en la Ciudad de México”.

Quedé seco, sin saber qué responder y me despedí en silencio.

Un día me invitaron a subir a este volcán profesores del Colegio que los jesuitas tienen en Guadalajara. No puede aceptarles, porque ese fin de semana tenía programada otra excursión con muchachos de la UMLA. Pero el lunes por la mañana, mientras desayunaba, se acercó a mí Gabriel Anaya y me dijo: “Parece que los del Ixta tuvieron accidente y se cree que hay muertos.” Inmediatamente nos preparamos y nos pusimos en camino.

Al llegar al pie del Nevado había mucha gente del Ejército y grupos de rescate que esperaban que el cielo se despejara para subir en helicóptero. Nosotros decidimos subir a pie. Al llegar, encontramos un panorama desolador. Once de los muchachos habían muerto y otros tenían una serie de problemas de congelamiento en las extremidades, sobre todo.

Fue una experiencia terrible que me enseñó cuán injusta puede ser a veces la prensa, cuando publica las noticias sensacionales que nadie puede aclarar nunca, porque las acusaciones son “gran noticia” y las aclaraciones cuestan mucho dinero y, a veces, ni siquiera las publican.

Habían participado en la excursión como 60 chicos. Los principiantes subieron hasta el Refugio y bajaron luego del monte. Los experimentados durmieron allí esa noche. Coronaron la cima en tiempo récord, dejando su ropa de abrigo en el refugio porque la mañana era asoleada y calculaban regresar a él en 4 a 5 horas, a plena luz del día.. Pero al volver al refugio tuvieron una tempestad eléctrica y mucha niebla que les impidió encontrar la única senda que llevaba al sitio donde se encontraba su ropa y su salvación en medio de los precipicios. No se desbandaron, iban juntos y disciplinados. Pero les pescó la noche desabrigados y la temperatura bajó a mas de 20 grados bajo cero. Se les ordenó mantenerse en movimiento para no congelarse. No entraré en detalles. Me dijeron ellos que un muchacho enloqueció, empujó a otros y se precipitó él mismo en el abismo. Otros tres o cuatro, desobedeciendo la orden de mantenerse activos, se acurrucaron juntos en un rincón y quedaron congelados. Otro, por fin, perdió pie y murió al caer al barranco, al día siguiente, auxiliando y ayudando a llevar al refugio a sus otros compañeros. El refugio estaba a sólo 200 metros. No pudieron encontrar en la niebla la única que llevaba al refugio.

Los periódicos dijeron las cosas más inverosímiles. Que los muchachos llevaban zapatos de tenis, que se habían desbandado, que sus guías no tenían experiencia. A mí mismo me tomaron fotos consecutivas, casi las mismas y en las dos caras de la misma hoja me atribuyeron identidades distintas. La noticia salió en la revista Life. No hubo cómo decir nuestra verdad. Una de las muchas experiencias de lo que hace contigo la prensa cuando estás abajo. Desde estas letras todo mi respeto para quienes estuvieron allí en esos días. No me olvido de ti, Rafael Moreno Villa, hermano mío. En esa experiencia se me pasó el embrujo de las Montañas. Consideré que era un deporte demasiado caro para nosotros y demasiado peligroso. Pero tú, Gus, habías tenido parte en la fundación del CAIC (Club Alpino del Instituto de Ciencias) y todavía estabas seducido. No habías batido todavía el récord de subida al Illimani.

También en esa época conocí un día en el Teatro de Bellas Artes a los “Alcohólicos Anónimos” Presentaron sus doce “pasos” haciendo pequeños discursos, de 10 minutos cada uno, para darnos a conocer todo su programa. La primera en presentarse fue una bellísima y elegante mujer que dijo: “Soy fulana de tal, alcohólica” Todos nos estremecimos en la sala y ella continuó: “Yo trabajé en este teatro con López Tarso y los grandes del teatro mexicano, a los que fue nombrando uno por uno… hasta que el alcohol me fue llevando a lo último que puede llegar una mujer, a que la recojan una o dos veces por semana borracha en la calle…” Nos dijo que el primer paso consistía en la sinceridad con que había que aceptar la enfermedad del alcoholismo. Se consideraban “milagros vivientes” y nos dijeron que estaban extendidos en muchos países. Salí de allí convencido e ilusionado de que había una esperanza para los alcohólicos

Monseñor Méndez Arceo, Obispo de Cuernavaca, hacía noticia con cambios revolucionarios en su jurisdicción. Los monjes de cierta comunidad habían hecho el “psicoanálisis” y ¡algunos habían dejado la vida religiosa, que no era para ellos!

No conocí directamente a Mons. Méndez Arceo hasta 1980, cuando fuimos, con Cristina la viuda y otros exiliados bolivianos a Cuernavaca, a la Misa por Marcelo Quiroga, asesinado el aciago 17 de julio por la gente de García Meza y Arce Gómez en el asalto a la Central Obrera Boliviana (COB.)

En México, Gustavo, el Concilio nos cambió los “modales”. ¡Lo verdaderamente importante no era las ideas abstractas que tanto nos dividen, sino las actitudes! Ya no orábamos por los “pérfidos judíos” después de que el Papa les pidió perdón. Nos enseñaron a llamar “hermanos separados” a los protestantes; nos enseñaron a “dialogar con los ateos”. A los jesuitas que éramos una isla bien resguardada dentro de la Iglesia, nos recomendaron tener en cuenta a los Obispos, colaborar con ellos y servirles…

También abrimos los ojos a las lacerantes realidades sociales y culturales de nuestros pueblos. Cambiaron nuestras actitudes: Aprendimos a apreciar y a respetar a la mujer, compañera de camino; en vez de cuidarnos de ella como “del diablo con cuernos o la serpiente venenosa” de otros días… De la represión del instinto sexual pasamos a darle más importancia a la “sublimación” y a cultivar el amor fraterno con todos los humanos.

Del modelo autoritario, vertical, orgulloso, impositivo, de discurso seguro, triunfalista y hasta manipulador de seres humanos… nos llevaron suavemente a la horizontalidad, al diálogo respetuoso y sincero, a la propuesta humilde, al trabajo en equipo. Nos cambiaron la vía del tren los jesuitas mexicanos. Por lo menos eso pasó conmigo, no sé si con todos. Tú y yo nos tomamos en serio muchas cosas que a otros les resbalaron totalmente.

Una Iglesia tradicionalmente unida a los Poderosos de la Tierra, comenzaba a hablar de su “Opción por los desposeídos”. Recuerdo que un Obispo del Noroeste del Brasil se presentó en el Concilio con una humilde Cruz de madera en el pecho, hablando de una lucha “no-violenta” en favor de los marginados, en el más puro estilo de Gandhi y Martin Luther King - acallado como muchos - sigue iluminando el camino, sabes que me refiero a Dom Helder Camara.

Era interesante para mí conocer esa gente de la Iglesia mexicana que vestía de civil, que hacía colas largas en los trámites, como cualquier hijo de vecino. La Iglesia había sido perseguida por el partido eternizado en el poder; los Jesuitas tenían como mártir de esas épocas de la lucha de los “cristeros” al P. Pro y si querían sobrevivir no tenían otra que trabajar arduamente sin los privilegios que da el favoritismo político. Una Iglesia digna, libre de la historia de los “Concordatos” con los gobiernos civiles que, para nuestro Profesor, el P. Daniel Olmedo, era la historia de las humillaciones de la Iglesia. La Compañía de Jesús, por su parte, tenía su propio sello y personalidad mexicanos. Era una comunidad religiosa dinámica, con mucho entusiasmo por sus misiones desde la Tarahumara hasta el sur en frontera con Guatemala.

Te tocó la hora, Gustavo, de volver a Bolivia y te perdí de vista por otros cuatro largos años. Yo me fui cargando de “esperanza” y de ilusiones por los cambios internos y por lo que allí me ofrecía la vida. La vida cobraba sentido en nuestra acariciadas Utopías.

Un día Fernando, el enorme amigo nicaragüense me dijo: “Mira chico, en estos días viene mi hermano Ernesto. Tú sabes, es poeta, le interesa el arte, el Yoga y la política; yo no sé nada de eso. Atiéndelo tú, viejo, porque yo tengo otras cosas que hacer”
Acepté el encargo con mucha satisfacción.

CON ERNESTO CARDENAL EN TEOTIHUACAN

Había leído “Los Salmos”, no sé si también para entonces el “Oráculo sobre Managua”. Veneraba en mi interior al antiguo trapense, discípulo de Merton, que se había convertido en el gran poeta de nuestra América morena.

Sencillo, afable, profundamente asequible, aceptó mi invitación de una visita a Teotihuacán. Tomamos un autobús y llegamos a ese espacio privilegiado de Templos y Pirámides descomunales que hacen que el hombre se sienta tan pequeño ante los misterios grandes.

Al entrar leímos el letrero de bienvenida que decía algo como esto: “Cuando aún no había sol, ni luna, ni estrellas, se reunieron, se convocaron los dioses aquí en Teotihuacán” El paseo con Ernesto por las Pirámides del Sol y de la Luna, por la Calzada de los Muertos, por los observatorios astronómicos y por todos los rincones donde se guardaban las pinturas y los recuerdos de esas maravillosas civilizaciones del pasado, fue como renovar el mes de Ejercicios espirituales que hacíamos los jesuitas en silencio. Algo muy grande que, simplemente, te cambia la vida. Otros van a Tierra Santa, a Jerusalén, al Tibet o a Nepal para experiencias semejantes. A mí me sirvieron en bandeja una verdadera lotería espiritual.

Me habló de Solentiname, la isla del Lago de Nicaragua, donde se reunían con pensadores y artistas para soñar simplemente en la Utopía, en un futuro mejor, un hombre nuevo, para cuando se acaben las épocas del enorme sufrimiento de la Patria Grande. Gentilmente me invitó a visitarles algún día.
Nunca pude ir. Pero ni soñamos entonces que la Guardia de Somoza invadiría y quemaría Solentiname en 1977.

(Te diré ahora, en secreto, Gustavo, que la vida me dio un regalo maravilloso y que en marzo del 2001 pude ir a Nicaragua y encontrar en Managua a Ernesto y Fernando. Ernesto está publicando sus memorias y compré su libro: “Vida Perdida” que estoy leyendo en estos momentos.)

Hacia 1981, tú lo viste, Gus, desde el cielo mejor que yo, el mundo entero sufrió una conmoción cuando contemplamos por la Tele a otro Papa reprendiendo repetidamente a Ernesto, el contemplativo humilde arrodillado a sus pies. Sólo atino a pensar en Juana de Arco, condenada a la hoguera como “bruja y relapsa” por determinadas autoridades de la Iglesia, sólo para que años más tarde la Santa Madre Iglesia la pusiera como “santa” en los altares. Muerte y Resurrección también para ti; Ernesto, venerado amigo mío.

Día funesto aquél, en que la Misa en la Plaza de Managua comenzó con 500,000 personas y terminó con el Papa “rechazado y desairado”, cuando se negó a orar por 15 jóvenes muchachos muertos en esos días por los “contras”.

Fernando también sería expulsado formalmente de la Compañía de Jesús por orden del mismo Papa, pero sus compañeros lo mantendrían viviendo en la misma casa.

Interesantes años aquéllos, Gustavo, cuando Fidel desde Cuba planificaba “desde arriba y desde lejos” la Guerrilla de Ñancaguazú. Bolivia en pleno corazón de la América del Sur, limitando con cinco países parecía ser el foco perfecto desde donde se difundiera la llama de la independencia del Continente moreno.

(Hoy sabemos que el “Che” se oponía, porque consideraba que las condiciones no estaban dadas y porque conocía Bolivia de punta a cabo, ya que la había recorrido por tierra. Y él sabía que no era lo mismo una isla pequeña poblaba: [111,000 Kms2. Y 11 millones de habitantes] y un país de más de un millón de kilómetros cuadrados y despoblado con sólo 6 millones de habitantes)

Era el tiempo en que se había dado dentro de la Iglesia la consigna de formarnos también en las ciencias humanas. Tú recuerdas, Gus. Aída y Javicho eran universitarios por ese tiempo en Bélgica. María Pedro y José Prats estaban en Strasburgo estudiando “Catequesis.” Mauricio Lefebvre y Pedro Negre estudiaban Sociología. Federico y Xavier se dedicaron a la Antropología. Luis Félix, Economía no sé dónde en Gringoland. Los Pepes que después vinieron a Tiwa estaban en plenos estudios de Filosofía o Teología. Josep, Antonio, Javier y Just se adentraban en la Historia.

Era el tiempo en que los jóvenes gringos se negaban a pelear en Vietnam. El tiempo del Napalm y de la matanza de My Lay.

Cuando se gestaba el movimiento Hippie y el Rock se apoderaba de los jóvenes con sus consignas de “Haga el amor, no la guerra.”

El Feminismo comenzaba a tomar forma y todos reclamaban algo. También en ese tiempo me tocó a mí conocer la casa museo donde León Trotsky había sido asesinado en México.

El Ché murió en nuestra patria en octubre del 67 y explotó conjuntamente toda esa bomba que se estaba preparando.

En mayo del 68 se producía la revolución universitaria de París. Desde Francia llegaban voces como: ¡Soyez raisonables, démandez l’impossible! (¡Sean razonables, exijan lo imposible!)
El trabajo me esperaba en Bolivia y salí de México antes del Mundial de Fútbol.
Visité por última vez el Teocalli de Tenochtitlan, el Museo de Antropología y la Plaza de las Tres Culturas, allí las Siete Pirámides superpuestas, nos hablaban de las distintas invasiones internas de diferentes grupos mexicanos; la hermosa Iglesia de Santiago Tlatelolco, la primera construida en México representaba a la Colonia y los enormes edificios que rodeaban la Plaza constituían el marco de la tercera cultura, la actual.

Ahí se leía este letrero: “Aquí murió Cuauhtémoc, no fue triunfo ni derrota, sino la dolorosa gestación del pueblo mestizo que es el México de hoy”. Me gustó mucho ese pensamiento.
Lo que ya no me gustó fue que, poco después de irme, se reprimiera cruentamente a los universitarios en esa misma Plaza, en ese mismo año. Estábamos en 1968.

LITERATURA, LIBROS, IDEAS - FUERZA.

Rolando hacía sus confidencias literarias. Había ido a España para encontrarse con Francia y con la India. “Se me caían de las manos Horacio, Molière, los del Siglo de Oro español, decía, cuando al mismo tiempo no podía dejar de leer a Charles de Foucault, Theilard de Chardin o Saint Exupéry. En Foucault debimos haber aprendido cómo, a veces, el fruto del compromiso y de la entrega no llega a verse hasta después de mucho tiempo. Charles nunca lo vio; pero después tuvo maravillosos seguidores.

Saint Exupéry, no recuerdo si en: “Terre des Hommes” o “Vol de Nuit” decía: “Yo cristiano soy el primero y tengo la palabra; pero a condición de que yo recupere mi auténtica identidad” “A condición de que yo recupere mi auténtica identidad” repetí como “El Principito” para no olvidarlo… ese testigo de los horrores de la Segunda Guerra Mundial, ese Piloto de Guerra, capaz de tanta ternura, capaz del profundo amor de amistad y de una delicadeza infinita en su libro para Niños Grandes, fue capaz de intuir en su contemplación en el desierto del Sahara que la tercera palabra de la Revolución Francesa: “Fraternidad” estaba por construirse en un mundo que la ignoraba totalmente.

Paul Claudel en “L’Annonce fait a Marie” nos había enseñado las profundidades del Amor oblativo. Del Amor que se da, al estilo Néstor Paz… Bernanos en “Los Diálogos de las Carmelitas” nos enseñaba cómo combatir permanentemente contra el propio miedo y contar con “la Fuerza” de Blanche de la Force ante la guillotina. Leon Bloy y su radicalidad, los tres eran modelos especiales en el camino a seguir.

André Mauriac en “Moira” y “Nudo de Víboras” nos alertaba sobre las relaciones humanas y enseñaba con Pascal y Jung que los religiosos no debíamos reprimir sino sublimar el instinto sexual porque “quien quiere hacer el ángel, hace la bestia” y que lo reprimido en las primeras épocas de la vida aflora hacia los 40, en las épocas del “demonio meridiano”…

“Los Santos Van al Infierno” de Cesbron, nos abría el mundo del trabajo que fascinaba y, a veces engullía, a los “sacerdotes obreros”. Green, un inglés había escrito: “La Mano izquierda de Dios”, que también era de tenerse en cuenta.

“Un Pastor de la Isla de Sein” de Henry Quéfelec reflexionaba sobre lo importante que era la existencia de sacerdotes al alcance de la gente, sin que necesariamente tuvieran que ser licenciados o doctores en las ciencias sagradas.

Leíamos “Oraciones para Rezar por la Calle” de Michel Qouist En una de ellas decía: “Si se predicara el mensaje auténtico de Jesús se vaciarían nuestros templos y se llenarías de otra gente” Añadía: “Ya no puedo volver a estar solo, pues la gente me habita.”

¡Francia, dulce Francia! ¡Santa y Pecadora Francia, capaz de tanta vida escondida en tus entrañas! ! Eran las épocas en que L’Abbé Piérre gritaba: ¡Socorro amigos! Y con los “Traperos de Emaús” se entregaba entero a los problemas de los olvidados del Mundo. Francia, que con Aimé Duval, “El Juglar de Dios” iba cantando, en tabernas humildes como en grandes escenarios, sus canciones llenas de mensajes de cambio y esperanza: “¡Oh, ustedes que buscan al buen Dios allí en las nubes, ustedes le perderán cuando pase a su lado por última vez…!

Theilard de Chardin nos daba el sentido de la vida, en una evolución que unía ciencia y fe tan distanciadas antes de él. Rolando se emocionaba cuando repasaba cuidadosamente y saboreaba los pasajes escogidos de los autores franceses y sus obras, mientras metía yo mi cuchara y le hablaba de Tagore, el Premio Nobel de la India, que había intentado las grandes reformas de la educación con su Escuela la Shanti Niketan en Bengala, la “Morada de Paz”.

Pasábamos largas horas saboreando “La Cosecha”, el “Gitanjali” o “El Jardinero”, “Regalo de amante” y toda esa cantidad infinita de poesías de la más hermosa comunicación con Dios y la Naturaleza, exquisitamente traducidos por Juan Ramón Jiménez y su esposa Zenobia.

Tagore se mostraba como el puente entre Oriente y Occidente; pero no se quedaban atrás Gandhi con sus 30 años de Lucha no violenta contra el Imperio Británico que le dieron la independencia a la India después de la Segunda Guerra Mundial, cuando los Generales Ingleses renunciaron uno por uno a sus cargos porque ya no podían seguir siendo injustos con un país que era inicuamente dominado y reprimido, que era inocente y “no se defendía con la violencia”.

Ese Gandhi sublime que ayunaba hasta 30 días seguidos contra la violencia de los musulmanes indios que querían la guerra armada (hoy Paquistán). Ese valiente que llegó a decir: “Cultivo el coraje tranquilo de morir sin matar; pero si tú no tienes ese coraje, prefiero que cultives el arte de matar y morir, antes de que huyas cobardemente de la injusticia y del peligro”

Rolando seguía filosofando junto a Bergson que afirmaba que una buena prueba de la existencia de Dios era la experiencia de los místicos, los hombres de ojos limpios, lo mejor de la Humanidad que no tenían por qué ser desconocidos cuando nos participaban lo que habían visto y oído. Recordemos que eran las épocas en que Sartre se esforzaba en probar una y mil veces Su no-existencia.

Hablando de místicos, salían a relucir personas como Shri Aurobindo, el hombre que vivió 20 años en el silencio, a quien Gandhi le dijo: La India hablará por tu boca”. Aurobindo pensó: “Mi experiencia no es sólo para mí” y se lanzó a darla a conocer por el mundo. Con él, Swami Vivekenanda, Krishnamurti y otros muchos.

Conociendo a San Juan de la Cruz y a las dos Teresas, a San Ignacio de Loyola, a Charles de Foucault y al mismo Theilard nos atrevíamos a opinar que todos esos grandes personajes de la fe tenían muchas cosas en común, caminos similares en su búsqueda, la misma lucha contra todo egoísmo, el mismo camino del silencio, la misma pureza de intención y la constancia infinita en su esperanza contra toda esperanza. Todos partían de similar manera y se encontraban en la raíz misma de todo ser y toda vida.

La literatura para ambos no era leer una infinidad de obras y autores, sino saborear una y mil veces los pasajes más hermosos de cada autor. Nos embebíamos de sus ideas. Quizás éramos bichos raros, de otros mundos.

Rolando se sentí profundamente enraizado en la espiritualidad de Ignacio de Loyola; pero en cuanto a la “pobreza” era discípulo de dos franceses: Teresa de Lisieux decía: “Ser pobre de espíritu es no inquietarse por nada, esperarlo todo de Dios y no querer llegar a ser rico” esta definición y el ejemplo de Charles de Foucault, lo hacían un ser especial, quizás demasiado obsesivo en ese punto.

También leía con cariño a Juan de la Cruz.” La Noche Oscura” y “La Subida al Monte” estaban con frecuencia en sus labios y en su corazón.

No tenía las Obras del Santo a la mano; pero repetía de memoria “Las Cuatro Nadas”:
“Si quieres llegar a serlo Todo has de ir por donde no eres.”
“Si quieres llegar a poseerlo Todo, has de ir por donde no posees.”
“Si quieres llegar a saberlo Todo, has de ir por donde no sabes.”
“Si quieres llegar a poderlo Todo has de ir por donde no puedes”

Rolando notaba que el santo no había dicho “…has de ir por donde no amas” Porque hablaba de la salida del alma en la Noche Oscura: “…en ansias y en amores inflamada” Quizás podía haber dicho “Si quieres llegar del todo al Amor, haz de ir por donde no eres amado”…pensaba en silencio.

Se quejaba porque, quizás, “Tardó más y subió menos por llevar camino errado…”

Su alma buscaba como lo más caro en su vida: “Salir sin ser notada, estando ya su casa sosegada.” Esa paz de la casa sosegada la había sentido en sus estudios de Quito, cuando trataba de discernir las distintas clases de paz del alma, de las que hablaba Teresa de Avila; era otra cosa gozarla permanente en el Altiplano, a ratos sí, a ratos no.

Lo cierto es que, entre Juan, las Teresas, Theilard y Charles habían salvado a Rolando para siempre del Modelo Neoliberal que acabaría por tragarnos a todos y del “Poder conquistable a como dé lugar” de los amigos políticos que le rodeaban.

Ante el excesivo racionalismo de algunos de sus profesores, sabía con Blas Pascal, que “el corazón tiene sus razones que la razón no puede comprender”. En frase de “El Principito”: “¡No se ve bien mas que con el corazón, lo esencial es invisible a los ojos!”

Siguiendo a Theilard, Rolando creía que Tú, Señor, reventabas como un globo, todos nuestros miopes paradigmas y estrechos esquemas mentales, para obligarnos a encontrarte siempre más lejos. Rolando no adoraba a las diosas “Razón” y “Ciencia” de vestidos positivistas. Había abierto su mente y corazón al Misterio y al Milagro. No negaba la “Evidencia” cuando parecía contradecir las leyes que el hombre imponía a Dios y a la Naturaleza.

Un poco desquiciado se le oía citar a Bergson (?) en la chochera de su tiempo de descuentos en el partido de la vida. “La única tristeza es la de no ser santos”
Por otro lado, en México, Erich Fromm influía en la mente de estos orates con sus libros: Psicoanálisis del Amor”, en que se defiende la tesis de que en la actual sociedad capitalista el Amor es imposible. Y su “Psicoanálisis de la Libertad” en que analizaba el enorme miedo que todos tenemos a ser libres. ¡Gracias Sr. Fromm!.

También habíamos leído con avidez libros como “Raza de Bronce”, “Nayjama” “Thunupa”, también a Rulfo y a Icaza. Los problemas de los indígenas no eran ajenos a nosotros.

Todo esto era como las ideas-fuerza, el equipaje que acopiamos en los años de estudio.
Llegué directamente a Cochabamba, donde estuvimos reunidos, por unos días, prácticamente todos los jesuitas de Bolivia. Muchos de los jóvenes llegaban desde sus estudios universitarios. Hablaron ellos, hablamos los que habíamos estudiado la Teología del Concilio. Todavía no se hablaba de Teología de Liberación. Los respetables mayores callaban. No opinaban. Comenzaron a mirarnos como a iconoclastas chinos, de esos de esos que se ensañaron con toda su tradición milenaria. Simplemente comenzamos a ser “sospechosos”, nada más llegar. “Mala señal”, pensé yo

Un día visité el Seminario y me encontré con una numerosa cantidad de dinámicos seminaristas llenos de entusiasmo, recuerdo sus trabajos en Villa Busch y el Hospital Seton. Recuerdo haberles dado un curso de una semana del “Counseling o Ayuda psicológica individual” de Rogers-Lafarga y hasta conservo hasta hoy las 16 humildes páginas que escribí para ellos en esa ocasión.

Sus profesores eran españoles de la OCSHA (sigla que, si no me equivoco, significa: Organización del Cooperación Sacerdotal para Hispano América) había entre ellos gente excelente como Miguel y Pepe. “Buena cosa”, me dije a mí mismo.

Otro día vi salir de un Colegio una fila interminable de monjas jóvenes, quizás un centenar de “risueños pingüinos”. Nunca me había imaginado tantas religiosas juntas en mi tierra “¡Qué maravilla!”, opiné.

¿Por qué en los siguientes 5 años esa enorme fila y el centenar de jesuitas bolivianos se quedaría reducido a los dedos de una o dos manos? ¿El vino nuevo en los odres viejos? ¿Las estrategias de Mr. Six.? ¿La teoría de mi otra amiga Aída sobre la vida religiosa femenina? “Nosotros informamos, usted comenta”, como diría cualquier periodista del presente, para escabullir su propia manera de ver el baile.

EN LA PAZ - San Calixto de Següencoma y otras cosas.

Mientras el gobierno de Barrientos formaba la vanguardia antiguerrillera - el FURMOD - en las instalaciones del difunto Banco Agrícola, me tocaría pasar un año al frente mismo de los Karatecas, de G.A. Joes, Rambos, Terminators, Cóndores y todo tipo de militares y paramilitares de mi tierra. No tenía idea de por qué seguían haciendo eso si el Che estaba bien muerto. Lo que sí sabemos ahora es que se eternizaron en el Ministerio de Gobierno ofreciendo sus “habilidades” a todos los que subieron al poder. En honor de la verdad debo decir que unos poquitos están tras las rejas…

Al llegar a Bolivia, me llamó el P. Provincial y me dijo: “He leído tus cartas y sé de tu intención de trabajar entre los desposeídos; no me voy a oponer a ello, pero te pido por favor que trabajes un año en el Colegio de San Calixto en Següencoma”. Acepté con agrado y pasé un tiempo maravilloso entre un buen equipo de profesores y profesoras para el trabajo con muchachos inteligentes y amigos. Recuerdo las Misas en la Iglesia de Don Bosco con jóvenes de varios colegios. Recuerdo las Misas en las casas de un grupo muy querido de matrimonios, ahora viejos, que querían conocer los mensajes del Concilio.

Pude dar mis clases en los 3 últimos cursos de bachillerato y tenía actividades también con los alumnos de cursos inferiores. A veces teníamos reuniones en las casas de los chicos y me llevé a algunos a conocer, los días sábados, cómo era la vida de un grupo de gente humilde que vivía en las caballerizas de una antigua institución, “El club hípico los Indios.” En una zona céntrica de La Paz, el Laikaqota. No pudimos hacer nada por ellos, sólo conocer su realidad.

Un día te presentaste tú, Gustavo, y me dijiste: “Te invito a conocer el trabajo de Adhemar en Machaca en esta Semana Santa.” Acepté tu invitación y nos fuimos a Jesús de Machaca.
Encontramos allí a “un cura pobre que no construía edificios vacíos, sino seres humanos.” Como quien entra a un lugar sagrado nos llenamos de respeto y atención para no perder un solo detalle, una sola palabra.

Allí encontré a Julio Layme. Estaba escribiendo a máquina. Primera vez que yo veía un aymara escribiendo a máquina.
Recuerdo los ojos brillantes y la sonrisa de Julio. Me habló del duro trabajo agrícola en el Altiplano. Me dijo: “Por cada cinco siembras de papa, sólo tenemos una cosecha.” Me admiró tan terrible afirmación y le pregunté: “¿Que hace usted, don Julio, cuando fracasa la cosecha?”. Él me respondió: “Si fracasa la cosecha, hago ponchos” Efectivamente él tejía los más hermosos ponchos que pude ver en 6 años de vida en el Altiplano.“ - “¿Y si no puede vender sus ponchos, a qué se dedica?” “¡En ese caso hago cerámica!”

Yo insistía “¿Si no se vende la cerámica” -“Me voy de aquí a una legua a trabajar en la mina de la familia Baudoin” Impertinente, formulé mi última pregunta: “Digamos que no hay trabajo en la mina, ¿qué haría usted?” -“En ese caso agarro mis burros, me voy hacia el sur unos 15 días, los cargo de sal y luego llevo esa sal a Yungas para venderla allí.”
Yo pensaba en silencio: “Si a cualquiera de nosotros nos fracasa lo que sabemos hacer, nos hundimos y este hombre no se hunde con nada”. Desde ese día respeté profundamente a Julio Layme y a los otros aymara que se formaban con el equipo de Adhemar. Sentí en el corazón lo que debieron sentir los primeros discípulos de Jesús cuando dejaron las redes.
La experiencia fue muy interesante y regresamos prosaicamente al trabajo en La Paz.

Un día en una charla de Kit, al Codirector del periódico Presencia, le escuché decir que en una Comunidad (¿Turco?) habían hecho los estudiantes de Psicología unos Tests de Inteligencia y que los aymara de allí salían “superdotados.” Los estudiantes regresaron a La Paz, llevando a dos jóvenes que se prestaron para acompañarlos. Los profesores dijeron: - "Quizás hemos adaptado mal los tests a Bolivia". Les presentaron otros sin cambios, y los aymara resultaron superdotados en todas las pruebas. Los profesores opinaron que era la “excepción que confirma la regla.” Los estudiantes dijeron “¡No! En esa Comunidad casi todos obtienen el mismo resultado.

Después leí a Posnansky el gran estudioso y divulgador de la Cultura de Tiwanaku, al final de su segundo tomo dedica muchas hojas a estudios antropométricos de los aymara y los elogia con grandes calificativos al compararlos con otras culturas americanas. No recuerdo si dice también que son “superdotados.”

Kit habló también de las Minas y me sugirió llevar a mis alumnos a conocer experiencias similares a la del P. Jorge de Sicart que ya era por entonces “Minero de Interior Mina”. La última herencia recibida de Kit, fue la consigna de rebelarnos cada día contra toda injusticia, principalmente si viene del Norte.

Un día partimos 10 muchachos del Colegio, de otra Institución y yo a trabajar en una mina por una Semana.

EN PAILAVIRI, la esclavitud de los mineros bolivianos.

Alquilamos un cuarto en Llallagua. Al día siguiente debíamos presentarnos a las 6 de la mañana en la entrada de la mina.

Madrugamos ese día y estuvimos muy puntuales. Nos dieron a cada uno de nosotros un barreno de 50 cms. y un “combo”, especie de enorme martillo de 14 libras, algo más de 6 kilos. Nos pusieron un casco y linternas en la frente. Durante toda la mañana debíamos hacer con esos instrumentos un agujero de 30 cms. en la roca para poner en él una dinamita. La tarde consistiría en un trabajo similar.

No tenía yo más de 33 años y los muchachos de 18 y 19 estaban en todo su vigor. Pero a las 6.30 de la mañana de aquel día nuestros brazos no podían volver a dar un solo golpe al barreno con el combo. Un minero se dio cuenta de nuestro problema, nos hizo tomar asiento en el suelo y nos dijo: “descansaremos”. ¿Nos veíamos obligados a descansar del trabajo a las 6,30 de la mañana? Era una terrible humillación. Nos repartió un poco de Coca a cada uno, compartimos un cigarrillo y un trago de alcohol con agua. Después nuestros brazos tuvieron la fuerza para martillar el barreno pero no hicimos ni 2 ó 3 cms. de la perforación requerida como tarea. Segunda humillación.

A las 12 comenzaron los dinamitazos en todos los socavones. No veíamos a más de un metro de distancia y sabíamos que en cualquier momento podíamos poner el pie en uno de esos buzones, para eliminar la “ganga” y la escoria, que si nos descuidábamos, nos podían hacer rodar en un barranco de 300 metros. Al mirar al techo, todos los “callapos” de madera de Eucalipto que sostenían el socavón estaban partidos por el medio.

Al regresar a la noche al cuarto de Llallagua, ninguno de nosotros pudo hablar ni una sola palabra. Al día siguiente, uno de ellos, - hoy “antropólogo(?) famoso”- me dijo: “Jimmy, dame cualquier misión, pero yo no vuelvo allí arriba”. Le asigné la investigación del Hospital y averiguar lo que había pasado en la Masacre de San Juan, cuando el Presidente Barrientos ordenó reprimir a los mineros, al concluir las fogatas de la fiesta el 24 de junio del 67, en esa madrugada, antes de que se reunieran para decidir si apoyaban o no al Che Guevara. El chico partió hacia el pueblo y los demás volvimos al socavón de Pailaviri. A las 6 de la mañana el portero de la empresa no nos dejó pasar. “Porque ustedes saben leer y escribir” fue la respuesta, al preguntarle el porqué.

Recuerdo que quedamos impactados con los enormes cementerios de las Minas bolivianas. ¿Cómo pueblos tan pequeños como Llallagua y Huanuni podían tener cementerios tan grandes como el de La Paz?

No habíamos leído a Sergio Almaraz tratando magistralmente ese tema; pero lo comprendimos todo. En Bolivia había esclavitud en pleno siglo veinte.

Tuvimos que hacer otros trabajos, esta vez con los “veneristas” que buscaban sobras de estaño en los “parajes” abandonados por la Empresa. Estuvimos en esos trabajos toda la semana y al final, los muchachos y yo escribimos para Kit un par de hojas, que él tuvo la gentileza de publicar en su periódico. La experiencia creo que nos marcó para toda la vida. Puede ser que por esa vivencia, puede ser por lo que escribimos en el periódico, algunos papás de mis alumnos les prohibieron hablarme como a un “comunista” peligroso.

Pasaron los días y se me ocurrió hacer una encuesta en el Colegio, en los 3 últimos cursos: “¿Qué piensas hacer al salir bachiller?”

Las respuestas: -“Tengo beca para irme al Brasil”; “Me voy a la Argentina” “Estoy tramitando beca para Alemania”; “Estoy buscando la Visa para viajar a EE.UU”… El 90% estaba embalado en la “fuga de cerebros…” Algunos regresaron a Bolivia, otros no.

Gustavo, recuerda, viniste al Colegio y me dijiste: “Me voy a Tiwanaku a colaborar con Adhemar desde el fin del curso”. (Hacia octubre de 1969). “Yo te sigo, al comenzar el 70”, te prometí, porque sencillamente Julio Layme me había fascinado y la “razón suficiente” para estar en Següencoma había terminado. Cumplí la petición del Provincial y hallé que seguir trabajando en la fuga de cerebros no tenía sentido, menos cuando los papás decían negro a lo que yo consideraba blanco. La mejor manera de ayudar a esos muchachos era hablarles con hechos y ya no con palabras.

PATACAMAYA

Dos de los muchachos tenían a su papá en la Granja experimental de Patacamaya. Rolando fue a visitarlo. Se encontró con una enorme cantidad de “esperanzas”. Había hectáreas sembradas de Gladiolos. ¡Gladiolos a casi 4,000 metros, con la intención de exportarlos para autofinanciarse. Había Chinchillas, muy estudiadas, muy codiciadas y planes para conservarlas. Había estudios profundos sobre la papa. El Ingeniero Gandarillas era el experto que deslumbró a los visitantes con su conocimiento de más de 300 especies. El Ingeniero Cardozo mostró las instalaciones con lujo de detalles. Quinuas de varias clases; investigaciones con Llamas y Alpacas. Experimentación con ovejas. No Merino que tenían la cabeza muy grande y causaban la muerte de la oveja criolla al nacer. Promocionaban la raza Corriedale que daba mejores resultados. Un tercer Ingeniero hablaba de todo esto en aymara a los campesinos que visitaban esa bendita granja. Rolando quedó impactado e ilusionado, porque también podía ser él un vehículo de progreso al tratar de incorporarse en el naciente equipo.

Los Obispos Latinoamericanos se habían reunido en Medellín y nos dejaron sus consignas claras, mientras los superiores jesuitas se radicalizaban en la “opción por los pobres” en su Documento de Río de Janeiro.

Todas estas cosas estaban metidas en nuestra mochila interior al preparar el terreno y la siembra allí por Tiwanaku.

LA OTRA CARA DE LA MEDALLA

Por ese tiempo llegó al Aeropuerto de El Alto de La Paz Nelson Rockefeller, en su famoso viaje a todos los países de nuestra Patria Grande. No bajó a la ciudad porque había una asonada militar. Era Ovando en su golpe al Dr. Luis Adolfo Siles Salinas, el vicepresidente que había asumido la Presidencia, a la muerte de Barrientos en la misteriosa caída del helicóptero

Poco después, como si se tratara de los recuerdos del viaje de una sola persona por todos nuestros países, se publicaron los resultados de todas las tesis, todas las investigaciones, todos los espionajes y hasta chismes de la bandada de cabecitas rubias dispersas por todos los rincones. El libro se llamó: “The Rockefeller’s Repport”.

“El Informe Rockefeller” no significó para muchos nada más que la serie de apreciaciones de un “gringo ingenuo.” Recuerdo que cantábamos “Tío Caimán”. ” Tío Caimán menea la colita, Tío Caimán como una señorita...Le dieron palos en Cuba, se los dieron en Vietnam.” Se consideraba que el Tío era un “Tigre de papel”. Nos costó caro ese menosprecio del enemigo principal.
Lo que ignoramos todos por un buen tiempo fueron:

LAS ESTRATEGIAS DE MR. SIX. DESPUÉS DE 10 AÑOS DE DIAGNÓSTICO.

Bienvenidos, al cabo de 10 años, mis distinguidos amigos
: Tengo en mis manos varios elementos importantes que quiero compartir con ustedes en esta ocasión. Por un lado “El Diagnóstico” en que vamos a basar nuestras Políticas (Ustedes conocen bien el “big stick”) Estrategias y Tácticas para llegar a la gran meta de “No más Cubas en América Latina”. No admito pregunta alguna. Aquí todas son órdenes que se cumplen sin chistar.
En cuanto al “marco teórico”, olvídense por varios, por muchos años de la “democracia y de los derechos humanos.” “La Democracia es para nosotros, para predicarla a los “chinitos”, no para ellos. Los derechos son todos nuestros, no para esos “infelices latinos”. ¿Entendido?
Finalmente: “In Gold we trust”

Ustedes conocen nuestra Doctrina básica de Seguridad Nacional. No más guerras con países vecinos. El Enemigo es interno, es el rojo.

Las Estrategias:

Agradezco, primero, desde Mr. One hasta Mr. Last por el Diagnóstico y a Mr. G.A. Joe por toda la magnífica labor que ha estado haciendo en el Cine, Televisión, Propaganda y hasta Juegos de niños. ¡Siempre películas de miedo, el permanente terror del Cine, terror en la religión, para que estos desgraciados vivan meándose y esperando el fin del mundo! Ustedes tienen que seguir haciendo todo en la misma línea e informándome en una perfecta labor de “Inteligencia computarizada”. ¡Muy bien!
Mr. Six rascó un momento su cabeza, tomó un largo trago de Whisky, se llevó un polvito blanco a la nariz y continuó impertérrito:

n Diagnóstico y Estrategia Nº 1) Los Militares:
“Hasta la revolución industrial los ejércitos de América Latina estaban formados por los hijos de los Terratenientes; pero dicha revolución los terratenientes han preferido tener sus hijos en la fábrica y la gente del pueblo ha comenzado a invadir los Colegios militares y los cuarteles. Por ejemplo, uno de estos, el Gral. Velasco Alvarado del Perú que están “Nacionalizando” las empresas norteamericanas.” ¡Basta! ¡Eso es intolerable!

. n Estrategia: La Escuela de “Panamá.” Haga de ella una escuela de espías, torturadores y “killers”. Primero en Panamá, después en éste y otros países. Que hablen allí el inglés, que estén cómodos, que aprendan algunas otras carreras técnicas y civiles. Que imiten el proceso brasileño de “Militares en la Industria”. ¡Que viajen a Disney World con sus hijitos, que se encuentren felices de ser amigos nuestros! ¡Que regresen a sus países con enormes maletas cargadas de contrabando de la zona libre del Canal! Nosotros pagaremos el “sobrepeso” de las líneas aéreas.

n - Diagnostico y Estrategia Nº 2.) Las Universidades y la Política:
“Las actuales Universidades son semilleros del Marxismo. Están acogiendo las consignas de la Francia de mayo del año pasado (1968) que se rebela contra nuestro sacrosanto sistema capitalista. La Universidad puede tener mucha influencia en la sociedad y es la cuna de los futuros políticos.”
Para esta estrategia nos inspiraremos en el militar franquista español Millán Astrain, en su consigna: ¡Muera la Inteligencia!
Nuestra estrategia será esta:
Los universitarios pueden expresarse, pueden gritar todo lo que quieran, porque de esa manera se desahogan y se sienten con la conciencia tranquila. Pueden salir en manifestaciones, siempre por los mismos lugares. La policía abrirá las marchas y cerrará las mismas. Pueden hablar; gritar, escribir paredes y quemar banderas; pero prohibido hacer nada. Escuchen, ¡nada! En su primer año de Universidad los universitarios deben recibir el abanico más completo de propuestas políticas de la izquierda. ¡Escuchen! ¡Todos los modelos! Todos, es decir el modelo chino, el stalinista ruso, el modelo trotskista, los de los países invadidos por los tanques soviéticos y que tienen sus diferencias con Rusia: modelo checo, modelo húngaro, modelo polaco, modelo… todos los modelos. También las teorías Hippies, no en su rebeldía, sino en su degradación moral, deben invadir las Universidades. Más claro “haga el amor, no la guerra” se puede aceptar; pero nunca la negativa de ingresar colaborar con el Ejército en los Altos Estudios Militares. ¡Entiendan bien!
Durante el 2º y 3er años los universitarios pelearán entre ellos defendiendo las diversas banderas hasta agotarse, hasta hastiarse de la política. ¿Entendido?
“Entendido”, dijeron los seis.

En sus últimos años, después de las peleas, los universitarios deben recibir sus títulos desengañados de todo, como perfectos “escépticos y epicúreos” (es decir, gente que no cree en nada y sólo vive para su propio placer) después deberán insertarse en el sistema como “nuevos privilegiados y aliados nuestros.”

Mr. Six dio un fuerte golpe a la mesa con el puño y añadió: “¡Divide et vinces!”. Nada nuevo, es la antigua consigna romana, es también Maquiavelo, que debe ser muy bien estudiado y asimilado. ¡Es una orden!

En las Universidades deben dividirse los políticos hasta quedar atomizados en sus pequeños grupos

. La labor de espionaje, mejor dicho nuestra “inteligencia”, debe ser cumplida allí mejor que en ninguna otra parte. ¡Son órdenes!

En las Universidades organizaremos nosotros las guerrillas. Y lo haremos muy bien.

n Diagnóstico y estrategia Nº 3) La Iglesia
“La Espada y la Cruz habían sido los baluartes del conservadurismo en América. En otras palabras, La Iglesia y el Ejército fueron las bases y los cimientos del capitalismo en toda América; pero desde el Concilio Ecuménico Vaticano II, hay una Iglesia joven que está abriendo los ojos a la política y nos está dando las espaldas. Se trata de una Iglesia adolescente, y como tal, fácilmente infiltrable por el Comunismo.”
Tengan en cuenta nuestra estrategia:
“Esta Iglesia del Concilio Vaticano II tiene que ser destruida para 1975 por el desprestigio y la intimidación”

Se introducirán armas y folletería subversiva en las casas y pertenencias de los curas, religiosos o religiosas que consideremos enemigos nuestros, para denunciarlos luego abiertamente por la prensa, con el cuerpo del delito en las manos. Estricto control de su correspondencia y comunicaciones telefónicas. Considérenlos “el enemigo principal”.
Además hay que dividir a la Iglesia internamente y dividirla del Pueblo que en Latinoamérica se considera Católico en su gran mayoría.
Hay que poner en práctica la invasión de Latinoamérica por todas las posibles religiones y sectas cristianas. Cuenten para ello con “presupuesto abierto” ¿Me escucha Mr. Last? - “¡Sí!” Respondió, frotándose las manos, el hombre piadoso “furibundamente anticatólico”.

“Entienda Mr. Three, entre nosotros, “Ni Marx ni Jesús.” Pero usted puede hacer lo que quiera.”

n - Diagnóstico y estrategia Nº 4) Los Obreros y Campesinos.-
Los Obreros y Campesinos son unidos y, curiosamente, muy religiosos. Se pasan la vida en fiestas religiosas ¡Es increíble!
La estrategia tendrá el elemento básico de la división.
Las religiones y sectas deberán invadir las ciudades y pueblos, pero fundamentalmente el campo. La división se hará económicamente; pero la careta será religiosa. Me explico: un grupo religioso entra en una comunidad campesina y apoya a una pequeña parte de familias de la comunidad con un camión, con un tractor o una cooperativa. Esta diferencia económica será caldo de cultivo de envidias y división. La comunidad tendrá que dividirse no por el tractor, sino por la nueva religión. ¡Háganlo!
Para el trabajo con los campesinos, nuestra segunda estrategia será la Cultura no conflictiva. Debemos entrar en todas las regiones, aprender la lengua de cada sitio, hasta se pueden publicar los Evangelios en diversas lenguas, para disimular. Se deben apreciar la música, las artesanías, los tejidos; pero nada de conflictos de tierras, de territorios, de esclavitud, con los patrones. En eso no somos amigos. ¡Absolutamente importante comprender esto! ¡Aucas sí, Shuar no! Me explico: Los Shuar del Miguel Tankamash son los indígenas mejor organizados de América. ¡Mierda! ¡Pero los feroces Aucas estarán en poco tiempo cercados en una preciosa Misión, un poco lejos del sitio donde aparecerá el Petróleo en Ecuador (en su Territorio)! ¡Aucas sí, Jíbaros o Shuar, no!
De otros detalles hablaremos en la Reunión de Santa Fe. Por ahora les recomiendo todo esto que considero lo principal. ¡OK!

Los seis importantes personajes, allí en el hexágono, grabaron hasta el último detalle en sus mentes y grabadoras. Apagaron sus cigarros, acabaron sus whiskys, se llevaron una última dosis del mágico polvo blanco a la nariz, se dieron las manos, se cuadraron, saludaron disciplinadamente a Mr. Six y se marcharon a cumplir punto por punto, en el más absoluto secreto, todo el programa.

EL PANEL

Después de escuchar el Diagnóstico y las estrategias, los Seis y otros invitados, escogidos entre los más sesudos pensadores del Sistema se reunieron en un curioso PANEL en que a cada uno se le permitió decir una “frase importante” para que se convirtiera en Táctica y Consigna sagrada:

El primero dijo
n Promover las Dictaduras militares por mucho tiempo.
n El segundo: Endeudar a esos infelices, con los dólares de la Organización de Países Productores de Petróleo (OPEP) que han invadido nuestros Bancos y que no sabemos cómo moverlos. Endeudarlos hasta la cuarta y quinta generación sin consulta alguna.
n El tercero: “¡El mejor enemigo es el enemigo muerto!” “Si muerto y desaparecido, ¡mejor!”
n Mr. Six interrumpió: “Si el enemigo cae vivo en nuestras manos, tiene dos caminos: o muere o “trabaja para nosotros.” No duden que muchos “trabajarán para nosotros toda su perra vida”.
n El cuarto: “¡Calumnia que algo queda!” Y le brillaban los ojos al enfatizar estas frases con sus muecas sarcásticas.
n El quinto: Siempre “el palo de baseball”, el “gran garrote”, “The big stick” por si no lo entienden; pero adornado con grandes, enormes repartos de “Alimentos” que lo hagan aceptable y agradable.
n El sexto: Otra táctica interesante es “La Alianza que para el Progreso.”
n El invitado número uno se expresó diciendo: “Dividir y vencer”, al más puro estilo romano. Dividámoslo todo, incluso la familia.
n El invitado número dos: No escojan a nuestros aliados entre los “mejores de cada país”, sino entre “los que sabemos…” Consigan gente “comprable”. ¡Cuanta más corrupción mejor!
n El filósofo dijo: “Hay que educar a nuestros socios sin Ética”. Que repitan sin cesar: “Todo vale en el amor y en la guerra.” “No importa que la Historia los juzgue después como Criminales de Guerra, o como “Caínes, Criminales contra el Amor a sus hermanos.”
n El Banquero añadió: “Más vale gastar 1 dólar `para que no nazca un guerrillero en nuestro Patio Trasero, que gastar 100 en perseguirlo.” “Más vale gastar 1 dólar en “Birth control” que 100 en el desarrollo de esa gente.”
n Mr. Six. cerró el Panel con esta curiosa afirmación: “Después de mucho tiempo volveremos oficialmente, por la puerta ancha, al estúpido discurso de la Democracia y de los Derechos humanos.”
Por si tú no lo sabes, Gustavo, 30 años después, uno de los hombres de Six es en Chile “Senador Vitalicio” y otro Vitalicio Jefe del Parlamento Andino, de los educados en West Point, entró a gobernar Bolivia, habiendo obtenido el 22% de los "democráticos" sufragios. Y otro militar golpista en Venezuela, la tierra de Bolívar, acaba de ganar las elecciones.

¡ A pesar de los pesares, el plan de Mr. Six y los suyos funcionó a la letra! Pero - y los "peros" nunca faltan - actualmente en una pared de Tarija existe una carta que, en más de un año nadie ha borrado: "¡Bánzer, no vengas a Inglaterra! Firmado: Pinochet" (Calles Campero y Domigo Paz ) ¡Cosas de Vitalicios!

II.- LA SIEMBRA

TIWANAKU, UN CURA CENTRIFUGO Y EL WILA PAMPAWANQU.-

Te fuiste un día, Gustavo, quemando las naves, en busca de tus nuevos mundos.

Hoy es 4 de julio, día de tu cumpleaños, día también este año de la “Entrada del Gran Poder.” En estos momentos están jugando en el Mundial de Fútbol un partido emocionante en que Croacia va ganando a Alemania en las semifinales. Perdona, en tu tiempo no había Croacia, sólo era una parte de Yugoslavia (Sigue el proceso de “balcanización”… Divide et vinces. Asuntos de las guerras y exclusiones, ¡Tú lo sabes!)

Hoy me toca recordarte en tus primeros días en el Altiplano. Te fuiste sin vacaciones al terminar el curso, en los mismo días en que consagraban Obispo a Adhemar, el cura pobre que construía personas. Te dejó de Párroco en Tiwanaku la casa de Jesús de Machaca se destinó a las monjas “Cruzadas.”

Tenías alma de poeta y un corazón sensible. Te impresionaba, y a quién no, esa cadena de cien kilómetros de Nevados, desde el Illimani hasta el Illampu, que sería nuestro telón de fondo en esos años. El Cielo y el Lago totalmente azules y las estrellas más brillantes y numerosas que en cualquier parte del mundo se convertirían en una belleza única, que llenaría día y noche tus ojos y corazón en las largas horas de silencio y soledad que te esperaban allí, en las alturas del mundo.

La Monumental Iglesia, probablemente construida sobre un antiguo Templo, ostenta delante de sí un par de estelas de la cultura de Tiwanaku, está construida con las piedras cuidadosamente cortadas de las Ruinas y está dedicada al Apóstol Santiago.

Al lado de esta Iglesia está la Casa Parroquial, con sus dos patios interiores y un terreno al fondo. En el primer patio, a la entrada la oficina parroquial, el comedor, unas 3 habitaciones, un salón para reuniones, una habitación que dedicamos a depósito y el cuarto de baño. Entre los dos patios estaba la cocina, inmediatamente detrás la noria y otras habitaciones. Tú te encargarías, poco a poco de ir consiguiendo apoyos económicos para convertir todo eso en un Centro de Capacitación.

Comenzaste tu labor de Párroco. Venía mucha gente de las 20 Comunidades que tenía el Pueblo en ese tiempo. No hablabas el aymara. El Obispo te llenaba la cabeza de miles de planes que tu rumiabas dentro de ti, para escoger los mejores. Venía la gente para las Misas de difuntos. Te pedían algún matrimonio, algún bautizo. Venían, venían muchos.

Un día se te ocurrió preguntar a tus feligreses: ¿De dónde vienen ustedes? Te espantaste cuando te dijeron que llegaban a Tiwanaku, a pie, desde más de 12 kilómetros y eran ancianos, embarazadas y niños en una fría mañana en que el termómetro marcaba varios grados centígrados bajo cero.

LAS MOTOS-

Eras un hombre de decisiones rápidas. Hiciste tus cálculos y decidiste comprar una moto Jawa “a crédito”. Sin prever en absoluto las consecuencias de esa decisión

Cuando te visité un fin de semana me llevaste en tu flamante moto roja a Wakullani y mientras estábamos allí, oímos la noticia de la muerte del Presidente Barrientos en la misteriosa caída del helicóptero.

Otra vez me llevaste a Achacachi y vimos al P. David Ratermann, el párroco gringo, hablar en Misa un fluido aymara. ¡Qué vergüenza! Nosotros dos éramos paceños y no podíamos decir un par de palabras en la lengua que siempre se había hablado en La Paz y el sacerdote norteamericano la manejaba con soltura. Decidimos que había que conseguir la manera de tomar un curso de Aymara en el Instituto de lenguas de los PP. de Maryknoll. No perdiste el tiempo y te fuiste para Cochabamba a aprender la lengua aymara en el Instituto de lenguas de Maryknoll. El curso era de 6 meses, tú sólo pudiste tomar 2 y, más tarde te seguiría yo estudiando otros 2 meses. El trabajo nos comió y no hicimos bien esa parte tan importante de la preparación al trabajo, como era el dominio de la lengua.

Vivías austeramente en la casa Parroquial, te acompañaba Jacinto, tu brillante secretario, intérprete y profesor de aymara.

A principios del 70 llegué para ayudarte en algo. Recuerdo que cuando comencé a vivir en la Parroquia de Tiwanaku, la Cooperativa de Ahorro y Crédito se hundía. Se había producido el cambio del boliviano al peso boliviano. Le quitaron tres ceros a la moneda. En la Cooperativa, los libros de contabilidad apuntaban 500 cuando sólo tenían que registrar 0,50 por el precio de un pan… ¡Malditos decimales después de la inflación! Le echaron la culpa al inocente “Tesorero.” Casi lo linchan.

Intenté explicar las razones del problema…pero era exactamente un extranjero que se expresaba en otra lengua ante personas que tenían como propio el trueque, eran neolectores y tenían nociones muy básicas de contabilidad. Muchas de las Cooperativas del P. Julio se desplomarían en un efecto Dominó. Y todo por haber estado acostumbrados a contar por miles y a una contabilidad sin decimales...

Desde los primeros días elaboraste tu plan. Visitabas una a una las Comunidades que rodeaban al Pueblo y diste consignas muy claras: pediste que nombraran un Catequista en cada sitio; que hubiera también alguna mujer que se encargara de la “promoción femenina” en coordinación con las religiosas; que se nombrara un promotor de salud y otro para la agropecuaria. Les prometiste visitar cada Comunidad 3 veces al año, para la Misa de Fiesta, para otra Misa en el tiempo de la siembra o cosecha y la tercera para la época de Difuntos. Si los Catequistas preparaban a la Comunidad para los bautizos y matrimonios, en esas Misas se celebrarían todos Ofrecías, en cambio, que la casa de Tiwanaku se transformaría en un Centro de Capacitación” para todo ese plan.

Te movías activamente por todas partes, para conseguir cómo preparar los ambientes. CARITAS te ofreció “alimentos gringos” para los cursos. Me acuerdo perfectamente cómo los Alvarez y los Sologuren te ayudaban a cargar y descargar los alimentos y ponían sus “camiones repartidores de gaseosas” a tu servicio. ¿Pagabas tú la gasolina? Creo que sí. No me explico cómo, movilizabas a tus antiguos alumnos y a sus familias de una manera extraordinaria, con la difícil virtud de la perseverancia. ¡Cuánto les debemos a todos ellos!

Nunca te pudiste explicar y ahora te lo digo yo, ¿por qué se estrellaron contra ti los vecinos de Tiwanaku y te hicieron difícil la vida? - “Por la moto” En realidad por la inocente moto, no. Por todo lo que surgió en torno a ese instrumento de trabajo, como se irá diciendo a lo largo de toda esta novela de tu vida y la del grupo. Al convertirte de “cura centrípeto” en “cura centrífugo” estabas protagonizando una revolución copernicana” ¡Y esas cosas no se perdonan, Gustavo, por eso tu revolución te costó la vida!

¿Te acuerdas del “Cura Inamovible”? Efectivamente, los del Pueblo querían un Cura Inamovible. Tú estabas de acuerdo: “Cura Inamovible” significa en el Derecho Canónico el Cura al que el Obispo no puede expulsar sin un juicio previo. Y no dabas importancia al asunto. En realidad lo que ellos querían era un Cura Centrípeto. Un cura que trajera mucha gente al pueblo con motivo de las Misas y de la multitud de ceremonias que siempre piden los aymara.

En Guamote, los Gortaire Iturralde, Julio y Alfonso, colaboradores de Mons. Proaño. Alfonso de tu mismo curso en México, Julio de mi curso en Quito. Entre paréntesis, te cuento que lo visité en Guamote precisamente el día en que habían intentado matarlo allí por el 76.

Ellos, con una serie de amig@s estudiaron la composición de un “pueblo clásico”, como cualquiera de los nuestros: El Pueblo era una “Red perfecta”. ¿Comprendes por qué intentaron matar a Julio?

La Red de las autoridades políticas y policiales, del transporte, de los intermediarios de comercio, abogados, médicos y terratenientes. Una red bien urdida y tejida con los padrinazgos bendecidos siempre por el cura. La “red” se extendía por encima de los campesinos para que ninguno pudiera sacar nunca la cabeza, atrapado en ella.

En palabras de un habitante de Laja: “Aquí tenemos que formar un trípode entre las Autoridades políticas, la Policía y la Parroquia.”

Tú, “cura centrífugo,” con tu moto estabas deshaciendo la red. Uno de los hilos de la Red escapaba irremisiblemente. El Trípode, sin su pata eclesial caía al suelo.

El “Cura Centrípeto,” al que ellos llamaban “Inamovible” tenía la oscura misión de traer mucha gente a comprar y vender en las tiendas del Pueblo. No venía la gente simplemente a la Misa y con las manos vacías. Venían cien o más personas al Pueblo cargadas de papas, quinua, chuño, tunta (1), leche, quesos, con huevos, con un cordero vivo o degollado; para llevarse arroz, azúcar, cuadernos y lápices quizás para la escuela de los hijos, cigarrillos, alcohol, coca y pocas cosas más.

Con tu cambio de estrategia la constante procesión de campesinos a las tiendas de Tiwanaku se les acabó de golpe y con sus bolsillos agujereados y dolidos comenzaron a rechazarte.

Cometimos un error de apreciación. Al ir a Tiwanaku pensábamos simplemente que nos comprometíamos con la gente más pobre para salir de la pobreza todos juntos; pero no tuvimos la capacidad de ver que, en el mismo Tiwanaku, con la misma apariencia humilde, mal vestidos, mal presentados, mal lavados, había gente ligeramente más rica que los demás, que se sentía rechazada cuando comentábamos el “Bienaventurados los pobres”; porque ellos creían que los atacábamos como a ricos. Estábamos lejos de considerar a los más ricos de Tiwanaku como verdaderos ricos; pero ellos se clasificaron a sí mismos.

Los que tenían su tienda, tenían un autobús, un camión, la intermediación del comercio y pertenecían a la Red de explotación. Eso no lo percibimos con nuestros miopes ojos sociológicos. Sin pretenderlo, tú estabas dando fin a los intermediarios del comercio. Ya los campesinos vendrían a las Ferias a vender directamente sus productos al consumidor; ya no tenían que pasar por las tiendas, cuando había Misa y no había Feria.

Nunca pudimos analizar de estas cosas, porque te fuiste, víctima de sus consecuencias, antes de llegar a darte cuenta de por qué eras tan rechazado. Un día volví a Guamote hacia el año 76, después de tu muerte. El día de mi visita en un puente intentaron matar a Julio en una emboscada! Mr. Six estaba en todas partes!

La primera “etiqueta” que te pusieron, en tiempos de Ovando y Torres: fue la de “Falangista.” (Extremista de la derecha franquista) ¡No se podía tolerar un cura “falangista” en tiempos de militares capaces de nacionalizar la Gulf Oil! Todavía no te diré lo que les dijeron a los Obispos.

Siempre había un calificativo contra ti ante las Autoridades políticas y otro ante las Autoridades religiosas. La misma diferencia que hacían los fariseos al acusar a Jesús de “Enemigo del César” ante Pilatos, el Procurador romano y calificarlo de “Blasfemos” ante el Sanedrín.

Y también para mí hubo una moto. Me la regaló mi tío Guillermo interesado en que nuestro trabajo se pareciera al de San Martín de Porres. La moto negra debía llamarse Martina, así como a la tuya le llamaban “ Wila Pampa wanqu.” Aunque en realidad el “Conejo rojo de la pampa” eras tú. ¿Recuerdas cuando estuviste 7 horas en las arenas de un desierto de San Andrés de Machaca sin poder sacar tu pierna debajo de la moto, hasta que recibiste el providencial auxilio de un misterioso personaje que te ayudó? ¿Recuerdas la noche en que nos vendieron gasolina con agua y tuvimos que empujar las motos, toda esa noche absolutamente oscura, veinte kilómetros, desde Guaqui a Tiwanaku? Llegamos hacia las cinco de la mañana y creo que nos esperaban inquietos Lalo, Hugo o quizás Jorge. (Te diré que esos tres visitantes de las primeras épocas de trabajo, son hoy ilustres personajes que siguen en tu ruta).

Los viajes en lluvia por las tierras de Taraco eran un patinaje permanente en la jabonosa arcilla mojada, para caer al suelo inexorablemente.

A veces, detrás de una curva, los chicos habían jugado a “bloquear los caminos” como sus papás y nos encontrábamos una hilera de piedras que sorteábamos como acróbatas y cuando no era un enorme hueco, no faltaba la oveja que saltaba desde un matorral justo delante de la rueda.

Aventuras que hoy contamos con una sonrisa en la boca, que eran un peligro, como de hecho mató la moto a Jose Magriñá, ese compañero luminoso que nos acompañó años más tarde y fue tu colaborador, con Pepón, en las publicaciones del Catecismo, de los Cancioneros y del “Tantachasiwi” (“Comunión”) que sacaban ustedes a luz cada 15 días. A Jose lo mató la moto, no en Tiwanaku sino en Santa Cruz

… Un día describiste nuestros caminos de cada día, de esta manera:

HUELLA HONDA

Así es mi camino
lodoso y brillante
como tapizado
de mil escurridizas cáscaras de plátano.

De tanto pasar patinando
los sufridos camiones
dos hondas huellas dejaron,
dos heridas supurando
barro oscuro,
dos latigazos hundidos
en la carne de la tierra.

La lluvia cubre un poco
esas heridas,
regresan los camiones
y vuelven a herir la carne viva

El camino se retuerce adolorido
los carros corcovean
aferrados a esa bestia enjabonada

Con el sol,
la huella cicatriza.
Queda el recuerdo brilloso
de los charcos coagulados
cubriendo el dolor
del camino atormentado.

Camino de mi recuerdo
lleno de huellas hondas,
a veces sanas tranquilo,
pero llega un caminante
y abre viejas heridas…

Allí cometimos otro error. Como ya éramos dos, le aceptamos al Obispo hacernos cargo de 4 enormes Parroquias. Dos curas, 2 motos, 4,000 kilómetros cuadrados, casi la mitad de Puerto Rico, aunque sólo para 100,000 habitantes terriblemente dispersos y todo eso a 4,000 metros de altura sobre el mar. En ese primer año: 100 kilómetros diarios como promedio eran el recorrido de cada moto, cada día y por esos caminos…. ¡Peligro diario de muerte! ¿Locos?

- Muy probablemente.

Cuando ibas a La Paz yo temblaba, porque traías siempre nuevos planes, nuevos desafíos para tu gran dinamismo y mis limitadas fuerzas.

UN ARCOIRIS DE MONJAS

Aparecieron como por arte de magia, religiosas de todo tipo. Desde las que por vocación habían elegido el trabajo en el campo y en los suburbios, siguiendo a su fundadora la Beata Nazaria Ignacia, entre ellas estaban: Aída, Cleofé, María del Carmen, Piedad, Graciela, Nayda, Ninfa, Nelly, Marcela, Rafaela, Lucía, Julia, Arminda y Beatriz allí en Charagua.

No todas a la vez, sino por turnos, según las circunstancias, algunas de ellas de origen aymara.

Llegaron también otras, llevadas como fichas de Ajedrez o Damas, en este caso, por “santa obediencia” y/o porque era la “moda eclesial” del momento, por aquello de la “opción por los pobres.” No les quito mérito eran muy buenas personas, quizás santas mujeres; pero cayeron en el trabajo sólo por iniciativa de otras personas, no por un interés de integrarse en un equipo con objetivos, visión y misión comunes.

No faltaron las que muy bien formadas y muy conscientes, cerraron un Colegio en su país y escogieron las orillas del lago Titikaka para proponer una manera de enseñanza de primera categoría. Algunas nos visitaban con sus alumn@s de la Universidad.

María Pedro, otra religiosa, que estaba en el Equipo de formadores de Catequistas y Diáconos, después de haber fundado un Colegio en La Paz, lo dejó y se estableció en Laja.

Se ubicaron en Tiwanaku las de “Los Sagrados Corazones”, religiosas de “media clausura, traídas un día por el Sr. Obispo, desde su Colegio de La Paz. Sus nombres: Cecilia, Emilia, Norah, Graciela y la Sra. María. Desde La Paz sus colaboradoras para la Promoción femenina: Asunta, Ana María, Amparo y las alumnas del Colegio, entre ellas Gloria, nuestra futura Médico-Neumóloga.

Las de “Santa Ana” se instalaron en Tambillo a 20 Kms. Ellas eran: Augusta, Paulina, Rhina, María del Carmen. Luego vendrían fugaces: Emma, Nina, María Elena, Carmen y otras muchas. Un tiempo después aparecerían las “Del Sagrado Corazón” en Wakullani. Para distinguir tantos Corazones, a estas últimas las bautizaste, Gustavo, con el nombre aymara del “corazón” con el que siempre las conocimos: “Las Chuymas.” Sus nombres: Merche, Tereco, Cristina, Raquel, Leles y Ana Liria.

Te diré que Rolando envidiaba, en secreto, su fantástica capacidad de hablar a la velocidad de una metralleta, en voz alta y todas al mismo tiempo. ¡Y se entendían! Cuánta falta le hizo a Rolando esa brillante capacidad dialéctica para expresarse frente a la invasión universitaria que se avizoraba.

No tardaron las profecías en pronosticar que Las Chuymas acabarían casadas con los jesuitas de Tiwanaku. Tú sabes, Gus, que no fue así. Ninguna de ellas acabó casada con ninguno de los 8 que llegamos a ser nosotros…

Las “Chuymas”, María Pedro y Augusta vestían de civil, sin ningún uniforme, como correspondía a los “nuevos tiempos.” Las otras llevaban sus hábitos tradicionales que, en esos momentos de “aggiornamento” parecían sólo variar en el color y en que subieron las faldas largas en dos o tres centímetros, por toda concesión institucional al Post Concilio.

Todos y cada uno de estos grupos comenzaron, conforme a los lineamientos episcopales, a trabajar en la “Promoción Femenina”.

LA GENTE DEL DESIERTO, MÚSICA Y COLORES

Es curioso cómo la gente del silencio es contemplativa, es sensible y hace música. El Obispo era músico, tú tocabas guitarra y entendías de pentagramas, los aymara eran la gente del silencio y eran de por sí compositores. Todo se llenó de acordes, de melodías y de cantos. Cuando en la ciudad la música de los templos era absolutamente carente de canciones propias, en ese primer año tú publicaste un Cancionero con un centenar de canciones de los catequistas aymara.

La gente de cultura oral no temía a los micrófonos. Ellos se ponían en contacto con radio San Gabriel y en todo curso estaban los de la Radio grabando los “quchus”, así les llamaban a las canciones de inspiración religiosa, y todo el Altiplano estaba enterado de dónde había un cursillo de “promoción femenina” y oía a las “imillas” cantando afinadamente y sin ningún miedo. Todas expresaban su pensamiento fluidamente, con bastante más aplomo y acierto que muchos de los futbolistas que vemos con tanta frecuencia en la Tele.

Habíamos oído que la “raza de bronce” era hermética y que era poco menos que imposible que un aymara expresara sus sentimientos. Para el citadino el indio era como una estela monolítica incapaz de reír, incapaz de llorar, incapaz de expresarse. Pensábamos que una “tawaqu”, una jovencita, era la criatura más tímida de este mundo y se ocultaba detrás de su manta como si fuera una beduina en pleno desierto del Sahara. Uno a uno caían nuestros prejuicios al ver la plena espontaneidad, la risa franca y los cantos a todo pulmón de que eran capaces en los cursillos esas mismas chicas.

La gente del desierto crea colores. Los tejidos de las mujeres y de los varones aymara eran himnos a la belleza que explota en mil colores. Sus “awayos”, sus tejidos todos, eran siempre únicos, siempre expresivos, una sinfonía de mezclas atinadas de todos los tonos agradables a la vista.

Fueron tiempos muy armónicos, de mucho interés de la gente por aprender más. Un curso no bastaba, pedían otro…y tú, Gustavo, por arte de tu magia, los organizabas en cantidad y te preocupabas de que no faltara la comida de CARITAS y de que todos la pasaran bien

LA POSTA DE SALUD DE TIWANAKU

En Tiwanaku la clientela de los médicos crecía. Y ellos se asombraban, a veces, de lo que sucedía. Una vez trajeron a un niño con “nube en el ojo”, un problema de cataratas en el cristalino. El estudiante de turno preparó a la familia para un viaje al Hospital Oftalmológico de La Paz, les dio todos los consejos del caso y esperó al niño y a sus papás, al siguiente domingo, para partir hacia la ciudad. Vino puntual la familia; pero el niño ya no tenía “cataratas.” Explicaron que ante el problema de ir al Hospital habían acudido a cierto personaje que le puso, varias veces, algunas plantas en la nuca (¡los centros de la visión están en la parte posterior del cráneo!) Y el niño sanó. Los que atendían a la gente en la Posta de Salud no tomaron nota de las plantas ni del experto sanador, ni siquiera del nombre del niño.

Otro día, cuando David terminó sus estudios y hacía su año de internado en el Hospital General de La Paz, llevaron al hospital a un aymara con quemaduras de segundo y tercer grado en casi todo el cuerpo. El pronóstico era muy grave. El director del Hospital advirtió a la familia que ese enfermo no podía ser visitado; ese enfermo no podía recibir ni su comida porque debía estar en una sala especial de “terapia intensiva”. Hubo un momento de consulta entre los allegados y una rápida decisión: “Si es así, mejor nos lo llevamos”.

El Director del Hospital les dijo. “Un momento, amigos, si ustedes quieren sacar a este enfermo, primero me firman un papel con el compromiso de que este enfermo no vuelve al Hospital.” Ellos rápidamente pusieron sus firmas o sus impresiones digitales en el papel y se fueron, cargando a su quemado… Al cabo de 15 días el grupo estaba otra vez en las puertas del Hospital. El Director hizo valer el Documento firmado. David se acercó a él en privado y le dijo: “Doctor, este enfermo debiera estar muerto hace rato, si está vivo, por lo menos investiguemos” - “Si usted se hace responsable de este enfermo, lo acepto” dijo el Director al joven recién egresado. David aceptó el desafío y después nos comentaba este asunto en Tiwanaku:

“Trajeron al quemado, como una momia egipcia, totalmente cubierto de un barro blanco llamado phasa” (Phasa = Caolín).”Yo mismo quité ese barro del enfermo y no encontré un solo punto de infección. Había una franca recuperación de esa piel en todo el cuerpo.” Relataba David. Merchap preguntó inmediatamente: “¿Y por qué lo llevaron de vuelta al Hospital?” -“Porque al ponerle la phasa le habían provocado una Neumonía y para eso ya no tenían un remedio a la mano”

Desde ese día “hacer investigación” fue una consigna, por lo menos para David que hoy es un prestigioso endocrinólogo y también, para Merchap.

Un día nos visitó un médico catalán. Había un parto en el pueblo y, curiosamente, el médico fue aceptado para visitar a la parturienta. Llegó tarde, el niño ya había nacido. Comentario del médico: “El ombligo fue tratado como en la mejor clínica de Barcelona”

“ENTRE SANTA Y SANTO, PARED DE CAL Y CANTO” EL TERROR y LA WARMITECA.

Nos visitó una increíble variedad de mujeres. Algunas extraordinarias y maravillosas desde todo punto de vista, como las que formaron a los Diáconos y Catequistas; como Rosario y Nancy que dedicaron años a la formación de personas en las fronteras desérticas de San Andrés de Machaca; como las que dirigieron la Promoción femenina y enseñaron a los alfabetizadores de Titikana

. Hubo muy buenas profesionales en el equipo médico. Hubo excelentes mujeres entre las chicas aymara que primero acompañaron por años a María Pedro y siguen trabajando hasta ahora, 25 años después en la radio San Gabriel; Eusebia, Lina, Eva Ana, Calixta, Encarnación, ellas son protagonistas y “sobrevivientes” de esa gran aventura que se convirtió en historia apasionante.

Las Cruzadas consiguieron tener monjitas aymara. ¡Increíble!

Vinieron universitarias y también colegialas. La mayoría de ellas con el deseo de colaborar en algo, con los ideales de algún trabajo común.

Nunca nos habíamos imaginado que llegaríamos a convertirnos en el terror de las monjitas. Pero así fue

. Al ver la avalancha de universitarios y universitarias que venían desde La Paz, las religiosas que vivían en una casa detrás de la Iglesia, excelentes personas, mujeres entregadas a su apostolado, pero muertas de miedo, un día nos advirtieron muy claramente; “¡No crean que nuestra casa va a ser el alojamiento de sus amiguitas!

Comenzaron a construir su pared detrás de la Iglesia, para separar muy claramente los territorios del bien y el mal, al más puro estilo de Santo Tomás de Aquino. El terror a los hombres como al diablo cornudo o a la serpiente venenosa había invadido nuestra comarca.

Resignados tuvimos que ver la manera de acomodarnos todos en la casa parroquial. En el segundo patio había un salón que se llenó de colchonetas primero y después de las Monjas y chicas que venían con ellas para la “Promoción de la Mujer.” Los cursos eran en las Comunidades, pero muchas veces Tiwanaku y la casa Parroquial tenían que ser el tambo de paso. El nombre del salón salió espontáneo. Warmi en Aymara y Qeshwa es mujer y toda Bolivia lo sabe, como sabe el lector lo que significa el sufijo “teca”

Como cada acción tiene sus consecuencias, como l@s universitari@s no se mantienen callad@s como seminaristas o monjas, ellos cantaban a veces, o ponían música y se divertían sanamente. Hacían bromas. No estaban todo el tiempo rezando.

Nuestros queridos vecinos de la población comenzaron a llevar las cartas a los Obispos para informar muy seriamente que nuestra casa se había convertido en “Casa de amor libre,” en “Casa de pachanga, de farras y borracheras” en “Casa de drogas.”

Por ese mismo tiempo acusaron a los profesores del Seminario de Cochabamba de ser marxistas, de homosexuales y de permitir que los seminaristas fueran a casa de prostitución. El Cardenal explotó en ira y despachó a los de la OCSHA hasta la Luna, en el más puro estilo inquisitorial, sin hablar con los acusados. Como toda acción tiene sus consecuencias, creo que más de setenta seminaristas del Seminario mayor de Cochabamba se fueron del Seminario en solidaridad con sus profesores, injustamente calumniados. Los habían preparado para muchas cosas y también para el celibato; pero no para la Ira, esa pasión que, según Aristóteles ataca y enceguece al hombre ante la injusticia.

También nuestro propio Obispo Manrique era llamado Comunista, como Proaño, Helder Camara, Méndez Arceo, Romero, Girardi, Angelleli o Casaldáliga y hasta tengo un libro con esas acusaciones. Claro, el Obispo sabía que él no era comunista; pero pensaba: “seguro que los de Tiwanaku lo son….” ¡Qué bien funcionaban las estrategias de Mr. Six. ! “¡Desprestigio!” “¡División!”

Lo curioso es que a alguno de nuestros visitantes se le escapaban del cerco de los dientes las consignas: “¡Calumnia que algo queda!”; “¡El mejor enemigo es el enemigo muerto!”. Naturalmente me quedaba muy preocupado y pensativo. Los “actos fallidos” nos delatan. En palabras del “Chavo del 8” nos preguntábamos: “¿Qué me habrá querido decir?” La Historia nos dio la respuesta.

Fue que entre los universitarios, teníamos también a los benditos “tiras” o “buzos”, en sus prácticas de “inteligencia”. Ya te contaré.

LA CAMPAÑA DE ALFABETIZACION y JESUS DE MACHACA.

Corrían los tiempos del General Ovando, hacia el año 70. Se inició una gran campaña de Alfabetización por todo el Altiplano.

Los muchachos “premilitares” acudieron presurosos a alfabetizar a los aymara.
Lo recuerdo bien. Un aymara de los que podían escribir en los periódicos, llegó a decir desafiante: “En 500 años no nos han podido alfabetizar”. “En 500 años no nos han podido alfabetizar” lo repetí para no olvidarlo…

Un día, pasaba en la moto por los polvorientos caminos de Jesús de Machaca y me encontré con un grupo de los alfabetizadores. Iban, cubiertos de gruesos ponchos, debajo del sol fuerte de medio día vagando si rumbo. “No nos quieren recibir en ninguna Comunidad”, me dijeron afligidos los deshidratados muchachos. Los visité luego en la escuela del Pueblo, donde estaban alojados. Como no podían alfabetizar a nadie habían llenado de pelotazos sucios las blancas paredes de las aulas y los vi llevando las ollas de la escuela a patadas para lavarlas en un riachuelo.

Con esa forma de proceder, pensé en mi interior que era mejor que no alfabetizaran a nadie.
Averiguadas las cosas, me dijeron los machaqueños que hacia el año 21 el Ejército los había diezmado, cuando ellos se alzaron contra un Corregidor, el cura y otros vecinos, porque el Corregidor se había ido a La Paz, por mucho tiempo, dejando morir de hambre a algunos de sus Mallkus, en la prisión del pueblo. A ti no te cuento esta historia, Gustavo, porque ya la sabes, ni tampoco la cuento al lector porque ya la escribieron actuales historiadores: Roberto Choque y Esteban Ticona “Jesús de Machaqa, la Marka Rebelde. Sublevación y Masacre de 1921” (CIPCA-CEDOIN, 1996) con colaboración de Félix Layme y Xavier y pueden encontrarla en cualquier buena librería de La Paz.

TODA LA COMUNIDAD DE TITIKANA SABE LEER

Me acuerdo muy bien que vino a nosotros Don Pedro Condori y nos dijo cómo su Comunidad estaba interesada en la visita del grupo universitario para capacitar a los muchachos y muchachas que podían ser los propios alfabetizadores de Titikana.

Hablamos con Aída y Blanca, esos seres luminosos, hermanas muy queridas, que eran las responsables y profesoras del grupo Un día Iris y Elena, dos de las jóvenes universitarias, se trasladaron, por una, quizás por dos semanas, a la Comunidad para capacitar a una veintena de voluntarios.

Lo bueno que tenía la campaña de Ovando eran los cuadros de “palabras generadoras” que inspiradas en el brasileño Paulo Freire, hacían de la alfabetización algo lleno de actualidad y de vida.

Los capacitadores tomaron el curso y nos dijeron: “vamos a dividir a la Comunidad en 10 zonas”. Todos los fines de semana vamos a dedicar unas cuatro horas a este trabajo, hasta que todos aprendan a leer; pero - los peros nunca faltan - no vamos a utilizar el método de Paulo Freire porque no acabamos de dominarlo; sin embargo, la gente tiene que aprender.

En efecto, muchas veces visité Titikana y vi cómo todos tenían sus “Cancioneros”. Todos tenían sus libros del Nuevo Testamento en aymara y castellano, mérito de la editorial evangélica Cala. ¡Y, caramba, qué bien leían todos allí!

Años después visité la Capilla de esa Comunidad y pude admirar cómo en sus paredes tenían una obra de arte que describía el martirio de Jesús, pero también el de nuestro Lucho Espinal. Su líder, Pedro Condori, fue uno de los pocos que recibió la orden de “Diácono aymara, después de los seis años que funcionó el Centro de Formación de Diáconos y Catequistas de Laja.

No puedo olvidar cómo este hombre venerable, padre de varios hijos, a quien nunca habíamos dado una sola clase de marxismo, estuvo también en prisión, por obra y gracia del bendito Mr.Six y de sus estrategias, antes del derrumbe.

¿Y POR QUÉ TITIKANA?

El Lago se llama Titikaka, o quizás Titiqaqa (Titi es el Gato Montés, felino un poco mayor a un gato, más pequeño que los tigres. qaqa es roca, qhaqha es el color plomizo del lago nublado).

Recuerdo el día en que María Pedro, cuando se había ausentado de Bolivia, me mandó la revista “Geographical Magazine” en cuya tapa había una foto del Titikaka, desde satélite, ¡con la forma de un “gato recostado!.”

Con Xavier un día estudiábamos los nombres de las Comunidades de Machaca: Jila Titi, Sullka Titi, Tiriri, Titikana. (El Titi mayor, el Titi menor, donde hay Titis…)
Las gárgolas de la Iglesia del Pueblo de Machaca tienen cara de Titis.

En Qhunqhu Wankani, a unos 8 Kms. de Jesús hay unas estelas yacentes, más grandes que las de Tiwanaku, al otro lado de una pequeña cordillera. Una día estuvimos con Aída contemplando embelesados uno de los monolitos que, sin duda, representaba a la “Madre Tierra”, la “Pachamama.” Era una madre que protegía una criatura en su regazo

De su ojo derecho caía una lágrima que era a la vez un rayo y terminaba en punta de flecha. Magnífica expresión del amor y de la ira materna, si se precisa para defender a la criatura. Pero lo más hermoso era que la criatura tenía orejas de Gato Montés. ¡La criatura era un Titi!

Las Comunidades eran doce en 1970. Seis arriba y seis abajo. La Comunidad Qhunqhu era la Cabeza, otra era la mano, otra el cuerpo, otra el pie, otra la cola. Pregunté a Xavier: “Tú, como antropólogo, dime: cabeza, mano, cuerpo, pata cola ¿de qué?” Para Xavier fue fácil responder de los dos Titis, el de Arriba y el de Abajo siempre en tensión dinámica de mutua contradicción y competencia. Estábamos ante los “Hombres Titis”, vecinos de los “Paka jaqis”, los “Hombres Aguila”

Para 1984, las doce Comunidades, se habían trocado en 75, sí “setenticinco”, Las Comunidades tenían los curiosos nombres de “Ch’ama Sabadista (Adventista)” “Ch’ama Santidad”, “Ch’ama Católica sin Catequista” “Ch’ama Católica con Catequista”...

En Ch’ama le metieron cuatro puñaladas a Jacinto Gutiérrez, el Catequista, papá de Eva Ana. La misma Eva Ana que muchos años después se convertiría en una de las personas más importantes de la Radio San Gabriel. Últimamente vi en la televisión un Video de media hora en que la protagonista principal es ella. (Estuvimos allí en esa ocasión con María Pedro, lo recuerdo bien).

Nunca hubo justicia para la huérfana, los católicos con Catequista éramos los “Comunistas”… ¡Gracias a las estrategias de Mr. Six!

Y cuando escribo esto, pienso que tenemos un verdadero mártir que no está registrado en el Martirologio de la “Agenda Latinoamericana”. Nos hicieron creer que nos perseguían por razones políticas…y nos perseguían por ser la Iglesia del Vaticano II. ¡Jacinto, perdona tanto despiste!

Pero la Historia da vueltas y Jesús de Machaca vuelve a tomar conciencia, a unirse, a reintegrarse. Ahora tienen su propio Plan Operativo de Desarrollo. Allí me contaron:

LA LEYENDA DE LA PAPA

Escribiste un día:

PAPA EN FLOR

Costó mucho verla erguida.
Todavía no llegaron
el granizo,
la helada,
la sequía.
Tres voraces enemigos
de la chacra campesina.

Arropadas en el surco,
estirando brazos tiernos
se trocaron en chispazo morado,
blanco
o sonrosado
de flor temprana.
Era el rozón elegante
en el cabello de la tierra fresca.

Agitando florecillas
el papal sonríe.
Ofrenda de esperanza
al campesino sufrido.

- ¡Un mes más
y habrá cosecha este año! -
- ¡Ojalá tengan paciencia
y se queden en el cerro
la helada y el granizo,
y no quieran robarnos
esta esperanza florida!

Esperanza que asoma en el surco.
Billete de Lotería en manos del campesino.
Monedas antiguas en cántaro,
brillando tras el arado,
una hija buena moza
bajando del colectivo…

Frente a Titikana, a unos cuantos kilómetros, en las orillas del Río Desaguadero, (estudiado en estos días por Ingleses que han estado estudiando y navegando este río en toda su extensión, como debes haberlo visto desde allí donde estás), se encuentra la Comunidad de Iru Itu, hasta hoy habitada por los Urus.

Me contaron los aymaras que vinieron un día los Urus desde el Norte. Pachamama y los otros Seres Tutelares ofrecieron a su Pueblo la comida por excelencia, la garantía de poder vivir allí, casi en el techo del mundo. Los Apus les dijeron su secreto: “Lo que se come es la raíz, el fruto aéreo es venenoso”. Plantaron sus campos de Papa y cuando la Papa estuvo en fruto, vinieron las huestes de los Urus del Norte para invadirlo todo. Los Urus comieron los “makhunkus “, que así se llaman los frutos, y enfermos no pudieron presentar batalla y fueron vencidos por el Pueblo de Pachamama.

La Comunidad de Iru Itu es testigo mudo de esa Mítica Leyenda.. Se asentaron en el lago Titikaka, junto a Puno, donde viven en islas flotantes (las “chinampas” mexicanas) y viven a lo largo del Desaguadero y en el Lago Popó. Los Uru son parientes de los Chipaya.

Hace mucho tiempo, los lingüistas de la Universidad de México (UNAM) citaron a algunos estudiantes jesuitas suramericanos de habla materna indígena, para un estudio de los parentescos de las lenguas y, por consiguiente de las migraciones en el Continente. Javier, el que después haría traducciones bíblicas al Kichua o Qeshwa (él lo sabe mejor) pronunció las 100 palabras mágicas y los expertos le dijeron que su lengua estaba emparentada con el aymara y con la lengua de los Purépecha de México. Desfilaron los guaraníes y otros. Al final nos dijeron que el Maya estaba también ligado a la lengua de los Uru - Chipaya de Perú y Bolivia. Esas cosas se oyen, agradan; pero uno no acaba de creérselas hasta que la experimenta de cerca. Como más adelante se dirá.

Actualmente, supongo que estás enterado, se está aprendiendo mucho del pasado de Tiwanaku. Si tienes tiempo, te recomiendo “Bolivia Mágica” de Hugo Boero Rojo, Tomo II, Capítulo IV: “ Las Lecciones de Tiwanaku, Tecnología Agrícola al servicio del Desarrollo” de Oswaldo Rivera Sundt. Los Sukaqollus o Plataformas de Cultivo. (Págs. 7 a 109.) Antes de publicar esa Enciclopedia, Hugo me invitó también a mí a escribir algo sobre las Plantas medicinales de los Qolla. ¡Gracias Hugo! ¡Ojalá nazcan muchos bolivianos como tú!

LA UNIVERSIDAD VISITA EL ALTIPLANO

Te pusiste en comunicación con la Universidad. Varios religiosos habían fundado la Facultad de Ciencias Sociales en San Andrés de La Paz. Mauricio Lefebvre el Oblato, Aída Salek, Augusta Ocampo, Pere Negre, Josep Prats y Federico Aguiló daban clases en la UMSA y coordinaron contigo, querido Gustavo, ese programa de acercamiento de la Universidad al Campo.

Inmediatamente se marcaron los territorios. Aída habló de que 100 chicas y 2 ó 3 muchachos de la Carrera de Trabajo Social, vendrían a hacer sus prácticas preferentemente a Machaca. Augusta Ocampo y sus huestes escogieron el camino de Tambillo hacia Taraco.

Como buen estratega, organizaste los contactos con las Comunidades, los desplazamientos y la montonera de cursos que se dieron en ese tiempo.

Estaban en un Programa de “Extensión al Campo” y como eran moda esas salidas, venían bastantes a visitarnos.

No sólo los “awayos, tejidos multicolores de las imillas”, también los universitarios eran multicolores. Muchos de ellos trataban de vender su mercancía con discursos interesantes a veces, altivos otras, groseros más de una vez. Moscovitas, chinos, trotskistas, hippies, foquistas, como aventureros y con el pretexto de visitar también las ruinas arqueológicas, venían a nosotros.

Vinieron personas de primera categoría, como los primeros estudiantes de último curso de medicina, que conquistaste, Gustavo, para que vivieran los fines de semana, sin otro incentivo que los pasajes del autobús y algo de comida.

Nunca podremos olvidar a Fernando, a David, a tu tocayo Gustavo, y a muchos que vinieron después de ellos, como Gabriela, María Eugenia, Gloria, Efraín, mi tocayo Jaime, los del grupo de Tambillo. Hoy, casi todos ellos especialistas insignes.

Vienen a mi memoria las actitudes de Fernando que, ante la conversación religiosa, simplemente callaba respetuoso. Pensé que podría ser un “hermano separado” que era capaz de trabajar con nosotros en el común objetivo de mejores niveles de salud, prescindiendo de las diferencias. Más tarde supimos que no era así. Se trataba de un joven político, probablemente marxista, que luego ganaría unas elecciones en la Universidad. Pero su historia vendrá más tarde. Todos mis respetos para él.

Recuerdo que otros universitarios, comían de nuestra mesa y se atrevían a opinar, frente a Rolando y en nombre de Freud, que nuestra castidad era por impotencia u homosexualidad. Gracias a Dios, no estabas tú, Gus, porque los hubieras estampillado contra la pared. Los pobres habían leído muy por encima a Freud y no tenían idea de los mecanismos de sublimación de la libido que explican muy bien la castidad de muchos santos como San Juan de La Cruz, Charles de Foucauld o las dos Teresa, la española y la francesa y la de Luis Espinal para no irnos muy lejos. Las razones de Rolando, entendido en la materia no interesaban, no eran escuchadas por los amigos “sabelotodo.”

Mezcla híbrida de marxistas con hippies, muchos jóvenes hacían gala de su diletantismo y afirmaban que los campesinos aymara eran “pequeño-burgueses” porque tenían “propiedad privada.” Rolando se ponía rojo de ira, tratando de explicarles que tener unos pocos surcos de terreno en tierras áridas no era de ninguna manera tener “propiedad privada” que, en estricto marxismo es la “propiedad de medios de producción en que hay explotación del hombre por el hombre y que genera “plus valía” o excedentes que al fin son apropiados por el dueño de los instrumentos de trabajo.” Rolando se desgañitaba en diferenciar lo que es “propiedad particular” de una casa, de unos pocos animales y de los instrumentos necesarios a la vida, que también las tienen los rusos, los chinos y cubanos y la otra “propiedad privada” estrictamente dicha. Era como oír llover. Acababan afirmando también que la Iglesia defendía la “propiedad privada”.

Precisamente cuando la Iglesia estaba diciendo que la propiedad particular tiene su hipoteca social…” Se quejaban de los dogmas eclesiásticos con dogmatismo triple e inconmovible. Y cuando agarraban la guitarra interpretaban a Atahualpa Yupanqui: “…sólo sé que Dios almuerza en la mesa del patrón… ¡Por mi casa no ha pasado tan importante Señor!”

Carente de tu excelente corpulencia, y envidiando a las Chuymas en su dialéctica, Rolando simplemente no era escuchado por los sabios visitantes que también dictaminaban que los Campesinos eras “pequeñoburgueses” y que no debían integrar la Central Obrera Boliviana.

¡Pensar que algunos de ellos iban a ser un día nuestros gobernantes y que se eternizarían en el poder no muchos años después! Epicúreos, escépticos y sofistas, respondían exactamente al diseño de Mr. Six.

Se nos había recomendado dialogar con los ateos y respetar y escuchar sus planteamientos y como teoría estaba muy bien; pero a veces y en la práctica, muchas veces fue una desgracia.

Ya lo experimentaríamos años después con Beatriz y Marcos de un año, en el exilio mexicano, cuando casi todos ellos nos dieron simplemente la espalda.

Tú eras un hombre lacónico y siempre ocupado. Rápidamente te escondías en tu cuarto y ocupabas todo tu tiempo libre en las publicaciones que permanentemente preparabas. Los otros teníamos que cargar con nuestros multitudinarios visitantes. Estábamos en vitrina como algo de moda.

Alguno de ellos hacía propaganda de la Mariguana, porque según él no dañaba los pulmones tanto como el tabaco. A él no le importaba que al cerebro le causara muchos daños y que fuera la puerta de entrada a otras drogas. ¿pero quién le podría convencer a él si él lo sabía todo?

Nos habían enseñado “modales”, “urbanidad,” “respeto” a “dialogar con los ateos o los “diferentes””; pero ¡no nos habían enseñado tanta paciencia como necesitábamos en esos momentos! De hecho, de ese grupo universitario visitante, salieron luego gentes de todos los partidos políticos y de todas las denominaciones religiosas posibles. Algunos de ellos se instalaron para siempre en el poder. Otros fueron cambiando de partido como de camiseta. Pero repito muchos de ellos fueron amigos para siempre, de calidad, de excelencia.

En eso llegó el “Chijchi”.

EL CHIJCHI

Nuestros amigos universitarios golpearon la puerta desesperadamente a las 3 de la mañana. “¿Qué pasa con ustedes?”. “Nos echaron de la Comunidad X”, respondieron
No recuerdo exactamente de cuál; pero no estaba muy lejana a Tiwanaku.

Explicaron su aflicción: Habían estado tocando guitarra y sus “canciones de protesta” con otros muchachos de la Comunidad cuando se efectuaba el “Despacho del Chijchi.” Cuando el peligro del “granizo” amenaza con destruir toda la papa en flor, los aymara hacia el mes de abril hacen el “Despacho de ese poder intangible que es el Chijchi o Granizo.”

Los muchachos habían interferido con sus cantos y jolgorio en una Ceremonia sagrada y simplemente los echaron. En una cultura diferente, fueron irrespetuosos y cargaron con las consecuencias.
Ni corto ni perezoso indagué en qué consistía el “Despacho del Chijchi” y acudí de nuevo al “Pitoniso” Xavier que desde la Antropología nos iluminaba.

La ceremonia consistía en que primero se le rezaban las “Letanías de los Santos en Latín”, al tiempo que se le hacían las grandes alabanzas como “poderoso señor.” Seguían una serie de libaciones de alcohol y coca, de alabanzas y ruegos para terminar de esta manera:
Se encargaba a un muchacho que fuera a buscar al “Chijchi” a la luz de la Luna. El muchacho encontraba algún animalejo nocturno y lo entregaba al oficiante. Este lo introducía en un cuerno lleno de excrementos y se le daba una gran paliza.

Xavier, que quizás estaba en esos días con Luis Félix y Francisco Xavier (Papaco), fundando (Centro de Investigación y Promoción del Campesinado) CIPCA en Tiwanaku, interpretó las cosas muy claramente. -“Fíjate, me dijo, cómo la alabanza es el elemento que emborracha espiritualmente al grande, al poderoso; luego se le emborracha con el alcohol y con los otros dones. Para terminar con una gran paliza, de la que no se acordará porque está borracho” Se ha cumplido con el demiurgo fuerte y lleno de poder; pero se le han dado todos los elementos para que no vuelva a aparecerse por allí”

De tan preciosa lección yo saqué mi conclusión: -“Ahora comprendo cómo los aymara tratan a todos los Presidentes de Bolivia, desde la extrema derecha hasta la extrema izquierda, que siempre resultan “Líderes indiscutibles del Campesinado Boliviano.”

Así comprendí también que el principal insulto en aymara fuera Qamaqe, con su equivalente quechua de Atoj, el Zorro. Y comprendí todas las historias del Zorro y el “Hermano Rabito” que inmortalizó Walt Disney desde Alaska hasta la Patagonia. Estrategias del débil inteligente ante los infelices poderosos del momento.

LA UMSA. EL LIDERAZGO DE MAURICIO, LOS JESUITAS.

Pere Negre, y Josep Prats escribían en los periódicos lo que habían estudiado al otro lado del mundo. Sus artículos de diagnóstico de la sociedad y sus propuestas de mejores días, y su propuesta de “Un hombre nuevo” resultaron altamente aceptadas por sectores masivos de la sociedad y provocaron el pánico entre los gobernantes, los empresarios y los que de alguna manera habían sido siempre los privilegiados del País.

Cierto día le pregunté a Josep -“¿Cómo has dicho en Oruro este fin de semana? : "¡Tomemos las armas y vayamos a las montañas¡” Lacónico como era, me respondió sereno, mirándome a los ojos: -“Yo no estuve en Oruro, Jimmy". (“Calumnia que algo queda” era una consigna del Hexágono)

Un día: IBEAS

En la Universidad de La Paz se vivía una efervescencia revolucionaria anárquica. Se cometieron abusos como cuando un grupo de universitarios de sociología asaltó y se apropió del edificio, biblioteca de IBEAS (Instituto boliviano de estudios y acción social) de los PP. Dominicos. La biblioteca desapareció en manos privadas. La Universidad fue clausurada en 1971 y el edificio pasó a ser el Ministerio de Planificación sin que jamás se indemnizara a los dominicos.

Muchas cosas escaparon de las manos de quienes liderizaban el mundo de las ideas junto con Mauricio; pero que luego no supieron o no pudieron (me cuesta creer que no quisieron) detener ni la absurda guerrilla, ni el asalto a IBEAS. Los mismos universitarios hicieron presiones enormes para que ellos fueran a Teoponte. No fueron.

Por eso alguno de ellos se sintió amenazado de muerte al mismo tiempo por las extremas derechas como por las extremas izquierdas. Al fin y al cabo dos polos de la misma fuerza: la violencia.

Mauricio murió en esos días aciagos, otro no pudo volver a Bolivia y del tercero no supe nada hasta hoy.

EL P. PEDRO, NESTOR - CECILIA Y LAS COSAS MALAS DEL EVANGELIO

Les encontré esa noche reunidos en una Eucaristía. Eran no más de 10 personas. Se leyeron algunos trozos del libro de los Jueces de la Biblia y el capítulo 4 del Evangelio de San Lucas. Pedro, el asceta de los ojos grandes y limpios, con mucha unción iba haciendo notar cómo el Dios de Israel era el permanente Aliado de su Pueblo en la búsqueda de la Libertad.

En el libro de los Jueces el proceso era siempre el mismo: Una Alianza eterna entre Dios y el Pueblo. Dios no falla nunca; el Pueblo busca en otros ídolos su felicidad y los adora; entonces Dios permite que caiga en manos de otras naciones que lo esclavizan. Cuando el Pueblo recapacita, pide perdón y regresa a su Dios, El Señor envía siempre un Libertador. Así a Moisés para sacarlos de los 400 años de esclavitud en Egipto; Otoniel para librarlos de los Arameos; Eliud para vencer a los Moabitas; Débora y Barac para salir de la esclavitud de Canaán y Madián; Gedeón, Jefté, Sansón y David para liberarse de Amalecitas, Amonitas y Filisteos. Luego vendrían otros más poderosos como Asirios, Persas, Macedonios, Griegos y Romanos.

Siempre la historia invariable, un Dios Aliado en los momentos del sufrimiento y de la conversión sincera. Alguna vez la libertadora es una mujer en el caso de Débora o un pagano como Ciro. Todo libertador era imagen del Cristo, el Mesías, cuya Misión iba a ser la misma desde la lectura de Isaías 42: 6ss. Y Lc. 4:14... en la Sinagoga de Nazareth.

Creo que aquella noche fue la vez que conocí a Néstor y a Cecilia. Nunca había estado en un grupo de personas tan profundamente impactados por las lecturas de la Biblia.

Cuando más tarde Josep Prats, experto en Catequesis proclamaba lo mismo, le llamaron subversivo. Él se defendió diciendo que lo único que predicaban eran las palabras de la Biblia y del Evangelio. Entonces fue cuando nuestros piadosos uniformados le dijeron que podía hablar del Evangelio; pero no de las cosas malas del Evangelio... Alguno de sus mismos hermanos jesuitas llegó a no dirigirle la palabra en San Calixto, por su osadía.

CARTA DE NESTOR PAZ “FRANCISCO”

Siguiendo el camino luminoso de nuestros héroes los guerrilleros altoperuanos y de os héroes continentales, Bolívar y Sucre, la actitud heroica de los guerrilleros Ernesto Guevara, los hermanos Peredo, Darío y tantos otros que encabezan la marcha de liberación del pueblo, nos ubicamos en la larga fila guerrillera, fusil en mano, para combatir contra el signo y vehículo de la opresión, el ejército gorila.

Allá donde todavía corra sangre en nuestras venas haremos sentir lacerante el grito del explotado. No importan nuestras vidas, si conseguimos que esta Latinoamérica, la patria grande, sea territorio libre, de hombres dueños de su destino.

Yo sé que mi decisión y la de tantos otros compañeros acarreará un aluvión de acusaciones. Desde la paternalista: “pobrecito engañado”, hasta la abierta de bandolero demagógico”. Pero el Dios Yavé, el Cristo del Evangelio ha anunciado la “Buena Noticia de la liberación del hombre” y han actuado en consecuencia. Nos podemos sentar a leer largamente el Evangelio con tantos señores Cardenales, Obispos, Pastores, que están muy bien donde están, mientras el rebaño se debate en la soledad y el hambre. A eso le llaman “no-violencia”, paz, Evangelio. Lastimosamente son los fariseos de turno.

Ya no se escucha la “Buena Noticia”. El hombre está siendo traicionado por su “hermano”. La “Paz” no es un objeto encontrado por casualidad, es el producto de la igualdad entre los Hombres, como dice Isaías en su cap. 58, producto del amor entre los hombres, el cese de la explotación.

La “Paz” no se consigue enfundándose detrás de sedas, de palacios medievales, robándole al pueblo sueldos millonarios o abusando de su espíritu mágico para medrar a sus expensas.
“No hay amor más grande que el dar la vida por los amigos”, este es el mandamiento que resume la “ley”.

Por eso tomamos las armas. Para defender a la mayoría analfabeta y desnutrida, de la explotación de una minoría para devolverle dignidad al hombre deshumanizado.

Sabemos que la violencia es dolorosa porque sentimos en carne propia la represión violenta del desorden establecido, pero estamos dispuestos a liberar al hombre porque lo consideramos hermano. Somos el pueblo en armas, es el único camino que nos queda. El hombre antes que el “Sábado” y no a la inversa.

Dicen que la violencia no es evangélica, pero que recuerden a Yavé matando a los primogénitos egipcios para liberar a su pueblo.

Dicen que están con la “no-violencia”, entonces que actúen y se pongan claramente al lado del pueblo. Entonces el rico, el gorila, les pedirán como a Cristo, su vida. Anímense, háganlo, veremos si son consecuentes para llegar a un Viernes Santo. Pero esa demagogia ¿verdad señores Canónigos, Generales, Cursillistas, Sacerdotes del desorden establecido, de la paz a patadas, de las matanzas de San Juan, del silencio cómplice, de los salarios de 200 pesos, de la tuberculosis, de la recompensa en el más allá?

El Evangelio no es un moralismo mecánico, esa cáscara oculta una “vida” que hay que descubrir para no caer en el fariseísmo. El Evangelio es “Jesús entre nosotros”

Hemos escogido este camino porque es el único que nos queda por doloroso que sea.

Por suerte, están algunos, cada vez más numerosos que reconocen la autenticidad de nuestra postura y nos ayudan o están en nuestras filas. Basta ver qué hace el gobierno gorila del Brasil con la Iglesia comprometida. El Padre Pereira Neto fue asesinado de la manera más cruel e inhumana. Basta recordar al cura Ildefonso, Tupamaro, asesinado en el Uruguay. Basta recordar al cura Camilo Torres, silenciado por el gobierno y la Iglesia servil. Su sangre ha ratificado con hechos lo que decía sobre el cristianismo: “…lo principal en el catolicismo es el amor al prójimo. El que ama a su prójimo cumple la ley. Este amor, para que sea verdadero tiene que buscar la eficacia. Si la beneficencia, la limosna, las pocas escuelas gratuitas, los pocos planes de vivienda, lo que se ha llamado “caridad”, no alcanza para dar de comer a la mayoría de los hambrientos, ni vestir a la mayoría de los desnudos, ni enseñar a la mayoría de los que no saben, tenemos que buscar medios eficaces para el bienestar de la mayoría. Por eso la revolución no sólo es permitida sino obligatoria para los cristianos que ven en ella la única manera eficaz y amplia de realizar el amor para todos…”

Creo que levantarse en armas es el único modo eficaz de proteger al pobre de la explotación actual y generar un hombre libre.

Creo que la lucha de liberación se arraiga en la línea profética de la historia de Salvación. Basta de lánguidas caras de beata; el látigo de la justicia tantas veces traicionada por limpios señores, caerá sobre el explotador, ese falso cristiano que se ha olvidado que la fuerza de su amor debe llevarlo a liberar al prójimo del pecado, es decir, de toda carencia de amor.

Creemos en un “hombre nuevo”, liberado por la sangre y resurrección de Jesús. Creemos en una Tierra Nueva, donde el amor sea la ley fundamental, eso sólo se consigue rompiendo los viejos moldes basados en el egoísmo. No queremos parches. No se puede poner un remiendo nuevo en tela gastada, ni se echa vino nuevo en odres viejos. La conversión implica violencia interior primero y violencia sobre el explotador después.

Que el Señor y los hombres juzguen la rectitud de nuestro paso. Al menos nadie puede argüir búsqueda de lucro o comodidad. No es precisamente eso lo que encontramos en la lucha y es precisamente eso lo que dejamos aquí.

Creemos que cuando el Señor habla de que “El que quiere a su padre o a su madre más que a Mí, no merece ser mío, no merece ser mío y el que quiere a su hijo o su hija más que a Mí mismo, no merece ser mío (Mateo), el que no aborrece hasta su vida misma no puede ser mi discípulo (Lucas) se refiere al hombre amarrado a su “pequeño mundo” y su “pequeño problema”. El “otro” está más allá de “nuestra propia comodidad”.

Hay quienes se escudan en discursos líricos sobre la “revolución” que, a la hora de la verdad, están por su cobardía al lado del opresor. La “omisión” es la lacra de nuestra Iglesia, así como los Tibios (Ap.3, 14-23) y los que “no quieren “ensuciarse las manos.”

**** Cuando alguien ha entregado tan generosamente su vida por su ideal, lo único que nos queda es un profundo respeto para él. Pero uno se pregunta. ¿No habría sido mejor que Néstor se hubiera convertido en nuestro Gandhi, en nuestro Luther King, en nuestro Mandela, el líder de una lucha heroica y “no violenta"? ¿Para qué fue a la guerrilla a no disparar en ella un solo tiro? Hay demasiado violentos, pocos héroes al más estricto estilo aymara.

JUAN POMA

El Colegio San Calixto había ido cobrando conciencia de la situación social de Bolivia, de las grandes brechas entre ricos y pobres; poco a poco había abierto sus puertas a jóvenes humildes. Había dejado de tener una “Banda de guerra” que era el orgullo del Colegio en los desfiles escolares, en un espíritu de acercamiento al pueblo al dejar de ser el Colegio elitista que había sido hasta antes del Concilio.

Don Florentino había sido desde siempre, con el H. Rosillo, uno de los choferes del Colegio. Tenía a su hijo Juan en uno de los últimos cursos del bachillerato.

Un día, con motivo de la presentación en sociedad de unas damas quinceañeras “Debutantes” en el Club de La Paz, muchachos paceños hicieron una manifestación contra esas ostentaciones de lujo y excesiva riqueza en un país tan pobre como el nuestro.
Alguien, nunca se pudo averiguar quién, lanzó un artefacto explosivo y mató a Juan Poma.

Su curso se radicalizó. Tomaron el nombre de Juan Poma para su Promoción del Bachillerato y algunos de ellos eligieron, no el camino de Pedro, ni de Prats ni de Pere el sociólogo, sino otro, parecido en los objetivos, pero diferente en los métodos, el del Ché Guevara.

LA GUERRILLA DE TEOPONTE

En La Paz se organizaba la Guerrilla de Teoponte.
Los muchachos partieron hacia las selvas paceñas con mucha publicidad porque organizaron, en apariencia, una gran campaña de Alfabetización desde la Universidad.

Con aplausos se despidió a los alfabetizadores; pero una vez en Teoponte estalló la guerrilla. También entre los guerrilleros estuvo Néstor y si no me equivoco, 4 del Colegio.

Los alfabetizadores quisieron llevarse consigo a Josep, y probablemente a Pere a Federico, a otros. Ellos no tenían 18 años, eran gente de más de 30, la guerrilla no tenía, para ellos ni pies ni cabeza. No se había hablado con los campesinos de Teoponte, no se había consultado a los mineros de esas poblaciones auríferas que ya eran dueñas de sus cooperativas mineras; no creían en la improvisación, ni en el “foquismo” No fueron a la guerrilla. ¿Los necesitaban muertos, como Camilo, como bandera? Yo pregunto, usted responda.

El gobierno les echó la culpa y desterró a Pere, a Josep a Federico y Aníbal Guzmán, Pastor Evangélico Metodista de similares ideales.

Regresaron inmediatamente que el Gral. Juan José Torres tomara el Gobierno, relevando a Ovando.

UNA GUERRA IRREGULAR DE LA QUE NO SALDRAN PRISIONEROS NI HERIDOS:

Ovando había dado esa “pena de muerte” al iniciarse la guerrilla. Marcelo y Kit renunciaron inmediatamente a ser sus Ministros en esas circunstancias. El Ejército estaba muy bien preparado para ese asunto, como lo había demostrado frente a Guevara en Ñancahuazú.

Persiguieron a los muchachos por la selva. Tuvieron, según los sobrevivientes, sólo un enfrentamiento armado que les costó 11 muertos y hubo muy pocas escaramuzas entre soldados y guerrilleros. La mayor parte de las veces los muchachos fueron capturados con vida y fusilados.

El sitio de selva escogido no tenía agua y estaba llena de víboras, comome lodijeron los mineros. Ni los cosechadores de Quina entraban a esa parte de la selva. Algunos de los muchachos eran hombres corpulentos y, digámoslo claramente, gordos. No pudieron más con el clima y sus dificultades y decidieron pedir permiso, retirarse, volver a la ciudad y apoyar desde allí de alguna manera. Cinco jóvenes, confiados quizás en que la mayoría eran hijos de militares, osaron regresar y se encontraron con la consigna de Ovando.

Obviamente sus nombres no podían ser revelados a la opinión pública. Estuvo allí Revollo, y quizás los tres Quiroga Bonadona, cuya supervivencia se esperaba, porque sus cadáveres no fueron entregados con los otros.

También murió allí, pero en una avioneta accidentada cuando realizaba un vuelo de vigilancia de la guerrilla, acompañando al piloto, el hijo del Presidente Ovando.

NONI

Raúl estaba en la guerrilla y Noni hacía sus prácticas de trabajo social en una comunidad remota de Machaca. Llegó a La Paz la noticia de la muerte de Raúl, el novio médico, que la había abandonado dolorosamente para embarcarse en ese camino sin retorno.

Tomé para mí la dolorosa misión de darle la noticia y de acompañarla en su dolor al llevarla a la ciudad. Probablemente los mataron en Pajonal Vilaque cuando los dos médicos: Pepe Arce y Raúl Ibargüen, recibieron el encargo de “operar” y atender a “Benjo Cruz”, que había sido herido, en un brazo y en la pierna, en el más grave de los pocos enfrentamientos que tuvieron contra el ejército. Hugo Bohorquez, (Mauricio) se había quedado a vigilar, mientras el resto se retiraba a sitios más seguros. Los cuatro fueron apresados y fusilados por la tropa. Todo esto que me dijo Omar y que luego escribió él mismo en su Diario coincide con lo que me informó el hombre de Qarwarani, por lo cual opino que el sitio donde los mataron es Pajonal Vilaque.

LOS SOBREVIVIENTES DE LA GUERRILLA.

Después de varios meses de Guerrilla, Monseñor Manrique, Arzobispo de La Paz, había ido a San Calixto a buscarte a ti, Gus, porque eras el hombre fuerte, el andarín, el conocedor del Departamento de La Paz como la palma de tu mano. No estuviste, Gustavo, y el Arzobispo me dijo: “Si no está Iturralde, quiero que tú vayas al rescate de los guerrilleros. Los mineros de Tipuani han pedido que se forme una Comisión para rescatar a los últimos sobrevivientes.” -“Siento mucho, le dije al Obispo, pero estamos en vísperas de Difuntos y tengo muchos compromisos en Tiwanaku.” Insistió: -“Puedo ponerte un suplente para tus compromisos; pero el Presidente exige que el representante de la Iglesia sea boliviano y no tengo otro fuera de ti” Pensé un momento en que Néstor o alguno de los otros calixtinos, a quienes no había tratado, pero que me conocían, pudiesen estar vivos, y acepté la orden de Mons. Manrique.

Inmediatamente tuvimos todos una entrevista con el Presidente, el Gral. Torres. Estábamos allí el Arq. Salazar, representando a los docentes Universitarios, los Dres. Rosell y Guerrero por la Cruz Roja, el universitario Baldivia y un servidor de parte de la Iglesia Católica.

El Presidente nos dijo: “La Guerrilla ha terminado. El Ejército tiene órdenes de replegarse y pueden ir ustedes a recoger a los últimos guerrilleros que quedan. Ha venido a mí una comisión de mineros, presidida por el Dr. Daniel Arroyo (un minero abogado, que se había contactado con ellos) y he dado órdenes para que se forme esa Comisión y cumpla su cometido”

Después de breves recomendaciones y de conocer a los que allí estábamos, se acabó la audiencia con el Gral Torres y volamos a Tipuani. La pista de Tipuani es una de las más peligrosas de Bolivia, el avión tiene que dar una difícil curva para tomar la pista y recuerdo que las alas tocaron las ramas de los árboles al aterrizar.

En cuanto la Comisión llegó a Tipuani, no había un alma que nos diera un dato de los guerrilleros. Pero lo cierto fue que estábamos permanentemente custodiados todos por civiles o militares que no nos dejaban un minuto. Nos dimos cuenta de que allí no mandaba Torres. (¿Era allí más poderoso Mr. Six? Sin duda que sí.) Nos dimos cuenta de que se abría ante nosotros un delicado Ajedrez y nos pusimos a jugarlo. En un descuido, una señora, se acercó y me dijo -“Que vaya alguno de ustedes a la Escuela.”

Con el Dr. Guerrero nos pusimos de acuerdo de esta manera. “Como el sol es abrasador, diremos que vamos a comprarnos sombreros de paja. Luego nos separamos. Si me siguen a mí, usted se va a la escuela para obtener los datos. Si lo siguen a usted, yo hago eso mismo” Salimos los dos y nos siguió un solo agente, al cabo de una cuadra nos separamos y siguieron al representante de la Cruz Roja y no a mí.”

En la Escuela me dijeron: “Los guerrilleros están en Qarwarani. Para ir allí hay que tomar unos Jeeps Toyota que salen de tal sitio a tal hora”

Tres de la Comisión estuvimos puntuales en el Jeep. Un agente quiso acompañarnos. No se lo permitimos. Dijo que tenía obligación de denunciarnos. Le dijimos: “Cumpla su obligación; nosotros tenemos ordenes claras del Presidente y también las cumpliremos.” El agente no subió al Jeep. El delegado de Cruz Roja hizo flamear su bandera en el Jeep. En un momento dado nos dijeron: “¡Bájense aquí! Qarwarani está en la cumbre de esta quebrada”.

En la fuerte subida, esa tarde, recuerdo que nos bañamos en una cascada con nuestros guías y que en la subida se desmayó uno de los compañeros, el más gordo de los tres.

Al llegar a Qarwarani nos dijeron que los guerrilleros habían partido en determinada dirección; pero que si caminábamos los podríamos encontrar. Esa noche Don Daniel Arroyo notó la presencia del grupo guerrillero en determinado sitio y nos hizo esperar. Les comunicó nuestra presencia. Los guerrilleros no se fiaron de nosotros, porque un helicóptero había llegado a Qarwarani, mientras nosotros estábamos en camino. ¿La bandera?

Frustrados volvimos a Tipuani. De Tipuani volví a subir una y otra vez a Qarwarani con un par de mineros que llevaban víveres para los guerrilleros. Ellos les enviaron una carta recomendando a la Comisión y garantizando que ellos los resguardarían. Pero los guerrilleros siguieron su camino y se alejaron de Qarwarani.

Pasaron varios días. Me dijeron que en el río Mariapo había aparecido un cadáver que podía ser el de Néstor. Subí hasta Qarwarani una vez más ofrecí mi reloj al hombre que podía llevarme al Mariapo hasta ese cadáver. El hombre no tenía reloj porque se lo había quitado el ejército al haber brindado apoyo a los guerrilleros. Después se recuperaron los restos de Néstor en Carmen Playa a orillas del Mariapo. Hoy descansan en "El Picacho", en Tarija, propiedad de su hermano Jaime.

Me contó el maestro de Qarwarani que en Pajonal Vilaque habían matado a 4 de ellos. “Uno de ellos era guitarrista, y le dijo al teniente: Le voy a cantar una canción para que me recuerde toda su vida. Al acabar la canción el teniente les disparó a todos como 60 tiros.”

Me dijo más el amigo. “No tiene caso que vayamos al río, ese cadáver puede ser de cualquiera de los otros muertos. Mejor vamos a darles alcance a los guerrilleros. Te he estudiado en estos días y caminas casi como nosotros. Ellos tienen mal los pies y no han podido ir muy lejos. En un día de camino les podemos encontrar. Partamos mañana a las 5 de la mañana”.

Bajé a Tipuani, compartí el plan con los mineros y con los integrantes de la Comisión. Al día siguiente, a las 5 de la mañana estábamos dispuestos a partir: Daniel Arroyo, los dos que cargaban las provisiones, otro guía, el amigo y yo.

Ese día tomamos como un litro de café y un plato de arroz como desayuno. Yo sabía que no debía beber ni un sorbo de agua de las tentadoras vertientes del camino si quería llegar a destino. Lo había aprendido de mi padre en Puente Villa. Caminamos todo ese día por la selva, a ratos con un calor muy fuerte.

Caminábamos un rato largo por el medio de un riachuelo. De pronto el guía dice: “Por aquí, a la izquierda”. Como excursionista, como scout, pregunté azorado: “¿Por qué? El guía me señaló una pequeña planta que había sido quebrada y donde no había senda ni ninguna señal de pisadas. Decidió que los únicos que habían podido quebrar ese pequeño tallo eran ellos. Más adelante el guía nos ordenó no dar un solo paso y pidió un palo. Nosotros caminábamos encima de la hojarasca y no vimos nada; pero obedecimos. El palo que se le alcanzó disgustó al guía. El mismo cortó otro, dio certeros golpes en el suelo, sobre la hojarasca. Y nos dimos cuenta tarde de la presencia de una venenosa Jarapa, de metro y medio que nos hubiera picado irremisiblemente si alcanzábamos a pisarla. Ese día uno de los mineros pidió, como remedio en una botella, el aceite de la serpiente, yo pedí la piel, que conservé por largo tiempo en mi cuarto, y todos comimos ese día un caldo de serpiente que podía haber pasado por pollo, porque era blanca y blanda.

Al ponerse el sol vimos el campamento de ellos y se adelantó Daniel Arroyo para comunicarse con el grupo. El resto nos quedamos esperando. De pronto se aparece un chiquillo y nos dice: “¿No está aquí el padre?“
Traté de decir que yo era el representante de la Iglesia; pero él nos dijo: “No, el padre Senande.” Simultáneamente habíamos llegado, por distintos caminos él y nosotros para esa operación.

Daniel se había olvidado de nosotros y tomamos la iniciativa de acercarnos al grupo.

Me presenté a Omar, el jefe de ese momento y le dije que yo había conocido a Néstor.
Él me dijo “Soy Jorge Gustavo, primo de Néstor. Néstor fue el hombre más valiente de la guerrilla. Él iba delante de todos abriendo monte con su machete y cuando llegábamos cansados a algún sitio, él preparaba la comida y hasta nos comentaba alguna página de la Biblia o de algún otro libro. Néstor no disparó ni un solo tiro.”

Luego me contó que Néstor había muerto de hambre cuando el grupo pasó cerca de cuarenta días sin alimento. Tratamos de curar algunos problemas de los pies de los sobrevivientes, tres chilenos y cuatro bolivianos.

Ese padre español de la OCSHA, el P. Senande, estaba supliendo al enorme Miguel Tex, el que construía los caminos por esa zona. El español era un hombre pequeño y por eso, prácticamente para los militares, no existía. Sus caminatas de toda esa noche entre su casa y el grupo en las cercanías de Chima serían decisivas, porque llevaron, por radio, los planteamientos del grupo, nada menos que al Presidente Torres. Los guerrilleros pidieron a Torres: no tener entrevistas con los militares; no hablar con la prensa y asilarse en una Embajada de algún país socialista antes de salir a su exilio.

El hombre de la OCSHA transmitió el mensaje y el Presidente Torres aceptó todo, menos el asilo en una Embajada de un país socialista, porque no la teníamos en Bolivia en ese tiempo. El presidente ofreció que ellos pudieran asilarse en la Nunciatura. Ellos aceptaron la propuesta y se preparó el regreso del grupo hasta Tipuani para el siguiente día

Esa noche llovió. No había donde acostarse a dormir. Estuvimos todo el tiempo sentados en una especie de baño tibio de asiento, porque el agua corría cuesta abajo por todas partes. Hablamos con Jorge Gustavo toda la noche. Aproveché para hacer preguntas: como ésta: -“Si ustedes hubieran ganado la guerrilla, ¿Quién hubiera gobernado a Bolivia?” No hubo respuesta. Se habían metido en una guerrilla sin pensar en el triunfo, sin planificar el futuro…Hablamos largo de muchas cosas y recuerdo que lo que dijo de Benjo Cruz, los dos médicos (Pepe y Raúl y el vigía Bohorquez), coincidía con lo que me habían dicho en Qarwarani.

Partí para Tipuani que no distaba demasiado de Chima y se preparó todo para el rescate al día siguiente. A las 10 de la mañana el Dr. Rosell, jefe de la Comisión, los siete sobrevivientes y algunos mineros partieron desde su campamento hasta Chima y hasta la casa Parroquial.

Los mineros que vivían en Chima y Tipuani vinieron todos, creo yo y formaron una nutrida guardia de escolta en torno al Jeep.

Un Jeep Toyota, sin techo, pero con una buena tabla acomodada atrás, con una cañería a modo de agarradero sobre el capó, con los muelles reforzados y buenas llantas, como las tenían esos Toyota, únicos que transitaban por el peor camino de Bolivia, el de Tipuani a Guanay, cargó ese día 20 personas encima. El único que iba sentado era el chofer. En la casa del P. Senande no faltó gente del ejército que quisiera llevarse a los muchachos para atenderlos con su médico. Nos opusimos y nuestros médicos de Cruz Roja se encargaron de ponerles los sueros y de prepararlos para su viaje a La Paz.

Allí seguimos jugando al Ajedrez con los militares. Hicieron valer las dificultades de la pista de Tipuani y nos dijeron que los aviones podían aterrizar con más de 10 personas, como cuando llegamos nosotros; pero que para partir de Tipuani sólo podían llevar siete, “los siete guerrilleros.” Tanto los de la Comisión como los jefes de los mineros no aceptamos semejante patraña y se pidieron 2 aviones. En cada avión irían algunos de los guerrilleros, algunos de la comisión y por lo menos un minero, como garantía para los sobrevivientes. Así tuvo que ser. Al final ganamos el Ajedrez…

Alberto, uno de los chilenos, me dio "El Diario de Néstor Paz" y otras prendas que entrégué a sus padres al legar a La Paz".

No me resisto a copiar los sentimientos de Omar en su diario para ese momento:

“Jamás he vivido momentos de tanta emoción como aquellos que precedieron a la partida de Tipuani se había armado una calle flanqueada desde la casa parroquial a la escalerilla del avión. Palabras de aliento, frases de despedida, regalos, abrazos y miles de manos que se contentaban con tocarnos…”

Los mineros, no consultados antes de la guerrilla, me habían dicho en esos días. “No podemos comprender cómo estos muchachos han hecho un canje de 10 presos de la cárcel - inicio de la guerrilla - por 60 vidas en este monte. Además se fueron a meter en un sitio de selva sin agua y llena de víboras.” ¡Los mineros del lugar no habían sido consultados antes de la guerrilla!. ¡Tampoco los campesinos que los traicionaron más de una vez! Los mineros de Tipuani eran dueños de sus Cooperativas de oro, después de una larga lucha, que les enseñó la sobrevivencia en la selva, cuando eran reprimidos; Por ello no hubieran apoyado la guerrilla.

Por ese conocimiento de la selva, Daniel Arroyo encontró a los últimos guerrilleros y pidió para ellos una Comisión de rescate.

Cuando los dos aviones llegaron al aeropuerto militar de La Paz. Un jefe militar se admiró que se hubiera pedido ¡dos aviones para tan poca gente! Un personaje gordo y de corbata, nos hizo firmar un documento, en el cual se ponía en libertad a los dos sobrevivientes que habían sido antes detenidos en Tipuani. Todos volaron al Chile de Allende: Peredo y Suárez Moreno incluidos.

A Daniel Arroyo eso le costó la vida, cuando murió hacia 1972 encontrándose preso en el Cuartel de Viacha. Fui confidente de su preocupación, porque se sentía amenazado, también él, por ambos lados. Había considerado como niños a los muchachos y los había reprendido como a tales cuando uno quiso que lo salvaran a él solo y otro preparó su arma para matar al primero.

A casi todos los miembros de la Comisión la vida, desde entonces, se nos puso cuesta arriba; uno no regresó nunca a Bolivia, desde que se vio obligado a exiliarse

. Si el lector se preguntare qué tenía de común y de diferente un seguidor de Cristo y de Gandhi, Helder Camara y Martin Luther King con los seguidores del Ché, le presento la misma respuesta que di en esa ocasión al P. José Gramunt de Agencia de Noticias Fides (ANF), consignada por Hugo Assmann en su libro Teoponte (Págs.:66 a 68):

Me decía Omar:
“Néstor nos ha hecho ver dimensiones nuevas; nos ha hecho ver que hay algo más. Yo no sé si él se refería precisamente a Dios, al mundo del Espíritu, creo que sí. Al hacer esta afirmación Omar añadía: “Es necesario que nosotros dialoguemos mucho más para construir en el mundo del futuro un Hombre Nuevo que tenga todos los valores cristianos y todo lo aprovechable de otras ideologías para la construcción de un mundo nuevo y de un hombre nuevo latinoamericano”

Luego añadí: “Necesito decir que un sacerdote es un profesional del Amor. Somos profesionales del doble amor: a Dios sobre todas las cosas y a nuestros hermanos, al prójimo, como a nosotros mismos. Nosotros tenemos que amar a todo ser humano. (Me referí luego a los otros dos rescates en que había tenido la oportunidad de participar) e hice esta distinción: “ haber ido a este rescate no significa estar totalmente del lado de ellos o estar contra ellos. Hay muchos puntos que considero que no puedo firmar con ellos, por ejemplo la consigna que tienen muchos de ellos y que ponen en sus escritos: nuestro odio es implacable y nuestra lucha es a muerte. Eso no lo firmo. A mí me gustaría realmente ese diálogo que buscaba Omar: que católicos, marxistas, protestantes…todos los hombres de buena voluntad, sigamos el criterio paulino de examinarlo todo y quedarnos con lo bueno”.

Años más tarde, en una reunión de “ex-jesuitas”, en la casa del Bicho, Iván, no sé si lo recuerdas - debió haber estado en el curso de Juan Poma - analizaba el año 70. Cuando el profesor de Filosofía en San Calixto les había explicado el primer libro de Mc Fadden sobre el Marxismo, en que hace una síntesis excelente del tema. Iván decía que su curso ya no quiso recibir el segundo libro que era la refutación de la filosofía marxista. Con su ejemplo, el Che Guevara se había convertido para ellos en un Cristo actual. ¡Así comprendimos muchas cosas!

EL CAMINO. MARIANO Y LAS DINAMITAS

Para ahorrar las enormes distancias te comunicaste con la gente de La Curva, Kallamarka, Merqe Tiwanaku y Sullkatiti y Qhunqhu y decidieron ellos y tú hacer un camino que comunicara directamente la zona de Tiwanaku con Machaca. Tú pretendías evitar la enorme vuelta desde Tiwanaku a Guaqui para dirigirse a Jesús y Andrés de Machaca. CARITAS tenía un programa de “Alimentos por Trabajo” y tú hiciste los trámites para obtenerlos como aliciente a la labor de las Comunidades, en el camino que debía atravesar la serranía de Kimsa Chata. Mucha gente se puso a la obra. Recuerdo que tu sobrina Carmen venía con un grupo de gente de Cine a filmar los distintos trabajos en que te empeñabas.

En ese momento una Institución católica europea nos regaló dos mil dólares para comprar un Jeep Toyota, salto cualitativo en nuestros desplazamientos por el enorme Altiplano.

El Cielo nos hacía en ese momento su mejor regalo. Nos daba un compañero que era la encarnación misma del Amor Fraterno, incondicional y a toda prueba. Nos llegó, sin nosotros percatarnos ese “Hombre Nuevo” con el que soñaba Néstor. Llegó el hermano Mariano. El hombre de la delicadeza y la ternura, el futbolista entusiasta, el rodeado de niños, el invadido por el amor de toda la gente. No necesitó aprender la lengua, su alma habla por todos sus poros y sus ojos llenos de luz.

Encargaste a Mariano, un día, que llevara de La Paz a Tiwanaku un turril de gasolina, 2 ó 3 garrafas de gas, un cajón de cachorros de Dinamita y otro de fulminantes para el Camino antedicho. Mariano obedeció sin chistar y llevó el Jeep hasta Tiwanaku, con algunos problemas en la cuesta de Tambillo, sintió el peligro de entrarse al precipicio.

Esa noche surgió espontánea la pregunta de Mariano: ¿Dónde pongo los fulminantes y la Dinamita? Nuestros cuartos estaban repletos y le sugerí la idea de que pusiera el cajón bajo su cama, donde realmente había un espacio para esas pequeñas cajas.

Entonces fue cuando la casa se estremeció y todos los demás quedamos lívidos con el rotundo - “¡No!” Surgido del más profundo rincón del alma de Mariano.

Nunca imaginé lo que podía significar el haber traído tanto material explosivo en un Jeep nuevo, que todos estábamos aprendiendo a manejar, para alguien que de niño había vivido los bombardeos de la guerra civil española. Mariano había hecho realmente un acto heroico al traer esa carga y el que explotó fue él. Mariano comenzó desde el primer día a llenar de dibujos, a veces espeluznantes, muchas paredes de la casa Parroquial.

Te cuento, Gustavo, por si no lo sepas, que a estas horas Mariano y Pepe H. han cumplido ya sus 25 años de vivir en el Altiplano. Mariano es ya un pintor consagrado y famoso, el artista y contemplativo pintor de los páramos y de los montes, del lago y de los celajes del atardecer. Nubes y paisajes del altiplano que plasmabas tu también en tus poesías.

Mariano acaba de hacer una Exposición de cuadros (estoy seguro de que ha hecho más de 10) en la Casa de la Cultura de La Paz y se ha convertido en el “BONOSOL” y el “BOLIVIDA”(1) de los ancianos de Machaca, porque la venta de sus cuadros la dedica íntegra a socorrerlos. Pensar que nosotros apostábamos a que nunca le comprarían sus cuadros y que un abstemio entre nosotros, prometió “embriagarse” el día que le compraran su primer cuadro… Pues, sí, señor, lo compró un día la mamá de Gloria y el amigo tuvo que cumplir su promesa. Mariano, el hombre que evoluciona siempre como persona y como artista no para de pintar, de enseñar a pintar y de vender sus cuadros, como los antiguos artistas jesuitas, de las misiones de Moxos y Chiquitos.

Naturalmente el camino, realizado en tiempos del Presidente Torres, no llegó a concluirse; aunque personalmente pude recorrerlo una vez en el Jeep desde La Curva a Qhunqhu.

Mi ida al rescate de Teoponte a los “falangistas” nos convirtió de la noche a la mañana en “terroristas” y comprende, Gustavo, por qué ni el Servicio de Caminos ni la COMIBOL (Corporación Minera Boliviana) quisieron facilitarte ni una sola Dinamita para tu camino, como tampoco CARITAS te siguió dando los “Alimentos.”

WAKULLANI

Llegaron las Chuymas y, como lo dije, se establecieron en Wakullani. Merche, Tereco, Leles, Raquel, Cristina, Ana Liria, hermanas muy queridas. Se dedicaron alma vida y corazón a procurar un mejor nivel didáctico en el Núcleo Escolar de esa región Trabajaron no sólo con los alumnos, sino también con los maestros. Me acuerdo de Bonilla. Del Núcleo de Wakullani dependían varias Escuelas menores en la región que está sobre el Lago en la península de Taraco.

Wakullani era una finca de otras monjas, las del Asilo San Ramón, meritorias mujeres dedicadas a los Ancianos en La Paz.

Durante el tiempo de su permanencia hicieron grandes esfuerzos por dar una atención personalizada a los alumnos, por modernizar los métodos didácticos y por dar a los maestros la conciencia lúcida que ellas tenían de un compromiso con la gente humilde de la Patria Grande.

Recuerdo de Wakullani al grupo de los voluntarios suizos, sobre todo a Matthias y Noni (la andaluza) tan entrañablemente unidos a nosotros cuando perdieron a su criatura en un pozo de agua… Recordamos sus experimentos del “arado” que se introducía a mayor profundidad, removiendo la tierra, arado que no era pesado y que de hecho era una gran ayuda para el agricultor sin tractores. Hacían sus experimentos de “Composta,” ese abono natural tan importante y no sé si llegaron a elaborar gas natural para el uso doméstico.

Todos soñábamos que los campesinos pudieran comprar la finca a las religiosas y hacer un Wakullani modelo.

Supongo que las Chuymas influyeron en Simeón que, comenzando como Catequista, fue durante estos 25 años, un brillante impulsor de la Educación de adultos aymara en muchos sitios.

Un día vino como una tromba la Corporación para el Desarrollo, compró la finca a las hermanas del Asilo. Alambró todo su territorio - cuando los cantores de protesta cantaban aquello de “¡A desalambrar! - y naufragaron nuestros sueños y los de las Chuymas. A través de las alambradas los de Wakullani pudieron ver las vacas más formidables que habían visto en su vida, para cambiar de canto: “… las vaquitas son ajenas.”

Nunca falta un elemento inesperado. Los que no se preocupan del equilibrio ecológico de nuestra casa Grande, mataron las “Choqas” del lago. Patos negros, encargados de comerse a los caracoles y babosas portadoras del “Thalpa laqo” (Fasciola hepática).

Como “El Zorro”, como un vengador mítico, misterioso, terrible, el “Thalpa laqo o por mal nombre “Fasciola hepática” se encargaría más tarde, según me lo dijeron -yo nunca quise volver a Wakullani-, se encargaría de matar una a una todas las vacas de la Corporación para el Desarrollo...

Se fueron las Choqas, se fueron las Chuymas, se fueron los Suizos cuando la niña se les ahogó en el pozo, se fueron las Monjas, se fue la Finca, muchos de los habitantes de Wakullani partieron de su tierra a vivir a El Alto en mayor pobreza, quedó el Thalpa laqo como dueño y señor, matando también a las ovejas en torno al Lago.

En las Chuymas quedó el compromiso, en nosotros permanece el cariño a las hermanas que, por un momento, miraron con nosotros, a la misma estrella.

LLEGASTE TÚ

Un día el Obispo trajo cuatro de las monjitas que vi salir a montones, como bandada de alegres pingüinos, del Colegio en Cochabamba. Se iban a establecer en Tambillo. Las trajo a Tiwanaku para presentarlas al pequeño equipo. Estaban allí Augusta, Rhina, Paulina y María del Carmen. Nos explicaron que el P. Camilo Cabanach sería su Capellán en Tambillo, que había que cuidarse de coordinar con ellas el trabajo de la promoción de la mujer y de la formación de los catequistas de esa región, etc.

María del Carmen, Beatriz, no te sentías bien, estabas afectada por la altura. Por las prisas del Obispo que debía llevarlas a otras partes, por nuestra falta de urbanidad ni siquiera las invitamos a sentarse; estábamos todos de pie en la puerta de la Casa Parroquial. María del Carmen, te acercaste a mí y apoyaste tu cabeza en mi hombro para no caer desmayada, me abrazaste, te abracé un momento hasta que alguien trajera una silla y un mate de Coca.

Me parecía mentira, una monja me había tenido confianza como para apoyar su cabeza en mi hombro. ¡Imposible de creer! Desde ese día, en los cinco años siguientes te convertirías para mí en un ser muy especial. Me habías ganado el corazón. Tú no lo sabías.

Fue más amiga tuya, Gustavo, primera vez que te confieso estas cosas. Ella fue como tu secretaria, la que transcribió una a una el centenar de poesías que escribías en tus ratos de soledad y se las confiabas en tus visitas a Tambillo para que las pasase a máquina. Una vez le dedicaste una: “Paja Brava.” Jamás lo olvidaría. Ella te admiraba a ti. María del Carmen no había pedido ir al Altiplano, era diabética y se encontraba mal en la vida religiosa. Entre Pepe R. tú y yo, sus confidentes, teníamos la consigna de no aconsejarle ni que saliera de la Congregación ni que se quedara, que la decisión fuera totalmente suya. Indecisa, pero llena de iniciativas y de sueños, tardó como cinco largos años en tomar la opción de salir.

Paulina se convirtió en la hormiguita del trabajo en Salud, con los estudiantes de último curso de medicina acabaría haciendo todas las gestiones para edificar el pequeño Hospital de Tambillo.

Rhina y María del Carmen habían estudiado Catequesis en el ICLA (Instituto de Catequesis Latinoamericano) en Chile y se habían especializado en formación de adolescentes y adultos.. Rhina se insertó muy bien en el equipo y con María Pedro se pusieron al arduo trabajo de la Formación de los Diáconos, Catequistas y Promoción femenina. Ella les explicaba la Biblia y la Realidad nacional. Estuvo en el Altiplano como 3 o 4 años.

Augusta, de 70 años, nos atendía a todos con gran cariño, a sus 70 años era la abuelita espiritual de todos nosotros. Sufría por todos y de manera especial por sus hermanas si llegaban tarde de las Comunidades o si viajaban a La Paz. A mí, me quería mucho.

También nos habíamos relacionado con otras religiosas que trabajaban muy bien en Santiago de Machaca y Corocoro. Anita, Maribel, no recuerdo todos los nombres ¡perdón! Las sentíamos hermanas.

COPACABANA

Hubo muchos cursos para Catequistas en todo el Altiplano, también en el de Oruro y hasta en el Perú, del otro lado de la frontera. Muchas Parroquias trataban de construir la Pastoral Rural. La Misa se celebraba en Aymara y en esa lengua se leían las Escrituras Sagradas y se componían los Cantos litúrgicos. La Radio San Gabriel era un instrumento de difusión de todo lo que acontecía en ese ámbito, me parece que se escuchaba a los dos lados de la frontera.

Un día nos invitaron a un Congreso de Catequistas en Copacabana, no sé si en tiempos de Torres.

Copacabana es una preciosa bahía sobre el Lago Titikaka que, en tiempos de los Incas había servido como adoratorio. Un sitio sagrado donde estaban representados todos los Ayllus (grupos de Comunidades afines) del Tawantinsuyo, ( nombre del Incario). Cercana a la Isla del Sol, donde surgieron los primeros Incas, Copacabana es actualmente el Santuario donde se venera a la Virgen María de la Candelaria, patrona de Bolivia.

Del Congreso de Catequistas aymara de Copacabana, recuerdo el gran entusiasmo que tuvieron al conocerse esos hombres que venían de sitios tan diferentes, con la misma cultura, con la misma lengua, unidos en una común búsqueda de valores y de Dios. Alguien opinó entre ellos que la frontera era absolutamente artificial y que habría que borrarla. En efecto, un millón de gente aymara a cada lado de una frontera hecha por ajenos, no tenía sentido. Pasaba lo mismo con los Shuar y Ashuar de Ecuador y Perú. Me admiré que algo tan obvio fuera poco menos que imposible en las actuales circunstancias de dominaciones no pedidas.

Cerca del Santuario, a media hora en carro, pude conocer Sampaya en la punta de la península desde donde se divisa claramente la Isla del Sol. En Sampaya se había conservado intacta la arquitectura de los Incas. Las casas todas de piedra con sus puertas con el dintel más estrecho que el umbral, las calles empedradas, los acueductos, todo como si no hubiera pasado el tiempo. ¡Bendita Sampaya! Ojalá no cambies nunca.

LA RELIGIOSIDAD AYMARA

Para el aymara todo está vivo. La Tierra es su Madre, ella le da el alimento y con el alimento la vida. El Sol, las Montañas o (Achachilas) son los seres tutelares, que están en constante relación con él. Los Rayos, el Granizo, el Viento, eran seres superiores a los que había que tener satisfechos siempre. Los muertos seguían vivos de otras maneras junto a nosotros. La Llamas no se montan, porque son como un hermano menor. Las plantas son capaces de oírte.

El aymara te advierten que no hables mal del Alcohol, porque puede oírte y después vengarse en ellos. También la Coca podría hacerlo si se la menosprecia.

Cuando cae una papa de la mesa, se la besa, se le pide perdón, porque si la dejamos caída, la Pachamama o Madre Tierra podría considerar que ya no necesitas ni quieres a la papa y dejar de darte cosechas en el futuro. Todo río, toda quebrada, toda altura son sitios sagrados, como, en resumen toda la Naturaleza.

En mis viajes a Copacabana escuché más de una vez que la mamá exigía obediencia a su hija adolescente, argumentando que si no hacía determinada cosa o dejaba de hacer otra: “La Virgen te va a castigar.” El miedo estaba presente.

Un día nos visitó Manuel, quien había estudiado la religiosidad aymara, precisamente en Copacabana. Nos dio a conocer sus opiniones y me viene a l mente este detalle: cada familia aymara compra cada año un Calendario que tiene los días, los nombres de los santos correspondientes y las fases de la luna. La lluvia es el elemento más esperado e indispensable para la siembra. Cuando llueve el aymara sale de la casa con el arado al hombro; pero antes se ha fijado en el Calendario y escruta también los augurios y presagios.

Después de la lluvia se da cuenta de que es Domingo, fiesta de guardar. No se debe trabajar. Si es el día de Santa Fulanita Virgen, la Tierra no va a dar fruto. Si es mártir, hay sangre, mal asunto. Si lo primero que ve es un “pichitanqa” o gorrión, mal presagio. Si es un perro negro, el primero que le presenta, peor. Si la Luna está en cuarto creciente o en menguante, estamos fundidos. Sólo en el caso de que te toque un día de Luna en fase buena, en que no sea Domingo ni Fiesta de Guardar, en que haya una Santo Labrador o una Santa que además es madre, sólo cuando al salir ha visto una mujer embarazada como buen augurio, el aymara puede sembrar con buena conciencia. ¡Otra vez el miedo, alguien te puede siempre castigar por tanta transgresión!

El miedo estaba también presente cuando moría una criatura sin bautismo. Se iba a convertir en el culpable de las malas cosechas futuras.

Cuando meditábamos en los terribles dioses mexicanos que tenían que ser aplacados con la sangre humana de pirámides de cráneos humanos, pensábamos que los aymara llevaban ventaja porque en su medio los sacrificios humanos eran realmente pocos; pero creíamos firmemente que lo que podíamos aportar nosotros, quizás lo único, era presentarles a un Dios, Padre amoroso y totalmente bueno, que les liberara realmente de todo miedo en su relación con Él.

Pere, el catalá, nos decía que la religión podía ser terriblemente opresiva, que en muchos casos era realmente el opio del pueblo, cuando predicaba el miedo, la resignación y la salvación sólo en la otra vida; pero estaba de acuerdo con Pedro, el de los ojos grandes y limpios y con Néstor, en que la Fe religiosa podía ser grandemente liberadora, cuando Dios se veía como Padre amoroso y Madre al mismo tiempo, un Amigo Grande y Fiel cumplidor de sus Pactos, Aliado permanente en la búsqueda de la libertad y de una salvación que comienza desde este mundo.

¡Qué ironías tiene la vida! ¡Todo ese grupo de hombres desarmados iba a ser considerado “terrorista” y las religiones del terror de Mr. Six, iban a ser bienvenidas!

Pero la Historia da vueltas. Un día, te cuento Gustavo, este testigo de los horrores que sufrieron los guatemaltecos, cuando 900 grupos religiosos invadieron el País en el preludio de su martirio. Su presidente Ríos Mont, en el nombre de Dios, se erigió en el Gran Profeta Pacificador de Guatemala y predicaba por la Tele cada semana.

Cuando en nombre de Dios este pacificador hizo quemar aldeas, violar mujeres y matar a decenas de miles de campesinos; como 100,000 huyeron a México en una caminata de un mes entre las selvas, donde murieron los ancianos y los niños.

Todo esto lo supe y sufrí gracias al programa “60 Minutos” que se transmitía los domingos a las 12 de la noche y nos daba las noticias frescas allí en México. En Bolivia nunca se supo nada de lo que pasaba en Guatemala porque era el gran Tabú para la Prensa Internacional. Se trataba de una insurrección que no había sido organizada en las Universidades, ni en la Cía.

Era un movimiento en que los soldados desertaban de un lado y se iban al otro, en una valiente reivindicación del pueblo maya que, durante muchos años, fue ahogada en sangre.

Te cuento, Gustavo, que un día dieron el Premio Nobel de La Paz a una de las víctimas de semejante sufrimiento, a Rigoberta Menchú, maravilla de mujer. Te digo que cuando, acabada la guerra regresaron esos miles de descendientes de los maya a sus tierras, cuando al fin se firmó la paz. Estaba yo viendo las noticias de la tele y por CNN (una Agencia de Noticias de Televisión) entrevistaron a los que regresaban después de 12 largos años y les preguntaron: ¿De qué religión son? Mirando de frente a las cámaras, tranquilos, respondieron: “católicos.” ¿Por qué católicos? Inquirieron los reporteros. -“Porque la Iglesia Católica fue la única que defendió nuestros derechos.” Respuesta maravillosa y firme de esos hombres y mujeres mártires, testigos vivos del Cristo que sigue sufriendo en cada uno de ellos.

“LES AYMARA, ON LES CROYAIT CHRÉTIENS”

Comenzamos a pensar en muchas cosas. ¿Por qué aquella viejita me había dicho que ella vio salir al Apóstol Santiago por la torre de la Iglesia? Santiago Monast nos daba la clave: Simplemente Santiago era la mejor personificación del Rayo. Un señor poderoso, con su espada flamígera en la mano, montado en un caballo brioso que esta pisando a un moro. El Rayo era y hacía todo eso. La anciana vio caer un rayo en la torre de la Iglesia. Nunca se sabe si el rayo acaba entrando o saliendo entre los miles de veces que recorre de la nube a tierra en una fracción de segundo. Para ella, Santiago-Rayo había salido de Tiwanaku, antes de que nosotros llegáramos.

¿Será que la Virgen de Copacabana y todas las Vírgenes desde la Guadalupana de México hasta la de Caacupé, son la Madre de Jesús y la Pachamama a un tiempo mismo?

Me alejé en el tiempo a recordar al cura gringo que cuando limpió su templo, encontró un ídolo femenino azteca detrás del cuadro de la Patrona de México, sello de la identidad de ese País.

Cuando una cultura se impone a otra cultura, se mantiene la segunda, oculta en los nuevos símbolos de la más fuerte y dominadora. Hasta la Diablada de Oruro tiene allí su clave de interpretación.

La Diablada es un antiguo Auto Sacramental de la Lucha entre el Bien y el Mal. De la pieza teatral española y muy católica, han ido quedando obsoletos el libreto y la letra que todavía se recitaban en un rincón hace 20 años. Como una concesión pareciera que el ridículo Angel, representante del Bien y de la Cultura y Religión dominantes es quien dirige toda la danza y gana al fin la batalla.

Los andinos se adueñaron de la música, de la coreografía, hicieron bellos, hermosos, ricos, fuertes y respetables a los Luciferes y a cuanto diablo y diabla apareciera (imágenes claras de sus propias divinidades). Para mí, esta pícara danza, es la más bella en el rico folklore boliviano. Hace no muchos años, cuando el Papa Juan Pablo II visitó Bolivia, la noticia que recorrió el mundo fue que el Papa había tomado como 20 mates de Coca y que había bendecido en Oruro a los Diablos, devotos de la Virgen del Socavón. ¡El mundo se rascó la cabeza, sin entender semejantes noticias!

Los aymara practicaban realmente los valores que los seguidores de Cristo predicábamos con la boca. Ellos eran realmente hospitalarios, eran solidarios y no había entre ellos mendigos. Su moral era muy alta. Se identificaban, por la imaginería española de los Templos, con el Cristo y María sufrientes, espejos también de su propia vida. En ese sentido práctico no se podía decir que no fuesen más cristianos que los individualistas visitantes de los templos citadinos.

Pero en su teología, en su Cosmovisión religiosa, pertenecían a otra esfera de ideas distintas. Bolivia es un país multicultural, en que el sincretismo religioso es un hecho, ya es muy difícil separar los elementos “auténticamente cristianos” de los “populares y reales.”

La lección del P.Monast, para mí fue respetar las formas diferentes de buscar a la Divinidad. Ojalá el “terror” de Mr. Six no se apodere de todo lo religioso en este País.

EL PANEL SOBRE RELIGIOSIDAD AYMARA

Hacia 1974 hicimos un rápido PANEL sobre los aymara y su religiosidad, de esos de una sola frase, la más importante de cada uno:
Monast dijo lo suyo: “Se los creía cristianos”
Manuel dijo: “No puedo creer que los aymara comulguen”
Mario, uno de los Antropólogos opinaba: “Los aymara son muy parecidos a los hebreos”
El rubio P. Gorsky añadió: “Los aymara están en su Antiguo testamento”
Nuestros Teólogos opinaron: “Pertenecen al alma de la Iglesia.”

El Jach´a Flores dijo: “Los aymara estamos en un socavón lleno de recovecos donde hay muchos tóxicos religiosos, políticos y económicos que nos pueden matar; pero estamos luchando esperanzados por ver la luz en el próximo siglo”

Rolando dijo: “No sólo pertenecen al alma de la Iglesia; por el sólo hecho de ser pobres, están en la gran tribulación, lavando sus vestiduras en la sangre del Cordero”

Gustavo, tú opinaste que los Diáconos casados que estábamos capacitando podrían formarse también para ser casados-sacerdotes, ya que en su mundo todo era par, todo era casado.

María Pedro sugirió que ambas culturas, la dominante y la dominada eran muy “machistas” y que había que hacer un gran esfuerzo en favor de iguales derechos y oportunidades para la mujer aymara.

Mircea Elíade dijo: “En las Culturas que adoran a la Tierra, los milenios pasan como si fueran días y se sigue adorando a la Tierra.”

Erich Fromm añadía: “En realidad todos tenemos demasiado miedo a la libertad”

El Obispo pedía: “Hay que Evangelizarlos”

Los aymara dijeron en el Arzobispado: “Del hombre de las ciudades aceptamos la Ciencia y la Técnica; pero estamos sufriendo una Segunda Conquista, esta vez de tipo Religioso, mucho más grave que la anterior”

Otros Obispos insistían: “Hay que hacer una nueva Evangelización.”

Celerino el brasileño dijo: “No es tan importante predicar a Cristo cuanto saberlo reconocer y encontrarlo en cada ser humano”

Me atreví a opinar: “Hay que respetar las diferentes maneras de acercarse a la Divinidad. Nosotros podemos aportar la idea de un Dios Padre y ayudarles a que se liberen de muchos miedos”

El Dr. Javier Medina, atento al Panel, opinó que el acercamiento de la Iglesia a los aymara en Tiwanaku y Laja era la experiencia en que la Iglesia había respetado más a los aymara en ese tiempo.

LA FIESTA

Algo fundamental en las religiones del mundo es la gratitud. Para el agricultor aymara la Fiesta es la Celebración de gratitud a la Divinidad después de las cosechas.

Las Fiestas, era, para ti y para mí el gran problema, Gustavo. No acabábamos de aceptar que después de una fiesta se volcaran los camiones, que un abogado prestigioso encontrara la muerte al entregarse ebrio a los cuernos del toro. Recuerdo que Rolando dijo que él no quería ser cómplice de tantas barbaridades ocasionadas por el excesivo consumo de alcohol en cada Fiesta.

La Fiesta, como en Brasil es el momento estelar, se vive esperando la Fiesta como el día más importante del año, sin pensar que en ella se van todos los ahorros y posibles excedentes. “Hombre Hormiga” todo el año y “Hombre Cigarra” en su Fiesta, el aymara vive para esa vivencia suprema de su identidad y cohesión grupal que es la próxima Fiesta. Personas equilibradas en todo, ¡ojalá equilibraran y santificaran sus Fiestas!

En realidad lo que importa es el grupo. No importa mucho para ellos que muera alguno que otro, en sacrificio y como víctimas de ese terrible dios pagano. Importan su identidad y la pervivencia del grupo. En eso han resistido ya medio milenio.

Como ellos todo lo tienen pensado, dicen que todo se compensa con sus mecanismos de reciprocidad y lo peor es que tienen razón. Así pensábamos Rolando y yo, Gustavo, en ese complejo de nuestras Fiestas maravillosas, en el anverso de la medalla

En el trabajo cuidadoso de capacitación de los Catequistas y en el Centro de formación de los Diáconos de Laja, habíamos pasado largas horas reflexionando sobre el tema. No se podía negar la realidad de la Fiesta y menos la voluntad piadosa de agradecer por las cosechas. Se logró que todos los campesinos de la región esperaran sobrios al cura para la Misa; se logró que se bebiera menos; pero fracasamos en la meta de hacer Fiestas con consumo moderado de las bebidas espirituosas.

El aymara es apegado a lo suyo y lo defiende a capa y espada. El Alcohol no es suyo. La Caña de Azúcar es de las zonas cálidas y no se fabrica Alcohol, que yo sepa por gente aymara en territorio aymara… Pero allí estaba el “intruso”, había desplazado a la inocente “chicha de Quinua” de menor grado y se constituía en el amo y señor de un pueblo digno de mejor suerte, que en todo era equilibrado y medido, menos con relación a ese “Caballo de Troya”. Del que ni siquiera podías hablar mal “Porque podría vengarse en nosotros de lo que tú digas contra él.”

EL CENTRO DE FORMACIÓN DE DIACONOS Y LOS PERSONAJES DE TRES CULTURAS.

María Pedro era la Responsable y alma del Centro de Formación de los Diáconos.
Un día coincidieron el P. Domingo Llanque y María Pedro .

Domingo era un aymara que había estudiado en ciudades del Perú y luego había completado su formación sacerdotal en los Estados Unidos. En cierta ocasión se dio cuenta de que él era realmente un aymara y se debía a su pueblo. Durante Muchos años vive en los pueblos de la frontera del Perú, al otro lado, realizando una labor que siempre me ha llenado de satisfacción y del más grande aprecio

María Pedro, por su parte había nacido en México, había vivido un número igual de años en estados Unidos y otro número idéntico en Bolivia. Eran dos personas de tres culturas, las indicadas para ponerse en contacto con Catequistas y Diáconos. María Pedro tomó la responsabilidad del Centro de Formación de los Diáconos y venía Domingo algunas veces para transmitirles su rica experiencia. Los años fueron pasando. Los Diáconos llegaron a ser cuarenta y sólo cuatro llegaron a ser consagrados, por las cosas de la vida, que usted irá leyendo.

Los Diáconos se reunían cada dos meses para una intensiva semana de su aprendizaje. Gustavo, María Pedro, el Obispo, buscaban a los profesores adecuados. A veces los más destacados y mejores no eran los más hábiles para dejarse comprender, ya que se trataba de culturas e idiomas distintos. Siempre había traductores y gran satisfacción del equipo en el aprovechamiento de los alumnos adultos. Tenían la vivencia auténtica del cristianismo, sólo tenían que conocer la Biblia y darse un baño de Teología. El trabajo con ellos duró seis años.

MATRIMONIO Y VIDA SEXUAL AYMARA

En el primer capítulo de la Biblia no se habla de la Manzana ni tampoco el “pecado original” fue un pecado de tipo sexual. Ellos quisieron ser como dioses. Se rebelaron contra el Señor que había ejercido su señorío prohibiéndoles una sola cosa: que comieran el fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal. El pecado original era una rebelión que tenía más del deseo de saberlo todo y del que derivarían luego: ese autoritario deseo de “hacer a los demás a nuestra imagen y semejanza,” de disponer de vidas; pensar que toda la Naturaleza nos pertenece privadamente y que podemos destruirla a nuestro antojo. “¡Ser como dioses!”

Sin embargo, la humanidad ha considerado siempre a la serpiente como un símbolo sexual. Un poco por su aspecto fálico y otro tanto por su engañosa sinuosidad. En efecto, el instinto sexual, es engañoso. Nos dice ser amor muchas cosas que sólo son formas larvadas de egoísmo. Nos dice que no vamos a perjudicar y perjudicamos; nos ofrece felicidad y alegrías para dejarnos insatisfechos, frustrados o ilusionados. Un instinto que, definitivamente tiene la cualidad de la serpiente de Eva: “La serpiente engañó a la Mujer.”

Un día nos visitó un sacerdote de Salta, en el Norte Argentino.
-“Por favor, díganme cómo es la vida sexual de los aymara”
Rolando estaba presente y le dijo: -“Son santos”
-¿Cómo van a ser santos? Replicó el argentino.
“A ver, escúcheme: se casan uno con una, no conocemos de casos de divorcios, el matrimonio es de uno con una hasta la muerte,no hay prostitución aquí en las comunidades, ¿qué más quiere?”
El hombre no podía explicarse cómo en su tierra, llegaban los aymara a la zafra, vivían en promiscuidad, los varones se iban dejando quizás mujeres e hijos abandonados y las mujeres acababan viviendo en prostitución La conversación que siguió fue interesante para los presentes.
Rolando le fue narrando cómo el Tabú rige la sexualidad en las Comunidades aymara. Las chicas no pueden hablar con ningún muchacho hasta que a sus 15 ó 16 años la familia les da permiso para bailar en la fiesta. Tampoco los varones pueden hablar con ninguna chica. La escuela es todo un problema de conciencia. Como chicos y chicas son pastores, conocen la sexualidad de sus rebaños. Pero de ello ni una palabra.

Las ferias, a las que acuden jóvenes de distintas comunidades, son la ocasión para escoger a su pareja. Después de algunos coqueteos, si el muchacho logra arrebatar el “awayo” tejido de colores que la chica lleva a la espalda, se le ha dado la posibilidad de bailar en la Fiesta. Ambos se dispondrán a participar de los ensayos de los bailes ceremoniales.

Las Fiestas, continuaba Rolando, tienen bailes para los casados y bailes para las nuevas parejas. Cuando se organizan los bailes, se presentan las nuevas parejas en danzas rítmicas, casi siempre de música y letra nuevos, en que todos llevan el mismo paso. Eso no se improvisa. Muchos días, tardes y noches se ensaya. Los ensayos sin luz, son las oportunidades de iniciación sexual de las parejas.

La Fiesta dura dos o tres días, con sus noches. Muchos regresan a sus casas como si nada hubiera pasado; pero para otros comienza el “Matrimonio de Prueba”

Si el varón se lleva a la chica a su casa hay toda una ceremonia en que los padres de ambas familias reprenden a los jóvenes por la osadía de haberse llevado a la chica. Se hace un cuidadoso interrogatorio acerca de las posibilidades económicas y sociales de ambos. Se tiene en cuenta la corpulencia y fuerza muscular de la mujer que deberá acompañar al varón en los trabajos más duros de la agricultura a casi cuatro mil metros de altura. Una vez reconciliadas las familias se les permite vivir juntos por espacio de un año, aproximadamente.

El Matrimonio de Prueba (Sirvinaku) no es una prueba de fertilidad. Es una prueba de convivencia, de tolerancia mutua y de posibilidades de un entendimiento real. Si se engendra una criatura en ese tiempo y no hay entendimiento entre ellos, la familia de una de las partes se hará cargo del nuevo ser y los papás quedarán en libertad de probar una segunda vez. Si en una tercera prueba no cuaja el matrimonio, el individuo es expulsado de su comunidad. No se trata de “amor libre,” es una prueba seria de capacidad de mutuo compromiso para un matrimonio de por vida.

Como alguno del grupo no acababa de entender el cambio brusco de una moral seria a otra tan laxa, Rolando fue explicando que en todas partes del mundo los pueblos pequeños ejercen un serio control sobre sus jóvenes y al llegar ellos a las ciudades grandes, su moral se termina, porque estaba fundamentada en prohibiciones y controles sociales y no en una verdadera formación basada en valores y criterios. Todos llegamos al consenso en que ésa era la causa de esos terribles problemas morales de las migraciones en todas nuestras urbes.

De hecho, tres amigas habían ido a la ciudad a trabajar como empleadas domésticas con el secreto deseo de ahorrar dinero para comprar ropa y poder presentarse elegantes en la Fiesta. Los domingos salían y a veces veían películas “porno”, porque eran las más baratas. Al cabo de un tiempo se notaron las reacciones. Una de ellas sintió profundo asco por la sexualidad y ya no pensó en regresar a su comunidad ni en casarse. La segunda tuvo la reacción racista de despreciar profundamente a las mujeres blancas, gringas y “de color” que llevaban semejante vida, que eran “qhenchas” o “mala vidas” y que traían por tanto la mala suerte; tuvo problemas con la patrona a quien identificó con ellas y tuvo que regresar a su casa muy frustrada. La tercera no se hizo problema y se entregó a la prostitución en la ciudad... La ciudad es funesta para la mujer aymara. En ella no se respeta nada y se negocia con todo.

En el mundo aymara todo era par, todo estaba casado. Ni siquiera podían pensar en invitar un refresco o una cerveza, tenían que ser dos. Si pedíamos a Eugenia que comprara tres botellas, ella decía “falta la madrina.” Hasta me atrevería a decir que el celibato, para ellos no era muy aceptable, era una excepción demasiado ajena en su mundo sin excepciones.

Recuerdo que, un día, insinuaste que no querías ser Obispo. Pepón cree hoy que ese fue un error tuyo. Eras un verdadero líder. No me lo dijiste a mí, pero lo confiaste a tu papel amigo:

SOLO

Es de noche
viajo solo
quisiera a mi lado
un amigo. que me converse
y escuche mis tonterías,
o una compañera
que con sus manos
caliente las mías. (Pág. 55)

¡Te hacía falta una compañera!

EUGENIA y NUESTRA JUSTICIA

Acompañada de su digno padre, llegó como don de Arriba a nuestra casa, ella, Eugenia:
El papá nos dijo: “Mi hija ya no puede estar más en la Comunidad. Hace ya cuatro años que tiene un juicio en su contra. Un día me defendió cuando me hallaba ebrio después de una Fiesta. Cuando me atacaba una familia ella agredió a una muchacha de su edad, le hizo una pequeña herida que cicatrizó enseguida. De ese incidente nació un juicio que dura tanto tiempo y del que somos víctimas las dos familias.”

En efecto, los abogados citaban a las dos jóvenes cada pocos meses, les hacían firmar papeles de un expediente que crecía enormemente, les decían: “¡Firme aquí!” Y les pedían una buena cantidad de dinero cada vez.

Quedamos, tú y yo, Gustavo, indignados de constatar una vez más lo que es la justicia boliviana, la mayoría de las veces, cuando el enjuiciado es pobre; aceptamos dar techo, comida y protección a la joven, de no mucho más de 20 años, en la casa, a cambió de que cocinara para nosotros y lavara la ropa.

Los cursos en Tiwanaku eran frecuentes, las visitas de los amigos de La Paz se repetían a menudo. A veces venían 5 a 6 personas de paso, para un curso en las Comunidades, Otras veces los estudiantes jesuitas por visitaban por tiempo prolongado para colaborar en las diversas actividades de la Parroquia, sobre todo en los cursos y en las publicaciones que permanentemente preparabas tú, Gustavo.

Algún fin de semana llegaban María Pedro o quizás la Hna. Cleofé, nuestro ángel de la guarda, con su canasta de mercado y la comida era suficiente para todos. Siempre, a la manera aymara, lo que traía cada uno se compartía en común. Nunca faltaba quien venía con las manos vacías; pero que también tenía que comer. Me acuerdo perfectamente que entrábamos una y otra vez a la cocina y le pedíamos a Eugenia que sirviera, por favor otro plato para el recién llegado. Habíamos acuñado la frase. “Donde comen dos comen tres, comen veinticinco, comen veintiséis”… En esos precisos momentos Eugenia se ponía a llorar: “¡Se van a comer lo de toda la semana!”

Entrabas a la cocina, la consolabas, le decías no sé qué, salía el nuevo plato y Alguien se cuidaba de que no faltara la comida para la semana.

A decir verdad, más de un estudiante jesuita se quejó de que había pasado hambre en Tiwanaku, sobre todo cuando me acompañaban a mí en la moto, en las visitas a las Comunidades, para Misas y Vacunas, sobre todo.

En ese tiempo la casa de Tiwanaku sólo estaba habitada permanentemente por ti, Gustavo, por Mariano, Eugenia, Jacinto y por mí. Aunque a veces parecía un hormiguero cuando venían los voluntarios de fines de semana, los universitarios y la gente de los cursos y cursillos. Se alternaban el tranquilo silencio en el trabajo de cada cual y el alboroto fugaz.

EL CURSO DE AGRONOMÍA

No sé de dónde trajiste a un Ingeniero agrónomo y se armó un primer curso de esa especialidad tan importante para el que vive del cultivo de la tierra.

Para mí fue inolvidable porque presencié toda una educada batalla dialéctica entre el teórico muy bien formado y los aymara expertos consumados en el arte de la supervivencia donde ya no crecen los árboles, más arriba de todos los nevados europeos.

El ingeniero habló durante horas, recomendando especies de papas que, por ejemplo, resistían a las heladas. Sugería que se las cultivara de manera intensiva. Sólo esa especie de papa, para llevarla a mercados grandes. El ingeniero sugería determinado vermicida para los gusanos. Recomendaba plaguicidas, diferentes tipos de abonos.

Los aymaras, respetuosos y educados como pocos, escucharon al ingeniero en toda su exposición. Cuando hubo terminado de hablar, se fueron levantando las manos y, en estricto orden, repitieron cada una de las proposiciones del Ingeniero y las refutaron con hechos.

Decían: “Usted ha recomendado para los gusanos blancos de la papa, tal elemento; pues pasa que fulano de tal, aquí presente, utilizó ese vermicida. En el primer año no hubo gusanos; en el segundo se encontraron algunos y ahora, en el cuarto y quinto años, parece que los gusanos se ríen de él.”

No era un choque de teorías; eran refutaciones de años de experiencia, en orden estricto, haciendo gala de una memoria de computadora y de una lógica total. No trataron, ni por un instante de ridiculizar o acorralar al ingeniero, simplemente lo obligaban a buscar más allá, con ellos.

MARCELINO, MORTIMER Y MARÍA PEDRO EN MASAYA

Marcelino es un hombre santo, catequista, estudiante del Centro de Formación de Diáconos. Carece, desde el codo de su antebrazo y mano derechos. Pero ello no le estorba para hacer su vida normal de agricultor. Puede manejar la yunta con una sola mano como el mejor.

Cuando el Obispo metodista Mortimer y María Pedro lo visitaron en Masaya, Marcelino estaba separando 60 especies de papas de su cosecha. Unas estaban destinadas como semillas para las siembras futuras, otras se destinarían al mercado, algunas se deshidratarían para el consumo de todo el año y las menos se consumirían frescas en las próximas semanas.

Los visitantes quedaron maravillados de su habilidad y de su sabiduría. Les fue indicando cómo determinadas especies resistían a la sequía, otras soportaban la excesiva lluvia; otras no eran dañadas por las heladas. Unas tempranas y de floración en un mes concreto; otras tardías florecían en otro tiempo y el granizo no las mataría a todas. Algunas eran amargas, respetadas por los gusanos y servían para hacer “chuño” Otras de características similares servían para hacer “tunta.” Marcelino explicaba a los atónitos amigos cómo la deshidratación de la papa, de dos maneras diferentes. La primera dejando la papa en la corriente del río por más de un mes, acabaría dando la tunta, producto de color blanco que se puede guardar años. La segunda era más rápida: se exponía el producto a las heladas por tres noche seguidas, luego se lo exprimía y convertido en chuño, de color negro, se podía igualmente comer en cualquier época del año. La papa fresca guardada, no tardaba en echar largas raíces o en atraer a los gusanos, si no la recubrían con Q’owa, su protector natural.

Lo que nunca supiste tú, Gus, fue que Beatriz y yo hacíamos chuño en el refrigerador, allí en México, durante nuestro exilio, años más tarde.

¡Pensar que el ingeniero pretendía hacerles cultivar una sola especie, pensando en los mercados internacionales más que en ellos!

Merchap sabía que la papa sola, con su cáscara, era capaz de alimentar por mucho tiempo al hombre. De hecho, cierta Institución de cuyo nombre no quiero acordarme, investigó que los hombres que se ven obligados a vender: la carne, la leche, el queso y los huevos para comprar alguna otra cosa en el mercado, estaban perfectamente nutridos si comían: Papa y Chuño (calorías) Quinua y Habas (Cereal y leguminosa que suplen las proteínas de la carne, Ají y Coca, como fuentes de todos los demás nutrientes (vitaminas y minerales) en las óptimas proporciones requeridas.

¡Pensar que escuchamos decir a los maestros de escuela que la “quinua es comida de gallinas!” ¡ Pensar que los aymara de El Alto dicen que ellos comen “puros enlatados” y por tanto están cada vez más desnutridos! ¡ Pensar que multitud de ONGs se esfuerzan en enseñar a comer a los pobres e ignorantes indios! ¡Y les hacen comer los alimentos blancos, desechados en los países que piensan en la nutrición de sus hijos!

(Parece que me estoy adelantando a la siguiente parte, cuando me esforzaré en describir los muchos descalabros que pasaron luego) Mejor, pasaré a otras cosas.

URBANIDAD AYMARA Y EL TORO DE LA GRANJA.

En las Machacas nos invitaban siempre comida abundante; pero no así en la zona de influencia de la Granja Experimental.

La Granja acostumbró a la gente a recibir todo en regalo. Los regalos para los aymaras no existen. Son sospechosos. Tenían la desconfianza troyana ante el caballo famoso. “Temo a los dánaos aunque me den regalos” En la sociedad aymara todo es trueque, es intercambio. Sólo se regala lo que no sirve. La Granja regalaba todo y ellos, sencillamente, creían que las cosas no eran de valor. Una vez regalaron a una Comunidad un toro de raza, para mejorar la criolla y la Comunidad se lo comió a los pocos días. Los ingenieros casi se mueren de espanto. El razonamiento fue simple: “Nadie regala nada; si ustedes nos regalaron un toro tan hermoso, quería decir que el toro estaba enfermo y que se iba a morir. Por eso nos adelantamos a comerlo entre todos, en la primera ocasión.”

En esa zona, la gente quería los remedios gratuitos. Decían: “Ustedes trabajan para el Gobierno, por tanto, deben regalarnos los medicamentos como lo hace la Granja”. Nos costaba explicarles que entre el Gobierno y nosotros nada que ver, que nadie nos pagaba y que los medicamentos eran a precio de costo en las farmacias. Por esa misma razón en esa región, por lo general, no nos invitaban nada de comer.

Si nosotros hubiéramos llevado la comida para comerla solos, hubiera sido de mal gusto comer nosotros solos, ante una Comunidad que tampoco comía ante nosotros después de la Misa o durante las vacunas.

Allí había que ser fakir y recorrer los 100 Kms. y hacer las visitas de una o dos horas, en total cinco, seis o más horas con la tripa vacía. ¡Nuestro estilo de vida te costó caro porque antes de los 40 años perdiste todos tus dientes!

Todo lo contrario era en Machaca. Te traían un enorme plato de papas, carne, chuño, queso o pescado, todo muy bien condimentado y con mucho cariño. Los pobres te invitaban a participar de su mesa con una generosidad increíble. La urbanidad aymara consiste en no dejar nada en el plato.

Al principio no acabábamos de comprender que la comida te la podías llevar y que también la podías compartir con quienes estuvieran en torno a ti. Poco a poco nos fuimos civilizando en la etiqueta y urbanidad aymara. No llegamos a actuar como empleados gubernamentales que, a veces, creen que el fardo de cerveza que se ha traído para que ellos lo compartan con la Comunidad, se lo beben ellos solos aunque tengan que tardarse dos días en el empeño, con gran asombro y hasta regocijo de la Comunidad por su absoluta falta de “politesse.”

LAS ENORMES AGENDAS

Cuadernos enormes, de esos de cien hojas, eran nuestras Agendas de trabajo.

Tu consigna mejor fue, Gustavo, no fallar en nuestros compromisos. A los aymara les mentía medio mundo. Las Instituciones estatales y privadas decían: “ voy a ir el lunes; los comunarios esperaban todo el lunes hasta ponerse el sol y los “caballeros” no llegaban. El aymara, que no tiene excepciones en su lenguaje, no puede comprender que la palabra se diga y no se cumpla.

Para mí fue muy gratificante, a veces, haber llegado con dos horas de retraso, por problemas de llantas o por haberme enfangado en el camino y ver que toda la Comunidad estaba esperando. Me explicaron: “Tú dijiste que ibas a venir. Nosotros podíamos comprender que, por cualquier motivo, tuvieras un atraso. Lo que no te hubiéramos perdonado es que nos fallaras.

Tú, Gustavo, no fallabas. Así nos educaste y esa fue la clave de nuestro éxito que otros nunca se explicaron.

Respetar profundamente al aymara, no fallarle, no rechazar jamás su comida, ni sus otros humildes regalos como la Coca (3) para masticar o una copa de trago. Urbanidad, secreto del éxito en cualquier relación humana, en cualquier parte del mundo, dirías tú.

MIENTRAS

Mientras nosotros andábamos ocupados en los cursos de los Catequistas, de los Diáconos, de los promotores de Salud, de los promotores de Agropecuaria; mientras nuestras amigas Aída, Blanca, Augusta y las monjas de toda marca, con sus universitarias(os) y colegialas hacían los cursos de Promoción femenina en el País había gran efervescencia. Los ejemplos de Cuba y del Chile de Allende arrastraban a mucha gente. Se había formado la Asamblea del Pueblo, algo que movilizaba muchas instancias laborales, fabriles, estudiantiles, universitarias y hasta campesinas. Algo que asustó demasiado a los que sabemos.

Se formaba por esos tiempos la Organización de los Productores de Petróleo (OPEP), que llevaron sus Petrodólares a donde sabemos, para que el ratón les cuide su Queso.

El Movimiento de los Países no Alineados tomaba cuerpo. Ni Alineados con los EE.UU ni con la URSS, formaban un Tercer Mundo y allí estaba Bolivia.

Los aliados incondicionales y servidores del Primer Mundo (o del Segundo) no pudieron permitir que muchos bolivianos viéramos con buenos ojos eso de estar en una Tercera Posición. Nos pusieron la nueva etiqueta de “Tercermundistas.”

ISAL

También dentro del movimiento ecuménico de las Iglesias con representación de muchos años en Bolivia se organizó, una reunión del Movimiento Ecuménico “Iglesia y Sociedad en América Latina” (ISAL).

Nos invitaron a una reunión en Cochabamba y fui yo. Nos reunimos, durante los días de carnaval en “El Descanso”, una simpática quinta a pocos kilómetros de la ciudad. Vino un teólogo de liberación, primera vez que teníamos un contacto directo con ellos y acudió también una serie de personas, conocidas y desconocidas que expusieron sus ponencias acerca de la realidad social de nuestros países.

De esos días recuerdo a un italiano ¿cura? Que planteaba posiciones radicales, lucha armada.

En Gregorio admiré, desde ese tiempo, la postura valiente, lúcida y tranquila ante los problemas. “Los extremos se tocan tarde o temprano”, nos dijo él, advirtiendo las tentaciones extremistas. Cuánta razón le dio la Historia de los próximos meses y de todo el siguiente cuarto de siglo. En Agosto de ese mismo año, el Movimiento Nacionalista Revolucionario (El de Chuspipata, San Román y Curahuara), se uniría con sus víctimas de antaño, los Falangistas y los militares formados en West Point o Fort Gulick, violentos los tres, para dar un funesto “Golpe de Estado”.

¡Casi todos los extremos se dieron la mano y gobiernan abrazados en Bolivia! ¡Es una película de ciencia-ficción! Por no decir de terror, como las de Mr. Six.

Fue muy gratificante ver cómo la “Opción por los pobres” nos unía a dominicos y jesuitas, a luteranos, metodistas, bautistas y católicos de todas las órdenes y congregaciones religiosas, como amigos de toda la vida. Más tarde Celerino, mi amigo brasileño añadiría: “La causa de los pobres es sagrada, aunque hay pobres indignos; así como la causa de los ricos es maldita aunque haya ricos buenos y santos.”

Por esos días la juventud de seminarios y órdenes o congregaciones religiosas, vivían un gran fervor por los documentos del Concilio y de los Obispos Latinoamericanos y, como un sarampión, se contagiaba en todas partes el ejemplo del Che.

Dentro de nuestras Iglesias, era bastante claro que los objetivos sociales nos acercaban y que el punto crucial que nos diferenciaba era la violencia o “no-violencia” como método.

Estaba yo admirado de la seriedad con que transcurrieron esos días, sin que nadie nos echara agua por el Carnaval. Parecían días de retiro y meditación. Al final, al despedirnos, cuando ya estábamos abandonando “El Descanso”, le salió a alguien el espíritu cochabambino y nos echaron a todos a la piscina, para no olvidarnos…

Sabíamos que por los frutos se conoce al árbol. En ese tiempo comenzábamos a abrir los ojos acerca de los resultados sociales de la Revolución Cubana. Había un sistema de Salud establecido sólidamente y de amplio acceso. No había analfabetos en la Isla y el que menos educación tenía, por lo menos había terminado el ciclo primario. No había prostitución. Había un excelente plan de vivienda.

Se presentaba un problema: el ateísmo. Para la mayoría de nosotros la filosofía marxista se quedaba corta para explicar la vida, el espíritu, la existencia misma del Universo. El hombre latinoamericano, nuestros mineros marxistas eran profundamente religiosos. Nos tocaba a nosotros bautizar el socialismo latinoamericano. Tesis. Antítesis y Síntesis eran el motor de la Historia. Y teníamos buenas Antítesis para lograr una Síntesis superior y nuestra. No se trataba de una apostasía, era encarnarnos en el mundo de los obreros, mineros y campesinos para compartir sus problemas y su vida. Ver, juzgar y actuar con ellos y a su lado. Ese problema se convirtió en un desafío para nosotros.

Diferíamos con los marxistas en la Etica. Y ambos problemas: Ateísmo y Etica se nos presentaban como un gran desafío. Ingenuamente llegamos a creer que juntos lograríamos llegar a la misma estrella de la libertad de nuestros países ante el Imperialismo y que nosotros podríamos aportar todo el contenido Etico y Moral de la Iglesia del Vaticano II, ese “Hombre Nuevo”, tan preciado, por ejemplo en la ideología de Néstor Paz.

Lo cierto es que salimos de allí enfervorizados y acabé poniendo mi firma en una lista de 100 nombres de “Cristianos por el Socialismo” que publicó Presencia, creo que después de ese Carnaval. Tú, Gustavo, indiferente como eras a los asuntos de ese estilo, no fuiste a la reunión de ISAL, ni pusiste tu firma en la lista; pero respetaste que yo lo hiciera y te lo agradezco. Me puse en esa lista y después, porque la vida da vueltas, me pusieron en la otra lista, con el nombre con que firmo estas letras, en la lista de los 100 “Condenados a Muerte” de García Meza, juntamente con Lucho, con Marcelo, Xavier, Julio, los dos Germán y multitud de otros amigos.

Hasta el Obispo Manrique llegó a hacer alabanzas al Sistema Socialista en el periódico católico. En ese tiempo la Iglesia que había condenado por un siglo al Liberalismo, también condenaba los horrores que se habían cometido en las revoluciones Rusa, China y Cubana; pero comenzaba a ver frutos de justicia social – “por los frutos los conoceréis”- que eran ciertamente dignos de tenerse en cuenta.

Pero cerca de él, otro Monseñor, mostraba la otra faceta del rostro eclesiástico, pisando fuerte y edificando grandes Empresas en Santa Cruz y La Paz, todo con la “finalidad aparente” de ir generando Plata para la Universidad Católica que, habiendo salido de manos de los jesuitas (Nadal, Conesa…) pasaba a otras más confiables. Fueron surgiendo como hongos: “Editorial Lux” con su periódico anexo; “Hormigón Italiano-boliviano”, Una Agencia de Turismo; “Roma Moda”; “Nene Mundi”, alguna que me olvido y el famoso “Ingenio San Genaro” que, instalado en una zona sin agua, provocó la caída del Castillo de Naipes y puso al Monseñor en órbita fuera de esta tierra.

Había grandes polémicas exaltadas en los medios de comunicación defendiendo las posiciones atrincheradas. La izquierda se expresaba más libremente. Las derechas urdían muy cautelosamente sus planes.

UNA REUNIÓN JESUITICA, LA MINA DE ACHACA Y MAURICIO.

Un fin de semana los jesuitas bolivianos residentes en La Paz decidimos reunirnos para analizar la situación de nuestro país que se ponía cada día más tensa. Llegaron no más de seis y estábamos a punto de iniciar la reunión cuando llamaron a la puerta y apareció Mauricio.

El P. Mauricio Lefebvre, como fundador y decano de la Facultad de Ciencias Sociales, quería organizar en Achaca, a cinco kilómetros de Tiwanaku, una Mina en que los mineros fueran los dueños de su Mina. Para ello vino a la región, se le hizo tarde para regresar a La Paz y pidió alojamiento en nuestra casa.

Como tratábamos de analizar la situación, qué mejor que una persona como él y lo invitamos a nuestra reunión.

Nunca nos imaginamos que uno de los presentes, se lanzara furibundo contra él y los curas extranjeros que, sin conocer Bolivia, se atrevían a opinar sobre mil cosas que sólo debían estar en el dominio de los bolivianos. Le hizo mil injurias y todos nos quedamos lívidos de vergüenza. Nunca vi a un hombre más digno, más sereno, más grande. Humildemente, como Jesús ante la turba frenética que prefirió a Barrabás, Mauricio dijo sin alterarse: “Comprendo que nunca los extranjeros podremos conocer a Bolivia como la conoce un hijo del País; pero viví 20 años en las Minas del Norte de Potosí y después fui a estudiar Sociología para poder comprender mejor la situación de éste País, que por adopción es mi segunda Patria. Porque amamos a Bolivia tratamos de hacer, desde la Facultad, estudios y diagnósticos objetivos, sin el menor ánimo de dañar al País; todo lo contrario.” Ese día conocimos a Mauricio en toda su grandeza. Nunca pudimos imaginar que 15 días después moriría asesinado, víctima del golpe militar de agosto de 1971. LA EUCARISTÍA DE AQUELLA NOCHE

Estábamos reunidos, como muchas veces, alrededor de la pequeña mesa que hacía de Altar. Curiosamente, las lecturas que escogiste esa noche traían mensajes de dolor: “He aquí que Satanás los ha pedido para triturarlos como al trigo”… Si a mí me han perseguido, también a ustedes…” “…los expulsarán de las sinagogas. Más aún, viene la hora en que cualquiera que los mate creerá estar sirviendo a Dios” (Jn. 16,1 y 2).

Con frecuencia habíamos leído una y otra vez esos pasajes cercanos a la Pasión de Jesús. Con todo respeto volvimos a comentarlos; pero nuestra mente estaba muy lejos de intuir la noche oscura que por la que había de pasar el grupo y, sobre todo tú.

En el momento del Ofertorio, Rolando hizo esta oración:

Sea mi vida como el Trigo,
que Tú escoges,
que acaricias y trituras,
que Tú amasas
y conviertes en el fuego,
en pan limpio,
hostia blanca
y sacrificio,
Para Ti

Sea mi vida, Señor,
como estas Uvas,
que Tú tomas, que Tú pisas
, y se vierten,
gota a gota,
rojo Vino,
sangre y agua,
en el Cáliz reluciente de
tus Misas.
Cada Eucaristía, como diría más tarde Pepe H. el teólogo, tenía que ser el recuerdo de la Muerte de Cristo y el anuncio de su resurrección. De lo contrario, no tenía sentido. Lo aceptábamos; pero tenía que vivir la Misa para comprenderla. Y así entramos en una nueva etapa.

Notas.

(1) Con los dineros de la venta de las Empresas Estatales Bolivianas, el Presidente Sánchez de Lozada dispuso en 1997 que a los mayores de 65 años se les otorgara cada año un Bono que se acercaba a los $US 250. --

El siguiente Presidente, (en 1998) para no perder la costumbre de cada gobierno de destruir casi todo lo que hizo el anterior, mató al “BONOSOL” e instituyó el “BOLIVIDA”. Algo parecido pero muy disminuido, sólo la 6ª parte del BONOSOL. (Pag 51)

(2) “Chuño y Tunta” son dos distintos productos de deshidratación de la papa o patata, los mismos que hicieron posible la vida del hombre sobre los 4,000 metros.

(3) No hay que confundir la Cocaína que es una droga química peligrosa, con las infusiones que tomó el Papa y que consume siempre toda familia Boliviana, como algo totalmente inocuo. No se debe tampoco equiparar la Cocaína a la masticación de la hoja, que proporciona al hombre y a la mujer andinos: vitaminas, nutrientes varios, fuerzas y alivio para la sed, el hambre y el dolor. La masticación de la Coca no está dentro de los parámetros de OMS para las adicciones: se puede suprimir de un día a otro sin producir el síndrome de abstinencia, como cuando el joven que ha masticado Coca por varios años entra al cuartel, donde no la vuelve a consumir y no tiene ningún problema por ello. No hay compulsividad. No embota la mente, no es alucinógena. La masticación de la Coca ha sido en Bolivia un instrumento de esclavitud en las minas que denuncio en este libro. Pero la masticación comunitaria, ritual o en el trabajo del agro, las respeto

El autor de estas páginas cree que la lucha contra la hoja de Coca es inútil, porque ella no es la única fuente de cocaína y porque la razón de esa lucha no es por razones éticas, como el “perjuicio a la juventud” sino económicas, sobre todo. Se mueven grandes intereses de tendencia monopólica en esa lucha. En Bolivia, en Perú, en Colombia se quema toda la Cocaína decomisada. ¿Usted ha visto, por ventura, quemar Cocaína decomisada en los países consumidores? Por lo menos yo espero todos los días esa noticia en la Televisión y nunca me ha llegado. ¿Dónde va la Cocaína que sacan de la hoja de Coca que va a la Cocacola y a la Pepsi? ¡Misterio!

¿Conoce usted la Leyenda de la Coca? El escritor boliviano Antonio Díaz Villamil la expone de esta manera. “La hoja de Coca fue entregada por la Divinidad al Pueblo Andino para soportar el hambre, el dolor, el cansancio, la pena que se avecindaba con la llegada del conquistador blanco; pero advirtiendo que si éste intentaba apoderarse de esas cualidades de la hoja milagrosa, sólo encontraría en ella veneno para su cuerpo y locura para su mente”

También era prohibida en tiempo de la Colonia la plantación de Viñedos en América. ¿Por qué de la Uva se puede sacar una peligrosa droga que es el alcohol? ¡No! Sino porque el monopolio estaba en las manos de la Corona. ¡No hay nada nuevo bajo el sol!.

¿Por qué no se lucha con el mismo ahínco contra los Alcoholes o contra el Azúcar Refinada que en su molécula sólo se diferencia de la Cocaína en un átomo de Nitrógeno y hace enormes daños a la salud? ¡Money, mister, money! Vea para esto el libro: “Todo lo que usted siempre ha querido saber acerca de la Nutrición” del Dr. David Reuben. Capítulo 10, Azúcares, Pag. 207. Editorial Diana, México 1981

“En el 2002 Bolivia habrá logrado erradicar la Coca excedentaria”, según lo afirmado por el Presidente en esta Navidad del 98. Ya no venderemos Coca del Chapare a la PEPSICOLA para que se enriquezca una sola familia boliviana. La Coca que se cultivaba desde Nicaragua con el nombre de Yaat y en Venezuela con el nombre de Hado desde antes del siglo XVI, se cultivará sin límite en La Florida para emular al Ging Seng como fuente inconmensurable de divisas. De ella harán Cocaína; pero también el Vinum Mariani, y toda la cantidad de Medicamentos y Tónicos que COINCOCA trató de producir y exportar, bajo la indiferencia y sin ningún apoyo boliviano. La Coca, como la Goma y la Quina y la Plata, el Oro, el Estaño, las Maderas y el Gas, todo lo nuestro, quedará irremisiblemente en manos del Patrón o Patrones del Norte y sus Transnacionales.

III.- LA MUERTE DE LA SEMILLA

“Si el grano de Trigo que cae en la tierra no muere, permanece él solo; pero si muere da mucho fruto…”
“He aquí que Satanás ha pedido triturarlos a ustedes como al Trigo”. Con visión de tu futuro escribiste, Gustavo:

LA SEMILLA

Durmiendo bajo la tierraSea mi vida, Señor,
sentíase inútil,
una vida sin sentido,
perdida piedra del campo.
Un día llegó su hora,
brilló su suerte.
Sintió un motor encendido,
una fiebre bullente buscando salida,
un resorte comprimido
que, de golpe, ha despertado.

Y creció…
brote blanquecino en busca de la luz,
asomó a la superficie
con el tímido verde
de recién nacido.

Frágil chispa encendida,
gota de rocío colgando de la rosa,
miró en derredor
descubriendo el nuevo mundo.

Valía la pena haber
almacenado paciencia
en el silencio de la noche,
y sentir a flor de tierra
el beso tierno
de la vida.

Después será un arbusto joven
y hasta un pino.

Gracias a que supo
esperar y morir,
pudo ser algo

AGOSTO DEL 71

Ya sabíamos que un Golpe de Estado había estallado en Santa Cruz. Tú te quedaste en La Paz y me pediste, Gustavo, que llevara los medicamentos que nos había donado CARITAS y otras muestras médicas, vituallas y materiales didácticos que necesitábamos para el trabajo.

Al llegar al pueblo puse la radio. “¡Acaba de morir el cura comunista Federico Aguiló que tanto daño nos ha hecho! Federico había sido mi compañero de estudios y era un amigo entrañable. Quedé muy preocupado y me llamó la atención el tono feliz y triunfante en la voz del locutor. Se palpaba un odio indecible.

Proféticamente, se anunciaba con 30 años de anticipación la muerte de este hombre íntegro y consecuente que moriría en su tierra de nacimiento, Mallorca, el 21 de agosto del 2001. Lo visité en la clínica el 7 de julio y sólo recuerdo de esa despedida gran paz, gran afecto y un buen humor exquisito.

Después aclararon que el muerto no era Federico sino Mauricio Lefebvre, ese hombre tan íntegro y respetable que acababa de visitarnos en la que fue su despedida y su bendición. ¿Sabes tú, Gustavo, y cómo no lo vas a saber, que 27 años después en su humilde tumba, al lado de la del Lucho Espinal y muy cerca de la tuya, nunca han faltado las flores ni un solo día?

Ese día en La Paz se organizó una batalla en el Cerro Laykaqota al centro de la ciudad, entre los subversivos del momento y los que defendían la Asamblea Popular y al Presidente Torres. En una de las calles de Sopocachi, si no me equivoco la Belisario Salinas, que da como balcón a la quebrada frente al cerro, habían herido a nuestro amigo Tuto, que se desangraba durante horas de absoluta inmovilidad. Tuto estaba despierto, sabía que no podía moverse porque lo hubieran rematado y para distraer la mente había sacado, con movimientos imperceptibles, un pequeño libro de bolsillo que le sirvió de pasatiempo en su espera. Estaban demasiado cerca del Ministerio del Interior que ya había caído, pienso yo, en poder de la derecha armada.

Nadie se atrevía a auxiliarlo. Un alma caritativa que presenció la situación, llamó por teléfono al P. Mauricio y le pidió el favor de auxiliar al herido. Cuando Mauricio se acercó a Tuto otra ráfaga de metralla fue más certera para matarlo a él.

Como una aclaración, te cuento, querido Gustavo, que acabo de leer en la Peluquería, un artículo del periódico “La Razón”, escrito por un militar digno, de los que llevaba la espada en el Ministerio del Interior de J.J. Torres. Al recordar los 27 años de ese Golpe de Estado, atribuye a las “Beatas católicas” gran parte de la culpa, diciendo que ellas inventaron la acusación-pretexto del Golpe de que Bolivia vivía en “caos y anarquía”… Te lo digo para que lo medites a la luz de todo lo que te voy diciendo.

Muy piadoso, el Presidente, se reunía en desayunos de trabajo con los representantes de Iglesias fundamentalistas. (¿Las de Mr. Six?) Para alguno de los predicadores había avión presidencial y podía llenar los estadios. ¡Con tal de no predicar las cosas malas del Evangelio!

LA DESPEDIDA

Esa noche, Eugenia y yo nos pusimos a arreglar los medicamentos en los anaqueles del depósito. Sentimos unos fuertes golpes a la puerta. Eugenia acudió enseguida y regresó pálida al depósito. “No hay nadie” me dijo, aterrorizada.

Fuimos a la puerta, la volvimos a abrir y el Chijchi, nuestro perro, estaba al medio de la plaza. Traté de tranquilizar a Eugenia, proponiéndole la hipótesis de que el perro haya golpeado la puerta de alguna manera. La inteligente muchacha, me miró fijamente a los ojos y me dijo: “¡Hermano, tú sabes que eso no es verdad!”

Agaché la cabeza, regresamos al trabajo y lo continuamos con la sensación de una presencia entre nosotros que nos sobrecogía.

Nunca supe quién fue el que se despidió. ¿Fue Mauricio? ¿Fue otro muchacho de los que defendiendo armado a Torres, cayó herido y trasladado al Hospital, para morir esa misma noche recordando a Jimmy y a otra de las chicas médicas que venían a Tiwanaku? ¿Cómo saberlo?

Siempre habíamos oído hablar de esas cosas, pero era la primera vez que yo palpaba una experiencia tan profunda.

Preferíamos que los aymara nos llamaran “hermano” por aquello de “A nadie llamen Padre, uno solo es el Padre de ustedes que está en los Cielos”. Ellos a veces nos decían “Hermano padre.”

EL ODIO

Al día siguiente regresé a La Paz en un camión que me dejó en la ceja de El Alto, un lugar desde donde se ve toda la ciudad. Tuve que pedir con la mano que alguien me llevara. Se detuvo un hombre que me bajó en su auto. Estaba feliz por el triunfo de la derecha y hasta se atrevió a decirme, al ver mi cara de hombre blanco:
“¡El golpe ha sido demasiado rápido, hemos perdido la ocasión de matar a todos estos indios!” Callé en siete idiomas. Me bajé del auto en profunda tristeza. Era la primera vez en mi vida que experimentaba el odio de maneras tan evidentes.

En la ciudad pude constatar cómo los aviones habían ametrallado la Universidad. Una profunda depresión había invadido a mis amigos, sobre todo los estudiantes que se habían ilusionado con los tiempos del Hombre Nuevo. Uno de ellos dormía sin parar, preocupando seriamente a su familia

. La gente que venía a Tiwanaku dessde La Paz, ya no contestaba mis saludos, torcía la cara elegantemente al otro lado.

Mis amigos de la UMSA vieron su Universidad cerrada por mucho tiempo. Algunos se encontraron seriamente amenazados por ambos lados. Negre regresó a Chile desde donde volvería a salir con Pinochet, para emigrar a la Argentina, de Argentina se fue al Ecuador cuando Videla les asaltó la Oficina. No le dieron visa, tuvo que irse a España.

Los Movimientistas que se habían refugiado en las casas religiosas para escapar de la Rosca Oligárquica; los Falangistas que habían hecho lo mismo para huir de sus torturadores del MNR en las mazmorras de San Román o Gayán o en los campos de concentración de Curahuara de Carangas, se cuidaron muy bien de que esta vez no hubiera escondrijos para sus enemigos. Entraron con metralletas en casas religiosas como la Merced de Santa Cruz para sacar de allí a sus opositores.

Se dictó la pena de muerte. Esa pena sirvió para fusilar a un violador de apellido Suxo; pero los opositores, ex guerrilleros o presuntos miembros del ELN eran asesinados a sangre fría donde los encontraban, como a Lonnie Moncada, exalumno de San Calixto que fue sacado de un Autobús (Flota Urus) identificado por Coco Balbián y muerto a quemarropa por "el Negro" en la Plaza Alonso de Mendoza en el Centro mismo de La Paz. Así mataron sistemáticamente a muchos otros. Siempre decían que los perseguidos habían muerto en combates, sabemos que eso no era verdad. En la Semana Santa de l972, cuando cayeron en un solo día todas las casas de seguridad del ELN, todos los Consulados, la Embajadas, las residencias de los diplomáticos y hasta las casas religiosas eran custodiadas por militares para evitar el refugio. ¡”El mejor enemigo es el enemigo muerto” era la consigna de Mr. Six y había que cumplirla! ¡Lo increíble es que la mayoría de los sobrevivientes son ahora amigos entrañables de sus verdugos y los que nos atrevimos a protegerlos estamos fregados!

Fui a Cochabamba, una religiosa me contó que había oído tiros en la calle. Se asomó a la ventana para ver lo que estaba pasando. Un encapuchado había disparado al hombre que yacía tendido en tierra. El asesino miró a todas partes y al sentirse seguro, se quitó la capucha. La religiosa reconoció a un dirigente de la Acción Católica, hermano de otros dos que se distinguieron por su crueldad. Estábamos viviendo otra vez los tiempos que describe el Apóstol Juan en 16,2 “Más aún, cualquiera que los mate, creerá estar sirviendo a Dios”

JAVICHO

En ese ambiente tan terrible, para consuelo del equipo, el Cielo nos envió, con su Arcángel de la Guarda incorporado, al hombre del respeto más profundo a toda vida, un amigo incondicional, una persona incapaz de mentir, un caso de miedo patológico al dinero, que ojalá yo hubiera imitado, un hombre embelesado por la belleza, capaz de manejar un auto, contemplando los Nevados. Por eso necesitaba un Arcángel. Al llegar de Lovaina, Javicho se va directamente a ofrecerse a Cruz Roja para auxiliar a las víctimas de tanta violencia. Un carro sube a la acera para atropellarlo, el Arcángel demuestra su habilidad y saca a Javicho sano y salvo.

Años después, te cuento Gustavo, iba nuestro amigo a una reunión cerca de Viacha con Justino, Esperanza y otros, el Arcángel pestañeó un momento y Javicho embistió a la locomotora. El tren los arrastró 20 metros, los dejo maltrechos, pero vivos. ¡La empresa multó a Javicho por haber roto una manguera de la locomotora.!

Javicho trajo al equipo la serenidad, la cordura, la posibilidad de admirar, por ejemplo, las Ruinas de Tiwanaku. Trajo el impulso de un tren para promover la Educación Popular. Javicho, como tú eran, en la clasificación de Le Senne, dos “apasionados.” Emotivos, activos y secundarios. Esta última cualidad hacía de ambos personas incapaces de abrir su fuero interno, incapaces de decir: “me duele”.

Podían sufrir hasta lo indecible, Javicho con su gastritis y tú con la enorme carga de tu responsabilidad y nosotros sin notarlo. Solamente María del Carmen transcribía una a una tus poesías, tan sólo conocidas para nosotros después de tu muerte.

TRIPTICO

Pareciera que para Javicho y para ti hubieras escrito “El Cuarto Patio” “Soledad y “Papel amigo.” Estas tres poesías nos dejan recorrer la cortina y penetrar, tarde, en tu interior: EL CUARTO PATIO

Somos largo conventillo
con una fachada terrosa,
pero si alguien logra entrar,
amistad le podemos dar.

Hay un patio de cortesía
más o menos frecuentado.
Conversamos de la vida,
del tiempo y temperatura,
nos despedimos, sonreímos
y con el saludo nos vamos.

Los que pasan al segundo,
llave de la confianza tienen,
cuentan algo de su vida,
y atisban en la nuestra.
Son huéspedes apreciados
de vez en cuando admitidos.

Entran pocos a este patio,
porque la puerta es secreta.
Es el patio del cariño,
del amigo de confianza,
del hermano que tu huella
de pena ha seguido.

El cuarto patio es lejano,
sereno y recogido,
del corazón el latido
que sólo a pocos revela.
Son tesoros de la vida
para algunos escogidos.

Cuando alguien te haga entrar
a su intimidad profunda
camina por ese santuario
de puntillas, respetuoso.
Guárdalo todo celoso
porque a la amistad has llegado.

SOLEDAD

En medio de la pampa, un caserío
en medio de los cerros una choza,
en medio del mar, un roquerío…

Una piedra botada en el camino,
en el arenal, raíz reseca y fría,
en medio de la noche una llamada…

Un mueble en el cuarto vacío,
un árbol perdido en el desierto,
una gota de agua al medio día…
¿seré yo…?

PAPEL AMIGO

Siento
un alboroto dentro
amarguras
que me mordisquean,
preocupaciones
que me están comiendo.

Quisiera tener un amigo cerca,
y contarle lo que siento.
Sentir una mano en mi hombro
que me diga:
-¿Qué tienes?

A ti, papel te cuento
mi sufrimiento
Amable escuchas,
en tu corazón blanco
dejas que ponga
cuanto transita
por la calle de mi sentimiento

Eres fiel
en tu cofre guardas
los secretos que nunca cuento.

Si hablo barbaridades
no te admiras,
y si suelto ingenuidades
no sonríes.

Dejas que la charla fluya,
sin ver tu hora
primero me canso yo,
tu tiempo espera.

Cuando enojado te arrugo
no te resientes,
y cuando tacho y corrijo,
siempre me entiendes

Papel, te confío
mis recuerdos revueltos,
el claroscuro de mi vida
y mis proyectos

QALASASAYA, AKAPANA, PUMAPUNKU

No teníamos mucho tiempo para contemplar las ruinas tan cercanas al pueblo. Un día Javicho y tu sobrina Carmen, guía de Turismo, mujer de cámaras de cine, nos llevaron a contemplar las Ruinas que estaban allí mismo a un tiro de piedra.

Las habíamos visto mil veces, pero no con detalle, con la fruición del artista, del experto que capta todo detalle. Javicho nos hizo ver cómo el Monolito Fortún es un bordado en piedra. Los monumentos mexicanos son colosales, enormes, sobrecogen. Tiwanaku es la delicadeza, es la obra perfecta del tallado en la piedra.

Estábamos en la pared Oeste del Templo de Qalasasaya. Esa pared inclinada hacia el talud, con diez o doce piedras verticales, cada una de 140 toneladas. Posnansky había escrito que, a pesar de estar inclinadas hacia el talud, cada una de ellas no sobresalía ni un sólo milímetro de las demás si se veían con un teodolito. Fuimos testigos de cómo una de ellas que estaba caída fue puesta en meses de trabajo con grúas e instrumentos modernos.

Javicho apreciaba los pequeños detalles. Al frente de esa pared hay otra más pequeña de piedras perfectamente cortadas entre las cuales no se puede introducir una hoja de afeitar. Una de las piedras, en un rincón, tenía un parche de no más de 2 centímetros cuadrados. Esos detalles sólo los veía Javicho.

Todo el mundo podía hablarte de la Puerta del Sol; pero sólo Javicho y Carmen eran capaces de hacernos levantar de la cama el día del Equinoccio, 21 de Marzo, para contemplar cómo salía el Astro Rey, no por la Puerta del Sol, sino por la puerta del Palacio de Qalasasaya exactamente desde el Este a las 6 de la mañana. Bolivia no está en el Ecuador para tener una marcha del Sol vertical.

Su camino es siempre oblicuo. A las seis menos cinco parecía que ese año todo iba a fallar, el Sol estaba a un lado de la puerta. A las seis en punto, se encontraba totalmente al medio, para estar desviado otra vez a los cinco minutos. ¡Pasmosa sabiduría de los antiguos habitantes del Ande que pudieron orientar, con sus conocimientos astronómicos, todo un enorme templo es una perfecta alineación de Este a Oeste! Por la tarde, a las seis en punto la sombra de la Estela o Monolito Fortún salía, como la mejor alfombra, al medio exacto de la Puerta de Qalasasaya.

Los Atlantes de Tula, en México eran los parientes grandotes de la Estela Fortún. Los de Tula visten sencillos; Fortún tiene todo su cuerpo bordado en pétreas filigranas

Al contemplar con Javier y Carmen, Puma Punku, al subir a la Pirámide Akapana, al contemplar la antigua Maqueta de la construcción en Taypiqala, me sentía embargado de un profundo respeto por esos hombres, los antiguos tiwanaqota, considerados extraterrestres, por Von Daniken en el “Retorno de los Brujos.”

Javicho primero escuchó, delante de mí, horas enteras a Justino. Después, juntos, supieron inyectar en muchos jóvenes, varones y mujeres, esa enorme autoestima por pertenecer a la estirpe de los antiguos constructores de Tiwanaku, extraterrestres o no, los descendientes seguían actualmente vivos y con la cabeza levantada. Así nacieron los “Promotores Culturales”, así se inició un imparable proceso de Educación de Adultos que después se extendería a todo el País.

Con 1,000 dólares americanos, para la compra exclusiva de pizarras, cuadernos y lápices, se alfabetizaron al principio y se formaron después cerca de 4,000 personas cada año. Un falso Monolito (CPS) asustado, le dijo al Presidente, delante de Paz Estenssoro, ante el Nuncio y el Arzobispo de La Paz: “Si esos curas de Tiwanaku siguen allí, en menos de 4 años todo el Altiplano será Comunista.”

¡Comunistas! Estaba dicha la palabra clave de Mr. Six y la estrategia funcionó automática. Dolores de cabeza para el Equipo, grandes problemas para ti, Gustavo.

LA VIDA SIGUE

Nuestros verdaderos amigos siguieron viniendo al trabajo normal de los fines de semana. Pero faltó uno, el médico Fernando, el que no opinaba en los temas religiosos, había ganado unas elecciones como candidato del MIR (Movimiento de la Izquierda Revolucionaria) en la Universidad de La Paz. Estaba demasiado fichado para andar por las calles.

Tú lo tuviste, Gustavo, en Andrés de Machaca abriendo un improvisado consultorio médico en la casa parroquial, probando que pasase inadvertido. Pero al ver que ni en el desierto lejano dejaba de estar en peligro, en una operación de las que sabemos, le ayudaste a ponerse al otro lado de la frontera con Perú. Su patriotismo lo impulsó a entrar de nuevo a Bolivia. ¡Lo apresaron y a qué precio! ¡Tú lo sabes!

Llegó la Remy. Su propio Colegio le había negado el asilo. Era de esas universitarias de último curso, que habían venido a apoyarnos en la labor de salud y tenía una filiación política que le impedía caminar libremente por La Paz. Pidió asilo en nuestra casa. Le abrimos la casa y tuvo su domicilio permanente en la Warmiteca. Como era conocida por algunos, siguió atendiendo pacientes desde la casa parroquial.

Pero, hablando de salud, nos toca hablar un momento del Dr. Merchap.

PROFESION: “SOSPECHOSO”

Antes de hablar de la salud, te comentaré algo de Merchap.

Que él se presente. Me parece muy elocuente la entrevista que tuvo en el Gabinete de Identificación”
-¿Su nombre?
- Jaime Merchap
- ¿Lugar de nacimiento?
- La Paz, Bolivia.

- ¿Nacionalidad?
n Póngame “Ciudadano del Mundo” o “Ciudadano de La Patria Grande”.

Merchap se puso a explicar al agente cómo desde sus 3 años había vivido con la abuela, con las tías, en uno y otro internados, en varias ciudades de Bolivia y que había tenido que ir a estudiar a otros países. Además, como brujo que parecía, se imaginaba que el destino le deparaba un exilio religioso y otro político.
- Bueno, le dijo el agente te voy a poner Nacionalidad: “q’ara” (extranjero en el país de origen)”.

n Merchap asintió con la cabeza.
n ¿De qué raza eres?
n - Mire le dijo Merchap “Soy un poco aymara, un poco q’ara. Mis manos son rojas, mi cara roja, pero mi espalda es muy blanca y mi alma es india.”
n El agente veía que el pescuezo era mucho más rojo y escribió: "Raza": “Pielroja-blancoide”

n ¿Qué profesión tienes, “caualliro”?
n ¿Te interesa lo que realmente soy en este momento? Puedes poner “sospechoso”. Soy sospechoso para los vecinos del pueblo, para algunas monjas, para mis antiguos compañeros, para los papás de mis alumnos, para los médicos, para el gobierno y hasta para los obispos y curas.. Pon “sospechoso”. Como el agente movía la cabeza negando la propuesta, continuó: “También puede poner Rey Midas. Yo le explico - decía Merchap - El Rey Midas convertía en oro todo lo que tocaba y ahora se convierte en “comunista” todo el que se acerca a mí, a Jaime Merchap”.

n El atribulado agente de identificación no se ponía en los zapatos de Jaime y proseguía ¿Cómo, pues, joven? ¿Qué has estudiado, te estoy priguntando? Has hablado de alumnos ¿Eres profesor?
n - “Sí, un poco”, contestaba el aludido, quien realmente había estudiado pedagogía, psicología de adolescentes y mil cosas que podía transmitir a sus alumnos; pero tenía el pecado de no haberlo hecho en la Normal. - “Quizás podrías ponerme: Lector de profesión”

n - “¿Lector, uah, a quién se le ocurre, pues, don Mechap?”

n - Merchap se ruborizó intensamente, recordó que no había podido terminar de leer el Quijote y que no había leído tampoco a Marx ni a Gramsci, ni a Maquiavelo…que Sartre le provocó náuseas una vez... pidió disculpas por su tamaña osadía y mostró al agente una serie de certificados de estudio, por ejemplo uno que decía “Examen de Licenciatura en Filosofía: 9”

n ¿Eres Licenciado?
n “Un poco”, decía Merchap. Porque de hecho no había presentado la tesis a causa de que sus siguientes estudios comenzaban de inmediato en otra parte. Y sugería póngame “Egresado de Filosofía”
n ¿Yaaa? ¡Creo que me estás fumando, siñor! ¿Cómo, pues, 9 si la nota es hasta shete nomás? Por fin el agente, entre los papeles de 15 años de estudios después del Colegio, encontró un pequeño carnet del Ministerio de Salud en que se leía “Terapeuta en Medicina Tradicional”. Entonces dijo ¡Ya! Te vuá poner “Naturista”

n ¡Perfecto!, dijo Merchap quien realmente amaba a la Naturaleza. Muchos le llamaron “Doctor” al trabajar como Naturista: El se esforzó siempre, hasta por la Tele, en el programa de Lorena, en afirmar que él no es semejante cosa.

n Finalmente vino el momento de la firma del Carnet. “¿Vas a firmar, caualliro, o sólo vas a poner tu “impresión digital?”
n Adelantándose al futuro, Mechap escogió la “impresión digital”

n Al despedirse el agente le dijo. ¡Hasta la vista, Doctor Merchap! Este inmediatamente rectificó: - “No soy Doctor” y se separaron ambos rascándose la cabeza.

Siempre se le erizaban a Jaime todos los cabellos y vellos de su cuerpo cuando debía hacer un trámite ante los escritorios de nuestra burocracia. Una vez, cuando por única vez en la vida tuvo once años seguido del mismo trabajo, en el Censo salió como “desocupado”. Le preguntaron si en las dos últimas semanas había trabajado y él dijo simplemente que no. No le preguntaron ni por su contrato de trabajo, ni nada más. Últimamente, cuando está realmente desocupado, en vez de naturista en su carnet le pusieron “Empleado.” Otra vez, en un exilio, en las épocas de la “Operación Cóndor” pudo estudiar una profesión por correspondencia: “Técnico reparador de Televisores” mientras hacía colas interminables, toda la mañana de cada martes. También el día en que murió su hija Beatriz del Pilar, recién nacida allí en Quito estaba citado a la larga espera de cada martes con la eterna consigna: “regrese la próxima semana”. Jaime salió ese día de sus casillas, protestó en voz alta y, ¡oh milagro, al día siguiente obtuvo su visa por otros pocos meses! ¡Cuán fácil hubiera sido desde el principio usar el “tráfico de influencias!.” Él estaba convencido de que sólo palpando las injusticias que se cometen con los de abajo se puede sentir en carne viva ciertas vivencias.

LA SALUD

En el enorme territorio de 4,000 Km2 que va desde Laja hasta la frontera con Perú, en los Cantones de Laja, Tambillo, Taraco, Tiwanaku, Guaqui, Jesús y Andrés de Machaca había en 1970 un solo médico en nuestra jurisdicción parroquial en Pillapi, a 10 Kms. del camino principal, En Guaqui, en otra Parroquia, había 2 médicos, uno exclusivamente para el Ferrocarril y el otro para el Ejército.

En esas circunstancias, reclutaste, Gustavo, a los 3 primeros estudiantes de último curso de medicina que venían los fines de semana. Trabajaron con nosotros: Fernando, David, tu tocayo Gustavo V., hoy especialistas insignes, y muchos que vinieron después de ellos, como Gabriela, María Eugenia, Gloria, mi tocayo Jaime, los del grupo de Tambillo y hasta la Remy y el Severo.

Cometimos el error de irnos al campo los dos bolivianos que habíamos sido formados durante muchos años por los jesuitas para los Colegios de Bolivia… éramos “un poco traidores” para los jesuitas. Para nuestras familias y conocidos habíamos ejecutado una flagrante “traición de clase”: haber optado por el trabajo en el campo, con “esa gente”.

Como los errores y pecados tienen su costo, el pago de estas culpas fue el que nos cortaran el apoyo financiero. El dinero de las limosnas libres y sin arancel por Misas, Fiestas y Sacramentos se iba en comida, en alguna publicación, en pagar las cuotas de tu moto y en gasolina.

Por eso nos convertimos en jesuitas pobres de solemnidad, que, aunque usted no lo crea, no podíamos contratar a un médico estable para nuestro trabajo.

Nunca nos faltó la comida y en honor de la verdad debo decir que después de un tiempo los superiores jesuitas nos asignaron un sueldo equivalente al de un maestro rural y tampoco faltó la solidaridad de gente amiga que después nos apoyo en muchos aspectos.

Los fines de semana acudían dichos estudiantes de último curso de Medicina y, poco a poco fueron ganando clientela en un improvisado Puesto de Salud que se organizó en la Parroquia de Tiwanaku. Al trabajo de salud y educación se fueron incorporando también algunas personas: Susana, Zoraida, Bernardo; las dentistas: Rosa, Mery y Nieves. Ese equipo itinerante, l@s amig@s siempre fieles, de los fines de semana recorría comunidades y apoyaba en una serie de cursos y acciones puntuales de salud y educación.

Ellos mismos conseguían algunos medicamentos. También se recolectaban muestras médicas y comprábamos lo más esencial. Más tarde recibimos medicamentos de CARITAS, aunque sólo de una manera fugaz … después te diré por qué.

Alguna vez, en las motos, emprendíamos vacunaciones de niños, y procurábamos que se incrementara la confianza en los jóvenes galenos.

Jaime Merchap que siempre había tenido una afición por la medicina y las plantas medicinales, recibía y guardaba al pie de la letra las instrucciones que le daba David. “Aquí la gente es virgen a los antibióticos, use de preferencia la Penicilina, teniendo cuidado de asegurarse con una prueba antialérgica. Use las sulfas con mucha agua. No dé nunca ni corticoides ni hormonas a la gente.” Merchap repetía las instrucciones para no olvidarse y consignaba todo detalle.

FELISA Y LA EPIDEMIA DE SARAMPION

Un día, en Jesús de Machaca, avisaron a Merchap que Felisa, una joven de las de las que tomaban cursos de “promoción femenina” con las religiosas, estaba muy enferma.

Acudió a la casa y encontró que se acababa de realizar una “wilancha.” El Yatiri (el Sabio y Sacerdote) había realizado el sacrificio de una llama blanca y tierna, pidiendo la salud de Felisa. Las paredes estaban esparcidas con sangre fresca de la llama. La familia llamó también a Merchap para acudir en socorro de Felisa y reconoció en ella una enfermedad que él mismo había sufrido, una infección intestinal de tipo “Salmonella” y para la cual traía una de las plantas de su abuela. Recetó a Felisa las infusiones de la planta cada 8 horas durante una semana. Al cabo de un tiempo Felisa se curó; pero contagió la enfermedad a su hermano. La familia llevó al hermano al Hospital y éste murió.

La gente comenzó a pedir auxilios de salud, también a Jaime, porque, al fin y al cabo, él estaba durante todo el tiempo en la región no sólo los fines de semana. El invierno del año 70 fue terrible. Un día ante 40 autoridades y Catequistas de Machaca, Merchap vivió esta tragedia: Levantó la Mano el representante de Yawriri San Juan y dijo: “En mi Comunidad han muerto de Sarampión 25 niños”. El representante de Yawriri San Francisco dijo que los muertos eran como 22. Muchos levantaron sus manos y los muertos no bajaban de 15. Merchap estaba horrorizado, ya que en La Paz, él nunca había oído que un niño muriera por el Sarampión.

Preguntó Jaime a Don Pedro Condori: “¿Cuántos niños han muerto en Titikana?”. Respondió: “De los vacunados, ninguno”. Luego se hizo la misma pregunta a Julio Layme y su respuesta fue inmediata y segura: ”¡Ninguno!”

El aymara no tiene prejuicios cuando ve eficacia. En los próximos 12 meses las vacunas habían llegado a más de 40 de las 100 comunidades del área de trabajo.

Así comenzamos a trabajar con la filosofía de las dos medicinas, no en pugna, sino en convergencia: la universitaria y la propia de los aymara y sus plantas medicinales.

Merchap andaba muy confundido con las consignas de las autoridades de salud en relación con nosotros. Venía la Dra. Clara y nos decía muy claramente: “¡Prohibido enseñar a poner inyecciones a los campesinos!.” Luego venía Tuto ¿compañero de tu mismo curso en San Calixto, Gus? Y nos decía con toda la autoridad del Director del Hospital de Tórax: “¡La tuberculosis sólo se cura con inyecciones!”

Tuto y Merchap un día hicieron la prueba de Mantoux a 2,000 alumnos de las escuelas de Laja. El 70% tenían una Tuberculosis larvada que explotaría con seguridad cuando ellos se fueran a trabajar a Yungas, en la zona tropical. La TB era una realidad y nosotros con las manos atadas, opinaba Merchap.

Años después Tuto visitaba a Merchap en un curioso “Servicio integrado en Salud” en que médicos, sanadores indígenas y médicos. “Jaime, ¡basta de hablar que la Tuberculosis se cura con hierbas!” - “¿Por qué tan agresivo, Tuto? ¿Cometimos alguna barbaridad?” -“¡No, no es eso! Pasa que tengo un enfermo a quien ya no es posible ponerle ninguna inyección; es resistente a las drogas de primera línea y es alérgico a las demás. ¿Tienes algún remedio? Lo que quiero es que investiguemos”.

Merchap asintió. Le dijo: “Tengo los remedios posibles; pero no dispongo de tiempo para tender personalmente a tu enfermo si me pones una “persona-puente” entre tu enfermo y yo, quizá se pueda hacer algo” La Dra. Loreta, neumóloga, realizó perfectamente su misión. Merchap era feliz cuando las noticias venían de esta manera: “La baciloscopía da 2 cruces”; “La baciloscopía da una sola cruz”. “La baciloscopía es negativa”… Pero nos equivocamos al darle tratamiento ambulatorio y el enfermo no regresó más. ¡Gracias, Loreta!

Pero Merchap era tozudo y comunicó al Dr. Roger, investigador con tecnología de punta, las virtudes de la savia del plátano (banano) contra la TB y él inmediatamente organizó en la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la UMSA una investigación que llevó un par de años a Patricia y Kathy. Encontraron que no se trataba de un antibiótico sino de un potenciador del sistema inmunológico que daba fin al Micobacteryum Tuberculosis en la célula pulmonar.

Roger se mostraba orgulloso de una investigación que se pretendió de Licenciatura; pero que tenía categoría doctoral y además era boliviana. Un día informamos de la buena noticia al Ministro de Salud. Él nos dijo con una sonrisa sarcástica: “¡Tengo 20 millones de dólares para la Tuberculosis!” Y cortó la conversación. ¿Dónde estarán los 20 millones…? Ni siquiera otra amiga del alma, neumóloga, utilizó jamás en Yungas el remedio al alcance de la mano. Lo cierto es que la Tuberculosis sigue gozando de mayor fuerza en Bolivia, actualmente el segundo país más abundante en tuberculosos de América.

Hace poco Merchap desde Tarija, en la Tele, contemplaba aterrorizado a Justino, el yungueño, agonizando de Tuberculosis, la cuarta o quinta vez que iba a para al Hospital de Tórax. María Pedro y otro amigo de una Organización Alemana de Educación de Adultos le habían estado a través de mi oficina ayudando en sus anteriores tratamientos. Justino, el yungueño, murió… En Bolivia los problemas son más grandes que nosotros y nuestras humildes y propias soluciones ¡no valen!

Merchap anda, a pesar de todo, esperanzado hasta el presente, porque él trabaja para nuevas generaciones de médicos bolivianos que lleguen a tener la autoestima y la humildad suficientes como para utilizar una investigación hecha en su país o en los países vecinos.

Pasaron 14 años y Merchap regresó a Machaca, para trabajar como educador de salud en el Equipo de Salud Altiplano, nombre del grupo consolidado de los estudiantes que acudían al Altiplano en relación con los jesuitas. Para ese tiempo se estaba llevando a cabo un plan muy serio de Atención Primaria de Salud, teníamos muchos Responsables Populares de Salud en plena participación, el médico Edgar hablaba el aymara y se había conformado una docena de Postas en las Machacas. Se hacían visitas de dos días a cada uno de los auxiliares y nos reuníamos todos, cada dos meses, por turno en cada una de ellas para informar, evaluar el trabajo, capacitarnos un poco más y programar las acciones futuras del equipo. Rafaela llevaba escrupulosamente las estadísticas. Se logró que la mortalidad infantil se redujera en un 50%. Esta vez la Dra. Clara quedó contenta y calificó al “Equipo de Salud Altiplano” como “excelente” en unos papeles que pude ver de reojo…

Los años siguientes fueron de sequía, cambiaron al Ministro, se acabó la genuina Atención Primaria de Salud y la mortalidad volvió a subir a sus cifras anteriores. Nos dimos cuenta de que no bastaba vacunar, tampoco había que hablar ya de desnutrición o “mal nutrición”. No lo habíamos aceptado hasta ese momento; pero había que abrir los ojos: también en Bolivia los niños morían de hambre”

Vinieron las épocas de las vacas flacas. Uno de los médicos que nos colaboraba en Tiwanaku apareció un día diciendo que era hijo de Tiwanaku, que era “panzerista” y como un tanque se llevó la Posta Sanitaria, los remedios acumulados, el instrumental y la clientela que se había logrado con tanto sacrificio de tanta gente, en su abnegada labor de los fines de semana. ¿Estábamos librados a los Tarajchis (1) y a los Buitres?

“El que no tiene el signo de la Bestia en la frente no puede comprar ni vender” (Apoc. 13, 16-17) = los que no pertenecíamos al grupo o partido gobernante y vivíamos fuera del Modelo de Mercado o Neoliberalismo, estamos fregados. Otras gentes aparecieron para llevarse el “Proyecto del Clinomóvil” que se había pensado para hacer visitas a las ferias y poblados en un imaginativo trabajo de equipo. Como eran del Partido y hablaban otras lenguas, no fue difícil que también nos quitaran territorio y experiencias. Así nació una nueva ONG de las muchas que se multiplicarían como hongos en Bolivia.

Jaime se fue a una Comunidad, donde lo habían invitado a vivir en una Posta vacía y a trabajar como Maestro de Escuela y Auxiliar de Enfermería al mismo tiempo en el sexto año de su vida altiplánica. Fue muy feliz en Qatawi, donde pudo atender a la gente con sus plantas y también con algunos pocos remedios de farmacia.

*** (1) El Hornero es un laborioso pájaro de los Valles que hace su nido como un horno de barro. Viene el Tarajchi y se apodera del nido… Los Buitres te comen también las tripas!

RUFINO, POLICARPIO Y GABINO (hacia 1970)

Policarpio y Gabino asistían desde los primeros cursos y aportaban al principio con palabras y después llegó a hacerlo con valiosas publicaciones. Gabino se casó con Juanita, la sonriente hermana de Eugenia, formaron una hermosa familia y siguió por muchos años como amigo permanente de Merchap, en las buenas y en las malas.

Un día se organizó un curso de Primeros Auxilios para los Promotores de Salud. Al final de la semana, en la evaluación, Don Rufino levantó la mano y dijo: “Quiero agradecer mucho a los jóvenes médicos que hayan venido a pasar frío, a dormir en el suelo, a comer nuestra misma comida en estos días; pero un botiquín no nos sirve para nada.” Se erizaron nuestros cabellos y Rufino prosiguió: “ La caja del botiquín es de madera y aquí no tenemos madera. Sólo eso supone un viaje a la ciudad, gastos de pasajes, comida y alojamiento. Las tijeras y pinzas del Botiquín son especiales, de acero inoxidable y hay que comprarlas a precio muy alto en una casa importadora. El Botiquín tiene agua oxigenada, yodo, Merthiolate, gasas, vendas, algodón. Eso sólo nos sirve para lavar heridas y nosotros tenemos 20 maneras diferentes de lavarlas”

Humildemente preguntamos: “Entonces, ¿qué quisieran ustedes, Don Rufino? “Quisiéramos cursos de nuestras plantas medicinales”

Ahí Merchap se metió en una trampa, tenía como afición eso de las plantas, había hecho algún curso y leía con frecuencia algún libro o artículo sobre el tema. Levantó una mano y dijo: “Yo podría ofrecer un curso de esa materia”

Como un mes después, estaban 50 personas sentadas ante un enorme pizarrón en un aula de escuela. Merchap saludó a la concurrencia, se admiró del interés mostrado y dijo, con una tiza en la mano: “Díctenme qué plantas conocen”. Al cabo de un cuarto de hora le habían nombrado como 200 plantas.

Jaime conocía sólo 40 y quiso, por un momento que lo tragara la tierra. Recordó entonces al viejo Sócrates que era hijo de partera y se inscribió inmediatamente a su escuela, la Mayéutica, es decir, al arte de hacer parir las ideas para luego devolverlas a sus progenitores.

Otra metida de pata. Merchap pensó: “Vayamos en orden, de la cabeza a los pies” y cometió la segunda metida de pata: “A ver, comencemos por la cabeza. ¿Qué plantas conocen ustedes para el dolor de cabeza?”

Levantó la mano otro aymara y dijo esta vez: “La cabeza duele por muchas causas diferentes” y comenzó a enunciar algunas. Por fin Merchap salió de los apuros, pudo sintetizar muchas cosas de las que se iban diciendo, se sentó a la máquina, hizo unos primeros recetarios y los cursos continuaron.

Un día, en la evaluación de un tercer o cuarto curso, Don Rufino volvió a levantar la mano: “¡Ya no queremos estos cursos!” Con un nudo en la garganta, Merchap se atrevió a mover mudo la cabeza preguntando el porqué. “Porque a estos cursos - respondió Rufino - vienen muchos chicos que no saben nada y nos hacen perder el tiempo”. Sería preferible que hagamos “Congresos de los conocedores de las plantas curativas.”

El problema fue que en ese mismo momento se produjo el golpe de estado de agosto de l971. Los de la Parroquia habíamos pasado en un solo día de “falangistas de extrema derecha” a “comunistas” a “guerrilleros” y a “terroristas” sin movernos de nuestro lugar, como decía un viejo profesor al que le habían sucedido cosas similares.

Le dijimos Don Rufino que por un tiempo debíamos discontinuar nuestros encuentros. Muy firme nos dijo: “Si ustedes tienen miedo al “estado de sitio”, la próxima reunión será en mi casa, tal día.” Tiempo después nos reuníamos unas 30 personas en casa de Rufino. Era el “Primer Congreso de Qulliris” (Sanadores con plantas medicinales) que convocaba este señor, e inicio de otros 8 que se fueron sucediendo hasta que en 1984 el Gobierno boliviano fuera el primero de América en aceptar la vigencia de la Medicina Indígena, dando Personalidad jurídica a la Sociedad Boliviana de las Hierbas que, casi desde su nacimiento, fue hábil para sacudirse de encima a Rufino, Gabino y Merchap.

ELS CATALÁS DE TIWANAKU ES DIUEN “JOSEP”

Con el Equipo nuestro llegaron a trabajar hasta 6 “Pepes”. Era muy difícil distinguirlos a todos. Pepe R. llegó muy educado, inmaculadamente limpio. A él le encargaste nuestra contabilidad, las finanzas; hacer “Proyectos” y presentar los informes a los bienhechores que comenzaban a aflorar en nuestro apoyo. Pepe R. y Mariano acabaron pintando las paredes. Pepe R. era daltónico total; pero ¡oh maravilla! Su afición era pintar y pintaba. La pared del comedor fue su primera obra. Humilde, consultaba qué color poner en cada caso y sus pinturas resultaban bien. Después de Tiwanaku, en su Diáspora, Pepe se entregaría totalmente a la labor didáctica por medio de la Radio. Primero en Guatemala, luego desde la Radio Santa Cruz, en Bolivia.

Nosotros, acostumbrados a las motos teníamos siempre las manos llenas de aceite y teníamos toda nuestra apariencia era de mecánicos en su trabajo. Pepe R., en cambio brillaba de limpieza, era el hombre ordenado. Sus papeles no estuvieron nunca arrugados ni llenos de manchas o polvo, como los nuestros. Pepe R. era la personificación del orden y limpieza. ¡Increíble!

Antes habían llegado Pepón y Josep María, al que llamábamos Jose. Eran estudiantes jesuitas, tu brazo derecho, para todas las publicaciones que hacíamos. Hombres de trabajo constante, de responsabilidad y también buen dibujante uno de ellos para las cartillas que se editaban como apoyo a los cursos de capacitación. A ratos mecánicos, a ratos dactilógrafos, eran los hombres de la máquina de escribir, de los “stenciles” y del “mimeógrafo.” ¡Qué curioso, tan pronto, sepultados como piezas de museo!

Claro, para ti la computadora no existía. A ver, imagínate un momento, Gustavo, que te sientas frente a un televisor con un teclado plano y silencioso de máquina de escribir y, sin hacer ninguna fuerza, ningún ruido, vas consignando en la pantalla todo lo que quieras. Podrías borrarlo, cambiar de lugar pequeños o grandes bloques de lo que escribiste antes según tus conveniencias, intercalar lo olvidado y poner hasta dibujos, tipos de letras diferentes. Podrías hacer tus trabajos en blanco y negro y también en colores Naciste y moriste fuera de tiempo, Gustavo. La computadora hubiera sido exactamente tu instrumento preferido. Pero, perdón, estábamos hablando de nuestros Pepes.

Por fin llegó Pepe H. el Teólogo, el hombre de Dios, el que pondría ese toque de profundidad al trabajo demasiado activista de nuestra colmena.

Pepe H. vino a “escuchar.” El hombre tranquilo, sereno, de gran capacidad de análisis y de constancia. Te cuento, Gustavo, que cuando tú partiste a la Casa del Padre, cuando casi todos nos fuimos del Altiplano, por esas cosas raras de la vida, Pepe H. se quedó con Mariano otro cuarto de siglo. Pero no en Tiwanaku.

Cuando te suplió Pepe H. en tu labor de Párroco, el Párroco “Inamovible” pronto fue expulsado de Tiwanaku, sin su juicio previo. ¡Lo hubieras visto! : ¡el libro de Derecho Canónico zapateaba en los Anaqueles con la boca tapada y los ojos saltones!. Mariano, mientras tanto, sacudía sus sandalias para no volver a Tiwanaku,

Mariano y Pepe H. Se establecieron en Qurpa, la última de las Comunidades de Machaca y han cumplido allí esa montonera de años siguiendo tus huellas, consolidando tus obras. Los otros Josep que vinieron fueron: Prats que inició con Adhemar, María Pedro y Aída los cursos a Catequistas y Diáconos, y Josep B. el Historiador que asistió alguna vez a la formación de los Diáconos para darles a conocer su historia. Organizaría más tarde una sesión de estudios en el Goethe Institut sobre “Los Aymara en la Sociedad Boliviana.” Allí estuvimos.

Los catalanes habían conocido también, por mucho tiempo y en carne propia, lo que era ser excluidos en su país, no poder estudiar en la propia lengua, no poder escribirla, estar sometidos a un diferente gobierno central, tener un gran cultura propia menospreciada y pisoteada. Los catalanes podían comprender muy bien a Bolivia y, especialmente el alma aymara, aunque no siempre pudieran imitar a Xavier, el excelente aymarista “amb acentu catalá.”

Rolando y el que escribe estas páginas amábamos profundamente a Ramón Llull, a Maragall, las Torres de la Sagrada Familia, la Fuente Luminosa de Montjuic, las Sardanas, la Semana Santa de Sitges, la Costa Brava, todo. Fuimos tratados a cuerpo de Rey. Recuerdo el día de nuestra llegada al puerto de Barcelona, después de 15 días de viaje desde el otro lado del mar. Un señor distinguido vino a buscarnos en un hermoso coche, un “haiga”, con gran amabilidad y distinción. No sabía el señor Codina que sus dos hijos jesuitas partirían también años después para Bolivia. ¡Gracies, Catalunya, te debemos mucho!

EL PANEL SOCIO - POLÍTICO - ECONÓMICO

Contra el Golpe, las fuerza de la oposición organizaron un rápido Panel, no se invitó a la gente de la Parroquia, sólo a Javicho como invitado fraternal sin voz ni voto. Él estuvo allí con sus ojos abiertos, escuchando:

n La Nación Clandestina, como llamó Jorge el Grande al Pueblo Aymara, propuso su “Manifiesto de Tiwanaku.” (Reivindicando su identidad y todos sus derechos)

n Don Fausto Reinaga dijo: “Bolivia es una Sodoma en la que no hay que buscar 10 justos entre el blanco y el mestizo, hay que matarlos a todos” (Habló a nombre de los aymara, pero algunos le hicieron notar que su apellido lo denunciaba como blanco o mestizo)

n Dionisio Huañapaco habló con el verdadero señorío de un jefe aymara: “Los aymara tenemos dos clases de jefes: los que dan la cara y los que verdaderamente gobernamos nuestra Nación clandestina. A nosotros ¿qué nos costaría destruir la ciudad de La Paz? Sabemos muy bien por dónde cortar la luz, el agua y los accesos de los caminos que le llevan el alimento. Ya la sitió Tupac Katari antes de que naciera Bolívar”

Un curioso le preguntó - “¿Y el Ejército?” Dionisio sonrió y le dijo: “¿No se da cuenta de que el Ejército son nuestros hijos? ¿Qué nos costaría dar la consigna de sublevarse contra los oficiales, tomar las armas y bajar con los Tanques a la ciudad? Pero no queremos eso. Los aymara pretendemos ingresar a las Universidades y gobernar después el País, entrando por la Puerta Ancha y Digna.” Luego encomendó a Genaro (1) que uniera a los Campesinos de todo Bolivia en una “Confederación Sindical Unica de Trabajadores Campesinos” la (CSUTCB).

n Los de Lovaina, menos Aída y Javicho, dieron a conocer que, inspirados en Chile: “El 7 de septiembre habían fundado un nuevo Partido, el MIR”

n Los inmutables, reafirmaron sus dogmas desde Pulacayo y añadieron invariablemente que propugnaban la Lucha armada y que los campesinos eran “Pequeño-burgueses” y que no debían ser admitidos en la Central Obrera Boliviana (la COB).

n Habló uno de ellos ampliamente sobre las atrocidades del “Imperialismo.” Sobre la “Dependencia” y el “Intercambio Desigual”. Casi toda la concurrencia, que no se comunica en términos abstractos, llegó a pensar que eran tres personajes abominables, sobre todo el Imperialismo. Añadían que era un “Tigre de Papel.” Muchos estuvieron dispuestos a quemarlo si lo encontraban en su camino.

n Rolando, solitario en su rincón, pensaba que lo mismo opinaban ciertos amigos acerca del Anticristo. Creían que ya estaba por nacer, que ya había nacido, que no tardaría en hacerlo… No se daban cuenta los pobres de que en ambos casos se hablaba de un “sistema,” de la Roma Imperial (666) “Caesar” palabra de 6 letras; la Ciudad de las seis colinas; donde había seis legiones del Ejército romano dispuestas a destruir todo vestigio cristiano. Todos los imperios posteriores y todas las dictaduras harían lo mismo contra la vida, los derechos y los valores de Cristo, ¿por qué buscar un Anticristo de carne y hueso devanándose en balde los sesos, si siempre lo teníamos junto a nosotros?

n Los partidarios de los foquismos y dinamitas dijeron: “Nosotros somos el brazo armado…” pero no pudieron contestar de quién. Tampoco tenían muy claro quién era “el enemigo principal”. Sabían que había que comprar armas del enemigo, engordando sus arcas; sabían que había que estallar bombas; pero no sabían exactamente a quién matar. De hecho tuvieron que venir sus amigos de Eta para matar al único pez gordo que mataron ellos en 30 años. Sus víctimas inocentes siguen siendo muchas. El Pueblo les da las espaldas; aunque ellos están convencidos que representan al pueblo. Yo mismo no sabría decir a qué Pueblo. Querían subir al poder “a como dé lugar”.

n Algunos, con el puño en alto gritaban: “¡Ni perdón ni olvido!” Yo pensaba que perdón sí; pero que no hay que olvidar ciertas cosas por aquello de que la Historia es la Maestra de la Vida...

n Los maestros, sobre todo los rurales, señalaron claramente a su enemigo y su meta: “Nuestra lucha es contra los Licenciados y para que nos aumenten el sueldo.” Su lucha también se demostraría eterna y sin otro Norte.

n Ricardo Lombardi, con acento italiano, dijo. “Los hombres sin Dios han fracasado en los problemas sociales, porque en contra de todas sus teorías, se han metido al bolsillo todo el dinero de sus países y lo seguirán haciendo”

n Rodrigo apareció para hacer su análisis económico y sociológico y dijo “Somos países en vías de subdesarrollo”

Alguien intentó corregir a Rodrigo y dijo “en vías de desarrollo.”
“¡No!, Aclaró enfáticamente el mexicano, verán cómo la deuda externa subirá siempre y se incrementarán desde ahora: la fuga de cerebros y la fuga de capitales. Se aumentarán las tasas de pobreza, de morbi-mortalidad, de delincuencia, de traición, de corrupción y la subasta de la Patria Grande.”
Muchos creyeron loco a este futurista; pero el tiempo le fue concediendo la razón.
(Te cuento, Gus, que trabajé para él, allí en los tiempos oscuros de 1980…)

n Javier, el exjesuita mexicano que había dejado de trabajar en la Banca y en la Bolsa advirtió cómo vivíamos en un mundo tenebroso, mucho más oscuro que la Edad Media, en que el Hombre sin Dios, era Lobo del Hombre como nunca antes.

n Otros panelistas presentaron su análisis de la realidad boliviana, dieron la principal importancia a la economía, denunciaron los terribles gasolinazos del nuevo gobierno y predijeron días muy malos.

n Un respetable anciano andino, un auténtico “Amauta”, salió al escenario apoyado en sus dos muletas “Ayni y Mink’a” (2) y se expresó de esta manera:

“No se preocupen mucho del dinero, de lo que llaman ellos economía, lo que importa es que todos nosotros vivamos dignamente. Hemos resistido con nuestras costumbres la invasión de los Urus, de los Incas, de los Españoles, de los Criollos de la República y las recientes múltiples dictaduras militares. Podremos seguir resistiendo también la exclusión de la economía de mercado. Como el sapo sale vivo del montón de piedras que lo aplasta, así también nosotros, a condición de no cambiar lo esencial de nuestra manera de vivir.” Los aymara y otros indígenas aplaudieron al sabio. Un hombre blanco y alto de larga barba también aplaudía gozoso, pues era un buscador de soluciones de sobrevivencia ante el Neoliberalismo que llegaba incontenible. (3) Los Políticos bolivianos se burlaron a carcajadas del Amauta. Siempre habían llamado “Brujos” a los Sabios Amautas y Yatiris, era su inveterada costumbre.

n Un pequeño, moreno, flaco personaje, envuelto en un lienzo blanco y surgido de la Historia, con su rueca activa en una mano, levantó la otra para pedir la palabra y dijo: “Soy Indio, de la India a la que quiso llegar Colón cuando arribó a estas tierras. Me ha dado mucho gusto escuchar a Dionisio y a mi antecesor. Pude solucionar los mismos problemas que se plantean ustedes. Pude libertar a 400 millones de personas durante 30 años de una guerra permanente en que no disparamos ni un solo tiro. Hice sí, ayunos de 30 días, varias veces contra la violencia de mi gente Cada familia hiló y tejió su propia ropa e hicimos quebrar las fábricas de telas en Inglaterra, porque dejamos de comprarles la ropa. Hacíamos nuestra propia comida. Teníamos nuestra propia medicina. Les demostramos que no los necesitábamos. Estuve preso 20 veces, mi esposa Kasturbai murió en prisión; pero mi país es libre. Somos luchadores no violentos.

Los Generales Ingleses, cansados de sus injusticias y falsas promesas contra un país inocente y que ni siquiera se defendía con violencia, renunciaron y se fueron. La fuerza del Espíritu es más fuerte que la fuerza de los cañones”. Les puso como ejemplo a Mandela al que le faltaban todavía como 25 años más de cárcel para libertar a Sudáfrica y a Martin Luther King.

Entre la concurrencia hubo aplausos de los Amautas, de los Yatiris y de los mayores entre los aymara, porque el Mahatma Gandhi estaba hablando su mismo lenguaje, se estaba refiriendo a la estrategia de Dionisio Huañapaco, a la que habían seguido durante los últimos mil años. La mayoría de los jóvenes pensaba distraída cómo lograr que la siguiente Fiesta fuera mucho más vistosa con mejores disfraces, mejores licores y bandas más elegantes.

Uno de los viejos y el más respetable de todos me dijo al oído: “Todavía no hemos sufrido lo suficiente”. Repetí, como el Principito, para no olvidarlo: “Todavía no hemos sufrido lo suficiente.”

***
(1) Genaro Flores, el gran líder aymara que unió al campesinado de Bolivia durante los 18 años de oscuras dictaduras militares, se encuentra ahora muy delicado de salud y le acaban de hacer un homenaje. Desde estas páginas quiero sumarme al homenaje contando esta anécdota. Con motivo de los 500 años, Genaro fue invitado por el Embajador de España (el Sr. Aranguren), pero D. Genaro no asistió al Panel, porque, como se lo dijo al anfitrión: “Me importa más el futuro que el pasado de mi gente”. Cuando el Sr. Aranguren inquirió el cómo de ese interés por el futuro, Genaro le presentó un Libro, elaborado con José Jach’a Flores y otros notables aymara, que era el Proyecto de Universidad Campesina. Aranguren visitó el sitio donde se podía haber edificado la Universidad y les ofreció medio millón de dólares, de parte del Gobierno español. Les dijo, sin embargo, no les puedo entregar ese dinero directamente a ustedes. Tiene que ser el gobierno quien lo administre. Allí comenzaron los problemas. Genaro había compartido con Jaime Paz largo tiempo de “clandestinidad”; pero no se sabe por qué, nunca pudo obtener una entrevista de quince minutos en los últimos 3 meses de gobierno de dicho Presidente. También acudió a mí para llamar por teléfono a todo mirista conocido desde los tiempos de Tiwanaku… No hubo poder humano de conseguir esa cita. ¿Por qué será no? Acaba de morir el Jach´a, Genaro está muy enfermo. Son semillas que hoy se entregan a la Tierra; pero esa Universidad debe nacer y fructificar.

(2) Ayni y Mink’a son las dos principales formas de la reciprocidad aymara, que hacen posible la sobrevivencia de esa Nación Clandestina en Perú y Bolivia, como magistralmente fue descrita en la(s) película(s) de Jorge Sanjinés

(3) Dominique Temple. Ver “Presencia”, (14-6-98) “El Capitalismo está en decadencia. Se busca Economía humana”

LAJA

Con la superpoblación del Equipo de Tiwanaku, me tuve que ir a 40 kilómetros de allí al Pueblo de Laja.

En Laja se había fundado la ciudad de “Nuestra Señora de La Paz.” Laja era uno más del largo rosario de Pueblos, cada uno distante 4 a 5 leguas (Cerca de 20 kilómetros) que servían como descanso o Tambos para las caravanas que, desde los Incas, vinculaban todo el Altiplano, desde las minas de Potosí, hasta las Ciudades principales o puertos a donde se dirigían las caravanas de llamas o asnos, cargados de tributos para los Incas, primero y luego de plata y oro, más pesados, para la Corona Real española. Desde El Alto de La Paz partían las caravanas caminando cuatro horas hasta llegar a Laja, para dormir luego en Tambillo y seguir al siguiente día hasta Tiwanaku por la mañana y dormir en Guaqui. Una legua se camina a pie, en una hora.

¡Caminar! Todo el Incario estaba surcado por caminos con esas características. Los antiguos médicos bolivianos, los Kallawaya, también caminaban. Se despedían de su mujer diciendo: “Si a la tercera fiesta no he regresado, quiere decir que ya estoy muerto, puedes casarte con otro” Laja era y sigue siendo el Pueblo fantasma que, estando vacío toda la semana, se llena de gente para la feria semanal y mucho más para sus Fiestas. La Paz se había fundado allí, hasta que, al poco tiempo, apareció oro en el Río de La Paz y los fundadores se fueron corriendo cuesta abajo, al Hoyo inmenso, ¿antiguo lago? que es hoy la ciudad del Illimani. Se fueron, la dejaron sola y abandonada; pero le dejaron un precioso Templo del que tienen orgullo sus hijos del fin de semana y de la Fiesta.

Allí me tocó vivir un par de inolvidables años. El Obispo me había confiado la misión de ser el Párroco del Pueblo y sus Comunidades circundantes y de vivir en el Centro de Formación de los Diáconos. También tenía que hacerme cargo de algunos jóvenes aymara reclutados por él como futuros seminaristas: recuerdo a Luis, Oswaldo, a Calixto, Sebastián, a Rosendo, a Jenaro, a Domingo, al que llegó en los últimos días desde el lejano Turrini y al que nos trajeron de Vilaque.

Al lado de la casa, María Pedro, Directora de la Escuela de Diáconos, había construido unas piezas, donde vivía acompañada de Lina, de Eusebia, que cocinaba para nosotros y, a veces, de Calixta, Eva Ana o alguna otra de las muchachas que trabajaban arduamente con ella en la Promoción de las mujeres. Cada semana, sin falta, nos visitaba Madre Cleofé con su canasta de mercado para la semana.

Salíamos al campo, teníamos los mismos esquemas de trabajo de Tiwanaku; pero ya teníamos para muchos, la etiqueta de “comunistas”

UN “TIRA” o “BUZO”, como Ud. quiera llamarlo.

Entró hablando en voz alta al grupo, gloriándose de haber sido guerrillero de Teoponte. Me dijo, delante de varios campesinos, que estaba clandestino con dos de los hermanos “Quiroga Bonadona.” Me dio mala espina desde el principio. Yo conocía a los sobrevivientes de Teoponte… y éste ciertamente no era de ellos. El que tiene su vida en peligro no anuncia su problema en voz alta ante desconocidos. Lo introduje rápidamente en el despacho parroquial y lo escuché. Me dijo que no tenían nada que leer y me pidió un libro sobre el Comunismo que teníamos en el estante. Como también vio medicinas, me solicitó vitaminas y se las di. Cuando me pidió dinero le di el que le permitiría regresas en autobús hasta la ciudad.

Al poco tiempo el hombre regresaba. Me increpó: - ¡“ Por su culpa hemos peleado con los Quiroga Bonadona"! - “¿Por qué, le pregunté, porque le di un libro anticomunista?” - “ ¡No, por la poca ayuda económica que me brindó!”

Supimos que ese “tira” (espía) había ido con el mismo cuento a más de 20 curas. ¡Pobre del que le dio dinero!

A Eusebia, nuestra fiel amiga y cocinera, y a todos los chicos les habíamos dado la cuidadosa recomendación de no recibir ningún regalo para nosotros. Al llegar cierto día a la casa, Eusebia me dice: - “Trajeron un paquete y hemos dicho que lo dejen en la tienda o en la Policía” Me acerqué a la tienda y la vendedora me dijo que, efectivamente, lo habían traído y que luego se lo habían llevado. Pero inquisitiva y mirándome agresivamente a los ojos me espetó su pregunta: - “¿Cómo es, pues, que le traen armas?” No contesté. Las palabras no valían. Para todos éramos “sospechosos”.

BERNARDO

Bernardo ayudaba a Javicho en el trabajo del voluntariado de la Alfabetización y de la Educación de los Adultos. Era un estudiante de los Hermanos de La Salle, que también estudiaba no sé dónde, ya que la Universidad de La Paz estaba bien cerrada.

Un día, al regresar en el Jeep nuestro equipo de auxilio de los fines de semana, uno de ellos pregunta: - “¿De quién es esta bolsa?” Averiguadas las cosas, era de Bernardo. Vinieron hasta Tiwanaku, preguntaron por él, y se lo llevaron sin que nadie se diera cuenta hasta muy tarde.

Bernardo había caído en la trampa. Uno de sus conocidos le dijo que le hiciera el favor de guardarle un paquete en su cuarto de Hermano de la Salle. Estando él en Tiwanaku, vinieron los del Ministerio del Interior, preguntaron por la habitación del hermano Bernardo, fueron directamente al paquete, lo abrieron y contenía ¡Granadas!.

Fuimos a hablar con el Superior de Bernardo, a explicarle las cosas. ¡Nada! Arreglaron todo para que Bernardo fuera expulsado del país y de la Congregación…

El tren pasaba hacia Guaqui por la estación de Tiwanaku, no sé si Sábado o Domingo, pero exactamente cuando deportaban a Bernardo. Todo nuestro equipo estuvo en la Estación de Tiwanaku. No recuerdo con qué pretexto hicimos parar el tren, que ese día no tenía pasajeros ni motivo para hacerlo. Sólo pudimos abrazar a Bernardo y llorar con él de impotencia. Él sonreía, por lo menos sabía que en algún lugar del mundo tenía amigos. Nunca más supimos de él.

Tú sufrías en silencio, Gustavo, porque hacías tuyo todo el sufrimiento de todos y cada uno. Fernando volvió a entrar a Bolivia por patriotismo y lo apresaron.

Me dijeron, no me consta, que sus torturadores que estaban en la Lotería, pusieron una vez, un disco de Benjo Cruz, y que borrachos decían: - “¡Nosotros somos una mierda"! ¡Fernando Ballivián sí es un hombre; todos los días le torturamos y nunca ha delatado a nadie!

”. El trabajo no se detenía. Cuando íbamos a La Paz, no faltaba quien nos dijera: ¿Por qué no te escondes? Te están buscando”. La respuesta era siempre la misma: “¿Por qué me voy a esconder? Quien nada tiene nada teme”. ¿Estrategias de intimidación?

Teníamos la rutina permanente de los cursos de salud, de capacitación en artesanías, en tejidos, en cerámica. Los cursos de los diáconos y catequistas; la promoción femenina, las actividades de los promotores culturales, la alfabetización y educación de adultos. No en uno sino realmente en muchos sitios y tú, Gustavo, eras el director de orquesta, el que todo lo organizaba y de todo se preocupaba hasta el detalle. La consecución de los alimentos para los cursos era todo un tormento.

LA VISITA DE DON SAMUEL

Recuerdo muy bien su presencia en la puerta de la casa parroquial de Laja. Había una lista de todos los cursos que teníamos programados, con su cronograma. Los ojos del Obispo de Chiapas, se clavaron en una frase: “Curso para Tawaqos”.

“¡No me traduzcas!”, dice Mons. Ruiz: “Curso para chicas jóvenes, en Purépecha les decimos Teweqe”. Me quedé frío. Años más tarde, Kitula, la Antropóloga boliviana que tenía Cátedra de Culturas Mexicanas en la UNAM me obsequió un libro sobre los Purépecha. En sus primeras página el testimonio de su historia: “Vinimos del Sur”. Por los Mayas y Uru Chipayas; por los Aymara y los Purépecha, mexicanos y bolivianos éramos decididamente, hermanos para siempre.

Don Samuel vino a conocer la Escuela de Formación de los Diáconos.

Un cuarto de siglo más tarde le tocaría la difícil misión de mediar entre los Zapatistas de su región y el Gobierno de México. Su mediación tiene una difícil interpretación. Él no puede ser un mediador imparcial, porque es un hombre profundamente comprometido con toda la gente excluida y pobre del Estado de Chiapas y de todo el Mundo. Pero está plenamente facultado para esa misión, precisamente en ese punto delicado de su oposición a los medios violentos en la búsqueda de una paz basada en la justicia. Si se opone, como la ha hecho a la violencia del Ejército, de los latifundistas, paramilitares, así como se opone a la violencia de los guerrilleros, que aparecieron ante la Tele del Mundo con sus rifles de madera. Juzguemos ambos platillos de la balanza, para ponernos del lado de Don Samuel hoy, como hace 25 años. Somos hermanos hasta en “la exclusión”.

En un artículo de “El Nuevo Día” (18 de octubre 98) desde Ginebra, afirma el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) que: “En toda América Latina los pobres rurales más marginados son con frecuencia los grupos indios autóctonos. Chiapas de México o el Altiplano de Bolivia no cuentan en el crecimiento.” Por eso en cada página de este libro mi corazón y mi pensamiento están allí, en Chiapas, junto a Don Samuel.

OPERACIÓN: JUAN-SIMON

Cuando los odios son muy grandes, los peligros de muerte son frecuentes y la gente que se ve amenazada sigue pidiendo asilo a las personas de la Iglesia. Don Juan Lechín el Líder por muchos años de la Central Obrera Boliviana (COB) y Don Simón Reyes, Dirigente Minero, pidieron salir al Perú y nos solidarizamos con ellos.

Nuestros jeeps pasaban las trancas muy frecuentemente con su turril de gasolina y colchonetas para cursillos. Varias horas nos llevó planificar la operación. El carro era más alto que los que vemos ahora, porque tenía techo de lona. Don Juan fue sentado en el suelo y encima de su humanidad nos permitimos colocarle un turril abierto de gasolina como sombrero. Las piernas quedaron cubiertas por las colchonetas. Simón con un gorro altiplánico tenía toda la apariencia de uno de los Catequistas y fue sentado al lado del chofer. Pasamos olímpicamente todas las “trancas” – tú recuerdas, Gustavo, que una vez entre los 20 kilómetros que separan a La Paz de Laja detuvieron nuestro carro cuatro veces para registrarlo - Al fin, ellos llegaron al país vecino sin novedad.

Curiosamente uno de ellos se expresó luego muy negativamente acerca de los “tercermundistas” en la casa de sus anfitriones en Lima. Comprenda el lector que cuando uno que quiere parecerse a Cristo salva una vida, no quiere decir que esté totalmente del lado de las posiciones políticas o ideológicas del perseguido. No es ni su cómplice ni su seguidor. Simplemente el que quiere parecerse a Jesús apoya porque está a favor de la vida y porque tampoco está a favor del verdugo.

KITULA Y ADOLFO.

Javicho no podía comprender cómo Adolfo, un joven aymara de ojos grandes y la rubia y la frágil señorita de la ciudad, a quien habían puesto el nombre de un ave andina, pudieran pasarse horas de horas, una y otra vez, hablando de mil cosas.

Las chicas aymara decían de ella. ¡Pobre señorita nunca se podrá casar! Ellas sabían que para casarse en el campo había que tener gran corpulencia y una excelente condición física, ya que la esposa comparte las labores agrícolas con el marido al mismo ritmo.

Nadie pensaba que en ella se estaba formando la brillante antropóloga que, más tarde, habría de ganarse, por propios méritos, una de las dos “Becas Juárez” que el gobierno ofrecería, en determinada ocasión, para toda América Latina. Casada con mexicano y madre de hermosas criaturas, juntando como decíamos, a los dos países, a la vez tan lejanos y cercanos en su gente. Ella primero me ofreció el libro de los Purépecha. y luego me dio el dato valioso, que encontró en México de que los habitantes de la actual Cochabamba, descienden de los Cañaris del Ecuador. Efectivamente, toda la toponimia de Cochabamba es aymara y la gente habla quechua. Si los Incas se llevaron a los rebeldes Salasaca hacia el Ecuador desde Bolivia; otros rebeldes “mitmakuna” o “mitimaes” los Cañaris del Ecuador fueron obligados a poblar el valle de Cochabamba. ¿Será por eso que los Kjarkas tienen tanto éxito en ese otro hermano país?

Permíteme, Gus, que te cuente algo que me sucedió en mi primer exilio, el religioso. Estaba trabajando en Quito para una psicóloga judía, la Sra. Vera, cuando vino un señor que haciendo antesala para la consulta con ella, comenzó a decirme. “En tres ciudades hablamos igual”. – “¿En cuáles?” Pregunté. – “En México, en Quito y en La Paz” me respondió el amigo sin darse cuenta de que hablaba, no con un quiteño sino con un paceño que también se había sentido en casa en México.

Todos estos datos, Gustavo, me hacen pensar en la Patria Grande en esa que antes de América se llamó Abya Yala. Las fronteras sólo debieran servir para que nadie siga despojando a los originarios de este Continente; no tienen ninguna otra razón moral de ser.

ADUANA Y “CONTRA-ADUANA”

Para evitar el contrabando de tejidos que ponía en peligro la industria textil nacional se erigió en esos tiempos la “Contra-Aduana”. Eran Camionetas de doble tracción, sin placas con hombres armados de metralletas cuya misión era confiscar todo tejido que hubiera logrado pasar las trancas de las Aduanas en su camino a La Paz.

Primero las veíamos pasar cargadas de telas: luego las vimos circular vacías; pero con mucho dinero en los bolsillos. Sucedió en un Autobús en que iba yo de pasajero. Entraron esos señores y dijeron: “Este carro vale 3,000 pesos”. Las mujeres que venían de la frontera encargaron a dos jóvenes muchachas que “atendieran” a los “señores”; mientras ellas se pusieron a recolectar los 3,000 pesos para salvar el cargamento. ¡No podíamos hacer nada!

JORGE DE SICART

Llegaste, Jorge, a muestra casa de Laja. Las minas te habían minado la salud igual que a todos los mineros bolivianos. Volvíamos a encontrarnos después de muchos años. Colaborabas en los trabajos de la Parroquia, en los cursos y con los muchachos. Para mí fueron días de gran apoyo y compañía, porque la vida se hacía cuesta arriba.

Gustavo nuestro hermano mayor, el líder, no quería ser Obispo y por el contrario, había insinuado, no a nosotros, su deseo de casarse algún día. En el mundo en que todo era casado (el sol y la luna, el día y la noche, el cielo y la tierra, el varón y la mujer) sólo para él, esa puerta habría de permanecer cerrada y sería la causa de una ruptura funesta de relaciones importantes.

Las noticias que llegaban de distintos sitios del país no eran agradables. La persecución política a esos muchachos idealistas se hacía implacable.

En el Pueblo vacío de Laja teníamos a Goyo, el hermano mayor de Celso, con sus dos pistolones y 12 soldados vigilando nuestra Casa. Me habían dicho que un cura italiano quería pedirme el favor de proteger a un perseguido. Un día que tú no estabas, se presentaron:

LUIGI Y EL HOMBRE DEL ALTO MANDO DEL ELN

Vinieron a pie, ambos con trajes negros. Goyo había venido a conversar conmigo en ese preciso momento y yo lo atendía en la puerta de la Casa. Al ver a mis visitantes de negro, les dije: “¡Bienvenidos, Padres! ¿Qué pasó con el jeep? ¡Pasen todos, tomemos un café!.” Pasaron todos y Goyo se puso frente al hombre y le decía: - “Yo le conozco a usted de alguna parte.” El otro decía: “¡Sí! A mí también me parece haberle encontrado no sé dónde”. Como los había visto llegar a pie, yo fingí que ellos, habían ido a visitar alguna Comunidad que el jeep se les había quedado averiado. Pasaron unos minutos de suma tensión y al final Goyo dijo que él se iba a la ciudad y que invitaba a mis visitantes a viajar con él. El P. Luigi se fue con Goyo y el otro se quedó conmigo.

Esa noche tuvimos unas buenas horas de charla. Al principio de todo le dije que le llamaría Gastón. Prefería no conocer su nombre. Siempre existía la posibilidad de que nos capturaran e hicieran hablar con torturas o Pentotal, como lo hacían en esa época. Cenamos y luego nos pusimos a hablar solos de lo que estaba pasando.

“Hemos sido traicionados y han caído de golpe todas nuestras casas de seguridad -decía Gastón- Teníamos instrucciones precisas. Teníamos una estricta “compartimentación.” No se nos permitió pensar. Estaba yo en el Comité Central, (no recuerdo si dijo Alto Mando del ELN) y ni siquiera en esa instancia podíamos dar opiniones ni escribir nada. La consigna era tener casas de seguridad y “Bombas Molotov.” Ahora han caído de golpe todas las casas y la prueba del delito son las bombas.”

En esa emergencia, nos pusimos a preparar esta nueva operación sólo los bolivianos de Tiwanaku. Durante unas buenas dos horas se preparó el asunto. No se podía repetir la operación “turril.” No debíamos usar ni los mismos caminos ni hacer nada parecido. Al día siguiente antes de que volviera Goyo, hicimos la operación “dos carros”. Probablemente los espías seguirían la pista del primero y en el segundo iría Gastón. Así fue. Habíamos hecho rápidamente algunos viajes entre Laja y Tiwanaku y esa misma noche Gastón se embarcaba en una lancha rumbo al Perú.

Gustavo cometió un error en esa ocasión. Los campesinos le dijeron. – “Padre, tú sabes que el Altiplano nadie camina de noche. Si tu carro viene a la orilla del lago por la noche, algo sospechoso estás haciendo contra el Gobierno.” Te cuento, Jorge, que si bien alguien le dijo de frente las cosas a Gustavo, no faltó quien también se las dijo al Arzobispo.

Adhemar, nuestro Obispo, tenía su cuarto en la casa de Laja; pero casi siempre andaba dando vueltas a toda su jurisdicción. Laja era su residencia principal. Dos días después de la historia de Gastón vinieron los tanques y rodearon la casa y la allanaron; pero ¡Oh sorpresa! ¡No encontraron al tal Gastón!

Nosotros denunciamos por la prensa que había sido allanada la Residencia del Obispo en Laja. El Ejército trató de desmentir inmediatamente la noticia y dijeron que sólo se trataba de “maniobras.”

OTRO “TIRA” Y LA MISION EN ZONGO

Nuestro Obispo lo pedía todo. Tú, Gustavo, le oías muchas veces un discurso cíclico que cuando te parecía válido no dudabas en ponerlo en ejecución. A muchas otras cosas decían claramente que no. Un día me pidió que fuera a dar una pequeña misión en Zongo con algún Catequista de los que podían explicar lo que se estaba haciendo en su comunidad.

Antes de ese viaje vino a mí un muchacho alto, bien parecido que se presentó como primo de una de las religiosas de Tambillo. Me ofreció trabajar con los muchachos que tenía a mi cargo en Laja. Ingenuo, le acepté. Tenía acceso a mi cuarto y a mis cosas. No teníamos nada cerrado con llave.

Partí confiado para pasar la Semana Santa en Zongo. De esa misión recuerdo haberme negado a bendecir un matrimonio, porque la novia me dijo que la estaban obligando a casarse... No acepte sobornos. No hubo boda ni regreso a Zongo. Ese “tira” había hurgado mis cosas y se llevó una foto en que estaba yo de terno y de corbata, en México, retratado junto a la Novia en un matrimonio al que había asistido. (En México no hay sotanas, los curas visten de civil). La foto era perfecta para que cuando yo pisara alguna trampa me presentaran en la prensa como falso cura que ya estaba casado. No caí en ninguna trampa. Nunca me apresaron. Pero, sin duda nuestras puertas estaban demasiado abiertas y ese fue uno de nuestros principales errores. Fuimos demasiado “palomas” y poco “serpientes” en algunos tipos de prudencia.

Las noticias llegaban trágicas. Mientras estuve en Zongo, habían matado a Lonnie Moncada en pleno centro de la Paz, aplicándole esa atrabiliaria “pena de muerte” (sin mandamiento de apremio, sin tribunal, sin juicio), cuando le dispararon, después de bajarlo de un autobús en la Plaza Alonso de Mendoza. En Cochabamba habían matado a Cecilia, la esposa de Néstor y a muchas otras personas que, de alguna manera eran conocidas, por lo menos por los periódicos. Sus nombres estaban por todas partes en esos conocidos carteles llamados: “Se busca...”

Días después, conversábamos sentados, con un amigo carpintero, papá de dos jóvenes que acudían a nosotros. Apareció en la puerta una pareja vestida de un negro luto y con un maleta en la mano. En esos aciagos días de tanta muerte, en que habían matado a muchos otros del ELN, cuyas casas de seguridad habían caído todas, por la consabida traición en su Alto Mando. (A los Tupamaros uruguayos les pasó lo mismo)

Al muchacho, le llamaban “El Niños,” me había ofrecido trabajar conmigo, colaborando en mis labores parroquiales. Mi ángel, que está vez estaba disfrazado de carpintero, al verlos en la puerta de entrada al patio me dijo azorado: “¡Ay este “Niños”, anda detrás de mis hijos y su papá trabaja en el Ministerio del Interior!” Me dirigí a la puerta, les di la mano y les dije claramente: “Bienvenidos si quieren ayudarme en algo; pero en esta casa ni documentos ni armas, ¿entendido?” Se miraron ambos a los ojos y desistieron de ingresar a la casa.

Les invité un café, no lo aceptaron. ¡Quienes ofrecieron ayudarme, al final ni siquiera entraron en la casa!

Llevaron la maleta al P. Pedro, el de los ojos limpios y grandes. Pedro tuvo una prudencia semejante a la mía. Al final los que cayeron en la trampa fueron ambos hijos del carpintero que terminaron presos. Una en Achocalla, la terrible cárcel de mujeres, el otro no sé dónde, quizás en la cárcel de su propio nombre, se llamaba Pedro, como el penal de La Paz.

De Zongo traje una salmonellosis que me dejó por 15 días en el Hospital y, por obediencia en una clínica. Eso impidió que tuviera escondido al amigo de Remy, hoy ilustre Prefecto y amigo de Adhemar, el Obispo.

ENRIQUE

En ese momento de malas noticias, de tanta intranquilidad, de angustia acumulada, llegó Enrique.

Lo vi venir desde el otro extremo de la Plaza, con los brazos abiertos y una enorme sonrisa. De pronto exclamó: ¡Jimmy, los Cactus de la plaza han florecido!”

Era verdad, por encima de las nubes brillaba el sol. Si yo no había tenido ojos para levantarlos del suelo y mirar las enormes y bellísimas flores de los Cactus de la Plaza de Laja. Enrique, el hombre limpio de corazón, llegaba para transmitirnos a raudales su fe de niño a través de sus ojos azules.

Ese francés de origen noble que, un día había lavado su ropa y dormido después en los jardines de su mansión antes de presentarse a su familia, era el caminante amigo de todo niño y todo mendigo que predicaba su fe sólo con su alma a flor de piel. Como Charles de Foucauld la Buena Noticia del Evangelio era su vida misma, por los caminos de San Francisco de Asís.

Un día había mediado para que comerciantes sin escrúpulos pagaran un precio correcto por una lancha a indígenas “makiritare” venezolanos. Estos, que vivían arriba de una cascada en la selva, le invitaron a vivir con ellos y él, no sé si solo o con alguno de sus hermanos, se fue con ellos y vivió 7 años la vida de esa comunidad. No hablaba de Dios explícitamente, hasta que un día los makiritare le pidieron: ¡Háblanos de tu Dios!.”

Varias veces nos visitó Enrique, él era un caminante empedernido que, como los antiguos andinos, devoraba distancias increíbles y atravesaba las fronteras de Dios sin problemas. A veces le pescaban sin papeles; permanecía detenido en alguna cárcel o participaba de algún campamento de gitanos, hecho en todo semejante a sus hermanos, menos en el pecado, que era su forma de hablar de Jesús. Las noticias que traía de otras tierras eran, a veces esperanzadoras; otras veces terribles. ( Piense, usted, amigo, en Pinochet o en Videla. Sus noticias no eran las de las Agencias, eran las de la vida real.

En esa época escribí esto:

Me pediste una vez
que cerrara las puertas de mi corazón
y en soledad y silencio
te esperé desnudo

Expulsaste mi soledad
y te quedaste conmigo;
iluminaste mi vida
y te alejaste en silencio.

Hoy sólo me queda tu silencio,
y parece me exiges que, esta vez,
queden de par en par abiertas
las puestas de mi corazón a todos los que llamen.

Tengo miedo y me siento desnudo
esperando que vuelva a sonar
tu voz luminosa
en mi silencio negro.

Laja, 1972 Apareció un día Enrique con su superior, el P. Francisco. Querían ellos también abrir una misión similar a la nuestra en el Altiplano. Mi consejo fue que se fueran lejos de la ciudad. A nosotros nos había hecho mucho daño estar “en vitrina.” A estas horas pienso que los Hermanos de Foucauld ya habrán cumplido sus primeros 25 años allí en Titicachi, junto con el P. Max. Siempre los sentí verdaderos hermanos y amigos. Ellos nunca condicionaron su amistad a que yo fuera cura, me sentí respetado. ¡Gente que respeta al otro, parece imposible!

“¡TRA... TRA... TRA... ESE CURSO DE LOS DIÁCONOS!

La vida continuaba normalmente, tocaba realizar el curso de los diáconos como estaba programado y lo realizamos a pesar del Goyo y sus doce soldados.

Habían venido párrocos de otras localidades en sus jeeps transportando a sus participantes en ese evento. Había mucho movimiento, ya que eran cerca de 40 participantes. Había más de una religiosa, también 2 ó 3 profesores de diferentes materias.

De pronto interrumpiste la clase, querido Jorge y con gran angustia nos informaste: “¡Tra... Tra... Tractores!” ¡No eran tractores, eran 8 Tanques del Ejército que rodeaban la Casa parroquial! En un asalto similar a la Parroquia de Achacachi habían matado en esos días a un médico del ELN y a otra(s) persona(s) que se refugiaron donde sacerdotes estadounidenses de esa región.

Cada uno de nosotros actuó de distinta manera. Gustavo, el hombre práctico por excelencia, se fue de inmediato a los jeeps y les sacó una pieza indispensable del distribuidor, sin la cual el carro parece encender su motor y nunca lo enciende. Ya habían robado en circunstancias similares los carros de otros amigos y el jeep de CIPCA y Gustavo no estaba dispuesto a perderlos tontamente. Javicho, el que no puede comprender la mentira, se fue como un rayo a la Policía a preguntar si también esta vez se trataba de “maniobras”

En mi corazón yo sentía una profunda admiración por Gabriela, la futura esposa de Javicho que, en una manifestación universitaria se había puesto frente a los tanques en una postura similar al famoso muchacho de la Plaza de Tianammen. Era el responsable de la casa y de todo lo que allí pasara. Salí a la puerta principal y me cruce de brazos ante los tanques. Lo hice mecánicamente, sin pensar mucho. Pasó un rato largo, tenso. Yo no podía mirar a ninguna persona, sólo fierros. Recuerdo que salió de la casa como un rayo una de las monjitas de Tiwanaku, que había venido al curso como personal de apoyo y que se puso a esperar el primer coche que pasara hacia La Paz.

No tengo idea de cuánto tiempo transcurrió. Sólo sé que la “maniobra fue sencilla”. Gracias a Jorge, no hubo “operación sorpresa”, y los tanques se fueron uno a uno por donde vinieron en un absurdo gasto de gasolina de los que no puede permitirse nuestro “pobre ejército.”

El curso continuó según estaba programado. Los padres de los muchachos que se formaban en esa casa no se los llevaron. El que no volvió nunca más a su residencia fue el Señor Obispo.. También había quedado impresionado con la confidencia de Gustavo que, poco antes le había dicho que pensaba casarse y con quién. ¡Era demasiado! La Dulcinea de Gustavo apareció a 8,000 Kms. como por arte de magia. Y el sufrimiento de nuestro hermano mayor se acrecentaba día a día.

Pienso yo, querido Jorge, que “el desprestigio” de su equipo, de sus ovejas, sumado al deseo de Gustavo de no ser Obispo y casarse quizás algún día, le impactó tanto como la “intimidación” que recibía por esos embates de los militares que regresaban de Panamá, dispuestos a no respetar nada. ¡Eficacísimo Mr. Six! Hubo algún Obispo que prohibió a las religiosas que diesen asilo a los perseguidos.

LAS LAURITAS Y LOS ELENOS

Mujeres maravillosas, ellas sí tuvieron corazón y osadía para dar asilo a más de 10, entre muchachos y muchachas idealistas, que huyeron de esas casas del ELN en desbandada.

Un sacerdote amigo me avisó que ellas estaban en un grave problema. Fui a verlas.
María José, la superiora, habló conmigo y me explicó sus circunstancias. Les dije claramente que su casa estaba rodeada por esos famosos jeeps “sin placas” del Ministerio del Interior, obtenidos ya sabemos cómo, para la represión de los rojos. Frente a su puerta había un par de sospechosos “Sherlock Holmes.” Sabíamos que los teléfonos estaban intervenidos. Pero, gracias a Dios, esa casa no fue intervenida hasta un mes más tarde, porque los “inteligentes” no pudieron nunca detectar a un tal José, como lo supimos luego. Todos estábamos por entonces bien fichados; pero ¿Quién era José? ¿Usted lo adivinó? Cuando por “teléfono intervenido” se hablaba de José, obviamente se estaba hablando, en el mundo clerical, de María José, la Madre Superiora.

Toda la situación era trágica. Los jóvenes eran simples condenados a muerte. Entre ellos encontré a un conocido, Pedro Morant. En nombre de sus compañeros me pidió que los sacásemos al Chile de Allende. Les dije que no conocía esos caminos, ofrecí sacarlos a Perú; en mi fuero interno sabía perfectamente cómo estaban custodiados los caminos y las “trancas” del Tránsito. Pero les dejé una puerta abierta. ¡Ojalá no lo hubiera hecho! Yo podría sacar de La Paz a alguno de ellos burlando la tranca de Senqata y ponerlo en manos de otra persona de su confianza que los llevara a Chile. De parte de ellos; se cometió el error de consultar con su grupo. Los cité en determinado lugar un día aciago a las cinco de la mañana. Mi primer disgusto fue encontrar a esa hora, en el mismo sitio, a un moreno y gordo personaje de corbata, según el modelo de los agentes del Ministerio del Interior. Cuando esperé que algún miembro de su organización o de sus grupos de apoyo se presentara para llevarlos a Chile, se me heló la sangre al encontrarme otra vez con Luigi. El los iba a llevar a la frontera, sin tener ninguna idea de los caminos alternativos. Lisímaco, desconocido para mí, iba a morir ese mismo día. A Pedro lo llevarían vivo a la cárcel de mujeres de Achoqalla, donde sería luego torturado y asesinado una semana después, según testimonio de una querida amiga, testigo de los hechos en esa cárcel.

Los Elenos no tenían a nadie. ¡Sólo se apoyaban en gente de Iglesia que condenaba la violencia armada! Ni Partidos, ni Universidad, ni Central Obrera Boliviana, ni Cuerpo Diplomático, ni siquiera sus familias, que les diesen apoyo; sólo traiciones.

“Las Lauritas” habían cometido un error. No revisar las maletas de sus huéspedes, Ellos, en efecto, portaban armas. En el grupo había gente entendida que hizo un agujero bien hecho en la pared para depositar allí las armas. Cuando todos salieron de allí a refugios distintos, no faltó quien denunciara el agujero de la pared ante el Obispo. Las Lauritas fueron consideradas cómplices. Se las expulsó de la Congregación. Oponerse a las fuerzas de la muerte y apoyar al amenazado de muerte por los odios de otros caínes, lo cual había hecho siempre la Iglesia, comenzaba a ser un pecado en nuestra pobre Iglesia Latinoamericana, intimidada por la gente a las órdenes de Mr. Six K.

Logramos que algunos de esos muchachos desconocidos se acogieran en casas de familias dignas y valientes que arriesgaron todo sin estar en esa danza. Otros simplemente fueron víctimas de los odios implacables que se vivían en el ambiente.

Un día fui a la madre de un de ellos, a pedirle si no tenía un par de zapatos para el Obispo de Laja. No tenía otra manera de decirle que su hijo estaba vivo. Se le iluminaron los ojos a la señora que, muchos años después me recordó esa anécdota que ya había volado de mi mente. Otra de las señoras amigas me dijo horrorizada que una de quienes participaron de la última Eucaristía había dicho públicamente que yo había confesado cínicamente ante el grupo que tenía una amante. Sin duda funcionaba perfectamente aquello del “desprestigio” y “calumnia que algo queda.”

También los dirigentes de la COB y otros políticos de la oposición buscaban afanosamente algún escondrijo. Ana María Ajuria, bendita hermana mía, con tus hermanas de Bérriz acogísteis a dirigentes mineros. Más tarde tú misma te presentarías a mí un día para decirme: - “Jimmy, tengo un cáncer y me voy a España a morir con mi familia; pero dejo en tus manos esta herencia que me encargaste tú.” Yo te había encargado recortar, en todos los periódicos a tu alcance, esas fatídicas fotos, en que aparecían sotanas y uniformes militares, bien abrazados y avenidos en toda clase de eventos civiles, religiosos y banquetes.¿Había otra Iglesia, la triunfante en las asonadas militares?

¡Gracias, Ana María, siempre fuiste un ejemplo de la más pura entrega y compromiso en nuestra común opción por los de abajo, los marginados y excluidos de algún modo!

NUESTROS PRESOS:
LA PRISIÓN DE SILVERIO, JAVICHO, LINA, JUSTINO, GABY, PEDRO, JUAN CARLOS, LUCHO Y OTROS VARIOS.

Los militares acudieron a la Comunidad de Silverio, uno de los diáconos que se formaban en Laja. El oficial prometió mil cosas en nombre del Pacto Militar Campesino y Silverio tuvo la valiente osadía de pedirle que las promesas las hiciera por escrito. El hombre montó en cólera y se llevó a Silverio preso. Silverio sabía que tenía derecho a una llamada telefónica. Se la concedieron. Llamó a su abogado y, con gran estupefacción de sus captores, el abogado acudió presuroso a liberarlo.

Apresaron también a Javicho en ese tiempo. Le habían dicho que uno de sus amigos de Lovaina estaba en peligro. Cuando fue a la casa, encontró que caía en una celada. Se lo llevaron y lo mantuvieron incomunicado por 15 días. Javicho tenía siempre su barba. Me la dejé yo para calcular el tiempo de su detención. Don Rufino, el hombre de Guaraya, se presentó personalmente a las autoridades del Ministerio del Interior para interponer un memorial de defensa de Javicho. Pocos tuvieron esa hombría en esos momentos inolvidables. A Javicho le hicieron múltiples interrogatorios. El hombre incapaz de mentir, cuando le preguntaban si conocía, uno por uno a todos los dirigentes del MIR que se habían formado en Lovaina, él decía sistemáticamente que “sí” a todas las preguntas.

Cuando seguía inmediatamente la pregunta: - “Si usted dice que le conoce y que le considera su amigo, ¿es usted del MIR?”. Javicho, que como tú y yo, Gustavo, teníamos esa conciencia crítica y la natural aversión a la politiquería nacional, decía siempre, imperturbable: -“No soy del MIR”. Por fin, un sacerdote jesuita se presentó valiente y amigo para defender a su hermano y garantizarlo.

Al fin, cuando el encargado de liberarlo pidió la firma del garante, el sacerdote dio su nombre: Gabriel Codina. –“Su segundo apellido” le mandó el oficial de policía. El jesuita dijo y escribió: “Gabriel Codina Mir.” Javicho salió sonriente y sin barba y me encontró a mí: triste y barbudo. ¡Cosas de la vida!

Lo mismo pasó con Juan Carlos Pezzota. Apresaron al P. Juan Carlos, no sé si, por entonces, Director del Colegio Técnico “Pedro Domingo Murillo.” A Juan Carlos le hicieron la vida difícil con otra patraña similar: “Usted es del ELN”. Cientos y miles de veces la misma cantaleta, las mismas presiones psicológicas, el aislamiento... Tú recuerdas, Juan Carlos, desde allí arriba cómo un soldado se compadeció de ti y te dijo: “Padre, si quiere le puedo comprar algo.” Dijiste: -“Sí, gracias, por favor.” -“¿Qué se le antoja, Padre?” –“Cigarrillos” -“¿De qué marca, padrecito?” Respondiste imperturbable: ¡ELN! También saliste de la prisión adolorido, pero sonriente. Nuestro sufrimiento no era amargo, siempre estaba equilibrado por la paz del alma, y no pocas veces, por ese inexplicable humor.

Después te fuiste para arriba con un cáncer, recuerdo a Jaime Merchap afirmando que en su computadora tiene citas de ilustres investigadores amordazados que afirman que el cáncer es una enfermedad carencial por desnutrición y falta de vitamina B17 (Laetril). Así se nos fueron, como tú, Basiana, Ana María y Silvia.

No lograron que pisáramos sus trampas ni tú ni yo; pero usaron las armas más sucias de la “intimidación,” apresando a la gente inocente para presionarnos.

Apresaron a Pedro, el Diácono, padre de cinco hijos, que nunca había oído de nuestros labios ni una palabra de marxismo ni de nada político o violento. Apresaron a Lina, la joven menor de edad, fiel acompañante de María Pedro en todo cursillo a las mujeres. También apresaron a Justino, el promotor cultural y gran Educador de Adultos a través de un cuarto de siglo que también acaba de dejarnos, víctima de la Tuberculosis.

Un día en una reunión del equipo médico, Gabriela decía que era una “gaviota” y recuerdo que Jaime Merchap, dibujó en un papel una gaviota dentro de una jaula. Curiosamente, no muchos días después también la Gaviota cayó presa. Este Merchap, si no era doctor, por lo menos era brujo.

También los de CIPCA, nuestros primos hermanos, vieron allanada su casa de la Illampu. En Presencia, en grandes titulares de primera página se decía: “Cayó otra casa del ELN.” E inmediatamente se acusaba al apresado P. Luis Félix de que tenía una Radio (le robaron su pequeña radio-grabadora, como las que tenemos en todas las casas). Hicieron figurar sus libros de economista como propaganda Comunista. Más tarde les quitaron también el jeep, uno de esos que, ”sin placas” se dedicaron a perseguirnos implacablemente. (Cuando 8 años después García Meza ejecutó su golpe, tampoco los carros de la Alcaldía de La Paz, ni las Ambulancias utilizadas en él tenían placas.)

En este caso el Arzobispo fue valiente porque defendió a su sacerdote. Pero el inefable periódico católico que había publicado la acusación en primera plana, sólo publicó cinco días después la defensa del Arzobispo ¡en una pequeña nota en quinta o sexta página!

DON ERNESTO Y LOS INTOCABLES

Cada vez que me asomaba por La Paz, mi papá me esperaba celoso. Hablábamos largo con él de muchas cosas. Un día me dijo: “El tío de tu amigo fulano está ahora en la Oficina de Control del Narcotráfico, dale este dato.” Mi padre iba cada día a su club a tomar un café a media mañana y se sentaba invariablemente en la misma mesa. Desde ella alcanzaba a divisar, de reojo, una mesa donde se hacían siempre el mismo rito: llegaba una persona con un paquete, lo examinaban, se le daba una contraseña; regresaba la persona sin el paquete, presentaba un papel y a cambio de él le extendían un cheque. Don Ernesto se dedicó a seguir a los misteriosos personajes del paquete y llegó a la conclusión de que se trataba de Cocaína. Cuando di el dato a mi amigo y éste lo presentó a su tío, obtuvo esta respuesta: “Lo sabemos de sobra; pero son intocables.” Comprendí para toda la vida cómo puede salir del aeropuerto de La Paz un avión con cuatro toneladas de cocaína. ¡Intocabilidad! ¡Inmunidad! ¡Impunidad! ¿Serán eternas?

Don Ernesto, te diré en secreto que en uno de esos edificios ya hubo una gran explosión... Parece que no son eternas esas cosas!

JORGE ACHÁ Y EL PETRÓLEO

Fui a La Paz y, como era mi costumbre, pasé la noche en casa de mi tía Esther (Totó).
Había gente elegante en la sala, me duché, me puse lo mejor que pude y fui testigo de una escena inolvidable. Don Jorge Achá, falangista cochabambino de tez blanca y creo que de ojos claros como los de su hermano Lucho, pretendía casarse con Elena Pinto la viuda de Julio Alvarez, el tío de Ramiro, al que habían dado la paliza por ser sobrino de Julio, etc. como tú bien lo sabes, Gus. Ahora falangistas y movimientistas estaban muy amigos, porque los extremos se tocan, como nos lo dijo Gregorio, el analista de nuestra realidad...

Pero todo eso no hubiera sido importante si Jorge Achá no abría su boca de esta manera:

“Anoche me alojé en el Hotel Crillón - el más importante de la ciudad en esos días, antes de que se erizara el centro con esa gran cantidad de rascacielos, fruto de la deuda externa o la cocaína, ¡quién lo sabe! – Y en el comedor se sentó en mi mesa un gringo que comenzó a hablarme en inglés. Le contesté en inglés, proseguía Jorge, me creyó europeo y me dijo: “Estamos en un país de imbéciles; sí, porque están nadando en petróleo y ellos no lo saben”

¡Lo que sabemos ahora es que esa es la pura verdad! ¡En estos días se inaugura el “Gasoducto al Brasil”, cuando el Gas ya pertenece a las grandes Transnacionales!

SI SOSPECHOSOS, CASTIGADOS

Se le hizo fácil al que dirigía CARITAS suspender los alimentos para los cursos que dábamos. Primero suspendieron la ayuda a los cursos de carácter humano; luego la suspendieron para los estrictamente religiosos también. Pero la vida tiene sus sorpresas agradables. Para ti, Gustavo, se trataba de una gran liberación. Los campesinos te dijeron: “No nos importan los alimentos; lo que queremos son los cursos.” Desde ese día ellos se pusieron siempre de acuerdo para traer sus alimentos, para prepararlos y para compartirlos en cada curso y tú ya no tuviste que hacer por triplicado las innumerables listas, cargando y descargando los camiones, a veces tú solo.

Más duro fue el castigo de la radio San Gabriel, porque nos quitó la posibilidad de comunicar la existencia misma de los cursos y cursillos. La gente que siempre había sido amiga de cantar sus nuevas creaciones y de informar lo que hacía y aprendía en cada curso, tuvo que acostumbrarse al silencio de las dictaduras, también en los ámbitos eclesiales. La vida seguía. Vieron la luz en dos o tres ediciones consecutivas tu “Machaq Catecismo” y el “Aymaranakajj Diosaparu q’ochupjje” (Los Aymara cantan a Dios).

TOLATA, EPIZANA y “JUSTICIA Y PAZ”

Fue pasando el tiempo. En febrero de 1974 hubo problemas de elevación del costo de la vida por aumento de los precios de la gasolina. En el Valle de Cochabamba se produjeron bloqueos de caminos. Mientras el General Pérez Tapia dialogaba con los campesinos, aparecieron los tanques y los ametrallaron. Aterrorizado llegó a La Paz el Párroco de Santa Vera Cruz, Jorge Centelles y nos relató cómo él mismo había visto cargar, como leña, los cadáveres de un centenar de personas en los camiones del Ejército. La noche anterior, en la ciudad, yo mismo había visto en la Televisión al Presidente que, ante unos 50 dirigentes campesinos, decía: “Si un terrorista aparece en el campo, yo les autorizo, pueden matarlo y si no lo hacen, tráiganlo aquí a Palacio.” En la prensa se daba cuenta de que los muertos en Tolata y Epizana eran 13.

Nos reunimos con la gente de “Justicia y Paz” del Arzobispado y denunciamos lo ocurrido, según la versión del sacerdote del Valle. El Arzobispo puso a “Justicia y Paz” en receso. (¡Receso que ya dura más de dos docenas de años!)

Muy piadoso, el Presidente, al poco tiempo, saldría en los periódicos “comulgando en Copacabana, ante la Virgen.” Costumbre que luego imitarían los tres de García Meza, haciéndose cobijar con el manto de la “Patrona de Bolivia.” Yo recordaba la recomendación de Kit: “¡Todos los días hay que rebelarse contra la injusticia!.” Me habían formado cuidadosamente para el celibato, pero no me enseñaron el dominio suficiente de mi propia ira.

Hoy, 26 de abril del 2001, hay nuevos disturbios, paros y bloqueos en el Chapare cochabambino. No se dialoga. Hay mucha intransigencia de parte de los gobernantes y de los cocaleros. ¿Pasará lo mismo que en Tolata? Parece que la única diferencia es que antes hubo pocos testigos y estaban totalmente atemorizados. Hoy Bolivia va perdiendo el miedo y los muertos son asesinados en vitrina, gracias a valientes periodistas que las filman. Anoche el Canal P.A.T. de Televisión dijo que con los 2 muertos de ayer los muertos que el “demócrata Hugo Bánzer carga en sus espaldas en estos úlñtimos 3 años llega ya a 42. Los campesinos están amenazando con paros y bloqueos indefinidos desde el primero de mayo... Las actuales posturas intransigentes podrían desatar una gurerra civil de consecuencias insospechadas.

No mucho después nacería la “Asamblea Permanente de los Derechos Humanos de Bolivia” ya no dependiendo de la sola Iglesia que parecía un Abraham demasiado dispuesto a sacrificar a sus pequeños Isaacs. La base de la Asamblea fue más amplia, aliándose con otras Iglesias cercanas, a la Universidad, la COB y otras instancias que precisaban defenderse a sí mismas. Se fundó la Asamblea no para defender paternalmente a otros; también teníamos que defendernos nosotros mismos, con las armas del adversario, con los “derechos humanos”, tan proclamados por la gente del Norte.

EL MATRIMONIO DE LOS REYES - JUSTINIANO.

Lo recuerdas bien, Jorge de Sicart, porque tu madurez y tu serenidad fueron decisivas. Tú eras el Párroco de Laja. Después de la denuncia de la Masacre de Tolata, preferí ya no celebrar esas Misas frente a las autoridades civiles y militares de entonces. Radicalicé mis posiciones y me fui a vivir a Q’atawi. Allí, sin carro, sin bicicleta, mi vida se hizo más dedicada a la gente. Venían los médicos amigos el fin de semana. Me visitaba alguno que otro amigo. Acudía yo a las reuniones del Equipo. También se hicieron cursillos de diferentes materias en Q’atawi.

Pero un día se presentó Boli y me dijo: “¡No juegues con mi hermana!” No entendí nada. ¿Había ilusionado yo a la hermana de Boli de alguna manera? ¡Misterio!

El misterio se fue aclarando. Había nacido el amor, un enorme amor; pero entre Javicho y la Gaviota. Hubo reuniones de equipo para tratar el tema que se fue, poco a poco, presentando al grupo. Con gran dolor decidieron primero separarse y luego, al ver que el dolor era excesivo, tú, Jorge, sabiamente, opinaste que “Era mejor VER DOS ROSTROS ALEGRES Y UNIDOS QUE DOS ROSTROS SEPARADOS Y TRISTES”. Así fue. Un día tuvimos boda en Tiwanaku.

Javicho y Gaby se casaron y se fueron a vivir en un humilde departamento en Pura Pura, donde de vez en cuando me alojaban en mis visitas a La Paz. De esos tiempos recuerdo al “buzo” que haciéndose pasar por sacerdote ortodoxo, fingió no tener dónde pasar la noche. Iluso de mí le di la llave de la vivienda de la nueva familia. El misterioso personaje calixtino no nos devolvió esa llave hasta el día de hoy. ¡Imagínese usted! ¡Mis dos amigos acababan de estar encarcelados y yo dando la llave de sus piezas a un desconocido! … Con razón me dijeron un día que “hay que ser buenos, pero no buenudos” Pedí perdón. Cambiaron las chapas. Luego nació el Andrés. María Pedro estuvo allí brindando un apoyo invalorable en esos momentos importantes.

TE FUISTE, GUSTAVO

Habías escrito estas líneas:
MORIRSE: ¿QUÉ ES?

Al pasar junto a un entierro
me pregunté:
- ¿Será tan triste morirse?
y en la gente me fijé.

Para el ateo:
pasar una puerta oscura
sin nunca poder volver
parece ser.

Para el vividor:
terminarse su placer,
perder lo que ha disfrutado,
parece ser.

Para el poderoso:
encontrarse ser Don Nadie,
sentirse polvo y basura,
parece ser..

Para el adinerado:
cruel aduana que le impide
llevar más allá su fortuna parece ser

Para la estrella famosa:
marchitarse su belleza,
esfumarse fama y gloria,
parece ser

Un anciano me decía:
- llegar a esa estación
con las manos de obras buenas bien llenas,
no tengo por qué temer.

Para mí,
ese día va a ser:
empezar la vida plena,
poseer lo siempre ansiado
, conocer lo no entendido,
llegar donde el Padre bueno

El anciano sonreía y me decía:
- esa fecha no me asusta
porque va a ser:
primavera sin otoño,
la sonrisa de la amada,
una fiesta sin madrugada,
por fin el amor completo.

Y el anciano terminaba:
largos años he esperado
ese abrazo del Amigo,
esa reunión de familia,
esa cena que no acaba,
ese beso del Dios bueno.
(Págs. 69 y 70)

LLUEVE (Tu última poesía)

Hay canto en las ramas
y canto en el río
canto en el aire
no es el canto mío.

Hay caricia en la piedra,
caricia en el camino,
caricia en el pétalo,
yo me encuentro frío.

Hay vida entre los surcos, vida en el pasto tibio,
vida en la mandarina
suena mi canto a agonía

Baila en el charco la lluvia,
baila en el tejado partido,
baila en el parral vecino,
tengo el corazón hundido

Se emponcha de gris el cerro,
se hamaca la nube amiga,
florece la tierra en charco,
alguien está lejos:
me enfunda melancolía.

(Pág. 175)

El tiempo fue pasando inexorable. Dos años del silencio absoluto de los Obispos. El equipo en desprestigio.

Los campesinos que te decían al oído. Padre, estamos contigo, pero no nos vamos a acercar a tu casa porque el Gobierno te persigue. La carga de la responsabilidad. Los peligros de cárcel para tus seguidores. Yo te había complicado las cosas doblemente: primero yendo al rescate de los de Teoponte y luego firmando la denuncia de la Masacre de Tolata y Epizana.

Por otro lado tu soledad. Tu deseo de casarte algún día y la imposibilidad de lograrlo con ese “tu amor imposible”. Buscabas a tientas una compañera; pero no la encontraste. Todo el dolor de los tuyos, todo el dolor del país se fueron acumulando en tus ramas de árbol enorme, firme, fuerte y absolutamente callado.

Te vinieron los insomnios, para distraerte te metiste en el estudio de aymara por otro mes en Cochabamba. Nada te hacía dormir. Te entregaste al trabajo hasta el extremo de perder toda tu dentadura antes de tus 40 años por descalcificación, por desnutrición. Visitaste a un médico en Cochabamba y él te diagnóstico que tu corazón no estaba bien. Te reíste del diagnóstico. Tú tenías el récord de subida al Illimani en ese momento.

El Provincial de los jesuitas te invitó a descansar en cualquiera de las casas de la Orden. Le contestaste que tu única manera de descansar era “caminar.” Así las cosas, un día con ropa de clima caliente te fuiste a caminar por Yungas. Más de diez días sin noticias tuyas nos comenzaron a inquietar. En dos jeeps, Javicho por su lado, María Pedro y yo por otro te buscamos por todos los pueblos de Yungas, llevando una foto tuya. El sacristán de la Parroquia de Caranavi nos dijo: “Sí, en los días de Carnaval llegó este señor por la Parroquia, pidiendo alojamiento; pero como no estaba el Padre, no lo alojé…” Fue la última pista. Tú, que habías tenido siempre abierto el corazón para dar hospitalidad a tanta gente, no la encontraste en el momento de tu necesidad suprema. Te fuiste al Wayna Potosí, ese Nevado que siempre te atraía. Nosotros angustiados veíamos pasar los días sin saber nada de ti.

Más tarde, un día desde Chacaltaya, uno de los hijos de Corina, me daría una clave de tu muerte: “Gustavo siempre quiso explorar esta quebrada”. Desde Caranavi te fuiste, Gustavo, por la quebrada que no tenía agua. Calculamos que estuviste desde entonces tres días sin agua y muchos más sin comida. Las grietas en tus dedos atestiguaron mudas que habías realizado una terrible escalada, arañando las rocas hasta llegar al punto en que siempre habías encontrado hospedaje.

La Empresa de Electricidad, tiene al pie del Wayna Potosí una serie de cabañas donde se alojan los obreros de la primera planta. Ese día el sereno había ido a comprar su alimento a la ciudad. No tuviste una taza de café ni la menor ropa de abrigo. Entraste a una de las cabañas, pusiste una piedra para cerrar la puerta. Esa noche te visitó la helada y moriste solo. Tu primo, el papá de Carmen, Dr. Julio Bustillos, al contemplar tu cadáver diría: “¡Estos jesuitas, han dejado morir a mi primo de desnutrición!

Tu cadáver fue encontrado al cabo de dos o tres días, porque un perro olfateaba la puerta de la cabaña. Por el carnet de identidad daría cuenta luego al Colegio San Calixto. El Obispo Adhemar se presentó en Tiwanaku, después de dos años para darnos la noticia. ¡Los vecinos del Pueblo, para no variar, le dejaron en sus manos una nueva carta de quejas contra ti…! Lloré en tu entierro. Mis lágrimas se llamaban ira, culpa e impotencia, Dios lo sabe.

DESPUES DE TI, EL GURI

Un canto enjaulado
quiere volar libre.
No fuerces barrotes
¡espera!
Se abrirá la puerta
volará a tus manos

Nuestro equipo fue invitado a una reunión en Charagua, con Gabriel y su equipo en mayo del 74. Llegamos por tierra a Santa Cruz. Pero nunca pasamos a Charagua. Oscar Vilardell, el Gurí, estaba enfermo en una clínica. Enfermedad, agonía, muerte el 21 de mayo y autopsia fueron rápidas. Estuve a su lado todo ese tiempo, como testigo de su terrible enfermedad: La Fiebre Amarilla. Los médicos del quirófano dijeron que el color del bazo era característico de dicha enfermedad. Oscar no fue el único caso. Inmediatamente las Autoridades de Salud negaron enfáticamente por la prensa que hubiera un brote de Fiebre Amarilla en el país, como suele suceder.

VIERNES SANTO

Hay procesiones
gente de luto
va a la iglesia,
caras tristes,
unas velas,
y vuelven a casa tranquilos.

Más Viernes Santo es cada día…
en ese hogar donde el hambre ha radicado,
en ese hospital donde el dolor es cosa vieja,
en esa cárcel donde purgan lo que hicieron sin saberlo.

En ese orfanato donde nunca “mamá” se ha pronunciado,
en esa casa donde ellas no supieron ser amadas,
en esa mina donde la luz de “ser persona” no ha brillado.

En esa plaza donde acuden por si alguno da trabajo,
en ese camión donde el indio es pisoteado,
en ese escondite donde el perseguido arrinconado desespera.

En esa mansión donde el dinero ha encadenado la conciencia,
en ese país donde el inmigrante sueña en Patria,
en esa fábrica donde el obrero es una pieza.

Viernes Santo,
noche larga,
la Pascua no ha amanecido todavía…

(Pág. 162)

Por esas extrañas coincidencias, en esos mismos días de marzo, pero seis años después de la muerte de Gustavo, moriría martirizado nuestro Luis Espinal.

Poco tiempo antes, uno de mis compañeros de curso, al otro lado de una ventana le decía a otro de mis compañeros de San Calixto: “ Soy amigo del Gral. Massera. A estos curas tercermundistas hay que matarlos.”

Pocos meses después visité con Beatriz, mi esposa, a Lucho en su Periódico “Aquí” para advertirle: “Lucho, te necesitamos vivo. Ponte a salvo. Hay mucha gente que te odia y quiere matarte”. Luis me respondió: “Lo sé. Pero no me voy a ocultar. Mejor, los viernes por la noche vengan con Marcos - nuestro niño que no llegaba a un año de vida- para ayudarme a doblar los periódicos para la venta de los sábados.” ¡Una semana después, lo mataban! ¡Comprendan, calixtinos, por qué Jimmy no va a los almuerzos de los exalumnos!

Cuando acompañábamos el féretro de Lucho, Ramiro, ese amigo entrañable, trataba de explicarse por qué habían matado a ese hombre que “no tenía cola de paja,” era un hombre de vida intachable que, ni siquiera fumaba. Era Sacerdote jesuita, era hombre de Prensa, de Cine, de Universidad, de la Asamblea Permanente de los Derechos Humanos de Bolivia; hasta había dado clases de Cine en el Colegio Militar. Humildemente había consultado conmigo si dar o no, esas clases, en ese Colegio… Ramiro opinaba que matando a Lucho pretendían amedrentarnos a todos los que de alguna manera estábamos relacionados con él. Mientras acompañábamos su cadáver, en El Salvador también a Mons. Romero.

Del asesinato moral de la gente de Iglesia, por el “desprestigio”, se estaba pasando claramente a la persecución abierta de la Iglesia, por el martirio de sus miembros más importantes. Oscar Vilardell, 16 años después de su muerte, en los mismos días de mayo se llevó al Cielo a Jorge de Sicart. Nada es casual. En el profundo silencio del alma Dios habla siempre.

“NADA ES, NADA SE HACE SIN RAZÓN SUFICIENTE”. (LEIBNIZ, EN SU TEODICEA)

El siguiente tiempo de mi vida en Q’atawi fue de profunda reflexión y soledad. El trabajo se caía en pedazos. Jorge de Sicart me había tomado la Parroquia de Laja y se quedó a cargo de la formación de los muchachos. Los visitaba yo con cierta frecuencia y también participaba en la formación de los Diáconos.

Recuerdo que Gustavo me recomendó un día, Beatriz, que fuera a recogerte con tu grupo de un curso en Chojasiwi. Después le dijiste que Jimmy te había ganado el corazón.

Pasaron muchas cosas. Pasó todo el resto del año 74. Y transcurrió también casi todo el 75 en esa Comunidad a 7 kilómetros de Tambillo.

Mi vida consistía en hacer de maestro rural y auxiliar de enfermería. Como sacerdote tenía una actividad reducida. No quería más Misas con las Autoridades de un Gobierno claramente adverso que nos sonreía hipócritamente.

Tampoco aceptaba esas fiestas que terminaban en grandes borracheras, donde morían profesionales ebrios frente a los toros; o volcaban camiones llenos de gente por la misma causa.

“Los griegos quieren sabiduría; los judíos piden milagros, los aymara piden ritos y nosotros predicamos a un Cristo crucificado y resucitado” me decía algo dentro del corazón.

Hubo un curso memorable de cerámica y tejidos. Lo dieron Jorge y Dei en Q’atawi. Allí me pude enterar a través de Jorge que los de Q’atawi me cuidaban cuando salía de noche al pueblo, a pie, para alcanzar el último Autobús que me llevaría a La Paz hacia las 10 de la noche. Se quejaron a Jorge de esta manera: “Sabemos que a don Jaime lo persigue el Gobierno; pero él no tiene miedo de caminar solo de noche hasta Tambillo. Por eso nos vemos obligado a custodiarlo sin que él se dé cuenta”. ¡Cuán agradecido quedé por ello! ¡Nunca me llamaron “kharisiri”, se sintieron respetados por mí y hasta me cuidaron. ¡Nadie mejor aceptado y mejor cuidado entre los aymara! Y por ello mi profundo agradecimiento a Q’atawi y su gente.

Un día decidiste salir de tu Congregación, Betty querida, y te lanzaste al vacío. Eras diabética y decidiste buscar trabajo en La Paz, viviendo sola. Juan G. te ofreció un trabajo en el Arzobispado y alguien se opuso.

Yo había renunciado a una herencia de mi abuela pocos meses antes, porque no me había planteado la posibilidad de dejar de ser jesuita. Tampoco tenía ningún conflicto con mi fe. El Concilio y los Documentos de la Iglesia habían dado pleno sentido a mi vida. Contigo, Betty, éramos buenos amigos, pero no nos veíamos todavía como pareja. Esa negativa a darte un trabajo cuestionó todo mi mundo y se me vino abajo como un castillo de naipes.

Pensé que aspirando a tu amor mi vida cobraría nuevo sentido y así fue.

Hablábamos de “libertad” y Gustavo no fue libre para tomar sus decisiones soberanas. Hablábamos de Amor, Beatriz, y no hubo ni para él, ni para ti, ni para Bernardo el suficiente amor que construyera sus vidas. Sin líderes, sin comunicación real, desacreditados, sin poder dar ningún testimonio porque sospechosos para todo el mundo, “comunistas, guerrilleros y terroristas,” ¿seguía teniendo una razón de ser mi permanencia por más de 6 años seguidos en el Altiplano? ¿Valía la pena que nosotros muriéramos por el comunismo, como hubiera interpretado mucha gente nuestra misma muerte? ¡No!

No quise tomar una decisión loca. Me fui por tierra en 3 ó 4 días, hasta Quito, para consultar con el P. Marco Vinicio, mi Director Espiritual, gran amigo y confidente. Hablamos largamente de todo. Marco respetó mi decisión y escribí mi carta para ser reducido al estado laical

. Poco tiempo después viajé a la capital del Ecuador, donde tuve una oferta de trabajo. Pedí a la Compañía el dinero suficiente para sobrevivir un mes y un pasaje da avión para Quito. Ellos me hubieran dado generosamente mucho más; pero no lo necesité. No podía pedir más, La Compañía me había dado todo durante 23 años y yo le estoy agradecido. Me puse a pensar que la fe de Abraham era la fe, cuando la inseguridad es absoluta. Viejos y estériles, creyeron que podrían ser padres de un pueblo numeroso. Cuando Dios les da el hijo, pide su sacrificio… Pensé que Amar era lanzarse a un abismo; que Fe era hacerlo con los ojos cerrados y Esperanza saber que Alguien te espera en el fondo con los brazos abiertos. Me lancé a ese abismo y todo salió mejor de lo esperado.

Conmigo las estrategias de Mr. Six funcionaron al milímetro. Luego se cambiaron, ya no se persiguió a la Iglesia del Concilio con el desprestigio. Se comenzó a matar a los de la Iglesia del Concilio, por ser tal.

Otros, sangre nueva, Espíritu nuevo, se quedaron a continuar el trabajo allí en Machaca. Hubo quienes quisieron cambiar las cosas desde dentro y se quedaron para afrontar la vida a pesar de los pesares. Unos fuera, otros dentro la amistad y el compromiso común persisten de muchas maneras.

Beatriz, trabajaste en radio San Gabriel. Recuerdo con gratitud inmensa a las personas que te abrieron el corazón durante ese tiempo. Un día te propuse “sirvinaku.” Tu familia no se opuso. Un par de meses después de mí te viniste a Quito. Nos casamos en la casa del Fierro y Ruth. Bailamos Kullawada en vez de Vals. Me llegó firmada por Paulo VI mi “Reducción al estado laical”. Ambrosio nos casó por la Iglesia, Marco Vinicio estuvo presente.

En el avión a Quito me puse a escribir esto:
“A LA NIEVE, A LA MONTAÑA NEVADA” Cuando la considero volando a 10,000 metros

Te amé y te seguí, hermosa compañera de mi vida.
Altiva seductora que habitas lo más alto de la Tierra.
Cultivé tu cariño y te busqué, cargadas mis espaldas.

Tu mirada magnética me atrajo
y creí alcanzar el cielo azul al coronar tu cima...
¡Mentirosa!
¿No matas al que sube por tus sendas?
¿No encubres, tú, las grietas con tu velo?
¿No muere congelado el que te busca,
y rueda hasta el abismo el audaz escalador de tus cornisas?
Ilusión de mi ayer, hoy te abandono.

Vestida de novia, belleza incomparable,
¿No sabes del lodo que se oculta
bajo el blanco brillo que enceguece?
¿No traen antiguas suciedades,
bajo lúcido manto, tus glaciares?
¡Adiós bella ilusión, hoy me despido!

Doncella casta, pureza insobornable,
¡Te encontré sin corazón al levantar tu velo!
¡Si abrigaras como antaño un volcán en tus entrañas!
¡Si halláramos un cráter en tu cumbre... ! ¡Está apagado!
¿No son estériles y fríos tus deshielos?
¿No agonizan ateridos de frío tus amantes?

Viví contigo y te conozco...
¡Luché contigo y me pudiste!
¡ Me levanté agonizante y te he vencido!

Me voy hacia mi fuego
Busco un cráter ardiente
Para arrojarme en su seno, ¡brasa viva!

Hoy, libre, desplegaré mis alas hacia el Viento
¡Adiós!
Me voy, para estrellar en el núcleo del Sol, mi corazón helado.

J.Z.A
Ecuatoriana de Aviación, vuelo 45 22 de septiembre de 1975

Al leer estas líneas 23 años después debo confesar que la castidad religiosa tiene pleno sentido en un Lucho Espinal que dio su vida por amor; en quienes por amor dan su vida en hospitales, asilos y escuelas; pero no tiene ningún sentido cuando se cultiva como un adorno personal, sin ese Amor a Dios y al Prójimo que es la auténtica CARIDAD.

Nuestra vida en Quito fue intensa. Un día reunidos con Pere Negre y Adolfo Pérez Esquivel fui testigo de la “elección heroica” de Adolfo que, una vez escapado de la Argentina de Videla, decidió regresar a ella para caer en la cárcel, de donde saldría con el Premio Nobel de la Paz.

Negre nos contó cómo tuvo un accidente de tránsito en los Pirineos y debió dormir una noche en una comisaría de Alta Montaña. Al día siguiente le leyeron su historia: “Ud. es Pere Negre Rigol, nacido en Sabadell en tal fecha. Ud. estudió en tal Colegio… Ingresó a los jesuitas. Fue a Bolivia… estudió en tales sitios. En la Sorbona estudió Sociología, por cierto con muy buenas notas…. De Bolivia fue expulsado por el Gral. X en tal fecha. Regresó al País… Nuevamente se vio forzado a salir en el siguiente Golpe de estado de 1971. Se fue a Chile… En 1973 se tuvo que ir a la Argentina, etc. “ Toda su historia en una policía de Alta Montaña…a miles de kilómetros de donde ordinariamente vivía. ¡Increíble Mr. Six!

Pere estaba casado por entonces y era papá de un chiquillo travieso que desde un taxi le dijo, en perfecto acento uruguayo, una barbaridad a un policía. “¡Sus papeles, señor!” No pudo tramitar la visa en el Ecuador y con gran dolor de su alma tuvo que irse a España con su simpática familia.

En Ecuador visité a Julio en Guamote, precisamente el día en que lo esperaron en un puente para matarlo. Se salvó por la habilidad de su Angel guardián… Alfonso me contrató para ir donde los Shuar para un estudio que, para mí, se convirtió en una gran revelación. Pude conocer a los originarios mejor organizados de América. ¡Gracias, Miguel, gracias Ampam!

Con Vera pudimos organizar el Centro de Desarrollo Integral. Dejamos allí como semilla a nuestra hija Beatriz del Pilar, nacida el 12 de octubre, después de leer por primera vez el capítulo “Tus hijos” de Kalil Jibrán: “Tus hijos no son tus hijos, son hijos e hijas de la vida…”

Un día, los paramilitares, cuando partíamos a México exiliados en 1980, en el Aeropuerto de La Paz, me quitaron los papeles de la tumba de mi hija en el Cementerio de Quito junto con el libro “Juan Salvador Gaviota” ¿Tan subversivos pueden ser los niños muertos y las Gaviotas libres? ¡Quién lo sabe!

Ese día en el Pasaporte de un niño de un año, hijo de Antonio, pusieron “¡Terrorista!.” Espero que las tontas computadoras no sigan repitiendo lo mismo.

EL GALOPE DESENFRENADO DE LOS CABALLOS AL ABISMO.-

“Aquí descansa Faetón, conductor de la carroza de su Padre, el Sol; quien, si no pudo controlar el galope desenfrenado de los caballos hacia el abismo; se distinguió, sin embargo, por su gran osadía.”
(Ovidio, al fin de “La Fábula de Faetón”)

¿Se ha preguntado alguna vez por qué llora el Cristo de Cochabamba? - Quizás aquí encuentre algunos suficientes motivos para su llanto:

El modelo de “Superhombre boliviano” intelectual, ególatra, individualista, demasiado ambicioso, piadoso por conveniencia; pero en la práctica, ateo y sin moral, se derrumba.

El modelo de “hombre de la calle” siempre dispuesto al paro y al bloqueo de caminos, opuesto irracionalmente a todo, en toda circunstancia, tampoco parece muy viable.

“Por sus frutos se conoce al árbol” Veamos los frutos de los “Superhombres” en nuestro país y el Mundo:
*- Al iniciar 1999 se nos confiere un nuevo título. “Bolivia es el primer país devastador y depredador de bosques en el mundo”… Poco después obtendríamos el Segundo lugar del Mundo en Corrupción. En el 2001 somos el campeón de América en ese rubro.

*- En marzo de 2001 somos el séptimo país del mundo en “piratería de software” ¿Podemos esperar algo más?....

*- Armas. El principal negocio. Los seres humanos se han dedicado a fabricar Bombas Atómicas para destruir varias veces el planeta.

*- ¿Los niños? ¡Abortados! ¡Echados a la calle! ¡Maltratados! ¡Obligados a trabajar duramente en su infancia! ¡Sin escuela! ¡Víctimas del hambre, de violaciones, de las drogas más baratas! ¡Casi sin esperanza!

*- Desaparecidos. Por lo menos 90,000 en nuestra América Morena.

*- ¿La Seguridad Social, los aportes, las Cajas? Como por arte de dantesca magia “¡Nada por aquí, nada por allá! !” Los jueces se excusan...

*- “Escuelas de Asesinos”: Panamá, y su hija boliviana: “La Escuela de Cóndores” donde los alumnos en Sanandita dicen con desfachatez a los reporteros de televisión: “¡Aquí aprendemos a matar!”. Pero cuando se pregunta a los jefes si han oído hablar de la “Operación Cóndor”, responden angelicalmente que nunca han oído hablar de semejante animal. ¡Y uno, en silencio, piensa en los Rutilo - Artés! La sorpresa última es que Carlita está viva. Visitó Bolivia. ¡No tiene amargura!

· En junio-julio del 99 se apresa a Marco Marino Diodato y a sus muchos compadres, en los días de la muerte de Mario Puzzo, el autor de "El Padrino". "Presencia", "La Prensa", "La Razón" y otros medios masivos de comunicación investigan e informan de una Mafia ítalo - argentino - boliviana que está presente desde hace muchos años en Bolivia: Casinos, Armas, Clonación de teléfonos y Narcotráfico (14 toneladas, no 8 si lees bien "Presencia"), Lavado de Dinero y penetración del Ejército y la Policía son los 6 brazos de un pulpo que dibujan en Reportajes de "Presencia" el domingo 27 de junio.

· Yo me pregunto ¿No tiene el pulpo (octopus) ocho tentáculos? ¿Quién puede descubrir los tentáculos ocultos? Un viejo adagio español dice: "Amárrame estas moscas por el rabo". Quisiera yo decir "Amarremos estas moscas por sus vínculos": - Klaus Altmann (Barbie) paseándose seguro y tranquilo por las calles de La Paz durante los años 70 y principios de los 80, tan tranquilo como Diodato en Santa Cruz. - Un juicio de Responsabilidades. Las dos muertes más importantes del 80: Lucho Espinal y Marcelo Quiroga Santa Cruz... - "Los Novios de la Muerte" ¡La Comparsa de Ustárez y Diodato!." La presencia de Della Chiaie, de Pagliai, de los monstruosos asesores argentinos de la "Triple A" (Alianza Anticomunista Argentina) que hasta ahora siguen tan campantes, paseando seguros por las calles de La Paz; - Las swásticas de ayer y las camisas negras que visten hoy Diodato y sus amigos, símbolos del fascismo de siempre. Diodato en la Escuela de Cóndores en Sanandita. ¿No es el Fascismo el brazo número 7 del pulpo? En sus Casinos y casas de Juego corren apuestas: ¿En cuánto tiempo saldrán de la cárcel de Palmasola? ¿Cuánto costarán las fianzas? ¡En Bolivia todo esto es muy posible, rápido y hasta barato!.

· Yo pienso que nuestro Sistema de Gobierno no es más que un verdadero fascismo disfrazado de Democracia. Esa es el alma del Pulpo. Tal como la diseñó Mr. Six.

· ¿Qué otro tentáculo puedes encontrarle tú a este Pulpo? .

· - Alguien dijo “Bolivia se nos muere”. ¡El País ya huele! : “El segundo País en Corrupción en 1998, se ha convertido para 1999 en el Primero del Mundo”. ¡Medalla de oro! Nos toca el Requiem de Sergio. También nuestra ciudad, Gustavo, está a punto de batir el Récord Guiness de “manifestaciones, paros y bloqueos”.

· - La Justicia boliviana no es ciega para inmunidades, impunidades, intocabilidades El Estado pierde juicios por 1,000 millones de dólares desde 1982 a 1998. En contraste, algunos jueces y abogados probos como “esperanza”.

· - El Mar. Antes de un abrazo famoso, nuestro Presidente decía: “La Fuerza da derechos.” ¿Significa eso que: si el usurpador tiene fuerza, puede quedarse con el Salitre, con Chuquicamata, con el Mar para siempre? Un día, Walter Guevara consiguió que la OEA masivamente apoyara nuestra causa. Al día siguiente, los diplomáticos presentes, ¡Golpe militar de Estado! Un día Perú nos da la alternativa de Ilo.

Nadie le da importancia, nadie invierte en esa real posibilidad. ¿Es preferible quejarse amargamente de las humillaciones sufridas por los mineros bolivianos en Antofagasta y Arica? ¡Miedo a la libertad! Diría Erich Fromm.

· - ¡Quiebras de Bancos en "efecto-dominó"! Y no se ha condenado a ningún culpable. Se los tiene presos por un tiempo, pero nunca se les da sentencia. Salen de las cárceles sin fianza. ¡Siempre son intocables!

· - ¿MEDICINA? ¡CATÁSTROFE! ¡GRAN NEGOCIO, GRAN! Cobraron 250,000 dólares, (cuarto millón) a una niña boliviana que necesitaba un transplante de médula para la Leucemia. Por suerte en ese caso no faltó un artista de cine benéfico que pago la cirugía. ¿Sólo tiene derecho a la Medicina de fines de siglo el Jet Set? ¿Sólo los Dictadores, los "craks del Box, del Basket, del Tenis, del Fútbol, sólo los grandes industriales de las Armas, de los Fármacos, de los Alcoholes, Tabaco y Drogas, solamente los grandes del Cine y la Televisión; sólo los grandes de la Banca y de la Bolsa, tienen derecho a enfermarse y a curarse con la medicina actual? En la primera mitad del 2001 los trabajadores de la Caja tuvieron 100 días de huelga...

· ¿Corrupción? ¿Prostituciones? Las peores: Cuando el sacerdote o el pastor negocian con la fe, la credulidad y el miedo; cuando el abogado o el juez ponen precio a la justicia; cuando el médico, el curandero trafican con el dolor; cuando el político maneja el erario público como un botín de piratas. ¿Son muchos, son pocos? ¿Quién lo sabe?

· Nepotismo en las Cortes, Aduanas y en todas partes

· Comercio de sangre, de órganos, de cocaína…de alcoholes.

· - Divisiones: en cada familia los hijos pertenecen a una colección de partidos políticos, a una colección de denominaciones religiosas, instalando la guerra permanente en cada casa. División en la Iglesia, división sistemática en las comunidades campesinas; división en la COB, división en la CSUTCB, en todas partes.

* - Aduanas (la Contra). Muy sofisticadas ahora y causando millonarios daños al Erario Nacional. Parece que la Aduana se mejora. ¡Ojalá!

* - ¡Las Carreteras, Transporte y Transportistas! ¡Si supieras!

· - La Privatización, Capitalización ¡Se vende Bolivia! ¿Quién da más?

· ¿Y los culpables? “¡Bien, gracias!”

· - Pinochet decía: “Bolivia es un país invertebrado que debe ser repartido entre sus vecinos”…Brasil añadía: “Tenemos fronteras Móviles”, ¡Los préstamos de los Bancos brasileños se garantizan con tierras de este lado de la frontera! Los bolivianos no llegan a pagar el préstamo y el terreno se queda en manos brasileñas. ¿Le importa a alguien?

· - “Relocalización”, eufemismo para la desocupación masiva.

· - ¡Pandillas! Conociste en tu tiempo dos pandillas: Los Marqueses y los Calambeques. Hoy sólo de mujeres hay cuarenta pandillas especializadas en tu ciudad, Gustavo. Muchas más de un centenar. Algunas, las que venden drogas, son “intocables”. Acaban de decir que Santa Cruz tiene 160 pandillas. También dijeron que alguna de ellas nos gobierna , así como que otra se apoderó de la Lotería Nacional

- Migraciones. Casi todos los campesinos se van a muchas partes. América Latina tiene por lo menos 100 millones de personas que nacieron en un sitio y viven en otro. Prostitución de menores. Violaciones cada día ¡Gran tragedia!

· ¿ Narcotráfico?
Considere estas 2 balanzas:
La Primera: En uno de los platillos: “Los delitos grandes de los intocables no pesan nada y se disculpan fácilmente con billetes” En el otro platillo: “Los pequeños delitos de los pobres – el robo de una vaca, por ejemplo - son imperdonables, pesan mucho y se castigan con todo el rigor de la ley”

La Segunda: En uno de los platillos: “En más de 4,000 operativos se decomisa una tonelada de cocaína en todo 1998” ¡Gran éxito! En el otro platillo: y sin que pesen nada: “Cuarenta toneladas de cocaína salen sin problema del Aeropuerto de La Paz. Cargamentos de 7 toneladas llegan a Europa 2 veces desde Bolivia ("Presencia", 27-06-99) ¿Culpa de quién? “¡Probablemente de los perros, que estaban de vacaciones o resfriados y no olieron nada!

· ¿ Venta de Alcoholes? : ¡Negocio sucio y redondo! ¿Hay mucha diferencia entre vender alcohol y drogas? Para mí, no. ¿Es que estoy del lado de las drogas? ¡No! Lo que veo es que a similares consecuencias, las sanciones tienen que ser también similares. Los funestos efectos del alcohol no son muy distintos y me mantengo en contra de él.

· - Cine, Televisión, Videos, “Enlatados” ¿Qué harías tú, Gustavo, si un desconocido entrara en tu casa y te moviera todos los muebles, tus libros, tus cuadros y todas tus cosas, de lugar? ¿Alguien soportaría eso? Pues, eso han hecho los medios de comunicación de masas en nuestras familias. Todo lo han cambiado de lugar. Lo que era bueno para los abuelos, ya no lo es. Lo que era agradable para ellos tampoco lo es más. Todo lo que valía ahora no vale. Llamamos negro a lo que ellos llamaban blanco. Todo está patas arriba en cada casa, en cada familia…Para los hijos los papás llegan a ser: incrédulos, idólatras, borrachos, la Bestia y hasta la prostituta del Apocalipsis.

· Los hijos llegan a creer como un imposible que sus padres sean “salvos”. ¡Si no pertenecemos a alguna de las sectas y no a la otra. ¿Sabía usted que fueron 900 las sectas que invadieron a Aguatemala antes de Ríos Mont; luego fueron 3000 las que invadieron Brasil y que en este momento (febrero de 2001) 4000 sectas tienen la consigna de invadir a Rusia? Rusia no sabe qué hacer con ellas. Sólo unos pocos centenares están registradas formalmente.

· - Saqueo de las Selvas: La Plata, el Estaño, los yacimientos más grandes de Oro y de Litio en el mundo, el Petróleo, el Gas, fuente de futuros saqueos o invasiones. ¡Bolivia, País de reserva! ¡Se vende Bolivia! ¿Quién da más? Tarija tiene reservas por 3 trillones de metros cúbicos de gas y la población sufre por encontrar una garrafa, que casi cada día sube de precio. ¿Algún día llegarán las regalías? ¡Sólo Dios lo sabe! ¡El hombre sigue siendo lobo del hombre, hoy más que nunca!

· - No hace mucho decomisaron 50,000 cueros de Caimanes de las selvas bolivianas. ¿Estamos locos? ¿Qué nos pasa?

¡FELICES USTEDES!

Marcelo, Sergio, Abel Iturralde, abuelo de Gustavo, Lucho, Ana María, Silvia, Pedro, Juan Carlos, Gustavo, Beatriz, Jorge de Sicart, Justino, Jach’a y todos mis muertos, sólo puedo decirles a ustedes las palabras de Ulises cuando narraba a Dido, la Reina de Cartago los horrores de la Guerra de Troya": “Tris makares danaoi kai thtrakis oi tote olonto, Qrwih hn eureih, carin Aqreidhsi jerwntes” Pienso, sin embargo que esto sólo me lo va a entender Mario y algunos jesuitas viejos de los que estudiamos dos años a Homero allí en Córdoba o Raymat.

Pidiendo las disculpas del caso, lo pondremos en fácil, no dudando que ustedes en el alto cielo habrían escrito esas palabras sin ningún error: “¡Tres y cuatro veces felices los que entonces murieron, en Troya la sagrada, para dar la victoria a los Atridas!”

Sí, Marcelo, queridos amigos, ustedes que lucharon por el petróleo y las riquezas consideradas recursos estratégicos, considérense felices de estar muertos. Sergio, en Bolivia estamos realizando tu libro, el del Réquiem, en impotencia absoluta y con las manos atadas. En este momento se van a “chauchitar”(1) las últimas posesiones de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos. Después del golpe del 71, con los conocimientos del momento de Jorge Achá, recuerda que se hizo la refinería de Palmasola y se fortificó la de Valle Hermoso. Pero, luego, se nos habló de llegar a la importación de hidrocarburos... y se importa, de hecho, el Diesel oil. En este momento de capitalizaciones y privatizaciones ya están presentes la Texaco, la Exxon las grandes aspiradoras del gas y del petróleo, aquí en Bolivia. ¡Qué bien hicieron ustedes en morirse a tiempo, Abel, Marcelo, Sergio y Gustavo, papá Ernesto y tus hermanos que murieron también, hace mucho tiempo, con otros 50,000 allí en el Chaco!

Recuerda, Gustavo, cómo encontraron petróleo en Santiago de Machaca y lo taparon. Intentaron hacernos creer que no se sabía si era de buena calidad, si había la suficiente cantidad y tantas patrañas. En estos días, como noticia de último momento, te diré que encontraron un Pozo de Gas que puede producir 1.7 trillones de pies cúbicos de Gas. Pero ahora, como cantabas en tus “zambas”: ¡“Las penas son de nosotros…las Vaquitas son ajenas…!”

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(1) “Chauchitar” es la acción de echar caramelos al aire para que los recojan los chicos de la calle.

IV.- LA COSECHA DE FRUTOS Y ESPERANZAS

RESURRECCIÓN

Amanecer
después de la noche del lamento
florecer en las espinas del sufrimiento,
llegar a la orilla
tras la noche de tormenta.

Resurrección es nacer de nuevo
es ser libre, es ser hombre renovado,

con las riendas de la historia entre las manos.

Resurrección
es superar la cordillera del pecado.
Dejar de ser peón, ser hacendado,
dejar de ser inquilino, tener casa,
dejar de ser obrero, ser empresario,
dejar de ser ignorante, ser letrado.

Resurrección
es salir del egoísmo, ser de todos
, dejar los vicios viejos, hombre nuevo,
es un pacto entre los hombres, no más guerras,
es dejar la miseria, tierra nueva.

Resurrección
es terminarse interrogantes, ir seguro
es acabarse la fe, verdad completa,
tomar todos un mismo apellido
empieza la Casa del Padre.

LA DIASPORA:

Diáspora es la dispersión de los sembradores para que también se disemine la semilla por otras latitudes. El equipo de Tiwanaku, al dispersarse no tuvo una ruptura ni con su fe liberadora, ni con el compromiso en la opción por los desposeídos y excluidos de la sociedad. Cada uno de los que nos fuimos, por distintos sitios, de diversas maneras seguimos aprendiendo nuevas cosas. Formándonos, continuamos trabajando, unos en Comunicaciones y Radio, otros en Educación, otros en Salud.

Habíamos aprendido a pensar desde los intereses de los de abajo; a pensar al revés y a nadar contra la corriente como los Sábalos del Pilcomayo. Habíamos aprendido de Gustavo que la meta final era de Resurrección. Por eso un día llegué a escribir esto:

LOS SÁBALOS DEL PILCOMAYO

Dame fuerza, Señor,
yo quisiera ser como este Sábalo,
el intrépido nadador
contra corriente.

Siento en cada bocanada
la asfixia de sentir el río contaminado.
Mi corazón amargo
de ira por tantas injusticias,
por ver a mi tierra subastada.

Tristeza acumulada,
por haber perdido todas mis batallas,
por tanta frustración, tanta traición,
por estar, como Tú, crucificados.

Marginados los Sábalos
por nadar al revés,
por pensar cuesta arriba,
por tener un ideal,
por mirar una estrella,
por buscar agua limpia.

Condenados a ser “oposición” toda la vida
a estar siempre en la mira,

en peligro de redes,
de trampas y de anzuelos
y hasta dinamitas.

Jodidos permanentes
“por no tener el carnet del partido”,
ni una Logia, ni un “padrino ilustre…”
ni tarjeta de crédito,
por no vender Alcohol o Cocaína.
la misma porquería.

La Tentación siempre al lado,
de acercarme a la playa y
dar el postrer coletazo,
entregar los zapatos
rindiéndome, al fin, por tanta
lucha,
en vano.

Tentación de dejarse arrastrar
corriente abajo,
a la nada,
al pantano tranquilo donde nada me importe,
donde nada se mueve.

Resignación de muerte,
esterilidad completa,
en total corrupción...
en la inmundicia.

Pero ¡no!
Como luces en tanta oscuridad
el brillo del esfuerzo
de un puñado valiente
de otros bolivianos,
de miles de latinos.

Estrellas de Esperanza:
Néstor, Lucho, Marcelo,
Gustavo, Jacinto, Justino,
Mauricio, muchos más, incontables,
esos “Sábalos Nuevos”,
¡Llegaron hasta arriba!

¡Qué difícil nadar en el río sucio!
Y creer que, al final de esta lucha,
existe un manantial de Agua Clara
donde los Sábalos
somos fecundos por milenios.

RADIO Y COMUNICACION

Las muchachas que acompañaban a María Pedro en Laja, fueron después invitadas a trabajar en la Radio San Gabriel, donde se desempeñaron excelentemente bien en el siguiente cuarto de siglo. El Fuego Sagrado fue siempre mantenido por esas Ñustas. Uno de los chicos aymara de Laja llegó a ser Licenciado en Ciencias de la Comunicación y trabajó con CIPCA y en Radios de la ciudad. Pepe Ros fundó la radio Santa Cruz y sigue trabajando en ella, después de haber hecho trabajos similares en Guatemala, si no me equivoco. Otro trabaja activamente en Teología Popular. Otros formaron hogares ejemplares y son fieles a su entrega y compromiso junto con sus esposas. La escuela del sufrimiento los hizo hombres de bien.

Digamos lo mismo de Catequistas, Diáconos y Promotores que continuaron guiando a sus Comunidades con una entrega ejemplar. Yo mismo invité a Armando, a Simeón, a Oswaldo a Sebastián para que trabajaran después conmigo.

LA EDUCACION DE ADULTOS CAMPESINOS.-

Donde parece haber sido más prometedora y abundante la cosecha es en este punto de la Educación rural para el futuro.

Javicho se dedicó a la Educación de Adultos con todo su esfuerzo y siempre. El se preguntó: “¿ Y si la Educación surgiera del Pueblo?” Para ello conoció infinidad de experiencias. Realizó visitas, evaluaciones, encuestas, como te contaré luego.

Javicho se dedicó a consolidar calladamente ese experimento bilingüe y bicultural, acomodado al ciclo agrícola, en Qurpa de Machaca, junto a Pepe H. y Mariano. Ese primer Centro Humanístico - Técnico - Agropecuario (CETHA) dio origen a una cadena de experiencias genuinas de educación que ya son más de 20 en todo el País. Allí mismo tiene otro Centro de Formación de Líderes, el “Avelino Siñani.”

Sus Promotores Culturales hicieron también una amplia y profunda labor. Sé que ellos están escribiendo su propia historia y por ese motivo no les dedicado mucho espacio en estas páginas.

CIPCA, nacida en la Parroquia de Tiwanku, sigue firme en su propio camino tanto en Machaca como en Charagua, Yungas y otros sitios del Bolivia; es fecunda en proyectos sociales replicables y en Publicaciones de primera categoría sobre nuestra realidad nacional.

. No puedo considerar como algo propio, ni una gloria de nuestro Tiwanaku extraterrestre; pero sí como un trabajo complementario y emparentado al nuestro, porque nacido de las mismas raíces, la labor de Lorenzo Catalá (que nos dejó con el siglo el año 2000) y de sus YACHAY WASIS (Casas del Saber) que son experimentos de capacitación de niños y jóvenes campesinos. Labor excelente que ya está muy bien sistematizada en el libro de Rafael.

En una palabra, si se sumara a ese mismo criterio, la labor de los otros hermanos de Fe y Alegría, podríamos decir que la Iglesia del Concilio, ha logrado en Bolivia que la Educación dependiente de la Iglesia, mayoritariamente elitista y siempre criticada o ignorada, haya hecho ese milagro de que en la actualidad los Colegios particulares Católicos sólo representan a un 6% de los Colegios de la Iglesia en Bolivia.

Multitud de gente entregada, multitud de personas en un trabajo de hormiga que, si bien la Reforma Educativa, planificada en parte desde arriba y desde fuera, no las tiene muy en cuenta, están edificando realmente, desde las bases el futuro educativo de esta Nación.

La Encuesta - Diagnóstico, preguntando a muchas Instituciones que hacían trabajos meritorios en Educación, cuáles eran sus anhelos, sus objetivos acariciados, sus ideales para mejorar la Educación boliviana, sus sugerencias. Javicho hizo la encuesta, no solo ciertamente. A mí me tocó editar los resultados con el nombre: “Si la Educación surgiera del Pueblo”. Pareciera que a nadie le interesó ese trabajo.

La Reforma Educativa se hizo, según parece, desde arriba y desde lejos, como cuando Castró planeó Ñancahuazú. La Reforma chocó con los Maestros que siguen repitiendo: “nuestra lucha es contra los licenciados”. Lo peor es que la Reforma les ofrece ser ellos mismos licenciados. Disculpa la lata, pero parece que a nadie le interesa que la Educación surja del Pueblo. Sólo a extraterrestres como el Javicho con sus Centros de Educación Técnica - Humanística - Agropecuaria, bilingües y biculturales extendidos ya por todo el territorio o como Lorenzo con sus “Yachaywasis” (Las Casas del Saber en Quechua). Lo peor es que a los campesinos sí les interesan esas experiencias; pero los de arriba no las apoyan. Acabo de enterarme del entierro de un CETHA que se murió de inanición en Azupaca, Chanca, cerca de La Paz, muy preciado para mí

Los CETHAS cristalizaron en FERIA (Facilitadores de Educación Rural Integral y Alternativa) y han llegado a todo el país. Estos educadores pronto podrán obtener el título de “Técnico Superior en Educación Alternativa” de la parte de la Universidad Católica. De la Educación de Adultos el movimiento se extendió a la educación de jóvenes y de niños de la calle. Para marzo de 2001 ya están formando maestros graduados con la modalidad semipresencial. Un trabajo de hormigas, mucho@s en el mismo empeño durante muchos años y en muchos lugares de Bolivia

. Una serie de Instituciones se han incorporado al trabajo, formando la Red: PROCEAS (Programas de Cualificación de Educadores Alternativos) conformada por CAS (Centro Avelino Siñani) INSEA (Instituto Superior de Educación Alternativa de Villa Serrano, en Chuquisaca) FEJAD (Formación de Educadores de jóvenes y adultos, a distancia) INFE (Instituto Nacional de Formación de Educadores de Niños de la calle “Pacífico Felletti”) y F-3 (Programa FERIA-3) (Convenio Comisión Episcopal de Educación - Universidad Católica Boliviana, 1997)

No podemos dejar de citar el apoyo de la Asociación Alemana de Educadores de Jóvenes y Adultos, el Viceministerio de Educación Alternativa, la Universidad Nacional de Educación a Distancia de Madrid, el Programa de Capacitación de Educadores Populares (PROCEP) CENPROTAC, PROCESO de Santa Cruz, etc.

Creemos que ahora se puede trabajar de manera conjunta y convergente con diversos sectores de la sociedad, en Educación Rural y Alternativa, aunque todavía la “Reforma Educativa” se muestre indiferente a estas necesidades prioritarias del pueblo.

LA SALUD

Muchos de los médicos, varones y mujeres que vinieron al campo son especialistas insignes. Uno de ellos participó en el primer transplante de corazón hecho en Bolivia. Casi todos hicieron especialidades: Traumatólogo, Endocrinólogo, Cirujana, Cardiólogos, Psiquiatra, Neumólogos, Dentistas. Médicos de ciencia, de entrega y de servicio.

Jaime Merchap conoció de cerca a Louis Girault, el gran estudioso del mundo Kallawaya. Ayudó a que toda su investigación de 20 años se recuperara para Bolivia. Participó en la corrección de pruebas de su primer libro y luego se dedicó a investigar y difundir la medicina casera del pueblo boliviano en todo el territorio, mediante un trabajo coordinado con Manuel; otro personaje un poco extraterrestre, que, además de conocer Bolivia palmo a palmo, es tan capaz de hablar lenguas indígenas como de estar dos meses en el campo sin regresar a la ciudad, hablando de plantas por las noches con los grandes conocedores de los “yuyos y qhoras”(remedios de plantas). Manuel era el hombre sistemático, de memoria informática, autor de diccionarios. Merchap utilizaba las plantas para curar, era el coleccionista de libros de plantas que, además, sabía lo que significaban los nombres científicos, porque no se había olvidado del todo el latín y el griego en su desmemoriada calavera. Ambos hacían una buena yunta, se complementaban.
Editaron varios libros y otros están en espera paciente de salir a luz.

Merchap tenía ilustres médicos amigos. Frecuentemente se veía con el Dr. Ferdin Humboldt que una vez le había iluminado diciendo. “Todo Sistema Médico cura y no cura.” Fundamento de su idea obsesiva del mutuo complemento que debía existir entre las diversas terapias serias esparcidas por el mundo. Había conocido al Dr. Ferdin en Chulumani, a sus 12 años, como médico de la familia, cuando hacía su “año de provincia.” Tenía una especial sintonía por este respetable médico apolítico, víctima él mismo de los “Marqueses”, cuando ametrallaron en la UMSA los microscopios y las preparaciones que él debía presentar en un Congreso en Uruguay en 1971. Naturalmente no fueron sólo los marqueses, los aviones también ametrallaron a la UMSA en esa ocasión. Merchap no se podía sacar de la cabeza a Millán Astrain cuando decía “¡Muera la inteligencia!”, Al ver la ciencia de este insigne médico como víctima, sólo una muestra, de semejante consigna. También andaba metida por allí la nariz de Mr. Six. K. Para quien toda Universidad, de ese tiempo, era “Comunista.”

Otro de sus ilustres amigos médicos era el Dr. Walter Julio Fortún, médico salubrista, voz clamante en el desierto, que durante más de dos décadas se esfuerza en proclamar la necesidad de que las medicinas indígenas y las plantas curativas o preventivas bolivianas, se estudien en las Universidades, como en la India, la China y en más de 25 Universidades africanas. Amigos extraterrestres, como él, al fin y al cabo.

Quizá sus semillas van dando fruto en la Universidad Tomás Frías de Potosí que, con el apoyo de la Cooperación Italiana y la UNAM de México, están implementando una Maestría de Medicina Intercultural y apoyando en la práctica esta interculturalidad en el Proyecto “Willaqkuna” del Hospital Bracamonte; donde por fin en Bolivia los campesinos comienzan a ser atendidos en su salud, conforme a sus costumbres, lengua, recursos y creencias propias.

También Merchap tenía muy buenos amigos gringos. Una vez, en un contrato de reciprocidad de tipo aymara, anduvo enviando cada año 5 a 10 plantas bolivianas para su investigación en Gringolandia. Joseph, el gringo investigador del Chagas, le fue devolviendo la investigación que servirá, a su vez, para otras generaciones de médicos un poco bolivianos y un poco de fuera de este mundo. De esas investigaciones salió como resultado que 16 plantas de las que usan los sanadores indígenas para los pulmones y el hígado, los órganos que suelen ser atacados por virus, tienen alguna actividad contra el virus del Sida.

Después se dedicó a la capacitación de promotores de salud en varios sitios. Les enseña a aprovechar al máximo todos los recursos humanos y naturales disponibles. La gente, en poco tiempo aprende a utilizar las plantas para preparar sus propias tinturas, pomadas, tónicos, jarabes, fricciones, aceites, y las “Microdosis homeopáticas del Dr. Martínez de la U. de Zacatecas.”

Trabajó en varias Instituciones siempre con campesinos. Le invitaron a participar en una Maestría de Medicina Intercultural, en que estuvo con otros mexicanos ilustres: La Maestra Abigail Aguilar y el Dr. Bruno Parodi en la Universidad Tomás Frías de Potosí y el Hospital Bracamonte, en su unidad Willaqkuna. Allí encontró a un amigo de siempre, el Dr. Oscar Velasco. Un día los Médicos Salubristas de La Paz le invitaron a dar una charla. Jaime se animó a trazar la Utopía de lo que debería ser la Medicna del Futuro, como centro de dicha Conferencia:

¿Qué deberíamos hacer en Medicina en el Siglo XXI?

Cuando el 10 de Noviembre de 1983 el Dr. Javier Torres Goitia inauguraba un Consultorio de Medïcïna Articulada, nos decía: "¡No hagan una Medicina de segunda para gente de segunda!" .

Para mí no hay gente "de segunda"; pero me tomé en serio el desafío y propongo hoy que hagamos una Medicina de Primera en el futuro inmediato con estas características:

UN SERVICIO EFICAZ, INOCUO, SERIO, SIMPLIFICADO, HUMANO, HOLÍSTICO, BICULTURAL Y ACOMODADO A LAS COSTUMBRES Y A LA ECONOMIA DEL BOLIVIANO.

- SERVICIO en oposición al "gran negocio, que pueden llegar a ser la medicina y la farmacia. Se lo compara al gran negocio de las armas. Hace poco un médico conferencista decía que en este momento los ingresos por fármacos están por encima de la industria de las armas.

- EFICAZ. Sin eficacia no hay nada en salud. Debe ser un criterio fundamental en las Estrategias de Atención Primaria y Medicina Popular.

- INOCUO. La eficacia debe estar acompañada la ausencia de efectos secundarios indeseables. De ahí la necesidad de que los elementos que se usen en nuestra medicina popular vayan acompañados de una investigación toxicológica o genotóxica, como la que ya se pueden realizar en nuestros laboratorios.

- - UN SERVICIO SERIO. Es decir, basado en ciencia actual y en experiencia confiable. Del científico boliviano vamos a esperar que valore el recurso propio, lo valide o invalide en las dosis en que lo consume el pueblo, lo defienda del saqueo y lo aproveche racionalmente. De la experiencia confiable hay que rescatar los conocimientos del pasado, hoy en claro proceso de extinción.

- - SIMPLIFICADO. La Organización Mundial de la Salud eligió sólo 300 medicamentos de Farmacia, de más de 40,000 existentes en la farmacia mundial como Cuadro Básico para cubrir el 96% de las enfermedades. Nosotros también hemos dedicado mucho tiempo y esfuerzo para la elaboración de Cuadros Básicos de medicamentos naturales. Hemos publicado, con Manuel de Lucca como investigador de campo, los libros didácticos: "El Verde de la Salud" para la región quechua hablante; el "Utasan utjir qullanaka" para la zona aymara. El "Ñana mya ñanderëreta rupigua" para la atención de las principales enfermedades del Chaco. Tenemos investigaciones completas pero inéditas de las plantas útiles para la Salud del Amazonas y de otras regiones de Colonización de Bolivia. La consigna que seguimos del Dr. Lozoya, uno de los principales investigadores de las plantas mexicanas fue: "No pretendan investigar las 5000 plantas curativas que pudiera tener Bolivia, sino las más importantes, en vigencia, eficaces e inocuas".

- UN .SERVICIO HUMANO. Ante el pelígro de real deshumanización de la actual medicina. Hay que hacer lo posible por hacerla más humana. Unos médicos belgas nos decían un día: "El 95%, de nosotros vamos a morir absolutamente solos en una sala de terapia intensiva. ¿La medicina indígena boliviana es más humana?" A mí me salió un "¡Sí!" desde el fondo del alma. Al enfermo 1o miman, lo acompañan durante toda la noche. Toda la familia y hasta la Comunidad hacen las paces con el enfermo buscando la armonía en todo aspecto. No escatiman en gastos de tiempo o de dinero.

- BICULTURAL, ACOMODADO A LAS COSTUMBRES Así como respetamos al enfermo que busca atenderse con los elementos más sofisticados y caros; debemos respetar igualmente a quienes protegen su salud con la alimentación natural, con plantas curativas, y con terapias humildes que encajan muy bien con una f i loso fía y una concepción de la salud de la salud y la vida un tanto ajenas al modo europeo de concebirlas. Las culturas aymara, quechua, guaraní, las amazónicas, todos los pueblos originarios de Bolivia tienen su medicina adaptada a su vida, a sus costumbres y culturas a veces milenarias. Medicina transmitida de generación en generación por tradición oral, a lo cual llama la OMS " Medicina Tradicional ".

- SERVICIO A BUEN PRECIO. En 1980 un millón de pesos bolivianos equivalía a 40,000 dólares. Hubiéramos podido abrir una farmacia en pleno centro de la ciudad de La Paz. Para 1985 con ese millón de pesos - reducido por la "hiperinflación" a medio dólar - no podíamos comprar un jarabe para la tos. Los sueldos e ingresos actuales no están para hacerse cïrugías de decenas de miles de dólares. Seamos realistas. Si tenemos nuestra propia tradición médica, utilicémosla, sin dejar de lado a la medicina de la Universidad como un buen complemento."

Fue invitado a varios Encuentros Internacionales donde se trataban básicamente estos problemas: ”¿Qué hacer en salud cuando la Cultura es distinta, la Religión es otra y hasta la Concepción de Salud son Diferentes?”

Sus esfuerzos de más de 25 años fueron premiados un día con una invitación a visitar, en la India, justamente lo que él hubiera querido hacer en el Altiplano de su tierra.

LA EXPERIENCIA DE LOS ESPOSOS Y MÉDICOS AROLE EN JAMKHED, INDIA

A 700 Kms. de Bombay los doctores Arole - esas personas comprometidas y constantes en su trabajo, incapaces de discriminar a cualquiera por ningún motivo - están cosechando los frutos de una vida de casi 30 años dedicados a un trabajo envidiable e imitable con 300,000 personas, distribuidas en 300 comunidades. Su Proyecto fue uno de los siete estudiados por la Organización Mundial de la Salud para la Reunión de septiembre de 1978 en Alma Ata. Vaya usted a las comunidades y pregunte por las tasas de mortalidad infantil o desnutrición. Pregunte por la Lepra, por la Tuberculosis, por las Diarreas, por la Malaria. Le responderán. “En los últimos 7 años no ha muerto un solo niño, no tenemos desnutridos, los leprosos han sido curados; no hay ni Tuberculosis, ni Malaria, ni un solo charco en las calles, ni siquiera donde lavan la ropa las señoras.”

Pregunté ¿De qué mueren ustedes? Me respondieron. “De accidentes y de picaduras de víboras, cuando el enfermo se lleva al Templo antes de llevarlo al Hospital de los Dres. Arole.

Los esposos Raj y Mabelle Arole son médicos y se entregaron a la gente de Jamkhed desde 1970. Comenzaron a trabajar en un país que nunca hizo Reforma Agraria, donde hay infinidad de castas que dividen socialmente a la gente y donde tener una hija mujer es una desgracia muy grande. La mujer tiene que pagar dote a un varón de su casta para poder casarse.

Ellos mismos, los Arole, al ser “cristianos” estaban muy cerca ser “parias” y ahora son Asesores en los Comités de Salud de Bombay y de Nueva Delhi. ¿Se inspiraron también en el trabajo de la familia Arole los que redactaron las estrategias de Atención Primaria? Pienso que sí

Un día Raj Arole se reúne con los terratenientes, comerciantes y ricos de la región y les dice: ¿Qué garantía tienen ustedes de que la Tuberculosis, la Lepra, la Malaria y otras enfermedades similares no crucen la puerta de su casa, ya que son las enfermedades de sus empleados y sus trabajadores?

Tras largo silencio uno de ellos, Mr. Kothari, levanta la mano y se dirige a la asamblea diciendo: “Yo le doy cinco acres de tierra al Dr. Arole para que haga allí su Centro de salud.” Otros colaboraron en la construcción; ahora tienen un Hospital y un Centro de capacitación, no lujosos, pero sí suficientes para sus necesidades.

Con una entrega maravillosa y llenos de Amor, acogieron en su casa a personas como Lalambai, la joven paria que trabajaba transportando los excrementos de los animales, en una gran canasta sobre su cabeza, para acopiarlos como abono. No podía hablar con nadie, no podía usar los caminos de la “gente” y al fin del día, le echaban al suelo la comida como al perro. Ella nos habló y nos dijo, después de vivir y de haber sido instruida por los doctores comencé a trabajar con mi familia, luego me aceptó mi comunidad; : antes me llamaban Lala, después me llamaron Lalambai (Doña Lala… ahora me dicen “doctora”).

Muktabai era tuberculosa y había sido expulsada por su marido y por su familia por tener una enfermedad muy cara y contagiosa. Ella misma, en mayo de 1988, ante un millar de Médicos dijo en un lujoso hotel de Washington: “He tenido que recorrer casi medio mundo para encontrarme ante ustedes en este salón lleno de candelabros llenos de luces brillantes. En mi país un médico es como uno de estos candelabros, algo bellísimo, muy lujoso pero inaccesible. Sin embargo, nosotros tenemos estas pequeñas lámparas de aceite. Enciendo mi lámpara, con ella doy fuego a mi vecina y entre muchas mujeres, estamos llevando la luz de la salud a una enorme cantidad de gente…”

Los médicos se pusieron de pie y aplaudieron largamente a Muktabai la “tuberculosa” que fue capaz de aprender muchas técnicas de Atención Primaria y de multiplicarlas en gran cantidad de poblaciones.

Mujeres, la mayoría analfabetas, se forman, trabajan organizadamente sin tener en cuenta sus diferencias de castas, han comprometido a sus esposos en labores agrícolas, en pozos de agua potable, en riego, en saneamiento ambiental. Los jóvenes y hasta los niños están de diferentes maneras también organizados y activos. Aprecian sus propios recursos humanos y sus “plantas medicinales”. Lograron el apoyo de los más ricos a sus trabajos de salud y ahora, siendo gente tan pobre como la nuestra, se sienten orgullosos de haber solucionado sus problemas de salud y de no tener que extender la mano a nadie porque se autofinancian. Este Proyecto, en su primera fase, fue uno de los 10 Proyectos en que se basó la Organización Mundial de la Salud, en Alma Ata para su Declaración sobre las estrategias de Atención Primaria de Salud.

Para Jaime ésta fue la experiencia más valiosa de Atención Primaria de Salud que pudo conocer.

Por su antigua costumbre de escribirlo todo, comenzó a tomarse en serio ese asunto, sintetizar el pensamiento del equipo latinoamericano que difunde la experiencia de Jamkhed en nuestro Continente; dedicó muchas horas a hacer materiales didácticos para los talleres que damos en distintas partes y fue invitado de nuevo a la India en enero de 2001 para que se analizara el Manual en que había participado activamente. Se aprobaron para usarlo en África, Asia y América Latina. Se formó una Comisión a fin de publicar ese trabajo a fin de ese año.

Jaime, como gato de 7 vidas salió de Bombay de regreso a Bolivia, justo 2 días antes del Terremoto de los 100.000 muertos.

Javicho estuvo dando vueltas por esos mundos de Dios, como Xavier, para dar a conocer sus experiencias tan valiosas. ¡Cosas de la Diáspora! La semilla murió pero su cosecha puede seguir dando frutos en el futuro de Bolivia.

En cuanto a Merchap hay quien cree que está muerto. Otros lo consideran adicto a Internet, tratando de validar el uso de las plantas medicinales bolivianas en interminables bases de datos. Otros dicen que anda capacitando promotores populares de salud y escribiendo y haciendo materiales educativos para salud y nutrición. Hay quien dice que se ha metido a elaborar medicamentos eficaces, serios, inofensivos, naturales y nuestros. Quizás todos ellos tienen “un poco” de razón, lo cierto es que anda navegando en una Hoja Web a la que ha bautizado con el nombre de "Naturaleza y Salud desde Bolivia".

Muchos de los exjesuitas de ese tiempo son hoy personajes famosos en muchas obras de tipo social, en Organizaciones no gubernamentales, en Proyectos importantes, también por su participación política.

Hay que decir que muchos periodistas mujeres y varones, mucha gente de Iglesia, algún diputado que dio su vida y hasta abogados y jueces; policías que ingresaron a la cárcel por “investigar y hablar demasiado,” varios “Gordos Méndez” incansables luchadores por los derechos humanos y contra toda discriminación, nos demuestran que sigue habiendo “sábalos” en Bolivia. Esa gente justa que nada contra corriente, que se sobrepone a su amargura, que demuestra que no todo está perdido y en la que se basan las esperanzas de resurrección para nuestro Pueblo.

También fundamentamos nuestra esperanza en que naciones como la aymara y otras similares nos conforten con sus estrategias para resistir la exclusión globalizada que se nos viene encima.

En Argentina, como en un sueño, la terrorífica ESMA (Escuela Mecánica de la Armada) se cae en un impresionante “efecto dominó”; sus todopoderosos jefes se van derrumbando y acaban en las cárceles. Así: Videla, Astiz, Massera, Acosta, Franco, Vañek, Suppicich, Febre, Nicolaides y Bignone (?) (CNN, 3 -1 99). Mientras el mundo pide la extradición de Pinochet, Duvalier y otros muchos.

En Bolivia, desde el 6 de agosto del 2001 asistimos al hundimiento del clan Banzer-Prada-Valle. “No hay mal que cien años dure”! Las Abuelas de la Plaza de Mayo y los familiares de las víctimas chilenas del 73 son también una esperanza viviente, son la conciencia de la Historia.

Es hora de aprender las lecciones de la Historia. Es la hora de mantener la Esperanza

UN SÍNODO ATEMPORAL

Se organizó un Sínodo de la Iglesia en cierta ciudad de Bolivia Acudieron a él muchos personajes ilustres: El que tenía que leer el pasaje bíblico tropezó, perdió la cita preparada y tuvo que abrir el libro en cualquier página, en uno de esos pasajes no muy conocidos del Evangelio,” (La dolorosa queja de Pablo acerca de las divisiones y contradicciones, hasta de clase, en la Iglesia primitiva y de todos los tiempos.)

“Así, pues, ustedes están ricos y satisfechos y se sienten reyes sin nosotros… Porque me parece que a nosotros, los apóstoles, Dios nos ha colocado en el último lugar como condenados a muerte y hemos llegado a ser espectáculo de Circo (leones y gladiadores) para el mundo entero, tanto para los ángeles como para los hombres.
Nosotros somos los locos de Cristo; mientras ustedes son creyentes respetables. Nosotros somos débiles y ustedes fuertes. Ustedes son considerados, nosotros despreciados. Hasta hoy pasamos hambre, frío, falta de ropa y malos tratos mientras andamos de un lugar a otro. Trabajamos con nuestras manos hasta cansarnos. La gente nos insulta y los bendecimos; nos persigue y todo lo soportamos; nos calumnia y entregamos palabras de consuelo. Hemos llegado a ser como la basura del mundo, como el desecho de todos hasta el momento “ (I Cor. 4, 8ss.).

Nadie comentó la Sagrada Escritura

Después de la Inauguración del Sínodo, tomó la palabra un cura boliviano y expuso su ponencia con gran energía:

- “Los tercermundistas y los religiosos extranjeros ¡Fuera de Bolivia!”

Un elegante clérigo extranjero de una “Obra de Dios”, sin sentirse herido por el anterior, hizo su publicidad:
- “Nosotros tenemos la gran habilidad de hacer pasar los camellos por el ojo de una aguja.”

A lo que replicó inmediatamente otro de los extranjeros vestido de un hábito largo:
- “Nosotros tenemos el Carisma de profesar una religión no conflictiva”

Aplaudieron unos cuantos curas bolivianos y cantaron a coro:
- “Nosotros estamos siempre bien con los Obispos y con los Militares”

Había mucha gente en el Sínodo eclesiástico. Estaba el Obispo argentino, con sus labios cosidos al mejor estilo de los presos bolivianos, tembloroso y ojeroso, porque tenía pesadillas. Cerraba los ojos y veía a las Abuelas de la Plaza de Mayo, la lista creciente de los desaparecidos de Don Ernesto Sábbato y hasta veía a Gregorio Selser al lado de su cama.

Los brasileños habían sido invitados con esparadrapos en la boca y se les tenía encadenados. Hablaban elocuentes los enormes ojos de Dom Helder. De su grupo salía una luz enceguecedora e inconfundible. Muchos trataban de no mirarlos y los tenían al fondo de la sala.

Como invitado fraterno al Sínodo, un apocalíptico “hermano demasiado separado”, que venía vestido de yelmo, coraza y armadura como un soldado romano, levantó sus brazos al cielo para declamar esta oración:
¡Gracias te doy, Señor, porque soy una de las pocas personas y quizás la única en estos 20 siglos, que puedo comprender correctamente tu Palabra!. ¡También te doy gracias porque no soy como estos católicos incrédulos, borrachos, idólatras, adoradores de la Tierra y de María, a quien acuden, como los sicarios colombianos, para que sea cómplice de sus asesinatos!

A continuación desarrolló esta ponencia:
“Yo les indico el camino de la salvación por el “rapto” para que se libren de la “gran tribulación”. Tengo la vía segura, no conflictiva, para confraternizar con las mejores democracias y las peores dictaduras.” Pensando que podía escapar de Marx en su apreciación de la Religión como Opio, decía, nosotros no somos una religión. Efectivamente, mas bien pertenecían a una política, a la política de Mr. Six de destruir para 1975 a la Iglesia Católica inspirada en el Concilio, mediante el “desprestigio y la intimidación”. Ésta, sin duda alguna, era “el enemigo principal”. Ellos no eran una religión, eran “legión” eran realmente muchos. En Guatemala llegaron a ser 900 antes de que Efraín Ríos Mont se proclamara por la Tele: “El Gran Profeta que Dios había enviado para pacificar a Guatemala. (Hoy, marzo de 2001, Rigoberta Menchú lo enjuicia por la muerte de muchos millares de indígenas mayas...) En Brasil llegaron a ser 3,000 las sectas!.

El hermano demasiado separado era una persona muy belicosa y hablaba de guerras contra las potencias del aire, que muchos interpretaban: contra “extraterrestres, comunistas, tercermundistas y teólogos de liberación” Inmediatamente, por inercia, pidió el “diezmo” a la concurrencia” para su Iglesia aspiradora de ahorros humildes.

Un murmullo recorrió la Asamblea: “Si ya se acaba el mundo y le van a arrebatar al tercer cielo, ¿para qué sigue pidiendo el diezmo?” El hombre se puso muy colorado, pero siguió pasando el sombrero…

Mr. Six contemplaba desde el salón contiguo su “circuito cerrado de televisión” en una perfecta acción de espionaje y se frotaba las manos. “¡Estos imbéciles están peleando están divididos!” el triunfo era suyo hasta ese momento.

Rolando hizo uso de la palabra pasando a un tema muy distinto: Saludó a todos los congregados y habló de la violencia. Opinó que desde los tiempos de Caín el hombre no había evolucionado en el respeto a la vida. Opinó que el Siglo XX sería especialmente recordado como el siglo de la muerte; se refirió a los 100 millones de muertos en las guerras. Como contraste, puso a los aymaras como ejemplo de inteligentes soluciones pacíficas (antes del Mallku).

En ese momento alguien entró precipitadamente para dar un anuncio: “Aviones de pasajeros habían sido lanzados como proyectiles hacia las Torres Gemelas de Manhattan y otro avión acababa de impactar en el Hexágono de Mr. Six que ardía en llamas.

Fray Justo, en cambio, como salido de las páginas de un libro antiguo, recordando cómo había estado al lado de Juana Azurduy y de los guerrilleros de la Independencia, se dirigió sobre todo a esa multitud silente de las Iglesias que trabaja asiduamente en la educación, en la salud, con los chicos de la calle y los desvalidos de la sociedad. Se dirigió a las comunidades eclesiales de base y, solemne en su sencilla dignidad, citó al Mahatma Gandhi (que nacería como 100 años después de él) para decir:

“Cultivo el coraje tranquilo de morir sin matar; pero si ustedes no tienen ese coraje, prefiero que cultiven el arte de luchar y morir antes de que huyan cobardemente de la injusticia y del peligro. El peor pecado es la cobardía”

También alabó a Dom Helder, a Luther King y a Mandela, a Méndez Arceo y a Proaño, a innumerables de nuestros hombres importantes. Acabó recomendando imitar sobre todo a los rebeldes No-Violentos. Advirtió que, como en el caso de Colombia, cuando se enciende la espiral de violencia, el proceso es imparable. “De ninguna manera apoyaría hoy, dijo, una guerrilla aliada al narcotráfico, como la que parece existir en dicho país”. Insistió el Agustino en que había que perdonar, ya que el Señor había garantizado: “La venganza es mía” y “Es preciso que se cumpla toda Justicia”; pero recomendaba “no olvidar los hechos”, y “escribirlos” porque la Historia es Maestra de la Vida. Al fin y al cabo, él mismo venía de un libro antiguo.

El Senador vitalicio que estaba allí, por no sé qué derechos adquiridos o, mejor dicho, concedidos por Mr. Six, salió de la sala dando un portazo. Luego se dirigió a Londres, donde extravió su inmunidad justo en las narices de Sherlock Garzón, para profundo júbilo de mucha gente. ¿Será que la inmunidad-impunidad-intocabilidad de los “gigantes con pies de barro” (Dan, 2) comienza a venirse a tierra? ¡Eso sí se convirtió en una gran esperanza!
También Kirchner se convierte en esperanza al abrogar las leyes de punto final y obediencia debida que permitirán juzgar en Argentina a quienes cometieron crímenes de lesa humanidad entre 1976 y 1983. Ojalá sean más eficaces que los chilenos que no pudieron juzgar a Pinochet cuando se lo arrebataron a Garzón. ¿Habrá justicia para las Abuelas de la Plaza de Mayo? ¡Dios lo quiera!

Gran parte de la concurrencia se tranquilizó cuando Fray Robustiano Arredondo tomó la palabra y dio su antigua receta, muy en voz baja, para que no la oyeran los brasileños del fondo, para aconsejar sobre la base de su experiencia:

“Si queremos una Iglesia prosperada en el dinero, en el prestigio y en el poder, simplemente asistamos a todos los banquetes, cócteles y recepciones oficiales, nos inviten o no nos inviten. Esa fórmula, por lo menos a muchos de los míos no les falla. Los políticos se turnan en el poder, nosotros, somos eternos, vitalicios…”

María Pedro sintió la necesidad de hablar de los atributos femeninos de Dios, Padre y Madre, tan olvidados en la predicación machista, guerrera y hasta terrorista de este final de siglo. Quería hablar del Dios que nos ama personalmente con un amor eterno, del Dios tardo a la ira y dispuesto siempre a perdonar y dejar nuestra alma blanca aunque nuestros pecados sean rojos como la grana; del Dios manso y humilde de corazón, lleno de ternura y misericordia. Quiso hablar también de los derechos de las mujeres en la Iglesia y hasta en favor de mujeres sacerdotisas. Pero analizó que las circunstancias no estaban dadas, y decidió callar, sobre todo, por lo que acababa de oír de boca de fray Robustiano.

El P. Ricardo Lombardi tomó un momento el micrófono para recordarnos los millones de muertos por las guerras en este siglo y dio su consigna:

“¡Es todo un mundo el que hay que reconstruir desde sus cimientos. ¡Hagamos un Mundo Mejor!” * Néstor, desde el otro lado de la cortina, con otros muchos gritaron a coro: “¡Es hora de ser Hombres y Mujeres Nuevos (as)!”

El Dr. Ricardo Castañón el científico, que había estudiado muchas manifestaciones del Espíritu en las postrimerías del siglo XX, llorando lágrimas de sangre, por lo que habían dicho en la línea de Arredondo, opinó humildemente:

“Hemos vivido dos siglos de Oscurantismo desde Compte, desde que Nietzsche bailara desnudo en lo alto de la montaña festejando la muerte de Dios, desde la Revolución Francesa. Con el equipo de científicos que me ha colaborado en las investigaciones, estamos palpando a Dios. Dios está vivo ahora, entre nosotros. "El nos llama, hermanos, quizás por última vez, convirtámonos a su Amor y al Amor fraterno”

* Erich Fromm, desde México envió un Fax con su tesis: “El verdadero Amor en la actual sociedad capitalista y neoliberal es imposible.” Casi todos aplaudieron el Fax. Unos porque se veían disculpados por no practicar el Principal Mandamiento y los otros, junto a los brasileños del fondo, porque todavía ardían en ellos las brasas del fuego sagrado que los obligaban a rebelarse y a seguir nadando contra la corriente.

* Don Pedro, el Diácono aymara, levantó varias veces la mano; al final le concedieron la palabra, saludó a todos uno por uno y dijo:

“Nosotros los aymara de Machaca y de otros sitios donde se ha conservado nuestra tradición, nos llamamos hermanos (jilanaka) y lo somos. Porque somos libres, porque somos económicamente iguales. Porque tenemos un Padre y una Madre comunes, somos verdaderamente hermanos y nos tratamos como tales“.

* Domingo el sacerdote peruano, que había vivido cerca de la estatua de la Libertad, y que había estudiado el socialismo, continuó:
“Quiero apoyar la expresión de mi hermano Pedro y afirmar enfáticamente, que los aymara somos una de las pocas naciones, por las características enunciadas por Pedro, en que ha triunfado la tercera palabra, la palabra olvidada de la Revolución Francesa: la Fraternidad. Quiero decir que somos excluidos pero no invadidos por el Neoliberalismo. Somos caminos paralelos que nunca nos encontraremos. Puede estar tranquilo el Sr. Fromm. Puede estar feliz usted, señor Dominique Temple, el que anda buscando una economía humana y maneras de resistir a las exclusiones del Neoliberalismo. Para nosotros la economía no interesa mucho, lo más importante es vivir dignamente, en Amor fraterno.”

Al escucharse la palabra clave: Amor Fraterno, (Mateo 25, 31ss.) un Arcángel Arcabucero de los de Jesús de Machaca tocó su trompeta, se estremeció la sala en un terremoto de 6.8 en la escala de Richter. No se cayó la pared del fondo; pero a través de ella se vio, como en el lienzo del Premio Nobel, Pérez Esquivel, oliendo a sangre fresca y lleno de luz, el ejército innumerable de los que llegaban desde la gran tribulación, la gran persecución, y habían lavado sus vestiduras con la sangre del Cordero.” (Apocalipsis. 7, 9 a 17)

Precedido por el Cristo Glorioso, estaba allí todo el numeroso ejército de los desaparecidos, de los indígenas asesinados, de los guerrilleros nicaragüenses casi niños, de los fusilados, de los abortados, de los mendigos en los cinturones de miseria en las grandes ciudades; también los que murieron por el hambre y la injusticia y hasta prostitutas y ladronzuelos. Estaban todas las víctimas de los “Escuadrones de la Muerte”, de los “Tribunales sin Rostro”, de los “Contras” de los Paramilitares, Capangas, Sicarios y Asesinos a sueldo, que caminan tan sueltos de cuerpo por todas nuestras calles.

A cierto Obispo hubo que darle oxígeno, por lo que acababa de ver. Había reconocido entre los miles que vestían de gauchos a Angelelli, a Nevares, que miraban con tristeza su boca cosida. Pudo identificar a Soares, Olivo, Romero, Maggi, Dormiak, Bionchenko, Alajarín, Bustos, Mujica, a Murias, Longueville, Pedernera, Kaserman, Ponce de León y no siguió contando porque se desmayó. Eran muchos miles, tomando sus mates.

Muchos Luteranos, Bautistas, Pentecostales, Metodistas y Católicos habían perdido las marcas y etiquetas, que les diferenciaban antes por sus pequeños egoísmos grupales. Tenían en común haber sido devorados por el “hambre y sed de justicia,” el “haber llorado” y ahora estaban saciados y consolados. Habían dejado la venganza en las manos de su Señor y ahora era para ellos la posesión eterna del Reino de su Cristo. ¡Bienaventurados y felices para siempre ellos todos!

Estaban allí Romero, Girardi recién martirizado y Lucho Espinal. También Mauricio, Pancho Higdom, Alvaro, María Celina y Marcelo, el socialista que creía en el Dios del P. Gregorio… La mayoría eran centroamericanos, estaban allí sonrientes las monjas de Maryknoll de Nicaragua y los cinco jesuitas de El Salvador, había muchos nietos de las Abuelas de la Plaza de Mayo, algunos chilenos, brasileños, peruanos, mexicanos, chiapanecos y hasta bolivianos. En realidad todos nuestros países tenían allí sus representantes. No había un letrero escrito; pero todos los videntes teníamos claramente en la cabeza que ellos eran la Nueva Jerusalén, la Nueva Roma, la nueva Iglesia de los mártires.

El terremoto de 6.8 grados no hizo caer el enorme salón. Se abrió una sola grieta en el cuarto del lado y la tierra se tragó a Mr. Six que quedó paralizado al ver cómo había enviado tanta gente al Cielo. Él había dado sólo la consigan del “desprestigio” para matar civilmente; pero por lo visto sus socios de las “escuelas de killers y cóndores”, habían ido mucho más lejos. No atinó a saltar; sus largas piernas se le fueron abriendo, una a cada lado del barranco fabricado expresamente para él, y acabó cayendo veloz al abismo como en película gringa para niños.

No cayó solo, varios de los que se hallaban en la sala, despavoridos habían salido al cuarto contiguo para refugiarse en los brazos de su aterrorizado protector.

Mr. Six tuvo juicios en su contra y parece que con los suyos se fueron al fondo fuertemente abrazados. Por suerte no fueron muchos; la mayoría de sus seguidores habían subido a la nube de opio, con una asombrosa candidez y buena fe.

Las cosas volvieron a la normalidad y la grieta se cerró casi del todo. Los terremotos de 6.8 sólo producen pequeñas grietas como en Aiquile.

Rolando se puso de hinojos ante la Victoria del Cristo, él sabía que había infringido muchos y muy importantes mandamientos divinos y humanos; por ello pedía perdón a quienes había fallado, a quienes había ilusionado o perjudicado con sus decisiones; pero sabía también, que el Señor no desprecia los corazones triturados y humillados como el suyo, se golpeaba el pecho y pidió ser el ultimo del enorme ejército. La paz grande, largamente añorada desde los días de Quito, invadió su corazón y se fue a escribir la “Memoria de este Sínodo”. En su mente y en su corazón se habían quebrado los barrotes de muchas jaulas y se habían abierto sus brazos para respetar a una serie de personas y soluciones diferentes a las suyas. Al final de su vida se consideraba “libre”, “renovado” y “realizado como ser humano”; aunque, como su Maestro, había triunfado en la lucha perdiendo casi todas sus batallas.

Así, pues, se marchó para Tolomosa, él amaba a Tolomosa, cerca de Tarija al Sur del país, en el cementerio de los Mamuts y dijo las palabras mágicas de Mafalda: “¡Que paren el Mundo, que quiero bajarme! Allí, entonces, tomó el último OVNI que visitó Bolivia.

Merchap el soñador, por su lado, después de tejer utopías en el camino de la Salud durante 30 años, encontró a su nueva familia en Celerino y Diana, en Mike y María, en Alexandre y todos los seguidores de Raj y Mabelle. Jaime volvió a encontrar personas con su misma fe, con sus mismos ideales, con una misma estrella en su ancho mar. Hablan a veces distintos idiomas en Brasil, Bolivia, Guatemala, Chile, Colombia, Argentina, Uruguay, Guyana y la India; pero se entienden maravillosamente.

Lejano y como ausente para muchos de los suyos, sigue navegando en la inmensa telaraña mundial del Internet donde como otro audaz Faetón en el carro de su padre, el Sol, trata ilusionado de cambiar la lógica del negocio y algunas actitudes, por lo menos en algunos practicantes, de la Medicina del Siglo XXI ¿Será posible guiar de algún modo este nuevo galope de los caballos de fuego desbocados hacia otro abismo? ¡Dios lo sabe¡ (1) Decididamente este Merchap pertenecía a ese tipo de hombres ilusos casi incapaces de comprender que el sol deje de brillar y que la cizaña sofoque casi totalmente al trigo.

Ambos siguen atentos a qué pasará con los Gigantes de pies de barro, del libro de Daniel, desde que Pinochet comenzó a tambalearse allí en Londres. El mismo Bánzer agonizaba con un Cáncer en Washington... Los tres aprendieron que la esperanza no debe perderse jamás. En estos mismos días comenzaron los juicios contra Mr. Six.

El que escribe estas líneas percibe que ya puede respirar más libre a medida que el Elefante va sacando la pata de su humanidad.

Naturalmente, fue “sin querer queriendo”, el pobre Elefante lo hizo todo por órdenes de su domador el misterioso Mr. Six.

Jaime Rolando Zalles Asin
C.I. 187033 L.P.

Tarija, 9 de septiembre de 1999 a 2004-03-25

(1) El Sitio Web, siempre en construcción se llama: “Salud y Naturaleza desde Bolivia”:
- http://www.saludverde.sitio.net/ o www.saludverde.es.mw
http://members.tripod.com.mx/jimzall/

Probablemente la encuentres escribiendo saludverde desde alguno de estos Buscadores: Google, Yahoo, Goto, o Yupi




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JAIME ZALLES

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jim_zalles@hotmail.com
Tel. 00591 4 8847758
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